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miércoles, 25 de enero de 2012

IRRESPONSABLES HASTA EL FINAL

Hay actuaciones que, aún siendo legales,  son éticamente insostenibles y estéticamente inadmisibles. Y mucho más si son protagonizadas por responsables políticos. Es el caso del Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, cuyos miembros, una vez vieron que perdían las elecciones, competían entre sí a ver quien gastaba más dinero público. Había que esquilmar las arcas públicas para que los que vinieran detrás, no encontraran en ellas ni telarañas. No teniendo dinero ni para hacer frente a las necesidades más urgentes, se complica su labor al frente de las instituciones, y les resultará más difícil arreglar esta situación económica. Y si es que quieren salir de esta, no les quedará más remedio que subir impuestos e imponer duros recortes, granjeándose así el descontento y el enfado de los ciudadanos.

Aunque han sido muchos los responsables políticos que, en todos los ámbitos, han obrado así, los casos más bochornosos fueron los protagonizados por Trinidad Jiménez, que ocupaba la cartera  del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y Valeriano Gómez, entonces ministro de Trabajo e Inmigración. No tuvo el más mínimo inconveniente Trinidad Jiménez para adjudicar 63 millones de euros un día después de perder las elecciones. Más sangrante es incluso el comportamiento de Valeriano Gómez que aprovechó su último día en el cargo para otorgar nada más y nada menos que 152 millones de euros en subvenciones.

Cuando un Gobierno pierde la confianza de los electores y, en consecuencia, sale derrotado en las urnas, sus miembros pasan a ser simplemente ministros en funciones y continuarán en el cargo hasta la toma de posesión de los del nuevo Gobierno. Y la más elemental decencia exige taxativamente que, quien se halle en esa situación, se limite a resolver cuestiones de puro trámite y se abstenga de abordar problemas de mayor calado. Y si lo hace, será siempre con la connivencia del Gobierno electo y siguiendo en todo sus instrucciones. Y conceder subvenciones millonarias, que se sepa, no es una cuestión de puro trámite. Y tanto Trinidad Jiménez como Valeriano Gómez eran ministros en funciones cuando abrieron su tómbola para repartir esa lluvia de millones de dinero público.

Justamente un día después de la debacle electoral de los socialistas, el 21 de noviembre del pasado año, la ministra en funciones de Exteriores, Trinidad Jiménez, tira de chequera y, por mediación de la Agencia Española de Cooperación Internacional, funde de una tacada esos 63 millones de euros. Aunque buena parte de ese dinero lo distribuye fuera de España, destina  partidas muy jugosas para proyectos sumamente llamativos a desarrollar en España. Y además de llamativos, son también absurdos, y más si tenemos en cuenta la cantidad  de parados que tenemos en España, que sobrepasan los cinco millones.

La ONG española “Al Tarab”, por ejemplo, se lleva 250.000 euros para realizar durante los dos próximos años el “Festival de cine africano de Tarifa”. No menos importante es el encargo que recibe la “Fundación MUSOL” para que, a cambio de una subvención de 125.000 euros, se encargue de la  “Formación e implicación en la Educación para el Desarrollo de los políticos, funcionarios y técnicos de la administración local y autonómica”. Considera la afortunadamente ya ex ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, que es de suma importancia sensibilizar a los jóvenes de ciertas localidades españolas para que se impliquen “en la construcción de una Ciudadanía global para la lucha contra la pobreza”. De semejante proeza se encargará la “Liga Española de Educación y Cultura Popular” a cambio de 108.676 euros.

No acaban aquí las vergonzosas adjudicaciones de dinero, hechas a destiempo y olvidándose de otras necesidades mucho más urgentes. Con la lectura del Boletín Oficial del Estado del pasado 11 de enero, no sabe uno si reírse o montar en cólera. Son muchas las organizaciones agraciadas, además de las ya citadas, pero relacionadas prácticamente todas con el Lobby Gay o entornos feministas. Por citar alguna, nos encontramos con la “Fundación Triángulo”, que se lleva 100.000 euros; “Economistas sin fronteras”, premiada con 208.875 euros; la “Coordinadora Estatal de Organizaciones de Comercio Justo” que se embolsa 290.000 euros.

No cabe duda de que la afortunadamente ya ex ministra, Trinidad Jiménez, ha vivido  obsesionada porque las mujeres puedan disfrutar plenamente de sus derechos sexuales y reproductivos sin el menor inconveniente. Así habilita in extremis 316.904 euros para que las mujeres de Kayes, república de Mali, disfruten sin problemas de todos esos derechos sexuales. En la misma línea, entrega 169.958 euros para “reforzar la capacidad de los jóvenes del sector informal a exigir sus derechos de salud sexual y reproductiva a través de la cultura de Bamako, Malí”. Ella sabrá qué quiere decir con jóvenes del “sector informal”. Y aunque parezca una broma, suelta también 293.899 euros para resolver los “conflictos con los hipopótamos en Guinea-Bissau”.

La actuación del anterior ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez Sánchez es aún más sangrante que la de Trinidad Jiménez. Si Trinidad Jiménez se soltó el pelo un día después  de perder las elecciones, Valeriano Gómez lo hizo un día antes de que se constituyera el nuevo Congreso salido de las urnas,  en el que el Partido Popular va a tener la mayoría más absoluta de nuestra democracia. Los datos completos de semejante desvarío los tenemos en el Boletín Oficial del estado del pasado día 13 de enero. Y este ya ex ministro de trabajo no se anduvo con chiquitas  y, en su último día como ministro en funciones, distribuyo la importante cantidad de 152 millones de euros.

Son decenas de pueblos, tanto de Extremadura como de Andalucía, los que se beneficiaron de esta impensada lluvia de millones de euros, con la disculpa de impulsar el empleo agrario. Aunque la mayor parte de este pastel se lo llevó la Diputación Provincial de Cádiz, a donde fueron a parar, en 76 partidas diferentes, la friolera de 13.298.443 euros para fomentar el empleo agrario. Al lado de esta asignación, lo que se llevó, por ejemplo,  la Diputación Provincial de Córdoba, no pasa de ser una simple limosna, ya que solamente logró 778.000,88 euros.

Tampoco pueden quejarse las organizaciones sindicales mayoritarias por el trato recibido en este reparto de dinero. Fueron varas las partidas adjudicadas a CC.OO. como “Ayudas del subsistema de formación profesional para el empleo: formación profesional de ocupados”. La Confederación Sindical de CC.OO. recibió 7.480.141,26. La Federación de la Industria Textil-Piel, Químicas y Afines del mismo sindicato recibió tres partidas de dinero, una de 230.046,88 euros, otra de 41.820 euros y la última de 660.142,94 euros. La Federación de Servicios a la Ciudadanía de dicho sindicato fue premiada con dos cantidades importantes, una de 181.900,00 euros y otra de 180.046,96 euros. También hicieron caja FECOMA.CC.OO y la Federación de Industria de CC.OO. El montante total de lo recibido por CC.OO. se acerca a  los 9,5 millones de euros.

La cantidad recibida por la UGT es muy similar a la recibida por CC.OO., unos 9,3 millones de euros distribuidos de la siguiente manera: La Federación de Industrias Afines de UGT se lleva 1.188.370 euros; FTCM-UGT recibe 175.171 euros; Metal Construcción y Afines UGT, 191.166 euros; las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla son agraciadas con 111.306 y 112.000 euros respectivamente; y por ultimo la Unión General de Trabajadores de España es beneficiada con 7.600.053,65 euros.

Los empresarios tampoco han sido olvidados en este generoso reparto de subvenciones, toda vez que la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa y la CEOE se vieron recompensadas  con 6.669.491 euros y con 6.598.549 euros respectivamente. A estas cifras embolsadas por los sindicatos de CC.OO, la UGT y por los empresarios hay que sumar los 30.025.756,10 euros recibidos por la Fundación Metal Formación Cualificación y Empleo. Se trata de una entidad dedicada a dar cursos de formación con sede en Gijón y que está participada por los dos sindicatos y la Federación de Empresarios del Metal de Asturias.

Las circunstancias en que fueron concedidas estas subvenciones, dejan al descubierto la catadura moral del Gobierno de Zapatero. No buscan remediar necesidades apremiantes de los ciudadanos, ni siquiera buscan afianzar el bienestar social. Su única preocupación es la de dejar una situación económica lo peor posible para que, los que en breve se harían cargo del Gobierno, les resulte poco menos que imposible arreglar nuestra situación económica. Procuraron intencionadamente dejar deudas astronómicas en vez de dinero, para que el nuevo Gobierno se vea obligado a hacer auténticos malabarismos para enfrentarse a los problemas heredados y obligarles a imponer recortes y subir impuestos, esperando que así incomoden y enfaden a los ciudadanos afectados.

Gijón, 14 de enero de 2012

José Luis Valladares Fernández

sábado, 22 de octubre de 2011

¿DEBEMOS ALGO AL SULTÁN DE MARRUECOS?

No deja de ser una enorme desgracia tener que compartir frontera con Marruecos. Aunque a estas alturas de la película, yo no se qué será peor, si llevar pacientemente la cruz  de un Gobierno tan incompetente como el de José Luis Rodríguez Zapatero, o soportar impávidamente las tarascadas y las inconveniencias del impresentable Sultán de Marruecos. Es cierto que Mohamed VI y sus esbirros nos consideran infieles y un día nos chulean  en Ceuta y Melilla y al siguiente inundan nuestras costas con pateras sobrecargadas de subsaharianos. Pero nuestro Gobierno, no se si por cobardía o porque debe algo inconfesable a Marruecos, guarda silencio,  transige con todo y termina siendo cómplice de las continuas insolencias marroquíes.
A pesar de las continuas provocaciones de que somos objeto  por parte de las autoridades de Marruecos, exigiéndonos lo inexigible, Zapatero no se da por enterado y termina siempre disculpando y hasta dando la razón a Rabat. Se preocupa exclusivamente por mantener, al coste que sea, una aparente buena relación de vecindad con nuestro vecino del sur. De ahí que convirtiera a  Marruecos en uno de los países del mundo que más ayuda española recibe. El reino alauita ha recibido ya más de 500 millones de euros desde que los socialistas llegaron al poder. Entre  2004 y 2008, Marruecos recibió algo más de 200 millones de euros. Pero a partir de 2008 las ayudas se dispararon notablemente, de modo que,  en esta segunda legislatura, la cantidad recibida supera ya con creces los 100 millones de euros de media anual.
Cualquier disculpa es buena para justificar una ayuda por muy estrambótica que sea. Desde que Trinidad Jiménez accedió al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, nos encontramos con aportaciones sumamente generosas,  destinadas a la reproducción y educación sexual, a planes culturales y, cómo no,  a planes de igualdad para la mujer marroquí. A pesar de las tensiones generadas por los marroquíes, soportadas cotidianamente por los habitantes de las plazas españolas de Ceuta y de Melilla, la generosidad de Zapatero y de Trinidad Jiménez permanece intacta y subvencionan sin problemas todo tipo de infraestructuras, sin excluir las casas con placas solares que, de vez en cuando,  construyen en el desierto.
Si tenemos en cuenta que en España hay 5 millones de parados, resulta tremendamente alarmante una información que nos llega del extranjero, según la cual, el Ejecutivo español habría llegado a un acuerdo con las autoridades marroquíes para indemnizar a los deudos lejanos de aquellos rifeños que,  a las órdenes de Abdelkrim el Jattabi, masacraron al ejército español en las laderas de Annual hace ya 90 años. Según dicha información, Trinidad Jiménez aceptó sin más, ante el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Taieb Fassi-Fihri, que España, durante la llamada guerra del Rif entre los años 1921 a 1927, utilizó armas químicas prohibidas  por el Tratado de Versalles. En consecuencia, además de indemnizar económicamente con 2.000 euros a cada uno de los descendientes de aquellos “supuestos” afectados por la guerra del Rif, pediremos perdón a Marruecos por aquellas acciones militares irregulares y dotaremos a los hospitales de Nador y de Alhucemas de unidades oncológicas  de última generación.
La historia de aquel conflicto bélico es sobradamente conocida. Fue en 1912 cuando España estableció un Protectorado en el norte de Marruecos con capital en Tetuán. Esto fue posible, porque se llegó a un acuerdo con Francia que, de aquella, ostentaba la soberanía del país. Nunca estuvieron los rifeños conformes con la ocupación de su país y organizaban frecuentes escaramuzas contra los españoles, contra los franceses y hasta contra los propios sultanes de Marruecos. La revuelta independentista, encabezada por Abdelkrim el Jattabi, fue creciendo de año en año, sobre todo a partir de 1919, hasta desembocar  en una guerra verdaderamente cruel en julio de 1921.
La guerra que siguió a la sublevación de las tribus rifeñas, asentadas en la zona más montañosa del norte de Marruecos, supuso un enorme desastre económico, político y militar para España. Nuestro ejército sufrió entonces, a manos de estas tribus rebeldes, una de sus  mayores derrotas, que conocemos con el nombre de “desastre de Annual”. La derrota sufrida por nuestras tropas fue de tal calibre, que deja en muy mal lugar a sus mandos, ya que en una sola semana, los enfurecidos rifeños  acabaron con la vida de más de 13.000 españoles. Y se necesitaron casi otros  siete años de reñidos combates, con abundantes bajas entre nuestros soldados, para lograr, al fin, la pacificación de aquella región.
Y Trinidad Jiménez, que escucha a su homólogo marroquí, se compadece de aquellos rifeños y decide dar 2.000 euros a cada uno de sus bisnietos o tataranietos, olvidándose de los españoles que fueron salvajemente masacrados. Se olvida la ministra de Exteriores que aquellos rifeños rebeldes, cuando ya España había abandonado Marruecos, se levantaron en armas contra los franceses y contra el sultán de Marruecos de entonces, primero Mohamed V y después contra su heredero Hasan II, abuelo y padre respectivamente del actual Sultán Mohamed VI. Lo que indica que no eran unos marroquíes valientes que luchaban por la independencia de Marruecos como quieren hacernos ver ahora. Se trataba más bien de unos enemigos sumamente incómodos e irreductibles del Sultán, ya que a toda costa trataban de instaurar una república independiente en el norte de Marruecos. Para impedirlo, Mohamed V y Hasan II tuvieron que emplearse a fondo en una guerra sumamente cruel. Buena prueba de ello es que Hasan II borró del mapa varias ciudades rifeñas.
Han sido las propias autoridades de Marruecos las que nos indican que son más de 50.000 los familiares de aquellos “afectados” por los gases tóxicos lanzados por las tropas españolas sobre los poblados del Rif, y las que han fijado en 2.000 euros la prima de sufrimiento para cada uno de sus descendientes. Así que vamos a tener que soltar por las buenas algo más de 100 millones de euros. Y todo, porque se le ha ocurrido así a Mohamed VI, el intocable Comendador de los creyentes, que hay que resarcir económicamente, en la persona de sus descendientes, el sufrimiento de aquellos rifeños que fracasaron en su intento de ser independientes. Y es que el Gobierno de Marruecos sabe perfectamente que Zapatero y su gente ha hecho de España una enorme ONG extremadamente caritativa y, aprovechando que somos sus “primos” ricos del norte, nos piden esa aportación, a sabiendas de que pagaremos sin rechistar. No importa que tengamos más de 5 millones de parados. Marruecos es Marruecos y no se le puede contrariar.
Gijón, 15 de octubre de 2011
José Luis Valladares Fernández

martes, 18 de octubre de 2011

CON GENTE ASÍ, EL DESCRÉDITO ESTÁ SERVIDO

A principios del siglo XX en Madrid, era muy famosa la tertulia literaria, celebrada por intelectuales de la generación del 98 en el Nuevo Café de Levante.  Se discutía de todo, de arte, de literatura, de política, de cualquier tema que afectara de alguna manera a la sociedad española. Uno de esos días, cuando estaban hablando animadamente de España y de las distintas clases de españoles, Pio Baroja afirmó: “en España hay siete clases de españoles….sí, como los siete pecados capitales. A saber: los que no saben, los que no quieren saber, los que odian el saber, los que sufren por no saber, los que aparentan que saben, los que triunfan sin saber y los que viven gracias a que los demás no saben. Estos últimos se llaman a sí mismos Políticos y a veces hasta intelectuales”.
Esto quiere decir que el descrédito de los políticos ya viene de muy atrás. El paso por la política de personajes como Leire Pajín, Bibiana Aido y otras y otros por el estilo, solamente ha servido para que el desprestigio de los que se ocupan de las cosas públicas sea cada vez mayor. Las encuestas del CIS lo corroboran constantemente. Los que ocupan hoy día esos puestos, a parte de esa imagen que dan de una falta evidente de preparación para la misión encomendada, son todos unos manirrotos. A pesar de la delicada situación económica que atravesamos, no piensan más que en repartir dinero a cambio de favores, a veces inconfesables, y algunos aprovechan las circunstancias para  colocar magníficamente bien a sus amigos. El Boletín Oficial del Estado y hasta la prensa diaria independiente, dan  una buena prueba de ello.
Y parece ser que esta fiebre de dar giro al dinero de todos los españoles, hasta el punto de que no queden en la caja pública ni telarañas, aumenta progresivamente a medida que se acercan las elecciones. Es el caso de Trinidad Jiménez, ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura y de Leire Pajín que, sorpresivamente,  está al frente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Ni que estas tres ministras del Gobierno actual de Zapatero rivalizaran  entre sí, para ver quien es la que más gasta y, sobre todo, la que encuentra un destino más absurdo para sus particulares y llamativas subvenciones.
El dinero repartido generosamente por Trinidad Jiménez, más que a solucionar problemas reales en el tercer mundo, va casi siempre destinado a las dictaduras iberoamericanas y a otras, no menos corruptas, del cuerno de África. Y si sobra algo, se lo lleva inevitablemente alguna que otra institución pública muy poco escrupulosa. Daniel Ortega, por ejemplo, se ha llevado últimamente nada menos que 8 millones de euros como ayuda para el desarrollo integral de un barrio de Managua. Para Bolivia, Evo Morales se llevó más de 5 millones de euros y los dictadores cubanos  1.750.000 euros, destinados al desarrollo rural de la parte oriental de Cuba. Entre los regalos del Ministerio de Exteriores, llaman poderosamente la atención los 7 millones de euros para apoyar, de manera directa, el presupuesto del Ministerio de Finanzas  de Mozambique y, como no, los 3.500.000 concedidos a la Organización Internacional del Trabajo y los 11 millones entregados a la misma ONU para sus programas que mantiene abiertos en Sudán y en el Congo.
Aunque con cantidades más modestas, tampoco se queda atrás la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. En esta su segunda entrega de subvenciones correspondientes a 2011, repartió 1.056.000 euros, destinados a la financiación de festivales de cinematografía. Entre los agraciados, tenemos a la Fundación Triángulo para la organización del "XVI Lesgaicinemad. Festival Internacional Lésbico, Gay y Transexual de Madrid", que se lleva 10.000 euros. Otros 10.000 euros han ido a parar a los organizadores del "Festival Internacional de Cinema Gay i Lesbic de Barcelona", para los gastos de su undécima edición. Hasta la Caja Mediterráneo, recientemente nacionalizada por el Banco de España, fue oportunamente agraciada con 5.000 euros por patrocinar el "XXXIV Festival Internacional de Cine Independiente de Elche". Los organizadores de los festivales de Sitges y de Valladolid se han llevado cantidades bastante más sustanciosas, al embolsarse respectivamente 100.000 y 320.000 euros.
La tómbola de la  imprevisible ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, reparte premios sin parar. Para empezar, este Ministerio otorga 432.000 euros a diversos colectivos de homosexuales, entre los que nos encontramos otra vez con  la Fundación Triangulo, vinculada al partido socialista y la organización Gais Positius, afín a los socialistas catalanes (PSC). Y esto no fue más que el principio. Durante el pasado mes de mayo, Pajín aportó 3 millones de euros para fomentar la dichosa paridad en las pymes y para que las ONGs velen para que sea real la participación de las mujeres.
Continuó con otras dos importantes subvenciones, ambas cofinanciadas  por el Fondo Social Europeo, dadas a través del Instituto de la Mujer. La primera de ellas está dotada con 650.000 euros, ampliables adicionalmente con una cuantía máxima de otros 500.000 euros, para aquellas universidades “que incorporen una perspectiva de género en su tarea investigadora” sobre el crecimiento económico, empleo y desarrollo sostenible, y la salud y calidad de vida de las mujeres. La segunda subvención asciende a 300.000 euros, y puede ser ampliada en una cuantía adicional máxima de otros 200.000 euros para “hacer efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en todo lo concerniente a la creación y producción artística e intelectual, a la difusión de la misma, así como a promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública”.
Que Leire Pajín es una ministra sin escrúpulos es evidente, y no se amilana por nada. Le importa un bledo nuestra situación económica, sumamente crítica, que nos ha llevado al borde de la intervención europea. Su única obsesión es dar servicios de asesoramiento ciudadano para facilitar la elaboración de planes de igualdad. No habrá dinero para pagar a los proveedores farmacéuticos, pero destina 519.200 euros para "servicios de asesoramiento, sensibilización, formación e información ciudadana para la elaboración de planes de igualdad en las empresas y otras medidas de promoción de la igualdad. Y más sangrantes aún son los 99.500.000 euros donados a la ONU para colocar a Bibiana Aido como asesora de Verónica Michelle Bachelet, que es la responsable de la agencia de las Naciones Unidas para la igualdad de género.
Con ejemplares como estas ministras y algún que otro Torquemada en el Gobierno, y con un presidente como José Luis Rodríguez Zapatero, no es de extrañar que termináramos prácticamente en la bancarrota más absoluta. Otra cosa no saben hacer, pero gastar dinero público a lo loco se les da muy bien. Y es lógico que sea así, ya que debe estar muy extendida, entre los miembros del Gobierno, la firme convicción de que el dinero público no es de nadie. Recordemos la frase aquella de la otrora ministra de Cultura, la inefable Carmen Calvo Poyato: "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie."  
Gijón, 11 de octubre de 2011 
José Luis Valladares Fernández    

jueves, 25 de agosto de 2011

¿A QUÉ JUEGA ESTA GENTE?


LOS ABANDERADOS DE LA ALIANZA DE  CIVILIZACIONES

Está más que demostrado que José Luis Rodríguez Zapatero es completamente ajeno al desaliento y no hay contratiempo alguno que le arredre. Sabe que estamos al borde de la quiebra, ahogados por los intereses de la deuda y con más de cinco millones de parados y, aún así, sigue despilfarrando alegremente el dinero de los españoles. El Boletín Oficial del Estado del pasado 12 de agosto nos indica que el Ministerio de Exteriores, por medio  de la Agencia Española de Cooperación Internacional, fundió más de 82 millones de euros en proyectos que tienen muy poco que ver con las necesidades de los países más pobres. Y el Ministerio de Trinidad Jiménez dio giro a esta cantidad de dinero solamente en el segundo trimestre del año.

A esta importante cantidad de dinero hay que agregarle lo que dicho Ministerio fundió, en el mismo programa, en los  tres primeros meses del año, cuyo importe ascendió a más de 85 millones de euros. Esto quiere decir que el Ministerio de Exteriores, él solito, a pesar de nuestra asfixiante necesidad de dinero, ha dilapidado bastante más de los 167 millones de euros del dinero de nuestros impuestos, en supuestos proyectos humanitarios fuera de nuestro País. Parece ser que el sufrimiento de los cinco millones de parados,  incapaces de cubrir las necesidades básicas de su propia familia, carece de importancia para Zapatero y para su Gobierno. Demuestran palpablemente que no les quita el sueño  ni la acuciante falta de liquidez de caja, tanto de los gobiernos autonómicos como del propio Estado, ni la debacle financiera que padecemos y que está dejando en cuadro a nuestro tejido industrial

Al analizar las distintas partidas de estas disparatadas subvenciones, veremos que no solamente desprecian nuestras necesidades económicas más elementales. Tampoco se ocupan  de minimizar los problemas de los más pobres de los países agraciados. Estas provisiones generosas de dinero, más que a organizaciones que puedan desarrollar algún proyecto interesante en el tercer mundo, suelen ir a parar a las manos de Gobiernos corruptos o, como mucho, a alguna institución pública poco escrupulosa. Estas subvenciones suelen ser  extremadamente generosas cuando se trata de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, ya que personajes como los Hermanos Castro, Hugo Chaves, Evo Morales o Daniel Ortega ejercen un poder sumamente peligroso sobre sujetos de la calaña de Rodríguez Zapatero.  

Con cargo a nuestro  exhausto erario público, por ejemplo, se entrega a la Nicaragua de Daniel ortega nada menos que 8 millones de euros, como ayuda para el “desarrollo integral” de uno de los  barrios de Managua. La Bolivia de Evo Morales, como es natural, resulta también agraciada con casi 5 millones y medio de euros. Y como no podía ser menos, la tómbola de Zapatero, a costa de los sufridos contribuyentes españoles,  premia a la dictadura cubana de los Castro con 1.750.000 euros, para que los dedique al desarrollo rural de la parte oriental de Cuba. La magnanimidad de nuestro Gobierno no podía dejar que Hugo Chávez se fuera de vació y le proporciona 300.000 euros, destinados al mantenimiento de dos escuelas-taller de Venezuela.

Olvidándose de nuestras necesidades más acuciantes, el Ministerio de Exteriores habilita importantes partidas de dinero para agraciar a distintos organismos, como la organización Internacional del Trabajo, que recibe 3.500.000 euros;  o la misma ONU, a quien subvencionamos con más de 11 millones de euros para sus programas que mantiene abiertos en Sudán y en el Congo. Llaman poderosamente la atención los 7.000.000 de euros concedidos directamente para apoyar el presupuesto del Ministerio de Finanzas de Mozambique. Y no digamos nada de los 316.904 euros que se destinan para la financiación de los derechos reproductivos de las mujeres de Mali donde, como es sabido, la mayor parte de su población está, viviendo por debajo del umbral de la pobreza.

Y estando José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Ejecutivo,  sería impensable que no habilitara alguna partida especial a su trasnochado proyecto de la Alianza de civilizaciones. Aunque se trata de un proyecto compartido con  Recep Tayyip Erdogan, primer ministro Turco, somos nosotros los que quijotescamente cargamos con el grueso de la factura. Desde que Zapatero se adhirió a semejante idea, llevamos ya gastados casi 7.000.000 de euros en el dichoso invento. En esta ocasión han sido 650.000 los euros invertidos caprichosamente en la financiación de la Alianza de Civilizaciones, olvidándose para ello de otras  muchas necesidades, bastante más urgentes y apremiantes que esta. Eso sí, desde el Gobierno nos dan una disculpa sumamente peregrina: se trata, dicen, de "analizar las causas de las divisiones que ponen en peligro la paz”. Aprovechan la ocasión, eso sí, y nos proponen “una serie de medidas concretas de carácter político”, a las que dan un valor desmesurado para evitar definitivamente cualquier tipo de guerra.

Es difícil saber a qué juegan Zapatero y todos sus ministros. Con la legislatura actual prácticamente agotada, y con un Gobierno en tiempo de descuento,  es inconcebible  que hagan estos dispendios tan extraordinarios fuera de nuestras fronteras, en circunstancias tan críticas para nuestra economía. Llegan hasta el intolerable hecho de congelar las pensiones y reducir drásticamente los salarios de los trabajadores públicos y a subir los impuestos para reunir un dinero que después despilfarran alegremente.  Semejante comportamiento solamente tiene una explicación posible: limpiar las arcas públicas hasta de telarañas para que, si gana el Partido Popular en las próximas elecciones, las encuentre vacías y no pueda desarrollar normalmente su previsible acción  de gobierno. Es, ni más ni menos, lo que ya hicieron algunos barones socialistas, entre los que destaca Barreda, al ver que perdían las elecciones autonómicas.

Barrillos de las Arrimadas, 16 de agosto de 2011

José Luis Valladares Fernández



miércoles, 25 de mayo de 2011

LA TÓMBOLA DEL MINISTERIO DE EXTERIORES

Hace ahora tres años, concretamente el 27 de mayo de 2008, Juan José Tamayo, publicaba en el diario El País, un artículo titulado ¿Es el Gobierno rehén  de la jerarquía católica? Se trata de un artículo desconcertante, ya que Tamayo, además de haber fundado la Asociación de Teólogos Juan XXIII, presume de su condición de teólogo. Se lamenta en dicho escrito del acuerdo alcanzado entre la Santa Sede y el Gobierno Español, por el que se aumenta “la asignación tributaria para la Iglesia católica del 0,52%  al 0,7%”, con la exclusión de las demás religiones.
No tiene inconveniente Juan José Tamayo en escribir literalmente: “Tal situación de privilegio es aún más llamativa estos días en que asistimos, inermes, a la discriminatoria publicidad en los medios de comunicación, las vallas publicitarias y los templos católicos pidiendo a los contribuyentes que pongan la cruz en la casilla de la Iglesia católica en vez de hacerlo en la destinada a fines sociales”. Y eso a sabiendas de que en esa propaganda simplemente se pide que se marque la casilla de la Iglesia, sin condicionar en absoluto la casilla destinada fines sociales. Y como imaginamos que Tamayo es un buen español, ha tenido que hacer, año tras año, su correspondiente Declaración de la Renta, donde queda muy claro que ambas casillas, la de la Iglesia y la destinada a fines sociales, son perfectamente compatibles y se pueden marcar incluso las dos.
Pero viendo cómo gasta nuestro Gobierno actual el dinero público,  incluido el recaudado a través de la casilla destinada a fines sociales, es normal que haya gente sumamente reacia a marcar esa casilla y se limiten a poner la cruz en la correspondiente a la Iglesia. Dada la situación por la que atraviesa España como consecuencia de la crisis económica, con 5.000.000 de parados y con otros  colectivos que apenas si son capaces de cubrir dignamente sus necesidades vitales, es sangrante que venga el Ministerio de Exteriores y de Cooperación y reparta nuestros dineros de manera tan alegre e irresponsable, como podemos ver en el Boletín Oficial del Estado del 29 de noviembre de 2010.
Entre la interminable lista de ayudas para la realización de proyectos de desarrollo, nos encontramos con alguna que, cuando menos, es tremendamente llamativa. Nos encontramos, por ejemplo, con una ayuda de 137.600 euros concedida a la Fundación Triángulo para promover el acceso a la SSR del colectivo LGBT en cuatro regiones del Perú. La Fundación Triángulo se fundó en 1996 y, desde entonces, se ha extendido por toda la geografía española. Se trata de una organización no gubernamental que trata de conseguir la igualdad de derechos políticos y sociales de las personas integradas en el colectivo LGBT. Las siglas LGBT designan colectivamente a las lesbianas, los gais, los bisexuales y los transexuales.
No tendremos dinero para hacer frente a los gastos que origina la ley de dependencia, ni para evitar la degradación  del nivel asistencial de la Sanidad, pero para Marruecos no puede faltar. Trinidad Jiménez da muestras fehacientes de sentir una enorme debilidad hacia nuestros vecinos del sur. Es evidente que Marruecos nos obsequia habitualmente con toda clase de desplantes, pero, aún así, el Ministerio de Exteriores obsequia a este país con 1.562.000 euros, disfrazados de cooperación internacional. La primera partida de 550.000 euros se la lleva el Programa Al-Mutamid, dedicado al intercambio cultural entre España y Marruecos, a través de la Fundación Instituto Internacional Teatro del Mediterráneo.
Para el fortalecimiento de la sociedad civil y de los derechos sociales en el norte de Marruecos, la Asociación Mujeres en Zona de Conflicto Marruecos recibe, de manos de Trinidad Jiménez, la importante cifra de 380.000 euros. Con este dinero, se busca favorecer las políticas de igualdad de género y favorecer un desarrollo humano sostenible en la zona norte de Marruecos. Otra asociación, conocida por el nombre Proyecto Local, integrada básicamente por personal que trabaja en el ámbito local en Cataluña, recibe  otros 203.220 euros para el fortalecimiento del desarrollo local, la gobernanza y la ciudadanía en Marruecos. La Asociación Catalana para el Tiempo Libre y la Cultura recibe 350.000 euros para realizar y promocionar programas en Marruecos, que contribuyan al desarrollo social y cultural, en beneficio de las poblaciones residentes y entidades locales marroquíes. Hasta la Sociedad Española de Ornitología en Marruecos es también premiada con 79.000 euros por el Ministerio de Exteriores, para la salvaguarda del medio ambiente de nuestros vecinos del norte de África.
Tampoco hay dinero para financiar a nuestras pequeñas y medianas empresas, ni para dar una salida digna a nuestros jóvenes que quieren trabajar, pero impulsaremos el tejido empresarial de Guinea Conakry y prepararemos a juventud de ese lugar para insertarla laboralmente. De estos menesteres se encargará la Asociación PROYDE (Promoción y Desarrollo), que para eso recibe, de manos de la ministra Trinidad Jiménez,  nada menos que 520.872 euros.  Se trata también de una organización no gubernamental que, entre otras cosas, se ha dedicado a dar a conocer y a fomentar una campaña denominada “Mundo con ‘M’ de Mujer”.
La organización AIDA (Ayuda, Intercambio y Desarrollo) es también, según dice, una asociación sin ánimo de lucro, independiente, apolítica y aconfesional, y fue creada en 1999. Esta organización ha recibido del Ministerio de Exteriores y de Cooperación dos jugosas partidas de dinero. La primera de ellas por importe de 207.000 euros para incorporar en Camboya la problemática del género en la producción acuícola y acceso al pescado de calidad para el desarrollo sostenible del sector. La otra cantidad de dinero que recibió la asociación AIDA asciende a la cantidad de 288.867 euros, que deberá destinar íntegramente al empoderamiento e inclusión social de las trabajadoras inmigrantes en Beirut.
Y así podríamos seguir, hasta completar unos cuantos millones de euros, muchos millones, si tenemos en cuenta nuestra situación económica y las necesidades que nos acucian. El Gobierno de Zapatero, con la disculpa de la cooperación internacional, funde dinero sin consideración. En la tómbola del Ministerio de Exteriores, Guatemala por ejemplo fue agraciada con casi dos millones de euros y los territorios palestinos se han hecho con la bonita cifra de 1.175.000 euros. Y para estos dispendios millonarios, lo hace casi siempre a través de asociaciones o fundaciones  afines a la izquierda española, entre las que, a veces, aparece alguna muy próxima  a Batasuna, como es en este caso la Fundación Mundubat que se lleva un opíparo aguinaldo de 248.000 euros. El dinero este llegará o no llegará al destino que se le asigna, pero seguro que más de uno, gracias a estas generosas dádivas, veranea gratis total más allá de nuestras fronteras.
Gijón, 19 de mayo de 2011
José Luis Valladares Fernández

viernes, 18 de marzo de 2011

REGALOS MILLONARIOS DEL GOBIERNO

Podemos ver claramente, por el Boletín Oficial de Estado del pasado día 5 de marzo, que la magnanimidad de nuestro Gobierno carece de límites prefijados. No tenemos trabajo, ni dinero, y subsistimos endeudándonos más allá de lo razonable. Aún así, el presidente del Gobierno deja a un lado su irreductible aversión a la religión católica y se dedica a practicar auténticas obras de caridad cristiana. Aunque parezca mentira, sigue al pie de la letra  el mandato evangélico,  recogido por San Mateo: “no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. (…) Poned los ojos en las aves del cielo, que ni siembran, ni siegan, ni recogen en graneros y vuestro Padre celestial las alimenta”.

Sin tener en cuenta nuestras necesidades económicas, José Luis Rodríguez Zapatero abre su tómbola, y de la mano de la titular del Ministerio de Exteriores y de Cooperación, Trinidad Jiménez, reparte alegremente, sin el menor rubor, el dinero de los contribuyentes. Y los más beneficiados son, como siempre, organismos públicos de países tan democráticos como Marruecos, Cuba,  Bolivia u otros por el estilo. Ciñéndonos exclusivamente al cuarto trimestre del pasado año de 2010, el dinero distribuido por Trinidad Jiménez alcanzó la bonita cifra de 148 millones de euros.  Hay además, concedidas como ayudas, otras muchas cantidades, tal como se indica  en este mismo Boletín Oficial del Estado en otro apartado distinto. 

Hay algunas cantidades que, por su importe, ya llaman la atención. Es el caso del Ministerio de Educación de Marruecos que se vio favorecido con 12.000.000 de euros como apoyo para reformar su sistema educativo. Marruecos recibió otro donativo de 500.000 euros para construir y equipar un laboratorio de investigación de patologías de animales acuáticos en Tánger. La República de Mali también ha recibido una ayuda sumamente generosa. Su Ministerio de Finanzas se lleva un pico muy jugoso de 11.000.000 millones de euros, como apoyo presupuestario al sector de la salud. El propio Ministerio de Salud de Mali se ha visto agraciado con 1.850.450 euros para su programa de salud reproductiva en la región de Kayes. A esto hay que sumar otros 180.000 euros para el Museo Nacional de Mali, destinados a promocionar expresiones culturales contemporáneas de dicha República.

Como no podía ser de otra manera, Evo Morales se ha llevado también otra buena tajada. En concreto, el Ministerio de Educación de Bolivia recibió 4.600.000 euros, como apoyo al sector de educación. Bolivia se lleva, además, otras cantidades de dinero nada despreciables:   200.000 euros para fortalecer sus políticas interculturales; 395.000 euros para que el Gobierno Autonómico de La Paz los emplee para el desarrollo económico de la región. Hasta la Asociación de Concejalas de Bolivia se vio agraciada con 69.200 euros para la capacitación de sus miembros. Para no ser prolijos, Bolivia se ha beneficiado de otros 593.600 euros, para varios proyectos, entre los que destacan la ampliación del Museo Nacional de Arte, la rehabilitación del patrimonio arquitectónico de Sucre y el desarrollo del patrimonio rural del Departamento de Potosí.

Cuba recibió una pedrea de nada menos que 3 millones de euros, para que los hnos. Castro los gasten en el desarrollo rural del oriente cubano, en caminar hacia una cultura de igualdad de género y en la reconstrucción de viviendas, entre otras cosas.  Llama la atención que, el bolivariano Hugo Chávez  de Venezuela, solamente recibiera 725.000 euros, destinados para la capacitación de jóvenes vulnerables, para apoyar técnicamente al desarrollo de la Administración Pública y para la sostenibilidad  ambiental. En realidad, todas y cada una de las Repúblicas de Centroamérica y Sudamérica han sido agraciadas, unas más y otras menos, con importantes cantidades de dinero público. Muchos pueblos africanos y asiáticos, faltaría más,  también han entrado en el reparto generoso de nuestro Gobierno.
No cabe duda de que los 15.200.000  euros que se llevó la República de Haití, es quizás la donación más justificada, porque en parte servirá para paliar parte de los terribles efectos del terremoto del 12 de enero de 2010. Sin embargo, la utilidad de muchos de los proyectos sufragados con importantes ayudas es, cuando menos, francamente cuestionable. Ahí está, por ejemplo, la ayuda de 600.000 euros que se ha llevado la misión diplomática de la Autoridad Nacional Palestina instalada en España para favorecer su relación con las autoridades españolas. Los palestinos, además, se han visto agraciados  con 237.500 euros para reforzar la seguridad en territorios palestinos, más otros 700.000 euros para construir una residencia de ancianos en Jericó.

A la vista de los datos que aparecen en el BOE citado, al Ejecutivo que preside Rodríguez Zapatero le interesa sumamente todo lo que huele a “afro”, aunque sea en tierras de Iberoamérica. De no ser así, sería poco comprensible el sorprendente regalo de más de un millón de euros, a costa de los contribuyentes españoles, para favorecer la interculturalidad entre indígenas y afro-ecuatorianos, para la celebración del Año Internacional y la Cumbre Mundial  de los Pueblos Afro-descendientes y consolidar la organización de mujeres afro-caribeñas, entre otros proyectos. 

También se han acordado del cambio climático y, con tal motivo, concedieron a Uruguay un donativo de 295.000 euros y a Vietnam le despachan 500.000 euros para que se vayan adaptando a ese tipo de cambios. La previsión de nuestro Gobierno ha tenido en cuenta a varios países para resarcirles con distintas e importantes cantidades de dinero, por los daños sufridos con los huracanes, los tifones y las tormentas tropicales. También, cómo no, hay entregas muy peregrinas al mundo cultural. Nos encontramos, por ejemplo con el desembolso  de cerca de tres millones de euros para fomentar la industria audiovisual iberoamericana y construir un espacio escénico.  El Ministerio de Exteriores y de Cooperación ha regalado, a nuestra costa, 180.000 euros al Centro de Promoción de las Expresiones culturales Contemporáneas de la República de Mali y 145.000 a la República del Congo para la conservación de su patrimonio fotográfico. Vivir para ver.

Gijón, 11 de marzo de 2011

José Luis Valladares Fernández