jueves, 28 de noviembre de 2019

HABLEMOS CLARO


III.- Vendido a los intereses de quienes quieren romper España


Ni que decir tiene, que la naturaleza fue extraordinariamente pródiga con Pedro Sánchez, el  presidente del Gobierno que padecemos, dotándole de una apariencia física realmente envidiable. Es alto, garboso y esbelto como mandan los cánones clásicos. Tiene unas facciones tan proporcionadas y una figura tan anatómicamente perfecta, que sus compañeros de partido no han dudado en apodarle “el guapo”.

Al verse dotado de un aspecto físico tan fascinante, creyó sin más que también poseía unas cualidades intelectuales, éticas y morales muy superiores a los demás mortales. Y esto, claro está, acrecentó aún más su orgullo y su desmedida vanidad. Y comenzó a comportarse como si fuera la reencarnación del mítico cazador Orión, que se vanagloriaba apasionadamente de su gran valor, afirmando que no había en la Tierra ni monstruos, ni fieras, capaces de vencerle o causarle el más mínimo espanto. Y Orión, cómo no, pagó muy cara su arrogancia, ya que terminó muriendo por la mordedura de un simple escorpión.

Ni que decir tiene que Pedro Sánchez es presumido y jactancioso a rabiar. Como no podía ser menos, su ego insaciable le obliga a buscar la manera de mejorar constantemente su propia imagen. Y esto le ha llevado, cómo no, a estudiar y a ensayar cuidadosamente sus poses y cada uno de sus gestos o ademanes, antes de realizarlos en público. Y como vive permanentemente en la apariencia, piensa que, con esa parafernalia ritual, mejora notablemente su imagen.

Pero como Sánchez es un presidente de pacotilla, que cuenta con pocas luces, es incapaz de comprender que, todo lo que salga de esas gesticulaciones o muecas es claramente artificial, y en modo alguno, sirve para optimizar su perfil. Tiene, es verdad, una buena fachada, una planta física más que aceptable, pero poca cabeza. Hay tanto orgullo y tanta ambición en su cerebro, que no queda hueco suficiente para una inteligencia normal y un mínimo de sentido común.

Tuvimos muy mala suerte con el malhadado presidente del Gobierno. Fue impuesto por  los enemigos internos de España y se comporta normalmente como un niño antojadizo y muy mal educado, que tiene que salir siempre con la suya. Vive perennemente esclavizado por su desmedido afán de poder y por aparentar lo que no es. Y si se encapricha por algo, recurrirá incluso a la nocturnidad y a la alevosía para conseguirlo, como ocurrió con la famosa Moción de Censura, para entrar de manera totalmente irregular en La Moncloa.

sábado, 16 de noviembre de 2019

HABLEMOS CLARO


II.- El peligro de bolivarianización de España a la vista  


El mitológico Narciso era un mozalbete extremadamente guapo, alegre y tan apuesto, que volvía realmente locas a todas las jovencitas griegas que lo conocían. Y como solo se quería a sí mismo, las rechazaba destempladamente cuando se dirigían a él. Y ese comportamiento tan despectivo, fue motivo más que suficiente para que Némesis, la diosa de la justicia y la venganza, le infligiera un castigo ejemplar. Así que, cuando Narciso fue a refrescarse a una fuente, Némesis hizo que se enamorara perdidamente de su propia imagen, que se reflejaba en el agua, sin poder apartar sus ojos de ella.

Al vanidoso Pedro Sánchez, convertido circunstancialmente en mandatario de La Moncloa, le está pasando lo que al Narciso mitológico. No se preocupa nada más que de sus intereses coyunturales. Y ese desmedido endiosamiento le ha llevado a pensar, que está muy por encima de los demás mortales y que, por lo tanto, puede hacer libremente  lo que se le antoje sin tener que rendir cuentas a nadie.

Pero no contaba con Fortuna, la diosa de la suerte, que no tolera en modo alguno ese aire injustificado de superioridad, decide actuar directamente para acabar de una vez con la petulancia y la chulería del secretario general del PSOE. Y consiguió su propósito, haciéndole perder su ya escaso prestigio, y privándole hasta de la más mínima cualidad positiva, tanto moral como humana. Y redondeó la faena, incrementando en él considerablemente la ambición, el resentimiento y, por supuesto, la ignorancia.

Y Fortuna, la hija omnipotente de Júpiter, fue aún más lejos y convirtió al decepcionante Sánchez en una nulidad, en un inepto integral, que estropea inevitablemente todo lo que toca, y que, muy a su pesar, ha pasado a ser poco menos que el hazmerreír de toda Europa. Y gracias a la oportuna intervención de la diosa de la suerte, todo lo que atañe a este aprendiz de brujo se ha transformado obviamente en una farsa o en un fraude manifiesto.

Hay que tener en cuenta, que Pedro Sánchez llegó a la Presidencia del Gobierno sin pasar por las urnas, lo que ya es un enorme fraude. Entró en La Moncloa de manera claramente fraudulenta, con el apoyo expreso de los comunistas, los independentistas y los terroristas, ya que todos ellos son enemigos patrios y buscan intencionadamente la ruptura de la unidad de España. Todo en Sánchez es fraude, su doctorado es un fraude y, como no podía ser menos, también es un fraude la moción de censura, su Gobierno y, cómo no, su manera de relacionarse con los ciudadanos y, sobre todo, con los medios de comunicación.

Y no podemos esperar nada bueno de un personaje tan falso como Pedro Sánchez, que asumió circunstancial y traicioneramente la Presidencia del Gobierno sin ser elegido por nadie. La conocida e incontrovertible Ley de Murphy dice muy claramente que, “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Y los hechos son inapelables y confirman que, desde entonces, todo está saliendo bastante mal.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

HABLEMOS CLARO


I.- Pedro Sánchez justifica su asalto al poder por la corrupción.





Los aficionados a la mitología griega, conocen sobradamente a  las tres famosas Mineidas. Estas tres hermanas, llamadas Iris, Climena y Alcitoé, eran muy buenas bordadoras y expertas tapiceras. Y cuando llegó la solemne fiesta de Dionisio, o de Baco, para el que prefiera la mitología romana, todos los habitantes de Orcomenes, menos las Mineidas, se prepararon para participar activamente en los festejos.

Con la disculpa de complacer a Minerva, la diosa de las artes, las  Mineidas no quisieron saber nada de la fiesta y utilizaron resueltamente las horas, que debían dedicar al dios del vino, en el manejo de su huso y sus lanzaderas. Y cuando más ensimismadas estaban en su trabajo, una nube de humo y un fuerte olor de mirra y azafrán invade su estancia. Y comienzan a oír un ruido estridente  de tambores y trompetas, entremezclado con aullidos de bestias feroces.

Tremendamente asustadas, las Mineidas intentaron huir para ocultarse en el escondrijo más recóndito de su palacio. Pero todo fue inútil, ya que la venganza de Dionisio, o de Baco, que tanto más da, las transformó en murciélagos, sin darles tiempo a reaccionar. Y todo, por negarse a participar en las orgías  o bacanales que se celebraban en honor del dios del vino.

A partir de ese momento, las Mineidas, comenzaron a comportarse como auténticos quirópteros, esas criaturas nocturnas, que huyen siempre de la luz, aunque vivan en los medios humanos. Rondan alrededor de las casas y tienen que aprovechar la obscuridad de la noche para salir de sus guaridas y emprender el vuelo. O sea que, para alimentarse, utilizan continuamente la nocturnidad y la traición o alevosía más aviesa.

Y el comportamiento de Pedro Sánchez,  el tuercebotas que nos gobierna, se asemeja bastante al de esos conocidos mamíferos voladores, los murciélagos. Su demostrada ineptitud le lleva a satisfacer su ego desmedido, recurriendo a la nocturnidad y al chantaje ventajista. En octubre de 2016, cuando le defenestraron de la Secretaria General del PSOE, recorrió cantidad de kilómetros, para camelar al mayor número posible  de militantes de base, especialmente jóvenes y conseguir su apoyo. Y  gracias a esa treta, volvió a recuperar el cargo de secretario general en las primarias del 21 de mayo de 2017.

Con semejante triunfo, que sacó de quicio a muchos viejos socialistas, el jactancioso Pedro Sánchez se envaneció por completo y comenzó a pensar que, si usaba inteligentemente la marrullería y el amaño, tenía el mundo entero a sus pies. Esa victoria ante los barones de su propio partido estimuló aún más su ambición y su hambre de notoriedad, y comenzó a soñar, sin más, con La Moncloa. Y para colmar satisfactoriamente sus anhelos más íntimos, tenía que sustituir ya a Mariano Rajoy en la Presidencia del Gobierno, sin esperar a una nueva convocatoria electoral.

martes, 22 de octubre de 2019

LOS VAIVENES DE MARIANO RAJOY


Tal como se narra en una vieja película de aventuras, Simbad era muy aficionado a realizar viajes sumamente arriesgados y peligrosos, para acrecentar su fortuna. En una de sus frecuentes correrías, supo que un grupo de bandoleros le esperaba en el camino. Y trata de darles esquinazo, regresando a Bagdad a través del desierto.

Aunque confiaba plenamente en sus habilidades naturales para encarar cualquier tipo de dificultad, terminó perdiéndose en el desierto. Caminó a ciegas durante varias horas, sin lograr orientarse. Y cuando ya estaba tremendamente desmoralizado, sediento y sin fuerzas para seguir caminando, encontró una botella en la arena que aparentemente estaba llena de agua. Satisfecho con el hallazgo, abre la botella para calmar su acuciante sed y se lleva, claro está, la mayor sorpresa de su vida aventurera.

En ese momento, Simbad descubrió desilusionado, que no era agua lo que salía de la botella; que tan pronto como quitó el tapón, salió un GENIO desconcertante y enormemente malhumorado, porque en modo alguno quería que lo liberaran. No es de extrañar, por lo tanto, que este GENIO rompiera con la conocida tradición de otros GENIOS que, al verse libres, solían conceder generosamente tres deseos a sus liberadores. Este, en cambio, encolerizado, arremetió furiosamente contra su salvador. Pero Simbad supo reaccionar adecuadamente y, derrochando ingenio y mucha astucia, logró engañar al GENIO y devolverlo a la botella.

Y al igual que Simbad se internó en el desierto para burlar a unos bandidos, Mariano Rajoy marchó a México, para olvidar lo más rápidamente posible la dolorosa derrota, cosechada en las Elecciones Generales del 9 de marzo de 2008, ante un segundón ramplón como Rodríguez Zapatero. Y como era de esperar, acabó perdiéndose “allá en el rancho grande”, donde se topó con un GENIO masónico, tan infame y tan  fatídico o más, que el del propio Simbad. 

Y para desgracia propia y de una gran mayoría de españoles, a Rajoy le faltaron arrestos para reaccionar como Simbad y mantener incólume su responsabilidad. No aguantó el envite de la francmasonería, ese poderoso grupo de presión y de poder internacional y terminó  ‘rajándose’ como Jalisco y aceptando sumisamente las malintencionadas y falaces recomendaciones de esa malvada organización.

No tenemos pruebas concluyentes, es verdad, pero según todos los indicios, Mariano Rajoy experimentó un cambio radical y todo indica que, tras un breve y secreto proceso iniciático, abrazó decididamente la religión laica oficial practicada por la masonería. También llegamos a esa conclusión, si tenemos en cuenta el comportamiento posterior del propio Rajoy, ya que, a partir de ese momento, actuó siempre salvaguardando los intereses políticos y las directrices de esa organización. No olvidemos que regresó a España totalmente transformado y decidido a cambiar el rumbo y las estrategias tradicionales del Partido Popular.

Y para mantener indefinidamente ese estado de euforia y exaltación, conseguido tras su implicación con la fe masónica, Mariano Rajoy intentará transformar el partido de Aznar, en su propio partido. Para conseguir semejante objetivo y garantizar su propia supervivencia personal y política, decide organizar un congreso a la búlgara, lejos de Madrid. Piensa que, de esa manera, controlará mejor a los discrepantes, encabezados principalmente por Esperanza Aguirre, entorpeciendo así la formación de cualquier otra candidatura alternativa.

miércoles, 17 de julio de 2019

LA EVOLUCIÓN DEL NACIONALISMO EN ESPAÑA



IV.- La explosión del independentismo catalán 



En octubre de 1886, el político catalán Josep Narcís Roca i Farreras ya intentó crear  un movimiento popular de izquierdas, que aceptara sin más que Cataluña era un Estado propio e independiente. Pero ni consiguió adeptos, ni logró convencer a ninguno de sus colegas republicanos que, de momento, siguieron todos ellos manteniendo plenamente la tradicional vinculación de Cataluña con España. 
Tendríamos que esperar unos años más, para poder contar con una asociación de nacionalistas radicales que se posicionara claramente a favor de la independencia de Cataluña. Pero ese primer grupo histórico de catalanes inconformistas no nace en Cataluña, como sería lógico, sino en Santiago de Cuba, cuando la isla consiguió emanciparse de España. Y fue ahí, en el Centro Catalán de esa ciudad, donde ondeo por primera vez la estelada, que creó Vicenç Albert Ballester, un catalán que, en 1898, seguía residiendo en Cuba.
Hay que reconocer, por lo tanto, que esa aspiración a la independencia de Cataluña está íntimamente ligada a la famosa Guerra de la Independencia Cubana, que tuvo lugar entre el 24 de febrero de 1895 y el 24 de agosto de 1898. Con la rendición incondicional del Gobierno colonial español y la firma del Tratado de París, España perdió de una tacada Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam, que eran los últimos restos del viejo imperio español.
Era extraordinariamente  numerosa la colonia de catalanes que vivía en Cuba, cuando estalló la guerra que propició la independencia de esta isla caribeña. Casi todos ellos lograron amasar una gran fortuna, comerciando simplemente con el tabaco, el azúcar y también, cómo no, con la esclavitud. Muchos de ellos, es verdad, mantuvieron fielmente su lealtad al Gobierno colonial español durante todo el conflicto bélico. Al finalizar la guerra, claro está, tuvieron que regresar nuevamente a Cataluña.
Pero otros muchos emigrados catalanes, los más lanzados y resueltos, optaron por contemporizar con los cubanos rebeldes y luchar contra la corona de España. Y una vez conseguida la soñada independencia de la isla, vieron que era posible reproducir esos mismos hechos en Cataluña, la tierra que abandonaron años atrás. Y comenzaron inmediatamente a organizar grupos o clubs de nacionalistas radicales, tanto en La Habana, como en Santiago de Cuba y, por supuesto, en Guantánamo, que abogaban, de forma directa y sin ambages, por la independencia de Cataluña, que era su verdadera patria chica.
A partir de ese momento, las organizaciones independentistas que surgieron en Cuba, cuando esta isla logró emanciparse de España, se dedicaron a promover toda clase de propaganda separatista, utilizando, sin reparo alguno, revistas y todos los medios publicitarios que estaban al alcance de sus manos. Y como no podía ser menos, además de izar esteladas en los balcones de sus propios centros, empezaron a financiar una serie de eventos o programas que defendían abiertamente la segregación o la independencia de Cataluña.
A pesar de la intensa actividad propagandística desarrollada en Cuba por los emigrantes catalanes, Cataluña tendría que esperar pacientemente hasta julio de 1918 para contar con la primera organización manifiestamente independentista. Fue entonces cuando surgió el Comité Pro Cataluña, que presidiría el creador de la estelada, Vicenç Albert Ballester, que había regresado a su Barcelona natal.

jueves, 30 de mayo de 2019

LA EVOLUCIÓN DEL NACIONALISMO EN ESPAÑA



III.- La Transición Democrática
 
La muerte del general Francisco Franco ocurrió el 20 de noviembre de 1975, casi cuarenta años después de finalizar nuestra Guerra Civil. Y a pesar del tiempo transcurrido entre un suceso y otro, todavía no se había producido la deseada reconciliación de los bandos que protagonizaron aquel traumático enfrentamiento entre españoles. Ya era hora, por lo tanto, de aparcar diferencias y sellar la paz, para dedicarse a construir juntos una España cada vez mejor y enteramente democrática.
Con la intención de acercar posturas entre ambos bandos, los franquistas más abiertos en aquel momento, por iniciativa en primer lugar de Manuel Fraga Iribarne y después de Adolfo Suarez, comenzaron a implementar medidas y reformas creíbles, con posibilidad de ser plenamente aceptadas por las fuerzas de la oposición. Entre las medidas más llamativas estaba, creo yo, la concesión de una amnistía general para todos los delitos políticos del pasado.
Y los adictos al viejo bando republicano, que deseaban fervientemente salir de la clandestinidad y acabar con tantos años de incomprensión y de enfrentamientos, aceptaron sin más esos cambios y comenzaron a negociar el famoso y complejo proceso de transición o reforma política. Conscientes  de la importancia de esos acuerdos, olvidaron sus posturas más  maximalistas y renunciaron definitivamente a la ansiada ruptura democrática con el franquismo. Y yendo aún mucho más lejos, estaban dispuestos incluso a respetar la necesaria intangibilidad del cuerpo de funcionarios y de los militares incondicionales de Franco.
Y para que no se malograra ese deseado cambio de régimen, el Gobierno de Suarez mantuvo varios contactos discretos con la oposición. Gracias a esos encuentros, apareció, en primer lugar, la última  de las Leyes Fundamentales del Reino que promulgó el franquismo: la conocida Ley para la Reforma Política. Esta Ley fue aprobada seguidamente por las Cortes y, sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976. Y el resultado fue francamente contundente, ya que,  con una participación del 77,7%, obtuvo un 94,1% de síes. Y Suarez completó la faena el 9 de abril de 1977, con la legalización del Partido Comunista en plena Semana Santa.
Había llegado, por lo tanto, el momento de redactar una Constitución para regular convenientemente el nuevo ordenamiento jurídico de los españoles. El correspondiente anteproyecto de Constitución fue elaborado por los siete ponentes, que fueron seleccionados por la Comisión de Asuntos Constitucionales  y Libertades Públicas del Congreso de los Diputados. También debemos a esos siete ponentes, llamados  padres de la Constitución, el modelo de organización territorial instalado en España, que resultó ser bastante más controvertido y polémico que cualquier otra decisión constitucional.

martes, 21 de mayo de 2019

LA EVOLUCIÓN DEL NACIONALISMO EN ESPAÑA

II.- Los nacionalismos periféricos con Franco




Es verdad que Franco, al igual que los demás generales africanistas de la generación de 1915, siempre había sido partidario de la unidad entre los hombres y las tierras de España. Pero con la Guerra Civil Española, que estalló evidentemente por la división y la falta de una convivencia pacífica entre españoles, afianzó aún más su deseo de mantener intacta esa ansiada unidad entre las personas y los territorios de España.
Con una sociedad tan polarizada en bandos, que mantenían entre si disensiones profundas y hasta enfrentamientos frecuentes, era muy difícil evitar esa guerra. Y mucho más, si tenemos en cuenta que la economía española estaba tan atrasada de aquella que no lograba satisfacer las necesidades del pueblo. Y por si todo esto fuera poco, había también una diferencia abismal entre pobres y ricos y prácticamente no existía la clase media que podía, hasta cierto punto, equilibrar la balanza.
Y con la intención de evitar otro colosal fracaso colectivo, similar al que provocó aquella guerra cainita, Franco se ocupó personalmente de mejorar la situación de los más desfavorecidos, dando vida así a una clase media y poniendo en marcha un estado de bienestar desconocido hasta entonces. Y no contento con esto, el 17 de mayo de 1958 promulga la llamada Ley de Principios del Movimiento Nacional, que fue aprobada mediante aclamación por las Cortes y que es una de las siete Leyes Fundamentales de aquel régimen.
El capítulo IV de la Ley de Principios del Movimiento Nacional es sumamente claro: “La unidad entre los hombres y las tierras de España es intangible. La integridad de la Patria y su independencia son exigencias supremas de la comunidad nacional”. Pero defender con tesón y firmeza el concepto de lo nacional, que no es nada más que salvaguardar nuestra personalidad histórica forjada a través de los tiempos, no implica que tengamos que obviar la rica diversidad de nuestra nación.
Y si es importante preservar nuestro glorioso pasado, no lo es menos mantener la diversidad cultural de cada una de nuestras regiones, que al ser perfectamente armónica, termina integrándose nacionalmente y enriqueciendo nuestro bagaje histórico. Eso es lo que intenta el que fuera caudillo de España, dejándonos ese mensaje póstumo, al final de su vida, en su testamento o ‘despedida’: “Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la Patria”
Siguiendo el consejo de Franco, cómo no, debemos ser extremadamente cuidadosos para prevenir los movimientos subversivos que se producen inevitablemente, como es el caso actual de Cataluña, con la desviación de los sentimientos nacionalistas y regionalistas. Más que nada, porque o se aborta o corrige desde el principio, o termina enquistándose y poniendo en peligro la necesaria unidad de España.

jueves, 2 de mayo de 2019

LA EVOLUCIÓN DEL NACIONALISMO EN ESPAÑA


I.- Aparición y desarrollo del nacionalismo en España


Hasta el año 1760, en Gran Bretaña se vivía, como en los demás países, de una economía rural, basada fundamentalmente en la agricultura y en el comercio. A partir de esa fecha, los británicos comenzaron a industrializar las fábricas textiles y la extracción del carbón, iniciando así la famosa Primera Revolución Industrial que, años más tarde, se extenderá básicamente a toda Europa Occidental y a la parte anglosajona de América.
Con esa industrialización, la economía de Gran Bretaña pierde ese carácter rural tradicional y adquiere un perfil mucho más urbano, aumentando considerablemente la producción. Al introducir la maquinaria en los procesos de fabricación, aparecen las grandes industrias, se desarrolla la clase burguesa y se consolida el capitalismo. Y como la nueva burguesía es partidaria de la soberanía popular, defiende resueltamente la libertad económica y la libertad individual. Así las cosas, no es de extrañar que entre en escena el liberalismo, surja el proletariado y afloren las primeras reivindicaciones  de las clases obreras.
Unos años más tarde, con la ayuda de algunos ciudadanos de Virginia, Thomas Jefferson escribe la que será futura Declaración de Independencia de los Estados Unidos, que será aprobada en julio de 1776 por los congresistas norteamericanos. En esa Declaración de Independencia, además de valorar específicamente los derechos del hombre, se adopta la república como forma de Gobierno y señala al pueblo como única fuente del poder. Y esto se traduce precisamente en el primer empuje que reciben los distintos nacionalismos.
Por si todo esto fuera poco, el 5 de mayo de 1789 estalla la Revolución Francesa y, unas semanas más tarde,  el pueblo de París asalta la fortaleza de la Bastilla. La Asamblea Nacional Constituyente, que asume íntegramente los principios de libertad, igualdad y fraternidad de la Ilustración francesa, aprueba la famosa Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y acepta que la burguesía francesa pueda ocupar el poder político.
Con la convulsión social y política provocada por la Revolución Francesa, desaparece la monarquía absoluta y el clero y los miembros de la nobleza tradicional pierden totalmente sus privilegios feudales. Se normaliza igualmente la separación entre Iglesia y Estado y se hace efectiva la división de poderes, que caracteriza a las democracias actuales. Situación que utilizan los regionalismos y los nacionalismos europeos para afianzarse aún más y seguir creciendo. En España, los nacionalismos más agresivos han sido, sin duda alguna, el catalán y el vasco.

jueves, 11 de abril de 2019

LAS PATRAÑAS DE PEDRO SÁNCHEZ






Cada vez que veo al presidente Pedro Sánchez en los medios de comunicación, me acuerdo inevitablemente de unos personajes interesantes, que aparecen en El Rey Lear de William Shakespeare. Se trata del ciego conde Gloucester y de su  pechero, el Anciano. El conde Gloucester piensa dejarse guiar por el mendigo Tomasín y manda marchar al Anciano. Y como este le advierte que Tomasín está loco, el conde Gloucester le contesta: “Es calamidad de estos tiempos que los locos guíen a los ciegos”.

Y esto es, ni más ni menos, lo que está ocurriendo con el presidente ‘ocupa’, que entró  en La Moncloa por la puerta de atrás. Y si es ciertamente tragicómico que un loco como Tomasín conduzca al ciego conde Gloucester, no es menos chusco y melodramático, que un personaje tan sectario y tan irresponsable como Pedro Sánchez dirija los destinos del Gobierno de España. No podemos esperar nada bueno de quien, para medrar personalmente y satisfacer su desmedida ambición, se echa en brazos  de filo-etarras ocasionales y de los separatistas más contumaces, que intentan acabar con la Unidad de España.

Es evidente, que no hay nada gratis. Y en consecuencia, tampoco fue gratis el apoyo que los secesionistas prestaron a Pedro Sánchez en la moción de censura que le hizo presidente del Gobierno de España. Y como sigue necesitando de los independentistas para continuar en La Moncloa, llegó el momento de devolverles el favor, cumpliendo satisfactoriamente alguna de sus exigencias, procurando, eso sí, que no afecte mucho a las instituciones del Estado.

Para tener contentos a los golpistas catalanes, nada más llegar al poder, eliminó la supervisión de las cuentas  de la Generalitat de Cataluña, para que los responsables de la Autonomía catalana puedan gastar el dinero público a su antojo. Su complacencia con el separatismo, le llevó a disponer que los presos independentistas, que estaban acusados de delitos de rebelión, sedición y malversación de dinero público, fueran trasladados seguidamente a cárceles de Cataluña. Y terminará, cómo no, indultándoles, si finalmente son condenados, para mantener intacto el apoyo incondicional de los que quieren romper España.

Para mantenerse en el poder, Pedro Sánchez procurará seguir el ejemplo de Creso, aquel antiguo rey de Lidia que, para ser bien aceptado, hacía magnánimas  ofrendas a los dioses de los templos de todas las ciudades griegas conquistadas. Pero no contó con Némesis, la diosa de la justicia retributiva y el equilibrio, que no permite, entre otras cosas, los excesos de fortuna y la complacencia desenfrenada. Y Némesis, claro está, que no podía tolerar la actitud y el comportamiento de Creso, le incita a ir contra Ciro, rey de Persia, para que éste lo derrote y lo despoje del imperio que había conquistado.

domingo, 17 de marzo de 2019

LA SONROJANTE FIGURA DE PEDRO SÁNCHEZ


Es extremadamente difícil  encontrar en la Historia Moderna o Contemporánea un personaje público tan endiosado y tan ególatra como Pedro Sánchez, elevado al altar de la Presidencia del Gobierno por la hez de la sociedad española, los separatistas y los filoetarras. Ni siquiera Adolf Hitler, ni el mismísimo Iósif Stalin​ fueron tan vanidosos ni tan egocéntricos como nuestro presidente actual.

Ni retrocediendo en la Historia hasta la Roma Imperial encontramos a nadie que pueda hacer sombra a Sánchez en el culto al ego. Puede haber, eso sí, cierto paralelismo con Nerón, pero nada más, ya que, al lado de nuestro presidente, el emperador romano no era nada más que un simple aficionado, que aburría soberanamente a los ciudadanos de Roma con sus composiciones, sus cantos  y su lira. Pedro Sánchez, sin embargo, no nos atormenta de esa manera, porque no cuenta con un  tutor y mentor como Séneca el joven que aconsejaba a Nerón esa clase de ocio para evitar los desastres que causaría si ejercía directamente el poder.

Si queremos encontrar un personaje tan engreído y tan presuntuoso como Sánchez, tenemos que recurrir inevitablemente a la mitología griega. Es ahí, donde encontraremos a Narciso (Νάρκισσος), un joven ciertamente hermoso y llamativo. Como el doncel Narciso era incapaz de amar a otras personas, fue castigado por Némesis, la diosa de la venganza, la fortuna y la justicia, haciendo que se enamorara de su propia imagen, que veía reflejada en una fuente del bosque. Y cuanto más se contemplaba en el agua, más aumentaba su pasión, hasta que terminó arrojándose a las aguas para intentar abrazar su figura.

Como el personaje de esta leyenda mitológica, Pedro Sánchez también padece un desenfrenado e irrefrenable narcisismo. Sea porque nació así, o por castigo de la propia Némesis, el actual presidente español es tan arrogante y tan prendado de sí mismo, que se considera el centro del mundo  y piensa que no hay nadie tan importante como él. Su desmesurada egolatría le lleva a buscar desesperadamente la admiración y el aplauso del mayor número posible de ciudadanos. Y hará lo posible y lo imposible por significarse ante el mundo que le rodea.

Y aunque el presidente del colchón apenas si da la talla para ser una medianía ramplona, va por la vida de divo. Y piensa que es muy superior a los demás y que no hay nadie que le pueda hacer sombra. Es cierto que, gracias a una propaganda insensata,  logró crear grandes expectativas, pero no tardó mucho en demostrar que no era nada más que un simple bluf. Si realmente anduviera tan sobrado de luces como presume, no hubiera necesitado contar con ningún negro para elaborar o plagiar su tesis doctoral, ni para confeccionar su decepcionante e infantiloide Manual de Resistencia, que es un libro que no tiene un pase.

lunes, 4 de marzo de 2019

INMIGRANTES PELIGROSOS




En el poema épico de las Argonáuticas, escrito por Apolonio de Rodas, nos encontramos con un personaje legendario, llamado Talos (Τάλως). Se trata del gigante de bronce que hizo Hefesto, por encargo de Zeus, para proteger a la isla de Creta de posibles invasores. Y al asumir esa labor con tanta exquisitez y tanto esmero, Talos terminó siendo su infatigable guardián.
Para cumplir fielmente con esa misión, Talos daba tres vueltas cada día a la isla. Y si veía  algún extranjero en Creta, se metía rápidamente en el fuego hasta que se ponía al rojo vivo. Entonces abrazaba al intruso y no lo soltaba hasta que estaba totalmente calcinado. Y así un día y otro día, hasta que llegó hechicera Medea. Esta pitonisa, a base de pócimas, hipnotizó a Talos, y le hizo creer que, si se quitaba el clavo que tenía en el tobillo, pasaba a ser inmortal. Y sucedió, claro está, lo que tenía que suceder. Al quitarse el clavo, Talos murió desangrado porque se derramó todo el icor que corría por su única vena.
Estamos necesitando urgentemente, que alguien como el gigante Talos vigile nuestras fronteras para evitar esa invasión descontrolada que padecemos. Una buena parte de los que vienen del África Subsahariana, es verdad, abandonan su propia tierra por razones estrictamente económicas. Los que proceden de Siria, o de otras zonas que sufren conflictos similares, huyen de una incomprensible y prolongada guerra civil. Y tanto los que se sienten empujados por la necesidad y el hambre, como los que sufren la guerra se embarcan en ese éxodo hacia lo desconocido sabiendo que corren un gran riesgo de perecer en el intento.
Por su situación geográfica, España es un receptor nato de inmigrantes que proceden principalmente de los países magrebíes. Los que entran en España de manera irregular por vía marítima suelen utilizar los famosos “cayuco” o  las tradicionales “pateras”. Y saltando las vallas de Ceuta o Melilla, los que entran por vía terrestre. Según datos del departamento de Juan Ignacio Zoido, en el año 2017, entraron en España por vía marítima 18.561 inmigrantes. A esta cifra, hay que añadir  los 4.920 que entraron saltándose las vallas de Ceuta y Melilla. De todos ellos, el 56%  son subsaharianos, el 23% marroquíes y un 21% argelinos.
A finales de junio de 2018, Italia y Malta cerraron sus puertos a los inmigrantes que son rescatados en el Mediterráneo. Y esto, claro está, convirtió a España en la principal ruta migratoria en ese mar. Por lo tanto, no es de extrañar que, a partir del mes de julio, tuviéramos que hacer frente a una entrada masiva de inmigrantes francamente disparatada. Desde el 1 de enero de 2018 hasta el 15 de octubre de ese año, entraron en España 48.669 inmigrantes irregulares, un 154% más que en 2017. Y la avalancha creció aún más en 2019. Entre el 1 de enero y el 14 de febrero de 2019, entraron en España 5.000 inmigrantes ilegales.

         Entre esos 48.669 inmigrantes del año 2018, están incluidos, por supuesto, los 630 que había rescatado el Aquarius frente a las costas de Libia y que, a mayor gloria del nuevo presidente Pedro Sánchez, terminaron siendo desembarcados en el Puerto de Valencia. Este hecho produjo evidentemente un efecto llamada, que terminaremos lamentando todos los españoles de bien. La mayoría venían de países africanos, Sudán, Argelia, Eritrea y Nigeria. Y había también, cómo no, una representación minoritaria de afganos  y pakistaníes.


sábado, 23 de febrero de 2019

LOS CHIRINGUITOS DEL PSOE



Según una vieja leyenda de la mitología griega, el titán Prometeo subió al monte Olimpo y robó el fuego de los dioses y se lo dio a los hombres, para que pudieran calentarse. Y Zeus, que se sintió burlado por ese hecho, decidió vengarse de la humanidad y de su improvisado benefactor.  Y encargó a Hefesto, el dios del fuego y de la forja y protector de los artesanos,  que hiciese una mujer de arcilla, la famosa Pandora. Y después de infundir vida a esa imagen, Zeus se la envió a Epimeteo, el hermano de Prometeo.

Y aunque Epimeteo había sido aleccionado por su hermano para que no aceptara ningún regalo de los dioses, la belleza de aquella mujer le subyugó y terminó casándose con ella. Pandora recibió, como regalo de boda,  una misteriosa caja, con la recomendación precisa de no abrirla bajo ningún concepto. Pero Pandora, que era extremadamente curiosa, no pudo resistir la tentación y abrió la dichosa caja para ver qué había dentro. Y fue entonces cuando se escaparon de su interior todos los males del mundo, y se alojaron entre los humanos.

Entre los perversos espíritus que se escaparon de la caja de Pandora estaban los Pseudologos (Ψευδολογος), esa especie de daimones que encarnan las mentiras y las falsedades. Es cierto que, por su propia naturaleza, los Pseudologos se oponen radicalmente a Alétheia (ἀλήθεια), que es la personificación de la verdad. Hay que tener en cuenta, que los Pseudologos griegos se corresponden con los Mendacium de la mitología romana

Y los Pseudologos prófugos, o los Mendacium, que se escaparon de la caja de Pandora enturbiaron considerablemente la política, contaminando en mayor o menor medida a todos los partidos políticos. Pero fue en el Partido Socialista, donde entraron a saco y causaron los mayores estragos. Es verdad que, para conquistar el poder, todos los partidos, tanto si son de izquierdas como de derechas, recurren normalmente a las presiones, a la compra de voluntades, a la mentira y al engaño. Pero la chusma del PSOE se lleva la palma, porque utiliza todos esos recursos de una manera mucho más desvergonzada y abyecta que los demás.

Y ahora, que hace décadas que desapareció Franco, los socialistas ‘patrios’ presumen de ser de izquierdas y más antifranquistas y más demócratas que nadie. Por consiguiente, se consideran moralmente muy superiores a los demás, y se arrogan el derecho a gobernar y a disfrutar del poder. Y aunque no se ocupan nada más que de sí mismos y de sus familiares y amigos, se olvidan de la decencia y mienten con toda desfachatez afirmando que son ellos, y nada más que ellos, los que defienden y protegen al pueblo. Son ellos, por lo tanto, los únicos que merecen el apoyo de los ciudadanos para gobernar.

martes, 12 de febrero de 2019

LAS LEYES IDEOLÓGICAS DE ZAPATERO






Llevábamos más de 300 días con un Gobierno en funciones y no había manera de salir de semejante atolladero institucional. Durante todo ese tiempo, es verdad, se realizaron varios pactos, unos a la sombra y otros bajo los focos de los medios de comunicación, buscando afanosamente la manera de acabar con esa situación anómala. Pero fallaron, uno tras otro, los diversos intentos de investidura. Y todo por culpa de la desmedida ambición de Pedro Sánchez, que había  perdido claramente las elecciones del pasado 20 de diciembre.

Ante la imposibilidad de formar Gobierno, se disolvieron Las Cortes y se repitieron las elecciones el 26 de junio. Y lógicamente, las volvió a ganar Mariano Rajoy, logrando incluso mayor número de votos y más escaños. Y aunque el incombustible Pedro Sánchez perdió muchos votos y cinco escaños, continuó con su “no es no”, y con toda la euforia de quien descubre por primera vez el Mediterráneo, porque no se produjo el temido sorpaso de Podemos. Y cuando todo apuntaba a que habría que volver a votar por tercera vez, el Parlamento recupera aparentemente la cordura y se produce la investidura de Mariano Rajoy.

Decimos que la recuperación de la cordura por parte del Congreso de los Diputados es meramente aparente, porque los socialistas, aunque defenestran a su secretario general y abandonan el famoso mantra del “no es no”, siguen cuestionando esa investidura, ya que, según dicen, Rajoy no merece ser presidente de España, porque no ha estado “a la altura de las circunstancias en política económica y, mucho menos, en política social”. En esta ocasión, obligados por las circunstancias, optaron por la abstención. Sabían perfectamente que, si se repetía la cita con las urnas, el PSOE podía quedar en cuadro.

Aunque no con tanto ahínco como Pedro Sánchez, el PSOE sigue satanizando al Partido Popular, y se muestran también excesivamente críticos con Mariano Rajoy porque, según dicen, ha arruinado por completo nuestro Estado de bienestar con sus recortes indiscriminados. Recortó en educación, recortó en Sanidad, empobreciendo a toda la clase media y haciendo que se tambaleara peligrosamente la economía española. Quieren, cómo no, que dé un paso atrás por la desconfianza que genera con la corrupción, y porque, con su política injusta y antisocial, no ha hecho más que agrandar escandalosamente las diferencias entre pobres y ricos.

En la pasada legislatura, según se quejan los socialistas, Mariano Rajoy  abusó despiadadamente de su mayoría absoluta, negándose a dialogar con la oposición. Le recriminan, mira por donde, su olvido inmediato de la promesa solemne de no subir impuestos. Le reprochan igualmente su afición desmedida a legislar por decreto, y a utilizar de manera compulsiva el rodillo para sacar adelante muchas de sus propuestas.

jueves, 31 de enero de 2019

LAS ANDANZAS DEL PSOE


XI.- La Guerra Civil y Franco como coartada




El actual Partido Socialista Obrero Español se parece muy poco al que puso en marcha Pablo Iglesias Posse el 2 de mayo de 1879, en la reunión clandestina que se celebró en la taberna Casa Labra  de la madrileña calle de Tetuán. La vida de su fundador estuvo siempre marcada por la miseria y las privaciones. Y esto fue determinante para que el partido que salió de aquella comida de fraternidad se mostrara, aparentemente al menos, como una formación huraña y rebelde, en guerra casi siempre contra los dueños o propietarios,  aunque fuertemente sensibilizado con la clase trabajadora.

No olvidemos  que la fundación del PSOE tiene lugar en plena Restauración borbónica y con una industrialización todavía muy en ciernes.  Los trabajadores carecían de derechos y sus ingresos eran realmente muy bajos e insuficientes. Muchos de ellos, para mejorar sus condiciones de vida, abandonaban los pueblos y las zonas rurales y huían hacia las grandes ciudades o hacia los nuevos polos de desarrollo, en busca de un trabajo mejor remunerado. La Iglesia, sin embargo, que controlaba una gran parte de la educación, mejoraba ostensiblemente su poder económico y social.

Y Pablo Iglesias, que no estaba de acuerdo con esa situación, protestó airadamente en el VI Congreso Federal del partido, que se celebró el 22 de agosto de 1902 en el Teatro Jovellanos de Gijón. Y en una de sus intervenciones, hizo esta afirmación tan rotunda: “Queremos la muerte de la Iglesia, cooperadora de la explotación de la burguesía; para ello educamos a los hombres, y así le quitamos conciencias. Pretendemos confiscarle los bienes. No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros”.

Ocho años más tarde, en las elecciones generales de mayo de 1910, Pablo Iglesias logró hacerse con el acta de diputado. Y en su primera intervención en las Cortes, volvería a insistir sobre el tema, confesando públicamente  que su partido aspiraba “a concluir con los antagonismos sociales”. Y afirmaría a continuación: “Esta aspiración lleva consigo la supresión de la magistratura, la supresión de la iglesia, la supresión del ejército”.

Ni el Partido Socialista, ni la UGT, sufrieron alteración alguna con la desaparición de su fundador. Con sus sucesores inmediatos, el PSOE continuó siendo tan conflictivo,  tan arbitrario y despótico como con "el Abuelo", que es como apodaban cariñosamente  a Pablo Iglesias. Y como despreciaban la participación política, preferían la lucha sindical a la meramente política. Y al carecer de cultura democrática, procuraban ganar adeptos a base de agitación y propaganda, lo que les llevó a predicar con entusiasmo la llegada de la Buena Nueva y, con ella, la libertad y la igualdad entre todos los trabajadores.

Pero como todos ellos estaban muy mediatizados por Pablo Iglesias y seguían ciegamente sus pasos, su relación con la violencia era especialmente revolucionaria. Así que, en vez de facilitar la llegada de la Buena Nueva o el advenimiento del Paraíso Socialista, esos visionarios a sueldo nos llevaron a una Guerra Civil entre hermanos. No quedaba sitio, por lo tanto, ni para la soñada igualdad, ni para la libertad personal y, menos aún, para las libertades políticas.

Los revolucionarios izquierdistas que lideraba  Francisco Largo Caballero, venían soñando con la Guerra Civil desde octubre de 1934. Pensaban, claro está, que si la derecha reaccionaba y contestaba a sus provocaciones, sería aplastada fácil y definitivamente en muy poco tiempo y sin necesidad de utilizar muchos medios. Pero midieron mal sus posibilidades  y fallaron todas sus previsiones

viernes, 11 de enero de 2019

LAS ANDANZAS DEL PSOE

       X.-La obsesión freudiana de Pedro Sánchez

















2ª  Parte

El problema se complicó aún más, cuando Pedro Sánchez irrumpió en La Moncloa por la puerta de atrás y sin el conveniente dictamen de las urnas. Está tan obsesionado contra quien puso en su sitio a las viejas glorias del socialismo patrio, que asume el papel de un acomplejado imán antifranquista, y utiliza interesadamente la Memoria Histórica como si fuera una cruzada militar contra Franco y contra su obra. Y como necesita algo más en ese enfrentamiento desigual,  pretende crear una Comisión de la Verdad para que fije los hechos perpetrados por el extinto régimen durante la Guerra Civil y en su larga Dictadura.

Para Pedro Sánchez tiene muy poca importancia, que los hechos cacareados por esa Comisión de la Verdad sean ficticios o subjetivos o estén claramente manipulados. En cualquier caso, la versión aportada por esa Comisión, se convierte inmediatamente en verdad inapelable, aunque no se parezca en nada a lo que sucedió realmente hace ya más de 40 años. Y si dice que Franco es el malo de la película, que violó despóticamente hasta los derechos humanos más elementales, tendremos que aceptarlo como artículo de fe, para no vernos inmersos en alguna sanción administrativa.

Es evidente que Pedro Sánchez tendrá que recurrir al psicoanálisis si quiere liberarse de sus problemas emocionales y acabar de una vez por todas con esa obsesión freudiana contra el franquismo, que no le deja vivir. Desde que logró sentar sus reales en La Moncloa con demagogia y sin depender de las urnas, su agenda estaba totalmente ocupada con Franco, su dictadura y con el Valle de los Caídos. Y trata de salir airoso y resolver nuestros problemas tradicionales de convivencia, atribuyendo a Franco todas las fechorías y los delitos que cometieron los socialistas que tenían voz y mando en el Frente Popular de 1936.

Como el doctor trampa que nos ‘desgobierna’, tuvo que emplear demasiado tiempo para plagiar su tesis doctoral, no pudo enterarse  de las bravatas envenenadas que lanzaba diariamente el estalinista Francisco Largo Caballero contra la democracia y contra la libertad. Y en consecuencia, sigue pensando, que este viejo líder socialista era un personaje honesto y extremadamente respetuoso con las decisiones que tomaban las mayorías sociales. Lo contrario que Franco, que se levantó contra un Gobierno perfectamente democrático.

Y no es verdad. Para empezar, Largo Caballero, con la ayuda de Indalecio Prieto y otros colaboradores directos, aplastó inmisericordemente al grupo de los moderados que dirigía Julián Besteiro y los desplazó del poder en el PSOE y en la UGT. Y después, como estaba tan subyugado por el maximalismo bolchevique, se lanzó de lleno y sin contratiempo alguno, a sovietizar al partido socialista primero, y después a España, cumpliendo así, lo que había escrito en El Socialista el 9 de febrero de 1936: “Estamos decididos a hacer en España lo que se ha hecho en Rusia. El plan del socialismo español y del comunismo ruso es el mismo”.