jueves, 17 de diciembre de 2015

GOLPISMO Y SUBVERSIÓN PUJOLISTA

Fue a finales del siglo XXI a.C., cuando los elamitas guerrearon contra la tercera dinastía que controlaba el poder político en Ur, provocando  la destrucción de esta ciudad, que era una de las más antiguas de la vieja Sumeria. Y nada más hacerse con la ciudad, incendiaron  sus campos y se dedicaron a saquear sistemáticamente todos sus templos y a destruir, sin miramiento alguno, cuántas viviendas y edificaciones encontraban a su paso.  

Y para que la devastación de Ur fuera más completa e irreversible, en esa zona de Mesopotamia se desató inesperadamente una prolongada y pertinaz sequía, originando una terrible desertización desconocida hasta entonces y que, como es natural, trajo consigo  una terrible hambruna y una enorme mortandad. Gracias a este desastre natural y a la actuación bélica e inmisericorde  de los elamitas, la ciudad de Ur fue reducida a escombros. Sus restos forman hoy día una simple colina de ruinas en pleno desierto de Irak, a unos 24 Km al suroeste de  Nasiriya, junto a la desembocadura del rio Éufrates.

En ese contexto de hecatombe generalizada o cataclismo total, aparecen las llamadas lamentaciones sumerias, tan importantes por su interés histórico y hasta por su inspiración poética. Se trata de una auténtica canción fúnebre, en la que el poeta llora inconsolablemente la destrucción de Ur y el sufrimiento de todos sus pobres moradores. Y aunque, según dicho texto, la caída de Ur se atribuye directamente a la pérdida del favor de los dioses, esperan que, con el beneplácito de esos mismos dioses, se  reconstruya nuevamente la ciudad y que vuelva a recuperar todo su antiguo esplendor.

Los componentes de Junts pel Sí, con la cooperación entusiasta de una pandilla de fanáticos ultraizquierdistas, encuadrados en la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), quieren hacer con Cataluña, lo que los elamitas hicieron con la patria de Abraham. Y entonces, cómo no, tendríamos también las correspondientes lamentaciones catalanas. De momento, y con la disculpa de desarrollar una democracia participativa más profunda, mejorar sensiblemente la igualdad social y poner en marcha la absurda construcción nacional de los Països Catalans, están complicando la vida, de una manera muy especial, a todos aquellos que, sin dejar de ser catalanes, quieren seguir siendo españoles.

domingo, 22 de noviembre de 2015

ASÍ ES LA ALTERNATIVA SOCIALISTA

Son muchos los que van a estudiar a Salamanca. Pero sucede que, como dicen por allí, “Salamanca no hace milagros, y el que va jumento, no vuelve sabio”. Y claro está, los que no dan la talla tienen que salir por la conocida y famosa “puerta de los carros”. Ya lo dice el viejo proverbio latino que, con el tiempo, pasó a ser el lema de la Universidad de Salamanca: “Quod natura non dat, Salmantica non præstat”. Y efectivamente es así, porque en realidad,  lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo otorga.

Estos aforismos nos indican claramente que, para estudiar, hace falta algo más que voluntad de hacerlo, hacen falta, cómo no, ciertas cualidades innatas, que no se adquieren ni con el estudio, ni con el esfuerzo personal. Y con los políticos pasa algo muy parecido. Pueden tener padrinos muy influyentes, que le ayudarán a escalar puestos muy rápidamente, es verdad. Pero si no tienen carisma, si son irresponsables y, además, no andan muy sobrados de inteligencia, terminarán fracasando rotundamente y estarán también obligados a salir por la dichosa “puerta de los carros”, abandonando así la vida pública.

El ascenso de Pedro Sánchez ha sido realmente meteórico. No olvidemos que fue llevado por aclamación a la Secretaria General del PSOE. Pero esto no supone en absoluto que posea todas esas virtudes que necesitan los políticos para triunfar y no fracasar estrepitosamente. Da a entender, por su manera de hablar, que su talla intelectual es más bien escasa y que carece totalmente de olfato sociológico. No olvidemos que el socialismo español cuenta tradicionalmente con un importante granero de votos entre los católicos. Y para conservar esos votos, Sánchez ataca directamente a la Iglesia, incomoda a las Hermanitas de los Pobres y zarandea a  los salesianos y a los maristas.

En el discurso pronunciado en la presentación de las listas electorales del PSOE para las Elecciones Generales del próximo 20 de diciembre, Pedro Sánchez se compromete a liderar “un cambio seguro y valiente”, un cambio que pone fin al fraude que han supuesto estos cuatro últimos años de Mariano Rajoy. Y confiesa muy ufano, ¡qué le vamos a hacer!, que los socialistas están dispuestos, a “cambiar España una vez más”, que  las mejores páginas de nuestra historia reciente se han escrito con puño y letra socialista,  y que lo volverán a hacer tras las próximas elecciones de diciembre.

lunes, 9 de noviembre de 2015

DELIRIOS DEL NACIONALISMO CATALÁN

Aunque son varias las versiones mitológicas de la antigua Grecia que nos describen detalladamente las distintas andanzas de Prometeo, coinciden todas ellas en señalar que estamos ante un personaje legendario extremadamente valeroso e indomable. En todas ellas se afirma que Prometeo era el más célebre de todos los Titanes y, por supuesto, el más tramposo de los dioses menores. Era hijo de Jápeto y de la oceánide Clímene y tenía otros tres hermanos: Atlas, Epimeteo y Menecio. Pero ninguno de ellos era tan sagaz, tan astuto y tan atrevido como Prometeo. Y como no tenía miedo ni a los dioses del Olimpo, ridiculizó a Zeus, que era el más grande  de todos  los dioses del panteón helénico.

Según se cuenta en una de esas versiones, hasta que Zeus no fue elevado a la dignidad de rey del cielo, los dioses y los hombres vivían juntos, comían en la misma mesa y compartían todos ellos la misma felicidad. Tras el nombramiento de  Zeus como “padre de los dioses y los hombres”, se produce también el reparto equitativo de honores y funciones entre los dioses y los hombres. Y es entonces cuando Prometeo, el Titán amigo de los mortales, instituye el sacrificio ritual que, en adelante, utilizarán  los hombres para honrar debidamente a los dioses.

En aquel primer sacrificio de la historia, Prometeo ya trata de burlarse de Zeus. Comienza presentando un gran buey, que sacrifica y descuartiza posteriormente y hace dos partes con sus restos: una para los dioses y otra para sí mismo y para los mortales. En una de las partes pone todos los huesos desnudos, pero cubiertos, eso sí, por una fina capa de grasa aparentemente muy apetitosa. En la otra, para darle un aspecto francamente repugnante, esconde toda la carne del animal bajo la piel y el estómago. Y deja que sea Zeus, en calidad de rey del Olimpo, el primero en elegir la parte que corresponde a los dioses. Como era de esperar, Zeus escogió la parte que aparentemente era más sabrosa y exquisita. Y cuando descubre el engaño, monta en cólera y castiga a toda la humanidad, llevándose el fuego de la tierra.

Pero Prometeo era demasiado intrépido para amilanarse con la decisión de Zeus de castigar a los mortales de esa manera, privándoles de algo tan necesario como el fuego. Así que, en vez de acobardarse y consciente de su papel de benefactor de la humanidad, toma la valiente determinación de robárselo directamente a los dioses. Con tal fin, sube al monte Olimpo, dispuesto a coger el fuego del carro de Helios o de la forja de Hefesto con un tallo de una cañaheja, y devolvérselo a los hombres para que pudieran volver a calentarse.

martes, 27 de octubre de 2015

IZQUIERDA Y TAUROMAQUIA

En septiembre de 1940, Alemania ya sospechaba que algunos de los países no beligerantes terminarían indefectiblemente engrosando la lista de sus enemigos. Para curarse en Salud, Alemania se adelanta a esa posibilidad y firmó con Italia y con Japón un pacto de asistencia mutua, tanto en el aspecto económico, como en el político y militar. Y el Führer, Adolf Hitler, que esperaba convencer a España para que se alineara también con las Potencias del Eje, envió a Madrid al jefe de las SS, Heinrich Himmler, para organizar la famosa entrevista de Hendaya.

El Reichsführer SS H. Himmler llega a España el 19 de octubre de 1940. Al día siguiente se entrevista en el Palacio del Pardo con Franco para preparar cuidadosamente las medidas de seguridad necesarias para el encuentro que, ambos mandatarios, celebrarían cuatro días más tarde en la estación de trenes de la localidad de esa localidad francesa. Ya por la tarde, el Jefe del Estado Español invitó a Himmler y a su comitiva a una corrida de toros que se celebraba, cómo no, en la plaza madrileña de las Ventas.

En el cartel de aquel festejo taurino intervenían los diestros Marcial Lalanda, Rafael Ortega “Gallito y Pepe Luis Vázquez, que confirmaba su alternativa. Se lidiaban seis toros de las ganaderías de Bernardo Escudero y Manuel Arranz. Aquella tarde, Pepe Luis Vázquez se lució con el tercer toro, que era el de su confirmación, al que hizo una de las mejores faenas de su carrera en los ruedos. Tras la lidia de este toro, llamado “Carmoneño”, comenzó a llover torrencialmente y tuvieron que suspender la corrida.

Esa inoportuna lluvia, que privó a los diestros de redondear una tarde de gloria, fue sin embargo una auténtica bendición para el máximo responsable de las SS, ya que,  según dijo cuando se puso fin al fiesta taurina, sufrió nauseas mientras duró la lidia, porque era incapaz de soportar el martirio y el sufrimiento que se daba a aquellos pobres animales. Y no acabaron aquí los comentarios claramente negativos de Heinrich Himmler. Ya en Alemania, el Reichsführer no se anduvo con tapujos y describió las corridas de toros como “un espectáculo deleznable y extremadamente sangriento”.

Está visto que para Himmler, que era uno de los principales responsables de los terribles horrores del Holocausto, los animales están siempre por encima de las personas, especialmente si estas son judías.  Para este monstruo, lo de Auschwitz era  totalmente razonable y, por lo que parece, los animales tenían bastantes más derechos que los seres humanos, sobre todo si estos eran judíos.

lunes, 19 de octubre de 2015

LOS PECADOS DE LA CONSTITUCIÓN


Las circunstancias que acompañaron a la proclamación de  la Segunda República Española fueron muy especiales. Llegó inesperadamente sin ser fruto de un proceso plenamente democrático. Tampoco fue instaurada como consecuencia de la acción revolucionaria de un pueblo que se echó a la calle. No olvidemos que, de aquella, las clases populares eran mayoritariamente monárquicas y ahí están los resultados de las elecciones municipales de abril de 1931 para corroborarlo. Fue más bien la propia Monarquía por consunción la que, en realidad provocó aquel golpe de estado incruento que originó el cambio de régimen.

La República llegó inesperadamente aquel 14 de abril, sin sobresaltos y casi, casi como por ensalmo. Y esa manera de llegar de improviso y sin brusquedades, animó a muchos intelectuales a implicarse en política. Algunos ingresaron en los partidos tradicionales de aquella época; otros, los más, se incorporaron de lleno a la vida política, engrosando las filas de la recién fundada Agrupación al Servicio de la República. Y aunque no se les hizo mucho caso, elevaron el atractivo y el nivel de los debates políticos de aquellas Cortes Constituyentes, que se formaron tras las elecciones del 28 de junio de 1931.

Es verdad que estos intelectuales trataron de influir positivamente  en la construcción del Estado republicano pero, en realidad, no se les hizo mucho caso. De ahí que, a pesar de intentarlo, participaron muy poco en la elaboración de aquella Constitución republicana, que se aprobó en las Cortes el 9 de diciembre de 1931. Con sus aportaciones, se hubiera mejorado notablemente  el texto constitucional y, quizás, se hubieran ahorrado muchas de las tensiones que se generaron entre unos partidos y otros.

Pocos meses antes de su aprobación definitiva, en el debate a la totalidad del proyecto constitucional, José Ortega y Gasset, que intervenía como portavoz del grupo parlamentario de la Agrupación al Servicio de la República, ya denunciaba los puntos más débiles de ese proyecto con estas palabras: "esa tan certera Constitución ha sido mechada con unos cuantos cartuchos detonantes, introducidos arbitrariamente por el espíritu de propaganda o por la incontinencia del utopismo".

jueves, 8 de octubre de 2015

NO ESPERÁBAMOS OTRA COSA

El 6 de diciembre de 1931, y ante un público entregado que abarrotaba  el Cinema de la Opera de Madrid, José Ortega y Gasset manifestó públicamente su inquietud y su desasosiego por la inesperada trayectoria emprendida por la Segunda República Española. Faltando muy pocos días para que las Cortes Constituyentes aprobaran la fallida Constitución de 1931, ya levantó su voz contra  los que estaban falsificando la República a base de radicalismo, de violencia y, cómo no, de una malsana arbitrariedad partidista.

A lo largo de dicha conferencia, Ortega y Gasset recalcó una y otra vez la perentoria necesidad de rescatar el perfil inicial con el que nació la República, la auténtica República Española, y no la imaginaria y falsificada que estaban haciendo al convertir en revolución lo que no era nada más que un simple cambio de régimen. Y predijo claramente lo que pasaría si no se corregía a tiempo: “la República en España, o es la que triunfó, la auténtica, o no será. Así, sin duda ni remisión”.  Y termina su discurso poniendo en boca de los españoles que colaboraron en el advenimiento de la República aquella frase lapidaria que tantas veces se ha repetido: “¡No es esto, no es esto!”.
Son muchos los españoles que pecaron de incautos y se dejaron cautivar por las desmesuradas promesas de las gentes de Podemos y de sus otros partidos afines. Y creyeron sinceramente que, gracias a las exigencias radicales que planteaba el partido de Pablo Iglesias, lograríamos por fin esa ansiada regeneración de la vida pública y la instauración de una democracia más amplia. Y así fue cómo Podemos comenzó a crecer meteóricamente en las encuestas y obtuvo un resultado francamente espectacular en las elecciones europeas.

Es verdad que su éxito en las elecciones autonómicas y municipales, de acuerdo con las expectativas, fue más bien escaso. Pero con el  inconcebible apoyo del PSOE por un simple plato de lentejas, Podemos o alguna de sus otras marcas blancas terminaron adueñándose, entre otros, de Ayuntamientos tan importantes como el de Madrid, el de Barcelona o el de Cádiz.  Pero la decencia política que tanto predicaban se esfumó muy pronto ya que, nada más llegar a esos puestos de responsabilidad, convirtieron esos consistorios en auténticas agencias de colocación de familiares y amigos. La palma, claro está, se la llevan los municipios regidos por Manuela Carmena y Ada Colau.

No es de extrañar que, al comprobar el comportamiento real de los que prometieron solemnemente regenerar nuestra democracia, muchos de sus partidarios repitan ahora, una y otra vez, lo que, según Ortega y Gasset, decían muchos de los ciudadanos que coadyuvaron al establecimiento de la Segunda República Española: “¡No es esto, no es esto!”. Pero no todos éramos tan ilusos, y muchos, es verdad, ya esperábamos que esta nueva formación política terminaría siendo bastante más nepotista que los partidos tradicionales, los de la casta, a quienes, esa gente, no se cansa de denostar.

sábado, 26 de septiembre de 2015

LA DERIVA DE PEDRO SÁNCHEZ

Tal como se cuenta en una vieja parábola budista, un antiguo rey del norte de la India reunió a unos cuantos ciegos que desconocían totalmente lo que era un elefante. Y a medida que iban llegando al patio del palacio real, se les hacía tocar, a cada uno, una parte distinta del cuerpo del paquidermo y se les decía: esto es un elefante. Uno tocó la cabeza, otro la trompa, el siguiente el colmillo, después una oreja, una pata  y así sucesivamente hasta completar la anatomía del elefante.

Cuando todos los ciegos habían tocado ya la parte asignada del cuerpo del animal, el rey les pidió que le explicaran detalladamente qué era para ellos un elefante. Los ciegos no se ponían de acuerdo y cada uno de ellos daba una definición diferente. Comenzaron a discutir tan acaloradamente que terminaron peleándose entre sí, para regocijo del rey, que buscaba este tipo de entretenimiento.

Según la tradición, el propio Buda utilizaba este cuento para describir las luchas sectarias de aquella época arcaica, poniendo a los contendientes cara a cara con sus propias contradicciones. Y terminaba la parábola comparando a los ciegos con unos predicadores ignorantes que, sin ver ni percibir lo que les rodea, se empeñan en mantener firmemente sus particulares puntos de vista. Su ignorancia, que es mayúscula, les lleva a protagonizar ásperos enfrentamientos entre sí, y no hay manera de hacerles renunciar voluntariamente, a ninguno de ellos, a su verdad particular.

Y nuestros políticos, sobre todo si son jóvenes y de izquierdas, son relativistas convencidos y se comportan frecuentemente como esos ciegos de la parábola budista. No hay más verdad que la suya. Y si por casualidad consiguen el liderato de su partido, tratarán de imponer su verdad particular a todos los demás mortales y, cómo no, relativizar los valores morales. Cuando se vota, las papeletas que se introducen en las urnas, lo mismo valen para elegir a las personas que nos gobiernan, que para determinar lo que es y lo que no es la verdad

Para todos los políticos de izquierdas, tanto si son socialistas como si son comunistas, y para los de la derecha  que han perdido el oremus,  el hombre es un poco la medida de todas las cosas y, por consiguiente,  todos los puntos de vista son igualmente válidos. De ahí que, para esas gentes, la verdad sea siempre relativa a los individuos y la ética tenga invariablemente ese carácter autónomo y situacional. Lo real carece de una base permanente y estable y es validado exclusivamente, en un contexto determinado, por  la subjetividad de cada individuo. Esto significa que ni la verdad es objetiva, ni las normas morales son  absolutas y universalmente válidas, ya que pueden cambiar si cambia su situación concreta.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

LA FAMILIA ES LA FAMILIA

La crisis económica que padecimos, agravada considerablemente  por el endiosamiento absurdo de José Luis Rodríguez Zapatero, ha multiplicado en España los chanchullos y los casos escandalosos de corrupción política. Los distintos medios de comunicación nos siguen sorprendiendo aún con continuas noticias deprimentes  que nos hacen dudar de la honorabilidad de nuestra clase política. Y  los responsables de los partidos políticos tradicionales no han sabido cortar a tiempo y con contundencia las distintas prácticas abusivas que, de vez en cuando, protagonizan algunos militantes desaprensivos suyos.

Y ante el continuo incremento de los escándalos de corrupción, los dos grandes partidos han reaccionado siempre con excesiva timidez y pasividad. Y esto ha dado alas al populismo ultra que padecemos. Podemos ha sabido utilizar adecuadamente el descontento popular provocado por la crisis económica, los recortes indiscriminados y los interminables casos de corrupción para hacerse con unos apoyos impensables en cualquier otra circunstancia. Son muchos los españoles embaucados por Pablo Iglesias Turrión. Los sedujo, claro está,  a base de demagogia y de caradura, y esperaban vanamente que Podemos acometiera, por fin, el deseado proceso de regeneración.

Para empezar, ni Podemos, ni ninguna de sus otras marcas blancas, pueden presumir de una honestidad que no tienen. Casi nada más inscribirse como partido político, apareció en la prensa el primer escándalo, protagonizado por Ïñigo Errejón, número dos de Podemos. Errejón, que se desgañitaba acusando públicamente a “la casta” de haberse atrincherado en la instituciones culturales españolas, firmó un contrato con la Universidad de Málaga que le reportaba 1.825 euros mensuales y que le obligaba a permanecer 40 horas semanales en la Universidad. Cobraba, eso sí, el dinero pactado, pero sin cumplir el horario previsto en el contrato. Y como tenía otros ingresos, incumplía también la ley de incompatibilidades.

El mismo Pablo Iglesias, que se arroga la misión adecentar el sistema político español, tendría que comenzar explicando, entre otras cosas, cómo se financia Podemos. De momento sabemos que la productora de Pablo Iglesias, Con Mano Izquierda, se registró como una simple entidad sin ánimo de lucro. Pero, como era previsible, Con Mano Izquierda, realizaba operaciones comerciales que proporcionaban pingües beneficios. Más aún, Pablo Iglesias es acusado formalmente  por Enrique Ribóo de cobrar dinero en negro.

martes, 8 de septiembre de 2015

ESTAMOS DONDE ESTÁBAMOS

Un antiguo mercader inglés, sir Thomas Gresham, que trabajó  en su momento para el rey Eduardo VI de Inglaterra, había observado que, en todas sus transacciones comerciales, la gente prefería utilizar siempre la moneda más débil como medio de pago y guardarse la que fuera de un metal más valioso, o tuviera mayor valor como divisa. Pero no fue hasta finales del siglo XIX, con el uso simultáneo del oro y la plata, cuando se formuló ese hecho como ley de Gresham. Pues es evidente que, siempre que coexisten dos tipos de moneda de curso legal y para el público una es “mala” y la otra “buena”, la mala desplaza siempre a la buena del mercado.

Y eso es, más o menos, lo que está ocurriendo actualmente en el PSOE por la manera de elegir a sus líderes. Han terminado implantando un sistema demasiado estrambótico para seleccionar a sus élites políticas que, como las monedas en la ley de Gresham, el político malo es normal que desplace al político bueno. Es cierto que los militantes de base tienen cada vez más peso, pero las federaciones o agrupaciones regionales siguen teniendo demasiado poder e influyen decisivamente a la hora de optar por unos cuadros dirigentes u otros. Y esto, claro está, condiciona después la actuación política del partido.

Es verdad que los socialistas nunca han dado muestras concluyentes de una sensatez política intachable. Pero ahora, con los nuevos líderes que dirigen los destinos del partido, han perdido totalmente la cordura y hasta el oremus. Los nuevos cuadros dirigentes actúan con tanta incoherencia, que hoy dicen una cosa y mañana hacen justamente la contraria. Es lo que ha hecho Pedro Sánchez, por ejemplo, con Podemos y con sus marcas blancas y, por supuesto, con los independentistas de cualquier jaez.

Al nuevo secretario general del PSOE y a los demás miembros de la actual directiva les puede el sectarismo y, para aislar al Partido Popular, son capaces de echarse en manos de sus enemigos políticos más viscerales, pactando gobiernos con los populistas más extremos y radicales y  con los separatistas. Y perjudicando gravemente los intereses vitales de la democracia y hasta de su propio partido, aspiran a encabezar una posible coalición del PSOE con cualquier activista y con todas esas otras formaciones políticas ultras y anti sistema, de la extrema izquierda española que padecemos. Y esto, aunque a corto plazo pueda colmar la ambición desmedida de Pedro Sánchez, terminará siendo catastrófico para el PSOE a medio plazo. Si no corrigen el rumbo, les ocurrirá lo mismo que a los socialistas catalanes con el tripartito y con la firma del Pacto del Tinell.

domingo, 30 de agosto de 2015

MEJOR GESTORES QUE POLÍTICOS



A finales del siglo XVIII, Francia era un hervidero de protestas y de conflictos sociales y políticos. Los opositores al Antiguo Régimen, cansados de soportar tanta miseria y tanta injusticia, se enfrentaban violentamente a los partidarios del sistema feudal y del Estado absolutista. Los continuos conflictos del pueblo llano con los miembros de la nobleza, que no querían perder ninguno de sus privilegios tradicionales, eran cada vez más intensos y furibundos y terminaron provocando la conocida Revolución Francesa, que acabó con la opresión del absolutismo y que abrió una nueva etapa más libre y democrática, marcada ante todo por el principio de la soberanía popular.

Tras la toma de la Bastilla se constituyó en Francia la Asamblea Nacional Constituyente para redactar una nueva Constitución. Entre los parlamentarios había dos corrientes  políticas antagónicas: los girondinos por un lado y los jacobinos por otro. Y cada una de esas formaciones políticas, que estaban fuertemente enfrentadas entre sí, trataba de imponer su ley en la Asamblea, para hacerse más fácilmente con el poder.

Los girondinos, que eran mucho más elitistas que los jacobinos, querían limitar notablemente el derecho al sufragio universal. Con el apoyo claro de las clases burguesas, de todos los propietarios y de una amplia capa de la nobleza, seguían defendiendo los privilegios reales, implantando, eso sí, una monarquía parlamentaria. Los jacobinos, sin embargo, estaban a favor del sufragio universal y, por supuesto, querían instaurar un régimen republicano. Quizás por eso tenían el apoyo incondicional de las clases populares.

Para facilitar y dar más fluidez a las acaloradas discusiones parlamentarias sobre las prerrogativas  y las atribuciones del rey, que comenzaron el 11 de septiembre de 1789, los girondinos se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea y los jacobinos a su izquierda. Y así fue como los parlamentarios franceses inventaron los conceptos de “derecha” y de “izquierda” políticas. A partir de entonces, se tildaba de “izquierdas” a los que eran proclives  a los cambios políticos y sociales, y de “derechas” a los que eran reacios a esos cambios y tenían ideas moderadas. Y esa clasificación ideológica ha perdurado incomprensiblemente, a lo largo del tiempo, hasta nuestros días.

viernes, 14 de agosto de 2015

PROMETER, SIEMPRE FUE MUY FÁCIL


Son muchas las familias españolas que, como consecuencia de la grave crisis económica soportada, terminaron viviendo situaciones auténticamente infrahumanas. Y a pesar de las continuas promesas de Zapatero, el futuro previsible era cada vez más negro e inquietante. Ante tales perspectivas, no es de extrañar que, al no encontrar solución alguna a sus problemas, la gente  se excite y se desespere. Y que los jóvenes, que son mucho más radicales y exigentes, protesten airadamente en la calle y traten de romper el orden constituido.

La actitud de los partidos políticos tradicionales, con su falta habitual de proximidad a los ciudadanos y su escasa sensibilidad ante los continuos casos de corrupción, exasperó aún más a todas esas personas que no encuentran la manera de solucionar su vida y la de los suyos. La desesperación terminó haciendo mella, sobre todo entre los jóvenes, que veían como se disipaban, una tras otra, todas sus posibilidades de salir adelante. Y todo este malestar creciente, provocado por la pésima situación económica, fue hábilmente explotado por la extrema izquierda, comandada, cómo no, por Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y todos sus agitadores profesionales.

Los miembros de esa izquierda ultra y radical son especialmente diestros en el manejo de la Comunicación y practican profusamente el populismo más descarado. No les detiene jamás ni la mentira ni el engaño. Halagan como nadie a los descontentos, a los que se sienten golpeados por la vida, susurrándoles al oído, lo que en realidad quieren escuchar.  Por complicados que sean los problemas, estos populistas ofrecen siempre soluciones extremadamente simples y son capaces de prometer hasta cosas imposibles.

Con sus sibilinas promesas, estos activistas de la extrema izquierda han engañado y despersonalizado  a mucha gente, que ya ha dejado de pensar y que se guía exclusivamente por sus sentimientos. Para que los ciudadanos no reflexionen y sigan ciegamente sus indicaciones, les ocultan los problemas reales, jamás les hablan de la pobreza personal y familiar o el paro institucionalizado, que es lo que realmente está condicionando su vida.  Para mejor seducir a todos esos descontentos y estimular adecuadamente sus sentimientos, les dan siempre buenas noticias, sean estas reales o inventadas.

sábado, 1 de agosto de 2015

OTRA VEZ EL FLAUTISTA DE HAMELÍN

En un precioso cuento infantil de los hermanos Grimm, se narra que, en plena Edad Media, allá por el año 1284, la ciudad alemana de Hamelín había sido invadida por las ratas. Y aquellos pobres ciudadanos acabaron todos ellos terriblemente desmoralizados, ya que no encontraban la manera de acabar con semejante plaga. Y hasta resultaron tremendamente inútiles todos sus esfuerzos para frenar la desmesurada proliferación de tan antipáticos y molestos roedores.

Cando la desesperación de los aldeanos era ya máxima, llegó al pueblo un desconocido, vestido de arlequín, comprometiéndose a librarles de las ratas a cambio de una recompensa. Y los moradores de Hamelín aceptaron encantados aquella extraordinaria oferta. Y sin más preámbulos, el desconocido se puso a tocar su flauta. Y todas las ratas, atraídas por la música dulce de su flauta,  empezaron a salir precipitadamente de sus agujeros y a caminar hacia el sitio donde sonaba la música. Cuando tuvo a todas esas ratas reunidas a su alrededor, el flautista empezó a caminar hacia el rio Weser y las ratas, cautivadas por su música, iban todas tras él, y al llegar al rio perecieron todas ahogadas.

Cumplida su misión, el hombre vestido de colores volvió al pueblo para cobrar su recompensa. Pero los aldeanos no quisieron saber nada del contrato adquirido y se negaron a pagarle. El flautista, sumamente enfadado, abandonó el pueblo, prometiendo que volvería muy pronto, pero, eso sí,  con ánimo de revancha y en busca de la correspondiente venganza. Y Pedro Sánchez que, como un consumado flautista de Hamelín más, trata de castigar con todo cuidado  a sus adversarios políticos, no se pierde ningún detalle.

Antes de las elecciones municipales y autonómicas del pasado mes de mayo, el secretario general del PSOE procuró marcar distancias insalvables con Podemos. Llegó a decir, no sin razón y a plena luz, que Pablo Iglesias miente más que hablaba, y “que hace de la mentira su forma de hacer política”. Y se comprometió formalmente ante los principales empresarios españoles a no pactar jamás con  Podemos, ni antes, ni después de las elecciones. Porque, según Pedro Sánchez, Podemos es una fuerza política claramente “populista”. Y como dice muy bien el líder socialista, “El final del populismo es la Venezuela de Chávez, la pobreza (y) las cartillas de racionamiento”.

Pero llegaron las elecciones  del pasado 24 de mayo, y el partido de Pedro Sánchez obtiene un resultado electoral,  incluso peor que en las elecciones municipales de mayo de 2011, que ya es decir. Y si el desconocido arlequín regresó al pueblo para vengarse de los aldeanos, el secretario general del PSOE acudió inmediatamente a reunirse con Pablo Iglesias, otro flautista de Hamelín, para vengarse de los ciudadanos españoles.

miércoles, 15 de julio de 2015

LA IMPOSTURA DEL POPULISMO

Quizás haya sido Karl Marx el primero que utilizó en sus escritos la expresión de tonto útil. Llamaba tontos útiles a aquellas personas u organizaciones políticas que, creyendo que luchaban por sus propios ideales, estaban apoyando involuntariamente los  intereses de sus adversarios políticos. Y unos años más tarde, hasta el mismo Lenin tenía por tontos útiles, a los mencheviques que, movidos por su oportunismo político, actuaban siempre de acuerdo con los dictados de la burguesía rusa. Y esto, a veces,  entorpecía el desarrollo de la revolución que había empezado en febrero de 1917.

Para solucionar el problema que estaba creando esa fracción política, un grupo de intelectuales, ex miembros todos ellos de los bolcheviques o de los mencheviques, creó el Comité Inter-Distrital, para acelerar la ansiada reunificación del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia (POSDR). Entre esos intelectuales estaba, faltaría más, León Trotsky, antiguo miembro destacado de los mencheviques. Trotsky llegó a Petrogrado en mayo de 1917 y, aunque no sabía aún cuál era su papel en la revolución, trató de convencer  a sus antiguos compañeros para que abandonaran su actitud egoísta y dejaran de ser un obstáculo perenne  para los intereses revolucionarios. Así es como, siguiendo las instrucciones  de Trotsky, los mencheviques se convirtieron en auténticos tontos útiles.

Y en España, a lo largo y ancho de nuestra historia, siempre ha habido demasiados tontos útiles, que han servido, cómo no, para alterar gravemente  la voluntad mayoritaria de los españoles y, a veces, para llevarnos a enfrentamientos completamente dramáticos y absurdos. Y ahora  asume el papel del tonto útil Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE. Y adopta esta postura, no sé si por bisoñez e incompetencia, o por pura revancha, o simplemente porque piensa que así gana en los despachos parte de lo que perdió en las urnas.

 El caso es que, tras las elecciones del pasado 24 de mayo,  el líder socialista se convirtió, y de qué manera, en un dócil peón  de Pablo Iglesias. Y para hacer la pascua a todos los españoles, obligó a su partido a colaborar estrechamente con el  populismo actual, coaligándose con Podemos y con otras  formaciones políticas, bendecidas todas ellas, cómo no, por Pablo Iglesias y por sus huestes. Pedro Sánchez se ha metido en un jardín, que no tiene nada que ver con la socialdemocracia, y convierte al PSOE en  una auténtica sucursal de Podemos. Y para impedir  que gobierne el Partido Popular, comete la tremenda indignidad de realizar un trueque de cromos con esa  cuadrilla de gañanes que están poniendo a España patas arriba.

lunes, 29 de junio de 2015

AL SERVICIO DE PPODEMOS

En los días previos a las elecciones del pasado 24 de mayo, el “otro” Pablo Iglesias lanzó un mensaje extraordinariamente claro a todos los socialistas. Y no se han dado por enterados ni Pedro Sánchez, ni una buena parte de los miembros que integran el Comité Federal del PSOE. Cuatro días antes de las elecciones pasadas, en un acto público celebrado en la plaza Claudio Moyano de Zamora, después de congratularse por ser nieto de unos socialistas que votaron con mucha ilusión en 1982, no dudó en afirmar que “los socialistas de corazón van a votar morado. Bienvenidos a casa, compañeros”.
En Zaragoza, al día siguiente, el líder de Podemos reclama para su formación política el voto de los que, en realidad, son “socialistas de verdad”, a los que vuelve a dar la bienvenida, porque, según dice, van a votar morado. Y va aún más lejos y, dirigiéndose directamente al PSOE, acusa a  Pedro Sánchez y a sus gentes de “haber dejado de ser el partido de la gente corriente”. Según Pablo Iglesias bis, el PSOE actual no se parece en nada  al de 1982, ni al de la Transición. Y después de insultar gravemente a distintos miembros del Partido Popular, dijo que Podemos "no gobernará para todos, porque no puede gobernar igual para quien desahucia que para el desahuciado".
Y Pedro Sánchez, que confunde frecuentemente la oportunidad con el oportunismo, piensa erróneamente que, pactando con Podemos, disimula mejor su estrepitosa derrota en las urnas y acelera así su ansiado desembarco en La Moncloa. Y realmente no es así. Con semejante pasteleo, el secretario general del PSOE conseguirá, eso sí, alguna migaja más de poder territorial, pero perderá una buena parte de sus posibilidades de cara a las próximas elecciones generales. Con su apoyo indiscriminado a las formaciones populistas, se arriesga a que el partido socialista de España termine quedando compuesto y sin novia, y que, como en Cataluña, en Baleares y en Galicia, pase a ser una fuerza política meramente residual. De ser un partido de Gobierno, convertirse irremediablemente en un partido bisagra.
El actual líder del PSOE comete un error monumental al aceptar voluntariamente las condiciones impuestas por Podemos y que termine regalándoles alcaldías tan importantes como la de Madrid y Valencia. Y todo a cambio de alguna que otra autonomía y unas pocas alcaldías de segundo orden. Le ciega el sectarismo y no ve que, en casi todas las grandes ciudades,  el partido socialista ha sido víctima propiciatoria de Podemos y del resto de plataformas de izquierda,  pilotadas todas ellas, faltaría más, por las huestes de Podemos. 

domingo, 14 de junio de 2015

EL NARCISISMO ENTRE LOS POLÍTICOS

El narcisismo es un trastorno psicológico, muy generalizado actualmente, y que está causando verdaderos estragos entre la clase política. Y los políticos narcisistas son especialmente peligrosos porque consideran que están muy por encima de los demás. Y precisamente por esto, están incapacitados para reflexionar y madurar sus decisiones. Y esto les impide descubrir y asumir a tiempo muchos de sus errores. Los políticos que padecen esa anormal inflación del ego, están siempre a la defensiva,  y reaccionan invariablemente con una agresividad excesiva cuando se cuestionan sus posiciones o se ponen en evidencia sus equivocaciones.

Según nos cuenta el poeta romano Ovidio en su obra de Las Metamorfosis, el primer caso narcisista de la historia lo protagonizó un apuesto joven, llamado Narciso, que se distinguía precisamente por su extraordinaria belleza. Este personaje mitológico era hijo del dios rio Cefiso y de la ninfa acuática Liriope. A los 16 años, ya despertaba la admiración de hombres y mujeres y destrozaba el corazón de todas las doncellas que le conocían. Pero como era extremadamente vanidoso e insensible a los encantos de los demás, las rechazaba a todas.

Su primera víctima fue la ninfa Eco, que le seguía sigilosamente a través de los bosques cuando Narciso iba de caza. Hasta que un día, éste la descubre y, entonces, Eco sale de entre la maleza con los brazos abiertos y, completamente entregada, intentó abrazar a su amado. Pero Narciso la rechazó de manera altanera, y la pobre ninfa, hundida y desolada, se ocultó en una cueva solitaria, donde terminó consumiéndose de amor hasta que no quedó más que su voz. Además de la ninfa Eco, hubo otras muchas víctimas de tan presuntuoso y despiadado joven. Hasta que un día, una de esas despechadas ninfas, dirigiéndose a los cielos, pidió a Némesis, la diosa de la venganza, que castigara al engreído Narciso, haciendo que experimentara en sí mismo todo el dolor y el sufrimiento que produce el amor cuando no es debidamente correspondido.

sábado, 30 de mayo de 2015

LA PESADILLA DE LOS IMPUESTOS

Cuenta la leyenda que uno de los reyes míticos de la antigua Tracia, llamado Fineo, abusaba constantemente de sus dotes proféticas y comunicaba a los hombres, sin consentimiento alguno, los designios secretos de los dioses del Olimpo. Como castigo por ese atrevimiento, Zeus lo confina en una isla y ordena a las Harpías  que le persigan implacablemente y no le dejen comer.

Aunque inicialmente las Harpías, según cuenta el poeta Hesiodo en su Teogonía, eran unas mujeres muy hermosas, de adorables cabellos, para mortificar más a Fineo, terminaron convertidas en auténticos monstruos alados, extremadamente repugnantes, que tenían el rostro de vieja y el cuerpo de buitre. Cuando Fineo intentaba comer algo para mitigar el hambre espantosa que padecía, las Harpías se adelantaban y le robaban los manjares de su mesa, justo antes de poder comerlos. Y Fineo, para librarse de tan execrables bestias, tuvo que acudir a los argonautas que se prestaron a expulsarlas de allí si les indicaba el camino de la Cólquida.

Y si Fineo tuvo que soportar un doloroso viacrucis con las Harpías, los ciudadanos españoles vamos camino del Calvario, llevando sobre nuestros debilitados hombros la pesada cruz de un sistema tributario completamente disparatado e injusto. Es cierto que en los impuestos indirectos, aplicados de manera casi exclusiva a operaciones de producción y consumo,  los Estados miembros tienen muy poco margen de maniobra. Es la Unión Europea la que marca la pauta, para evitar cualquier tipo de competencia desleal entre empresas y asegurar la libre circulación de mercancías y la libre prestación de servicios. Afecta, entre otros, a impuestos tan importantes como el IVA, los carburantes, las bebidas alcohólicas y el tabaco.

No es ese, sin embargo, el caso de los impuestos directos, que son los que se aplican sobre la renta de los particulares, sobre el patrimonio y sobre los beneficios que vayan acumulando las sociedades. En este caso, la Unión Europea se mantiene al margen y deja que los Estados miembro fijen libremente, tanto los tipos de impuesto que prefieran, como  las cargas o gravámenes fiscales que imponen al ahorro y a las supuestas plusvalías. Y  España se ha excedido al exigir a los ciudadanos unos impuestos claramente injustos y abusivos, que nos colocan al frente de los países de nuestro entorno en presión fiscal.

sábado, 16 de mayo de 2015

EL MARXISMO Y SU EVOLUCIÓN

El concepto de  propiedad común no fue inventado ni por Karl Marx, ni por su amigo y colaborador Friedrich Engels. Las sociedades antiguas, al menos en el mundo clásico, estaban basadas precisamente en ese tipo de propiedad comunal. De aquella, nadie hablaba de propiedad privada, nadie disponía de riquezas propias. Todo era colectivo, todo pertenecía a la comunidad, incluso hasta el producto del propio trabajo de cada ciudadano. Y por supuesto, era esa misma comunidad la que, haciendo uso de los bienes de consumo,  se preocupaba de cubrir las necesidades particulares de cada uno de sus miembros.

Es el caso de los primitivos cristianos que, además de practicar escrupulosamente la comunidad de bienes, buscaban también la comunidad de personas. Todo lo ponían en común. Y aquellos, que tenían propiedades, las vendían sin más y entregaban el dinero conseguido a la colectividad. No se reservaban nada para sí, lo compartían absolutamente todo con inmensa alegría. Y era la comunidad, la que, después, daba a cada uno lo que necesitaba.

La evolución del concepto de propiedad ha sido excesivamente lenta. Las sociedades primitivas no conocían nada más que la propiedad común. Con el paso de los años,  desaparece el modo de producción esclavista y se abre paso el sistema feudal, aunque la propiedad real seguía siendo común. Las personas individuales, lo mismo que los gremios de artesanos, trabajaban o guerreaban únicamente para la colectividad. Pero lo hacían, eso sí, utilizando medios propios. Suyas son, faltaría más, las herramientas de trabajo, las armas, los artilugios para cazar y pescar y hasta los utensilios de cocina. No es de extrañar que, a partir de entonces, se hablase ya abiertamente de propiedad personal.

Pero aún estamos muy lejos de la propiedad privada propiamente dicha. Mientras estuvo vigente el feudalismo, los ciudadanos podían ocupar provisionalmente la tierra, pero sin adueñarse de ella. Por lo tanto, ni podían venderla, ni transmitírsela a sus herederos. Y esa restricción se mantuvo durante toda la Edad Media, ya que, de aquella, no poseían tierras nada más que el Rey y la Iglesia.

El feudalismo, es verdad, alcanzó muy pronto su máximo esplendor y desarrollo. Pero la clase dominante no fue capaz de arbitrar un sistema de producción fiable y eficaz que colmara satisfactoriamente su desmedida ambición. Y para  lograr su propósito y generar cada vez más ingresos, comienzan los señores a presionar descaradamente a los campesinos. Y muchos de estos trabajadores agrícolas, cuando esa presión se hace insoportable, abandonan la tierra y emigran hacia la ciudad, en busca de nuevos puestos de trabajo. Y así es como, a principios del siglo XIV, comienza a descomponerse progresivamente el sistema feudal.

domingo, 3 de mayo de 2015

ACABEMOS CON EL IMPUESTO DE SUCESIONES

Hemos tenido que llegar al final de la legislatura y estar a pocas fechas de unas nuevas elecciones municipales y autonómicas, para que el presidente autonómico asturiano, Javier Fernández, se haya dado cuenta de las numerosas deficiencias que presenta, en Asturias, el actual impuesto de Sucesiones. En declaraciones recientes a Onda Cero, reconoce que "hay cosas que mejorar" en dicho impuesto y promete solemnemente que, si gana las elecciones, en ningún caso se contabilizarán los primeros 150.000 euros, para evitar  los conocidos  “errores de salto”, que suelen producirse con relativa frecuencia. Y nos recuerda que, las herencias están completamente exentas de  cargos mientras no sobrepasen esos 150.000 euros, pero con un solo euro que pase, el heredero pasaría a pagar 18.000 euros.

Quizás estemos ante un simple señuelo del presidente asturiano para captar votos con vistas a las próximas elecciones municipales y autonómicas. Puede tratarse igualmente, de una de esas promesas que, como dijo el inefable profesor, Tierno Galván, ·”están hechas para no cumplirlas”. Y puede, por qué no, estar hablando en serio, y comprometiéndose formalmente con los asturianos. En cualquiera de los casos, el verdadero problema del impuesto de Sucesiones no está en esos absurdos “errores de salto”, que denuncia Javier Fernández. Tampoco está en la forma o la manera de gestionar ese impuesto. El problema es el propio impuesto de Sucesiones.

No olvidemos que, en España, las Comunidades Autónomas gestionan los impuestos de Sucesiones y Donaciones como les place, fijando cada una de ellas su baremo particular. Por lo tanto, es inevitable que el impuesto de Sucesiones sea mucho más alto en unas Autonomías que en otras, lo que da lugar a que haya españoles que se sienten fuertemente discriminados por razón de su residencia. Y mientras no se trate a todos los españoles de la misma manera y se eviten esos agravios comparativos, los ciudadanos pudientes cambiarán su residencia fiscal y, como sucede actualmente, serán frecuentes las deslocalizaciones de patrimonios y empresas, buscando siempre la región que  menos impuestos cobre.

Está visto que el fisco español es insaciable, y trata de sacar tajada hasta de la muerte de quienes, a base de sacrificio y mucho esfuerzo personal, lograron reunir un capital interesante. Y lo hicieron, cómo no, sin ninguna ayuda oficial, y sin que nadie les regalara nada, derrochando, eso sí,  grandes dosis de pasión y de amor para facilitar a los suyos un futuro lo más halagüeño posible. Y aunque, en su momento, pagaron religiosamente cuantiosos impuestos por todo lo que iban adquiriendo y ahorrando, resulta que, sus hijos y allegados más próximos, tienen que volver a pagar otra tasa fiscal desmesurada para heredar esos mismos bienes patrimoniales.

viernes, 24 de abril de 2015

EL INJUSTO IMPUESTO DE SUCESIONES

Para cubrir sus propios gastos y ofrecer a los ciudadanos un Estado de Bienestar aceptable, los Gobiernos necesitan un dinero, que recaudan normalmente a través de los impuestos. Por lo tanto, no es de extrañar que, a veces, se dejen llevar de un desmedido afán recaudatorio, y disparen peligrosamente la presión fiscal. Piensan que así aumentan los ingresos, y no es verdad. Para empezar, las subidas de impuestos, cuando son excesivas, molestan y empobrecen a los contribuyentes. Y estos, al contar con menos dinero, reducen su consumo, limitan sus inversiones y, por lo tanto, crean menos riqueza.

Las subidas de impuestos, no siempre se traducen en una mejora de la recaudación. La famosa curva, desarrollada por el economista Arthur B. Laffer, nos demuestra que puede ocurrir exactamente lo contrario y que son las rebajas fiscales las que, en realidad, pueden generar un aumento de los ingresos. Si el tipo impositivo sobrepasa un punto determinado del eje de abscisas, la recaudación reflejada en el de ordenadas comenzará a disminuir. Pero aún hay algo más: una presión fiscal demasiado alta, puede desincentivar a los trabajadores, espantar a los inversores y, por supuesto, intensificar considerablemente la economía sumergida

Pero la voracidad recaudatoria de algunos Gobiernos puede ser tan alta, que no piensan nada más que en hacer caja. Y entonces, además de elevar exageradamente los tipos fiscales ya existentes, crean de vez en cuando otros impuestos nuevos. Hoy día, es verdad, pagamos tasas por casi todo. Tenemos, cómo no, el ineludible  impuesto sobre la Renta de las Personas físicas (IRPF). Y además, tributamos por la propiedad inmobiliaria, por las transacciones económicas que realicemos, por los bienes y servicios que tenemos y por otras muchas cosas. Está penalizado, faltaría más,  el consumo de hidrocarburos, el tabaco, el alcohol, y algunos otros artículos.

Aunque protesten los contribuyentes, muchos de esos impuestos, es verdad, están plenamente justificados. Hay otros que son injustos y descabellados, como ocurre con la figura impositiva de Sucesiones y Donaciones, que grava dos formas distintas  de recibir una herencia, que puede ser mortis causa cuando hay una sucesión por medio, o inter vivos si se trata de una donación. En cualquiera de los dos casos, estamos indudablemente ante un tributo un tanto absurdo y muy poco razonable.

domingo, 12 de abril de 2015

PRECEDENTES HISTÓRICOS DE PODEMOS

La historia es muy terca y, si los ciudadanos no despiertan, se repetirá una y otra vez, ocasionando siempre las mismas o parecidas desventuras y los mismos infortunios. Dicho de otro modo:  “los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”, como reza esta frase lapidaria, atribuida a Cicerón y que se ha citado en infinidad de ocasiones. Si no reconocemos nuestros fallos pasados, volveremos a cometer evidentemente los mismos errores y las mismas equivocaciones de otras veces.

Hace ya casi ochenta años que los españoles tuvieron que soportar la desastrosa actuación de un Frente Popular, extremadamente sectario y radical, que hizo mucho daño a todos los españoles. Fue en realidad una coalición electoral, creada por la izquierda marxista para afrontar las elecciones generales de febrero de 1936. No olvidemos que, de aquella, las organizaciones políticas, llamadas también “fuerzas obreras”, que formaban parte de esa coalición, obedecían ciegamente las consignas que llegaban de Moscú, aunque estuvieran en contra de los intereses generales de España.

Ahora es Podemos el partido que quiere crear otro Frente Popular, muy similar al de 1936, que les sirva en bandeja la ocupación y el control del poder, de todo el poder. Quieren acabar de una vez con lo que ellos denominan el “régimen del 78”, que ha servido de rodillo a socialdemócratas, populares y liberales para preservar en España el viejo proyecto capitalista. Estamos evidentemente ante un partido de la izquierda radical que si no está a sueldo del régimen bolivariano, acata obedientemente todos sus dictados. Y trata, cómo no, de montar en España un “contrapoder”, que aglutine  en un frente común a las distintas mareas ciudadanas con otros partidos y colectivos alternativos que estén dispuestos a dejar fuera de juego a la, hasta ahora,  poderosa casta política.

Muchos españoles no ven en Podemos nada más que un partido político que aspira, como cualquier otro partido, a convertirse en una alternativa política en las próximas elecciones generales. Pero Podemos no se adapta a la trayectoria de los demás partidos que respetan escrupulosamente la Constitución. Podemos la utilizaría, eso sí, para llegar a La Moncloa y, una vez instalados en el poder, la romperían y todos los españoles tendríamos que doblegar necesariamente la cerviz y amoldar nuestros actos al monstruoso esquema mental de los que formaron parte de la siniestra banda de Somosaguas.

lunes, 16 de marzo de 2015

EL POPULISMO EN LA HISTORIA


La palabra populismo se ha utilizado siempre, por unos y por otros, para estigmatizar a los adversarios políticos. Se trata de una alocución usada habitualmente por socialistas y comunistas para denigrar e insultar a liberales y conservadores y a cualquier otra fuerza política que contemporice, de alguna manera, con el sistema capitalista. También han abusado de ella la derecha y el centro para denostar a los partidos de izquierda, que se empeñan en enfrentar a ricos y a pobres y por su oposición frontal a la actividad privada cuando se trata de cuestiones económicas.
Los primeros brotes de populismo aparecieron durante la última república romana, entre los ciudadanos adscritos a la factio popularium o partido de los del pueblo. Estos líderes populares acudían siempre a las asambleas del pueblo para sacar adelante sus propias  iniciativas y solucionar así los problemas que afectaban a la República. Y este sistema incomodaba gravemente a los miembros de la aristocracia tradicional, a los optimates, que se creían muy superiores a las gentes normales del pueblo.
Entre los líderes populares más importantes están los hermanos Sempronio Graco, Tiberio y Cayo, ambos tribunos de la plebe. También pertenecían  a la facción de los populares Publio Sulpicio Rufo, Lucio Sergio Catilina y hasta el mismo Julio Cesar. El propósito de este grupo de políticos era muy claro: comenzó a distribuir tierras a los plebeyos y a los soldados licenciados, concedió la ciudadanía romana a todos los aliados itálicos y alivió, de la mejor manera posible, las deudas de los más pobres. Y cuando se encontraban con una oposición frontal a sus proyectos, allanaban el camino buscando, cómo no, el apoyo militar.
El populismo vuelve a aparecer en Europa, a finales del siglo XVIII, de la mano de los nuevos nacionalismos. En Alemania,  Johann Gottfried von Herder pone en marcha el conocido pangermanismo de aquella época. Este filósofo y escritor germano elaboró una teoría, según la cual, el espíritu del pueblo se va formando poco a poco, principalmente, con la propia lengua del país y, en menor medida, con la poesía, la historia y hasta el derecho
Más tarde, ya en pleno siglo XIX, el Imperio Ruso imitó el proceso alemán y puso en marcha el llamado paneslavismo. En un principio, el cariz de este movimiento era eminentemente cultural, ya que se limitaba a estrechar lazos entre los distintos pueblos eslavos que compartían afinidades religiosas y culturales.  Pero Rusia no tardó demasiado tiempo en transformarlo en un proyecto expansionista, lo que molestó profundamente al Imperio Austrohúngaro.
La figura relevante de Simón Bolívar, predecesor del actual populismo,  ha dejado su impronta indeleble en los distintos países bolivarianos, especialmente en Bolivia, en Ecuador y, sobre todo, en Venezuela. No tenía formación militar alguna, es verdad, pero terminó siendo el gran caudillo en la guerra de liberación que libraron las colonias hispanoamericanas. Por su enorme arrojo y por su valor, recibió el título de Libertador.