domingo, 25 de diciembre de 2016

LA CLASE MEDIA ESPAÑOLA

Es verdad que hay muy pocas cosas que haga bien la izquierda española. Y entre esas muy pocas cosas está, cómo no, manejar e instrumentalizar la opinión pública para camelarla y conquistar sus favores. Y lo ha hecho de manera tan magistral, que ha gozado habitualmente de cierta impunidad social. De ahí que, hasta los escándalos graves de corrupción que salpican al PSOE, sean tildados frecuentemente de esporádicos incidentes testimoniales o, como mucho, de simples meteduras de pata.
Los miembros de esa izquierda han utilizado tan acertadamente su hegemonía y su destreza  propagandística que, una buena parte de los ciudadanos, terminó aceptando que el Partido Popular era intrínsecamente malvado y deshonesto, y que las gentes de la izquierda eran ética y moralmente muy superiores a las que militan en la derecha. Y su propaganda llegó a ser tan convincente que, hasta ellos mismos terminaron creyéndose sus propias patrañas.
El Partido Popular, por ejemplo, siempre que ha tenido responsabilidades de Gobierno, ha terminado actuando de forma claramente timorata y acomplejada y siempre ha terminado traicionado por su propio subconsciente. Actúa siempre como si, en realidad, estuviera suplantando a la izquierda y se avergüenza  de su propia actuación.  Buena prueba de ello es que, cuando casualmente ha llegado al Gobierno, no se ha atrevido jamás a derogar ninguna de las leyes ideológicas que haya promulgado un Gobierno del PSOE.
 Los socialistas, en cambio, piensan que nadie está tan legitimado como ellos para administrar y  gobernar el país. Pero, eso sí, sin renunciar jamás a su inveterada costumbre de manipular y falsificar de manera sistemática todo lo que tocan. Y aunque protestan airadamente cuando les castigan las urnas, confiesan que no hay nadie tan demócrata como ellos. Y su atrevimiento llega aún mucho más lejos, dando a entender que, gracias al sistema económico, político y social implantado por el PSOE, España goza de un Estado de bienestar francamente envidiable, creando así la famosa clase media.
Y aunque los hechos les delatan, los socialistas no se inmutan y siguen mintiendo descaradamente,  con desparpajo y hasta con una buena dosis de chulería. Pero no es lo mismo predicar que dar grano. Desde que, en España, se instituyeron los nuevos reinos de taifas, Andalucía ha estado siempre gobernada por el PSOE. Y si entonces esta región estaba indiscutiblemente en la cola del desarrollo, después de tantos años de Gobiernos socialistas, las diferencias económicas con las demás regiones, han continuado aumentando. Esto indica que la propaganda del PSOE es tan falsa como la foto del fotoperiodista Robert Capa, en la que aparece un miliciano de la Guerra Civil española, simulando haber sido alcanzado por una bala.

viernes, 18 de noviembre de 2016

NO SABEN ESTAR


Quizás sea Lucio Sergio Catilina el personaje más siniestro y enigmático que aparece en la historia de la antigua Roma. Como miembro de la facción de los populares, Catilina era muy poco respetuoso con las costumbres y las tradiciones de la República Romana. Al revés que los optimates, los populares siempre fueron partidarios de alterar substancialmente la manera social de actuar de los ciudadanos romanos y, muy especialmente, de las clases dominantes, aunque sin cuestionar la forma de Gobierno.

Los de Podemos, claro está, van aún mucho más lejos que Catilina y que los populares de la vieja República de Roma. Tanto Lucio Sergio Catilina, como los populares, respetaban sinceramente el sistema político tradicional del Estado. Mantenía, es verdad, notables diferencias con los optimates, pero jamás intentaron destruir la aristocracia, ni tampoco instaurar la democracia. No entraba dentro de los planes de Catilina, ni de los restantes miembros de la facción de los populares, implantar una nueva revolución. Querían, eso sí, introducir ciertas reformas, entre otras cosas, para mejorar las condiciones de vida de las clases más bajas.

Las pretensiones de Pablo Iglesias bis y de todas esas tribus de Podemos, sin embargo, no se conforman con esto. Todos ellos son mucho más radicales y reaccionarios que Catilina y, también, cómo no, mucho más vengativos y revolucionarios que ese político romano. Además de las calles, intentan ocupar también las instituciones para romper el sistema desde dentro, y subvertir así el orden constitucional. Claro que, en esto, se les adelantó el otro Pablo Iglesias, el fundador del PSOE. Eso se deduce, al menos, por lo que dijo un día en el Parlamento: “Mi partido está en la legalidad mientras ésta le permita adquirir lo que necesita; fuera cuando ella no le permita alcanzar sus aspiraciones”. 

Es evidente que, en Podemos, aspiran desvergonzadamente a sustituir la democracia representativa o parlamentaria por otra más injusta y banal, como es la democracia asamblearia o participativa. En teoría, los gobernantes pasarían a ser meros ejecutores de las decisiones que toman los ciudadanos en esa especie de asambleas de Facultad, que montan en plena calle. Pero la realidad es muy distinta. La camarilla que, de verdad, ejerce el poder auténtico, utiliza a sus peones, situados estratégicamente en todas esas asambleas o “círculos” concéntricos, para dirigir y controlar adecuadamente los procesos.

Es verdad que Catilina era excesivamente quisquilloso e impertinente; pero, al revés que Pablo Iglesias Turrión, nunca puso en solfa el sistema tradicional de la República Romana. Con el asentimiento y el respaldo del tribunado de la plebe, atosigaba persistentemente a quienes ejercían funciones de Gobierno, recabando continuas mejoras para las clases más bajas y desprotegidas de Roma. Quería que los plebeyos tuvieran las mismas oportunidades que los patricios, para acceder a los diferentes puestos de las más altas magistraturas del Estado. Y pasaba exactamente lo mismo con sus atrevidos  planes económicos, que promovían la cancelación completa de las famosas tabulae novae.

El plan económico de Iglesias Turrión y de toda la banda de Podemos y sus confluencias es igual de disparatado que el de Catilina, aunque mucho más atractivo. Con sus medidas económicas, según Pablo Iglesias, en España tendríamos un crecimiento sostenido del PIB en torno al 6%, hasta el año 2019. Competiríamos con China, lo que no deja de ser extremadamente maravilloso para que pueda convertirse en realidad. Y mucho más, si tenemos en cuenta que España no cuenta con recursos naturales para crecer de una forma tan espectacular.

martes, 25 de octubre de 2016

EL DESCARO DE PEDRO SÁNCHEZ


En una leyenda oriental muy antigua, se cuenta que el rey de un lejano país recibió, como obsequio, un par de halcones peregrinos muy jovencitos. El rey se los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara debidamente, y así poder cazar con ellos. Después de unos meses, el cetrero de la corte comunicó al rey, que uno de los halcones respondía perfectamente al adiestramiento, pero que el otro tenía un comportamiento muy raro, ya que no se había vuelto a mover de la rama donde lo dejó el primer día.

Con la intención de recuperar al halcón que se negaba a volar, el rey acudió confiadamente a los sanadores  y a los magos del reino, pero todo fue inútil. Nadie pudo hacer volar al ave. Ante el reiterado fracaso de sus cortesanos, acudió directamente a todos sus vasallos, ofreciendo una substanciosa recompensa al súbdito que consiguiera hacer volar a ese indócil halcón.

Al día siguiente, cuando el monarca se asomó a una ventana de palacio, y vio  al halcón volando ágilmente en sus jardines, pidió a su guardia, que trajeran inmediatamente a su presencia al autor de aquel milagro. Poco tiempo después, le presentaron a un atemorizado campesino. Y el rey le preguntó: ¿Cómo conseguiste hacer volar al halcón? ¿Acaso eres un mago? No es magia, Majestad, contestó tímidamente el campesino. Solo he cortado la rama y el halcón se dio cuenta que tenía alas  y empezó a volar.

Pasó algo muy similar con Pedro Sánchez, el díscolo secretario general del PSOE que, para llegar sí o sí a La Moncloa, ya había decidido obviar lisa y llanamente una de las líneas rojas, que le había marcado el Comité Federal. Aunque le habían prohibido estrictamente pactar el tan traído y llevado Gobierno del cambio, con quienes quieren romper España o, de alguna manera, amparan la celebración de Referéndums de Autodeterminación, tenía ya casi ultimado el acuerdo para formar ese Gobierno con los separatistas y con  Podemos y sus confluencias. Contaba, eso sí, con el apoyo unánime de los militantes de base, a los que pensaba consultar.

Para evitar la formación de un Gobierno tipo “Frakenstein”, los críticos con Sánchez, deciden cortar, de manera simbólica, la rama a la que se había cogido, presentando en Ferraz la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la Ejecutiva Federal. Y esto llevaría, según los Estatutos del PSOE, a la extinción de ese órgano y, por consiguiente, a la caída del secretario general. Pero Pedro Sánchez, en vez de volar como hizo el halcón de la leyenda, presentando de manera inmediata su renuncia al cargo, se agarra fuertemente al árbol para seguir al frente del partido.

El todavía secretario general de los socialistas españoles, con la colaboración expresa de sus colaboradores más directos, en vez de dimitir, reúne a los supervivientes de esa desmantelada Ejecutiva Federal y la insta a que prosiga con su labor directiva. Y en esa reunión, siguiendo las instrucciones de Sánchez, se realizará formalmente la convocatoria del Comité Federal para el 1 de octubre, para que los miembros de ese máximo órgano de gobierno del partido fijen la fecha para celebrar un congreso extraordinario, con primarias incluidas donde tenga voz hasta la propia militancia.

viernes, 14 de octubre de 2016

LAS JAIMITADAS DE PEDRO SÁNCHEZ

El espectáculo dado últimamente por Pedro Sánchez, atrincherándose en Ferraz para forzar su continuidad al frente de la Secretaria General del PSOE, fue francamente lamentable y bochornoso. Jaleado por su esposa Begoña Gómez y arropado por sus acólitos más fieles, intentó utilizar a las bases del partido para sustituir la llamada democracia representativa por otra más directa y de corte asambleario. Creía que así blindaba su cargo y, por supuesto, no estaría atado con las líneas rojas impuestas por el Comité Federal y podría instaurar fácilmente un “Gobierno alternativo, transversal y de cambio” y echar a Mariano Rajoy de La Moncloa.
Es verdad que Pedro Sánchez, mientras ha estado al frente del PSOE, ha dado abundantes muestras de ir muy sobrado de arrogancia y de prepotencia, pero notablemente escaso de talento. Por eso, nada más ser elegido secretario general, comenzó a presentarse ya como el próximo presidente del Gobierno. Y al verse encumbrado, sin mayor esfuerzo,  a un puesto de tanta responsabilidad, podía haber hecho suya aquella frase  “veni, vidi, vici”, utilizada por Julio Cesar ante el Senado Romano para describir su fácil victoria sobre Farnaces II, rey del Ponto, en la batalla de Zela.
El hasta ahora líder socialista, más que por su inteligencia, destaca precisamente por su intransigencia y su tozudez. Su “¡no es no!” al Partido Popular hizo historia y sirvió para que alguien le rebautizara con el nombre de Pedronono. El defenestrado secretario general antepuso siempre sus intereses particulares, a los intereses de España y, por supuesto, a los intereses del propio Partido Socialista. Y todo, ¡vaya casualidad!, para llegar a encabezar el próximo Gobierno que estaba negociando, de espaldas al PSOE, con Podemos y con lo más granado del independentismo catalán. 
Para allanar su camino y llegar más rápidamente a La Moncloa, el visionario Sánchez traspasó todo lo que había que traspasar y algo más, haciendo un daño incalculable a su propio partido y, de rebote,  a España entera. Y todo, para satisfacer su insaciable ambición personal. Con su incomprensible comportamiento, hundió electoralmente al PSOE y lo ha dejado peligrosamente dividido. Y para dar satisfacción a su desmedido egoísmo, Pedro Sánchez se radicalizó y prescindió voluntariamente del comportamiento moderado que, desde la transición democrática, han venido practicando los distintos dirigentes de la izquierda española. Y acabó, ¡ahí es nada!, escorando intencionadamente a su partido hacia la izquierda más radical.

lunes, 26 de septiembre de 2016

LA INVOLUCIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ Y DE SU EJECUTIVA






           En julio del año 2000, durante la celebración del XXXV Congreso del PSOE, los guerristas, se confabularon para impedir que José Bono desembarcara en la Secretaria General del Partido Socialista. Intuían que, con Bono, peligraba una buena parte de su poder actual y, muchos de ellos, hasta tendrían  que abandonar obligatoriamente sus cargos institucionales.

Para evitar semejante peligro, los guerristas se movilizaron y pusieron en marcha un plan para cortar de raíz las nuevas aspiraciones políticas del temido presidente de la Comunidad Autónoma de Castilla-La mancha. Y fue precisamente José Blanco, el ilustre “Pepiño”, el encargado de realizar el trabajo sucio de semejante operación. De aquella, es verdad,  “Pepiño” era un personaje gris, con muy poco predicamento dentro del partido, pero lo suficientemente malvado para salir airoso en cualquier tipo de amaño o conspiración.

Y de hecho, gracias a la estratagema urdida cuidadosamente por José Blanco, un número suficiente de compromisarios guerristas abandonó en la estacada a su candidata natural, Matilde Fernández, y votó inesperadamente a José Luis Rodríguez Zapatero, un “candidato sorpresa” completamente desconocido y, por supuesto, sin  ningún tipo de experiencia. Y esa oportuna desviación del voto guerrista sirvió, como es lógico, para acabar definitivamente con las ambiciosas aspiraciones de  José Bono, al conseguir nueve apoyos menos que Zapatero.

La sorprendente victoria, conseguida por el inexperto político leonés sobre todo un prestigioso presidente manchego, abrió, ya entonces,  numerosos interrogantes. No olvidemos que el nuevo líder socialista llegó a la Secretaría General de rebote y sin la más mínima experiencia. Y para compensar su exagerada incompetencia, se rodeó exclusivamente de gente tan novata y bisoña como él. No podían presumir de brillantez ni Rodríguez Zapatero, ni ninguno de los miembros que integraban su Sanedrín particular. No tenían ideas, ni proyectos viables y, para completar el cuadro del despropósito, no sabían escuchar y actuaban siempre, cómo no, guiados por su intuición.

Bajo la batuta de Zapatero, el Partido Socialista se radicalizó y, al distanciarse del centro, ahondó considerablemente el divorcio entre el partido y una parte de su electorado tradicional. Y en consecuencia, al esfumarse un buen número de votos de extracción centrista, el PSOE continuó perdiendo fuelle. Y el nuevo líder socialista quiso compensar esa circunstancia pactando reiteradamente con otras fuerzas políticas independentistas, totalitarias y de ultraizquierda, todas ellas muy poco respetuosas con la Constitución, para crear un “cordón sanitario” en torno al Partido Popular para mantenerlo aislado y desplazado.

viernes, 26 de agosto de 2016

PODEMOS SE QUEDA SIN DISFRAZ

En las elecciones generales, que se celebraron en España el pasado 20 de diciembre, ganó claramente el Partido Popular, aunque quedó demasiado lejos de la mayoría  que necesita para poder formar Gobierno. El Parlamento estaba tan atomizado, que ningún grupo político contaba con apoyos suficientes para constituir un Ejecutivo con ciertas garantías de éxito. Y como finalizó el plazo sin que apareciera alguna fórmula o propuesta seria, que sirviera para garantizar la gobernabilidad, se disolvieron las Cortes y se convocaron oficialmente nuevas elecciones.

Esa especie de ‘segunda vuelta’ electoral se celebró el pasado 26 de junio. Mientras que los demás partidos fueron castigados en las urnas, el Partido Popular mejoró sensiblemente el resultado, tanto en votos como en escaños. Pero aún está muy lejos de la mayoría que necesita para la formación de un Gobierno estable. Y si el PSOE, como parece, se obstina en mantener hasta el final sus líneas rojas contra Mariano Rajoy, bloqueará inevitablemente cualquier posibilidad de contar con el Ejecutivo que  necesita España y estaríamos abocados  a unas terceras elecciones. Esta segunda convocatoria electoral, en consecuencia, no habría servido nada más que para conocer mejor a las huestes podemitas.

Las gentes de Podemos ocultaban celosamente su verdadera identidad bajo los más diversos caparazones. Los días pares, se disfrazan de progresistas, mientras que los impares, suelen asumir el papel de socialdemócratas consumados. Hay días que, por la mañana, se levantan siendo progresistas o simplemente socialistas y, por la tarde,  se revisten con el ropaje ideológico del liberalismo más auténtico.

Hasta ahora, la suerte no ha hecho más que sonreír a esta formación política. Los platós de televisión contribuyeron decisivamente para que estos impresentables charlatanes mesiánicos se presenten como auténticos regeneradores de la vida pública y para que ejerzan descaradamente de libertadores de los pobres, de los desarrapados y menesterosos y se conviertan aparentemente en defensores acérrimos de toda esa ‘gran masa de descontentos’, generada por la última crisis económica. Y esto ha sido determinante para que su líder máximo, Pablo Iglesias Turrión, se comporte como un perdonavidas prepotente y altanero, dispuesto a domesticarnos y, ¡ahí es nada!, a rescatarnos altruistamente de la tradicional casta política.

lunes, 25 de julio de 2016

CONSECUENCIAS DEL BREXIT BRITÁNICO

La Comunidad Económica Europea (CEE) nació oficialmente un 25 de marzo de 1957, con la firma del Tratado de Roma por parte de Alemania Federal, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Como no es posible constituir de inmediato una unidad política integral, los firmantes de ese tratado intentan ponerla en marcha de manera progresiva. Y dan el primer paso, integrando diversos sectores de la economía y cediendo parte de su soberanía particular a las nuevas instituciones supranacionales creadas, para que puedan gestionar adecuadamente todo ese largo proceso de unificación política.

Y los británicos, que han estado siempre en contra del federalismo y que se muestran extremadamente recelosos con las decisiones que provienen del resto de Europa, rehusaron adherirse al Tratado de Roma. Y el 4 de enero de 1960, mediante la Convención de Estocolmo, crean la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC),  en ingles EFTA, como alternativa a la Comunidad Económica Europea. Además del Reino Unido, firmaron el documento fundacional Austria, Dinamarca, Noruega, Portugal, Suecia y Suiza. Posteriormente entrarían en la EFTA Finlandia (1961), Islandia (1970) y Liechtenstein (1991).

Tenemos que recordar, que la EFTA o AELC se creó, cómo no, para poner un contrapeso o hacer sombra a la CCE, y se estructuró como una simple alianza de intereses estrictamente económicos, sin pretensión o intencionalidad política alguna. En la Comunidad Económica Europea, sin embargo, se mima especialmente la cuestión económica, es verdad, pero siempre con la vista puesta en la formalización de una futura unidad política.

Hay, además, otras diferencias básicas entre la CEE y la Asociación Europea de Libre Comercio. La EFTA, por ejemplo, permitía que, cada Estado miembro fijara libremente sus propios aranceles frente a terceros países, mientras que, en la Comunidad Económica Europea eran  comunes para todos sus miembros. Es cierto que la EFTA eliminó las barreras arancelarias un año y medio antes  que la Comunidad Económica Europea. Pero esa liberalización  afectaba exclusivamente a las manufacturas o productos industriales, quedando afuera los productos agrícolas y los del mar.

sábado, 25 de junio de 2016

LA LARGA HISTORIA DEL PSOE



II

Como Pedro Sánchez es un secretario general del PSOE sin estirpe y con muy poca casta, trata de consolidar su propia posición, exagerando intencionadamente las bondades de su partido político. Y ¡hombre!, el partido socialista tiene, faltaría más, algunas cosas buenas, pero también tiene detrás una historia francamente turbia y complicada. Para empezar, fue fundado clandestinamente un 2 de mayo de 1879,  en la taberna Casa Labra de Madrid por el linotipista Pablo Iglesias Posse, apoyado por un pequeño grupo en el que predominaban los tipógrafos.

Y Pablo Iglesias,  que había sido marcado por una vida azarosa y llena de estrecheces y desgracias, dejó su impronta en el partido, condicionando fatalmente su orientación política. De ahí que el PSOE mantuviera, a lo largo de los años, notables diferencias con la mayoría de las formaciones socialdemócratas occidentales. Siempre ha sido un partido mucho más antidemocrático  y totalitario que el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) o el Partido Socialista Francés. El PSOE siempre se ha significado precisamente por su intolerancia, su sectarismo y su odio profundo.

En todas sus intervenciones públicas, el fundador del PSOE dejaba traslucir invariablemente su carácter rencoroso y agresivo, y no quedaba satisfecho si no generaba crispación social. Queda perfectamente retratado, cuando en el primer congreso del partido, celebrado en Barcelona en 1888, dijo a sus compañeros: "La actitud del Partido Socialista Obrero con los partidos burgueses, llámense como se llamen, no puede ni debe ser conciliadora ni benévola, sino de guerra constante y ruda".

Y por si aún no había quedado completamente clara su actitud, cuando Pablo Iglesias, intervino por primera vez  en el Parlamento, admitió, sin más, su implicación en la Semana Trágica de Barcelona y defendió con toda vehemencia la actuación del famoso terrorista Francisco Ferrer Guardia, auténtico promotor de aquellos desmanes. Y asegura que la quema generalizada de iglesias y conventos barceloneses quedaba ampliamente justificada por el carácter antisocial de los clérigos y de todos los religiosos.

Y el fundador del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores continuó su perorata,  afirmando públicamente que su partido acatará la legalidad, siempre y cuando ésta le beneficie. “El PSOE – dijo- viene a buscar aquí (al Parlamento), a este cuerpo de carácter eminentemente burgués, lo que de utilidad pueda hallar, pero la totalidad de su ideal no está aquí. La totalidad ha de ser obtenida de otro modo. Mi partido está en la legalidad mientras ésta le permita adquirir lo que necesita; fuera cuando ella no le permita alcanzar sus aspiraciones”

El asombro y la estupefacción de los parlamentarios llegó al máximo cuando Pablo Iglesias, elevando el tono de su discurso incendiario, se dirige directamente al todavía presidente del Gobierno, Antonio Maura, con estas amenazadoras palabras: “hemos llegado al extremo de considerar que antes que Su Señoría suba al poder debemos llegar al atentado personal”. Y aunque el presidente del Congreso le pidió insistentemente que retirara esas palabras, el fundador del PSOE se negó y se reafirmó en ellas. Y a los 15 días de esta amenaza, un joven socialista de 18 años, Manuel Posa Roca, tiroteó a Maura en Barcelona, hiriéndole gravemente.

miércoles, 8 de junio de 2016

LA LARGA HISTORIA DEL PSOE


I

En la noche del pasado 20 de diciembre, nada más conocerse los resultados de aquellas elecciones, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, compareció en la sede de Ferraz, ante los medios de comunicación, con un aspecto que denotaba realmente cansancio, abatimiento y una desmoralización profunda. Y todo por culpa del  batacazo propinado por  las urnas, ya que obtuvo un  resultado que quedaba muy lejos de sus expectativas electorales, el peor, con mucho, de los cosechados a lo largo de la historia política del PSOE.

Pero al sentirse arropado por sus partidarios que, al grito de  “¡Presidente!, ¡Presidente!”, trataban de animarle, el líder socialista intenta recuperar el ánimo y recomponer su semblante. Después de agradecer a los votantes socialistas el apoyo que le han dado, confiesa que se siente “enormemente orgulloso de liderar al PSOE”. Y al valorar el resultado de las elecciones generales, es cuando descubre, ¡qué imaginación!, que “es verdad que España quiere izquierda, es verdad que España quiere cambiar". Y es Pedro Sánchez, claro está, el elegido para encabezar esa coalición de izquierdas.

A pesar de lo inapelable de su derrota, el máximo dirigente del PSOE comienza a creer que, con la ayuda de Podemos y de toda su pandilla de confluencias, puede realmente llegar a formar un Gobierno progresista que ponga “fin a las políticas injustas de la derecha”. E ilusionado con semejante perspectiva, cierra su intervención de aquella noche viéndose ya en La Moncloa. No es de extrañar que, a partir de entonces,  tratara de alentar a sus seguidores, afirmando categóricamente que “hemos hecho historia, hemos hecho presente y el futuro es nuestro".

Y cuando llegó la hora de la verdad y había que sentarse con Podemos para concertar acuerdos  de cara al proceso de investidura para contar con su apoyo, el secretario general del PSOE se encontró con un Pablo Iglesias excesivamente hosco e intratable. Estaba dispuesto, cómo no, a transigir con el famoso “Gobierno del cambio”, pero siempre y cuando se acepten sin rechistar ciertas pretensiones. Además de otras exigencias  inasumibles para el PSOE, se postula como vicepresidente del propio Sánchez,  reclama los principales ministerios para su formación política y para IU y  quiere controlar el CNI y, por supuesto, los medios de comunicación.

El dirigente socialista acudió, rebosando optimismo, a los encuentros que tenía concertados con Pablo Iglesias para recabar los apoyos que necesitaba para su   investidura como presidente del Gobierno del cambio. Pero el líder de Podemos, que está buscando la manera de comer la tostada a Pedro Sánchez, juega al despiste e introduce nuevas imposiciones, entre otras, la famosa plurinacionalidad de España. Pide al líder del PSOE que se comprometa a realizar los correspondientes “encajes constitucionales para construir un futuro de convivencia”, para  que las comunidades autónomas, que lo deseen, puedan decidir libremente su futuro.

martes, 17 de mayo de 2016

PEDRO SÁNCHEZ NO DA LA TALLA

Las Cortes españolas se constituyeron el pasado 13 de enero y, como no fue posible constituir una mayoría para gobernar, se disolvieron oficialmente el 3 de mayo. Y aunque fue ésta una legislatura muy efímera, la más breve de toda nuestra historia reciente, sirvió, cómo no, para evidenciar las insalvables carencias de Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. Los hechos demuestran palpablemente  que estamos ante un personaje siniestro y caprichoso, lleno de odio y que está dispuesto, a las primeras de cambio, a venderse al mejor postor. Y un tipo así, no puede ocupar la presidencia del Gobierno de España.
Como no tiene sentido del ridículo, el líder socialista ha estado comportándose como un adolescente caprichoso y mal criado, durante todo el tiempo que ha estado abierta dicha legislatura. Ya en plena campaña electoral, tuvo la desvergüenza de insultar gravemente al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en aquel famoso debate, retransmitido en directo por las principales cadenas de televisión. Y ante la posibilidad de ver cercenado su sueño de encabezar un Gobierno de cambio, por culpa de la abultada derrota en las urnas, Pedro Sánchez trata de salvar su situación, mendigando descaradamente la colaboración de Pablo Iglesias.
Aunque fracasó electoralmente de manera innegable, el responsable máximo del PSOE, movido por su ambición desmedida, trató desesperadamente de llegar a La Moncloa y sustituir a Mariano Rajoy al frente del Gobierno. Como no contaba con apoyos suficientes, trató de forzar la situación arrastrándose absurdamente ante el líder de Podemos. Con esa oportunista y grotesca bajada de pantalones, Pedro Sánchez perdió, es verdad,  la poca dignidad que le quedaba, pero no consiguió variar el comportamiento del líder de Podemos, que seguía ridiculizándole y tratándole con inusitada crueldad y dureza.
Como iba pasando el tiempo y Pablo Iglesias no cambiaba de actitud, el nerviosismo se apoderó de Pedro Sánchez porque veía que se estaban esfumando sus posibilidades de alcanzar la presidencia del Gobierno. Para no correr ese riesgo, el dirigente socialista se entrevista con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y le pide inútilmente que interceda ante el líder de Podemos para que se ablande y facilite  sin más su investidura. El líder de Syriza, por supuesto,  le escucha con atención, pero rehuyó cortésmente  ejercer esa mediación.
Con tal de ser investido presidente del Gobierno, el secretario general del PSOE, estaba dispuesto a soportar pacientemente cualquier clase de oprobio o agravio. Y a pesar de los continuos insultos que le llueven de Podemos, se humilla una vez más y, como si estuviera enamorado, pasea sonriente con Pablo Iglesias justo por delante del Congreso. Y al caminar intencionadamente como dos esperpénticos tórtolos, bajo un baño de flashes, Pedro Sánchez me recordaba a la poetisa Safo y el líder de Podemos al barquero Faón, dos personajes míticos de la Grecia milenaria, que vivieron en Mitilene, la ciudad más importante de la isla de Lesbos.

viernes, 29 de abril de 2016

ASÍ NACE EL MOVIMIENTO DEL 15-M

Con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la Secretaria General del PSOE, la estrella de este partido centenario comenzó a mitigar su rutilante esplendor. Y se apagó totalmente cuando este errático personaje llegó a La Moncloa, a bordo de un tren despanzurrado. Es evidente que Zapatero llegó a la Presidencia del Gobierno sin saber lo que realmente es y lo que representa España y sin ningún proyecto coherente para dirigir con cordura el destino de los españoles. De ahí que todos sus actos estuvieran siempre marcados por la improvisación del momento o por alguna de sus ocasionales y peregrinas ocurrencias.
No es de extrañar que, durante su mandato, casi todas sus actuaciones políticas acabaran inevitablemente en un sonado fracaso. Y el desastre era aún mucho mayor, si se trataba de cuestiones económicas. A Rodríguez Zapatero, al menos mientras fue presidente del Gobierno, todo le salía mal y destrozaba todo lo que tocaba. Se parecía en todo al profesor Saturnino Bacterio, aquel famoso personaje del comic creado por Francisco Ibáñez, que daba disgustos monumentales  a Mortadelo y a Filemón con sus inventos.
Para empezar, tenemos una Administración Pública mastodóntica, con una carga burocrática asfixiante e insostenible que nos impide competir con los diferentes países de nuestro entorno, hasta en circunstancias completamente normales. Y la situación se agrava considerablemente,  si tenemos que hacer frente a una crisis económica, como la que aún estamos padeciendo. Esta crisis económica, es verdad, se gestó en Estados Unidos, con la bancarrota, en agosto de 2007, del banco de inversiones Lehman Brothers y la aseguradora AIG. Pero no tardó mucho en dar el salto al resto de países, incluidos, claro está,  los europeos.
La recesión provocada por esta crisis económica no llega a España hasta bien entrado el cuarto trimestre de 2008, unos meses más tarde que a los demás países de Europa.  Pero, eso sí, en ningún otro sitio de la eurozona fue tan perjudicial  y dañina como en España.  Y todo porque Zapatero, aconsejado quizás por algún economista de vía estrecha, quiso paliar los efectos de la crisis, con las medidas anticrisis que aplica habitualmente la corriente keynesiana: aumento indiscriminado del gasto, expansión del crédito y, por supuesto con subvenciones a gogó.
Como era de esperar, el desastre económico adquirió, en muy poco tiempo, proporciones escandalosas. Comenzaron a disminuir ostensiblemente los ingresos públicos y, como los gastos continuaron creciendo sin control alguno, se disparó el déficit y la deuda pública alcanzó rápidamente cotas insoportables. Esto, como es lógico, ahuyentó a los inversores y desaparecieron, sin más, los posibles prestamistas. 

martes, 12 de abril de 2016

LA NUEVA PLAGA LAICISTA

Hasta ahora, la Iglesia católica ha venido actuando con cierta soltura y comodidad dentro del marco señalado por la Constitución Española. Es verdad que, su artículo 16.3, especifica claramente que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Pero para que no queden dudas, añade a continuación: “Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia  católica y las demás confesiones”.
En dicho texto, queda ampliamente consagrada la libertad religiosa y se mantiene  la aconfesionalidad del Estado, garantizando, a la vez, una cooperación específica “con la Iglesia Católica" ante todo, y también, faltaría más, con “las demás confesiones”. Y esto, al parecer,  origina auténticos ataques de erisipela a  toda la izquierda española. En consecuencia, no es de extrañar que, hasta los más moderados, procuren excluirla totalmente del ámbito de lo público. Y los más radicales, los que militan en la ultraizquierda, traten incluso de destruir hasta la misma posición social y cultural de la Iglesia.
Una buena parte de esa gente de izquierdas, cuando aborda algún tema de religión, imita claramente a  Tifón, aquel monstruo mitológico de la antigua Grecia, hijo de Gea y de Tártaro, cuando se enfrentó violentamente a Zeus. Y todo, porque Zeus, para proclamarse  rey de los dioses, tuvo que luchar contra los Titanes a los que derrota y encierra en lo más profundo del Tártaro. Entonces Gea, que estaba resentida por la derrota de los Titanes, lanza a Tifón contra Zeus para destruirlo, pero es Zeus, una vez más, el que gana la batalla y confina al monstruo Tifón bajo el monte Etna, y se constituye en rey absoluto de los dioses.
El Estado aconfesional, es verdad,  no asume como propia ninguna religión en concreto. Pero esto no implica, en modo alguno, indiferencia, ni hostilidad contra ninguna de las distintas confesiones religiosas. Y hasta es muy posible que valore positivamente el hecho religioso y que, incluso, colabore económicamente con alguna de las distintas confesiones religiosas. En un Estado laicista, sin embargo, la religión es algo meramente personal y privado, y no tiene cabida ni en la escuela, ni en ningún otro espacio público. Es más: en muchos casos, no se reconoce ni el derecho fundamental a la libertad religiosa.
Según la Constitución de 1978, España es, al igual que la mayoría de los países europeos, un Estado claramente aconfesional. Y como era de esperar, valora positivamente el hecho religioso, y de una manera muy especial el catolicismo. El artículo 27.3 de la misma es meridianamente claro: ''Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones''.

martes, 22 de marzo de 2016

¡Y VIENEN A REGENERAR LA VIDA PÚBLICA!

Siempre ha habido personajes desvergonzados que se sirven del pueblo llano para mejorar así su situación personal. En la antigua Roma, por ejemplo, la gente era muy supersticiosa y se distinguía precisamente por su candidez y por su credulidad. En consecuencia, aquellos romanos primitivos eran muy dados a los ritos adivinatorios y querían tener siempre a su lado a algún espontaneo que, siguiendo la costumbre de los etruscos, se atreviera a escrutar los designios y los propósitos ocultos de los dioses.
Y tuvo tanto éxito la adivinación ocasional que, interpretar la voluntad de los dioses, terminó siendo una profesión oficial, ejercida preferentemente por dos grupos sacerdotales, loa Augures y los Arúspices. Los Augures, que contaban con una veneración sin límites entre los romanos, vaticinaban el futuro a través del vuelo de las aves y del apetito de los pollos sagrados. Los Arúspices, en cambio, formaban parte de una jerarquía notablemente inferior a la de los Augures, y predecían el futuro examinando minuciosamente las entrañas de las víctimas ofrecidas en sacrificio.
Estos adivinos profesionales se convirtieron en los intérpretes oficiales de los dioses, y su prestigio se mantuvo hasta el fin de la República. Eran los encargados legales de interpretar cualquier clase de presagio y todos aquellos fenómenos catalogados como extraordinarios, y que aparentemente no tenían nada que ver con la normalidad. Contaban con la admiración de todos los ciudadanos de Roma, incluidos, claro está, los que se ocupaban de las más altas magistraturas del Estado. Y a veces, se aprovechaban descaradamente de su enorme popularidad y de su indiscutible reputación, para manejar a su antojo a la gente llana del pueblo que, en realidad, es lo que hace ahora la ultraizquierda para manipular a los indignados con el sistema.
La última crisis económica mundial, que afectó a España de una manera especialmente dramática, comenzó en septiembre de 2008 con la caída del banco estadounidense Lehman Brothers y la quiebra de otros bancos menores de inversión. Y aunque la nueva depresión estaba ya causando verdaderos estragos en nuestra economía,  el presidente del Gobierno de entonces, José Luis Rodríguez Zapatero, no sé si por incuria o por dejadez, no dudaba en afirmar que España seguía participando en la “Champions League de las economías mundiales” y que progresábamos “más rápidamente” que los demás países de nuestro entorno.

sábado, 5 de marzo de 2016

EN DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD PARA MAYORES (1)

Si nos atenemos a los hechos, Gijón siempre llega tarde a todo. Cuando aquí  se pone en marcha algún proyecto, lleva ya años funcionando plenamente en otras ciudades, que son incluso menos importantes que Gijón. Es el caso, por ejemplo, de la Universidad para Mayores. Y en esto, algo tendrían que decir, me parece a mí, los distintos responsables políticos que, a lo largo de tantos años, han estado dirigiendo  la vida municipal gijonesa.
Cuando los responsables máximos de la Corporación Municipal deciden abrir en 2012 una sede para impartir en Gijón el Programa Universitario para Mayores de la Universidad de Oviedo (PUMUO), llevaba ya años funcionando satisfactoriamente en casi todas las ciudades importantes de España. Sin ir más lejos, cuando se puso en marcha este programa en Gijón, las personas mayores de Oviedo llevaban ya diez años disfrutando de ese programa y cinco las de la Villa del Adelantado. Y eso que Gijón, siempre ha contado con más habitantes  y, por supuesto, con más personas mayores que Oviedo y que Avilés.
Con este programa de formación, la Universidad para Mayores, trata de abrir un espacio de encuentro y participación a todas aquellas personas que, teniendo más de cincuenta años, dispongan de tiempo libre  y quieran aprovecharlo para ampliar sus conocimientos. Se trata, en realidad, de proporcionar a los interesados una formación universitaria de carácter general, es verdad, pero sumamente útil para mantener incólume su propia autoestima personal, fomentar su gusto por el conocimiento y la cultura, y desarrollar plenamente su creatividad para que se animen a permanecer activos al servicio de la sociedad.
En los cursos organizados por la Universidad para Mayores tenemos una parte eminentemente teórica, con asignaturas de Humanidades, de Ciencias Jurídico-Sociales, de Tecnología y de Ciencias de la Salud. Son todas ellas obligatorias y comunes a todos los alumnos. Hay otra parte predominantemente práctica, que es optativa y está orientada a desarrollar las habilidades de las personas que siguen estos cursos. Se completa el programa asistiendo voluntariamente a otras actividades culturales complementarias, como puede ser el teatro, los conciertos de música, las exposiciones o las conferencias.

martes, 23 de febrero de 2016

ABRIENDO LA PUERTA A PODEMOS

Las elecciones generales del pasado 20 de diciembre han servido, entre otras muchas cosas, para que los ciudadanos de a pie  sepamos realmente quién es quién, y hasta qué punto podemos fiarnos de los políticos que nos representan. Con las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo de 2015, ya comenzamos a sospechar seriamente que Pedro Sánchez no era trigo limpio, que tras aquella imagen jovial del secretario general del PSOE se escondía un personaje tremendamente cicatero y huraño con los demás, y tan egoísta y ambicioso, que  no piensa nada más que en sí mismo.
Y lo que vislumbrábamos entonces, quedó plenamente confirmado tras la última jornada electoral. Desde que se abrieron las urnas y se conocieron los resultados de aquellas elecciones, el espectáculo que ha venido dando Pedro Sánchez es francamente patético y bochornoso. Se ha estado comportando como un adolescente maleducado y caprichoso que tiene que salir siempre con la suya. Y por si esto fuera poco, actúa invariablemente condicionado por ese odio cerval y patológico que siente hacia la derecha.
Con Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general, el PSOE ya batió el record de mínimos, en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011,  al conseguir tan solo 110 diputados. Pero llegó Pedro Sánchez y, bajo su batuta, los socialistas cosecharon otro fracaso electoral mucho mayor, estableciendo un nuevo record, al no conseguir nada más que 90 asientos en el Congreso. Y aunque el Partido Popular, en estas elecciones, obtuvo 123 escaños, 33 más que los socialistas, el actual líder del PSOE afirma de manera tajante que, con esos resultados, Mariano Rajoy no puede ser presidente del Gobierno, que los ciudadanos optaban claramente por un cambio hacia la izquierda, y que era él el elegido para pilotar ese cambio.
Pedro Sánchez, cómo no, interpreta los resultados del último proceso electoral a su manera y, por supuesto, barriendo siempre para casa. Y desde entonces, repite constantemente que los ciudadanos quieren que sea él el próximo presidente del Gobierno y, como era de esperar, que acepta encantado ese difícil reto. Por lo tanto, y para no defraudar a los electores, hará lo posible y lo imposible para conseguir esa meta, aunque, para lograrlo, tenga que venderse a Podemos, a los separatistas catalanes o a quién haga falta.  

miércoles, 17 de febrero de 2016

OBSESIÓN ENFERMIZA DE LA IZQUIERDA

Para el mundo antiguo, el Destino era un dios ciego, muy temido por los hombres y por los mismos dioses, porque se dedicaba continuamente a tejer y a destejer sus vidas, y sus decisiones eran siempre inapelables. Los griegos lo llamaban ανανκη  (Ananké) y los romanos Fatum. En la mitología helénica, el Destino está personificado invariablemente en las famosas Moiras, mientras que, en la romana, todas sus decisiones son ejecutadas sin contemplación alguna por las inevitables Parcas.
Según las respectivas leyendas mitológicas, las Moiras, lo mismo que las Parcas, eran tres hermanas hilanderas, con poderes divinos extraordinarios, que vivían en el reino de Plutón y, desde allí, controlaban el hilo de la vida de todos los mortales y de los inmortales, para que se cumpla inexorablemente su destino. Estas tres divinidades eran hijas de Zeus y de Temis, y fueron reproducidas siempre bajo la figura de unas mujeres muy escuálidas, con aspecto extraordinariamente severo que, guardando silencio,  tejen sin cesar  el hilo de la vida de los que nacen, a la luz de una simple candela. Y se llaman Cloto, Láquesis y Átropos.
La más joven es Cloto, y utiliza continuamente el huso para hilar los hilos del destino de los seres vivientes. Algunos de esos hilos son de lana blanca, otros de lana negra y también de oro. Le sigue en edad Láquesis, que se dedica a enrollar esos  hilos, condicionando así el curso de la vida de los hombres y de los dioses. Como es lógico, cuando elije hilos de oro les depara momentos de fortuna, y de desgracia cuando se decide por los de lana negra. La hermana mayor, que es Átropos, observa apáticamente los afanes incomprensibles de los seres vivientes, Y cuando nadie lo espera, saca de improviso su tijera y, sin consideración alguna, corta el hilo de la vida, ocasionando así la muerte.
Y por lo que parece, a los políticos de izquierda les obsesiona y les aterroriza el sufrimiento físico o moral de los demás. Precisamente por eso, tratan de liberarlos, sentenciando a muerte a los enfermos graves y a los ancianos, según dicen, para que acaben sus días con la mayor dignidad posible. Y hasta compiten entre sí, para ver quién logra llegar más lejos y quién imita mejor la actuación letal de la hilandera Átropos. Son tan progresistas que, cuando la vida comienza a darte problemas serios, se compadecen de ti y te ofrecen, faltaría más, la liberación definitiva, ayudándote a morir, cómo no, de una manera totalmente digna.

miércoles, 3 de febrero de 2016

EL ASALTO A LAS INSTITUCIONES

Según cuenta una leyenda milenaria, el príncipe troyano Paris, con la ayuda de alguno de sus mejores hombres, abusando de la confianza y buena fe  de Menelao  raptó a su esposa, la bella Helena de Esparta. Para recuperar a Helena y castigar duramente a los troyanos por la infamia y la traición de su príncipe, Menelao reunió un gran ejército, comandado por antiguos pretendientes de Helena. El sitio a la ciudad fortificada de Troya se prolongó durante más de nueve años, tanto que, muchos de los soldados griegos llegaron a  creer que aquella ciudad era inexpugnable.
Fue entonces cuando al legendario Odiseo, haciendo gala de su astucia, se le ocurre una estratagema muy atrevida. Aunque la argucia era sumamente arriesgada y peligrosa, fue muy aplaudida por todos los capitanes del ejército griego. Siguiendo las instrucciones de Odiseo, construyeron un caballo de madera, tan enorme que cabía dentro un buen número de soldados con todo su armamento. Al mismo tiempo, los griegos hicieron creer a los troyanos que levantaban el cerco, y que dejaban allí aquel caballo, como ofrenda a la diosa Atenea para que les protegiera y les concediera un retorno seguro y feliz a sus casas.
Entonces, los griegos simularon su retirada, escondiendo sus naves detrás de la cercana isla de Tenedos. Los troyanos cayeron en el engaño y comenzaron a celebrar con júbilo su victoria. Y abriendo confiadamente  las puertas,  introdujeron dentro de la ciudad aquel caballo, sin sospechar que, dentro del mismo se ocultaba un grupo selecto de soldados griegos decididos a todo. Cuando llegó la noche, y la mayor parte de los troyanos, rendidos por la fatiga y el vino, dormían profundamente, los guerreros salieron del caballo, mataron a los centinelas y abrieron las puertas para que entrara el ejército griego y arrasara la ciudad de Tebas.
Y Pablo Iglesias, que se ha propuesto tomar el cielo por asalto, dejó muy claras sus intenciones en su primer discurso como secretario general de Podemos. En un tono muy solemne y jactancioso, afirmó que salían a ganar las elecciones  de 2015. Y que si lograban hacerse con el poder, iniciarían inmediatamente “un proceso constituyente para abrir el candado del 78 y poder discutir de todo”. Menos mal que las urnas no fueron tan espléndidas como esperaba.
El evidente fracaso electoral, no amilanó en absoluto al líder de Podemos. Sabía perfectamente que, de momento,  no podía aspirar a la presidencia del Gobierno. Los resultados obtenidos en esa jornada electoral le obligaban a dejar provisionalmente aparcada su máxima  aspiración política. Todo un contratiempo, es verdad, que retrasaba todos sus planes. Y para acortar los tiempos, comenzó inmediatamente a explorar otras posibilidades, buscando, cómo no, la manera de  acelerar la llegada de otra oportunidad más favorable. Precisamente por eso, como hizo antiguamente Odiseo, comenzó a preparar cuidadosamente su particular caballo de Troya para hacerse con el poder.

sábado, 23 de enero de 2016

¡QUE LE LLEVEN A UN PSIQUIATRA

Según una fábula mitológica de la antigua Grecia, el joven Ícaro era hijo de Dédalo, famoso arquitecto ateniense, y de una esclava llamada Náucrate. Su padre, que fue condenado al destierro por el tribunal del Areópago, tuvo que abandonar precipitadamente Atenas y se marchó a vivir a la isla de Creta. Y como en esta isla no había arquitectos y hasta escaseaban los escultores, el rey Minos II lo acogió en su reino con los brazos abiertos y  le ofreció, faltaría más, la posibilidad de residir en su propio palacio.
Y fue en ese palacio, donde fue creciendo el pequeño Ícaro, hasta convertirse en un intrépido mozalbete. Mientras tanto, su padre se dedicaba a crear verdaderas obras de arte, encargadas expresamente por el rey Minos, su protector. Entre esas obras, destaca precisamente el famoso laberinto, construido para encerrar al Minotauro y librar así a la isla de los sucesos que provocaba tan terrible monstruo. Se trataba de una construcción intencionadamente  llena de recovecos y de inextricables pasadizos para que, quien entrara o fuera encerrado allí, no pudiera encontrar jamás la salida.
Pero un buen día, el rey Minos II se enteró que el artista Dédalo estaba pagando con ingratitudes sus desvelos y su franca  hospitalidad. El padre de Ícaro se dedicaba secretamente a complacer los caprichos intrigantes y las andanzas apasionadas de Pasifae, la mujer del rey. Y para castigar semejante impostura y desfachatez, el  rey Minos encerró a Dédalo y a su hijo Ícaro en el laberinto, condenándolos a pasar allí el resto de sus vidas.
Y después de pasar allí cierto tiempo, el ingenio del ateniense Dédalo ideó un plan para escapar de aquel cautiverio. Simulando que quería ofrecer a Minos un regalo, pidió a sus carceleros que le proporcionaran cierta cantidad de cera y un número considerable  de plumas.  Cuando dispuso de todo ese material, comenzó inmediatamente a construir un par de alas para él y otro para su hijo Ícaro. Al terminar su trabajo, utilizando un arnés, adaptó a su espalda y a sus brazos su par de alas y, completamente satisfecho, comprobó que podía volar como si fuera un pájaro.
Equipó seguidamente de la misma  manera a su hijo. Y cuando ya estaban preparados los dos para huir volando, le aconseja, eso sí, que vuele con prudencia, que conserve siempre una altura conveniente. Que si volaba demasiado bajo, la humedad del mar mojaría sus alas y no podrías volar. Si se elevaba demasiado, el calor del sol fundiría la cera de sus alas, se desprenderían las plumas y terminaría cayendo al mar. Le pidió que evitara escrupulosamente cualquiera de esos dos extremos y que le siguiera sin vacilar.
      Y sin más, padre e hijo comenzaron a volar, elevándose por encima de los muros de aquella extraña prisión. Al principio, el vuelo de Ícaro era exageradamente tembloroso y vacilante. Pero poco a poco fue perdiendo el miedo y comenzó a coger nuevos bríos y a entusiasmarse con aquella insólita experiencia. La vista desde el aire era maravillosa y esto indujo a Ícaro a olvidar los consejos de su padre y a entregarse irreflexivamente al peligroso placer de volar. Sin tener ya miedo a nada, Ícaro vuela cada vez más alto. Y llegó a volar tan cerca del sol, que la cera comenzó a derretirse, se aflojaron las ligaduras que sujetaban sus alas y se desprendieron sus plumas. Entonces Ícaro ya no puede sostenerse en el aire y cae al mar, encontrando así la muerte.

domingo, 17 de enero de 2016

ESTE SÍ ES EL AUTÉNTICO PABLO IGLESIAS

Roma, se dirigió Cuenta la leyenda que Rómulo, nada más concluir con las labores de la fundación de confiadamente a los pueblos vecinos, con la intención de reclutar gente que accediera a instalarse en la ciudad que acababa de nacer. Pero esta iniciativa de Rómulo no tuvo mucho éxito. Aunque garantizaba a unos y otros que la nueva ciudad era el mejor sitio para vivir en libertad, tan solo respondieron a la llamada muchos prófugos y refugiados y toda clase de personas proscritas y desarraigadas, que arrostraban auténticos problemas de convivencia en las ciudades de donde provenían.
En principio, con la llegada de todo ese gentío, aunque en su inmensa mayoría no era muy recomendable, el fundador y primer rey de Roma se sintió extraordinariamente satisfecho  y, sin pérdida de tiempo, comenzó a poner en marcha las instituciones que se necesitaban para mantener la seguridad y el orden dentro de la nueva urbe. Entre esas instituciones, estaba el ejército y también los primeros Patricios o Senadores de la historia romana, que recibirán más tarde el honroso título de “Padres de la Patria”.
Pero la recién creada ciudad de Roma continuaba teniendo un problema extremadamente grave. La colonia romana estaba formada casi exclusivamente por varones y, si no encontraban mujeres rápidamente, el futuro de la ciudad estaba abocado al fracaso más absoluto. Para eludir semejante peligro y garantizar la viabilidad de la ciudad de Roma, Rómulo, y sus colaboradores más directos, decidieron utilizar el engaño, y hasta la fuerza, para conseguir mujeres. Con tal fin, organizaron una gran fiesta  con carreras de carros y banquetes en honor al dios Neptuno e invitaron a todas las poblaciones vecinas.
En la fecha programada para los festejos, los sabinos, que vivían en la cercana colina del Quirinal, comenzaron a llegar en masa, dispuestos a participar en los festejos programados. Tal como habían previsto los romanos, traían consigo a sus mujeres y a todos sus hijos. Y cuando muchos de los sabinos habían bebido ya más de la cuenta y otros estaban entretenidos compitiendo en los juegos, los hombres de Rómulo raptaron a todas sus hijas y, después, expulsaron de la ciudad a sus padres. Y esto es,  ni más ni menos, lo que pretende hacer Pablo Iglesias con los confiados españoles, dejando incluso muy pequeño al mismo Rómulo. El fundador de Roma cameló a los sabinos, para que disfrutaran  de aquellas  fastuosas fiestas, con toda su familia. Sus falsas promesas de amistad y buena vecindad ocultaban deliberadamente su verdadera intención de raptar a sus hijas.
No olvidemos que Pablo Iglesias comenzó su andadura política, escenificando ante el congreso fundacional de Podemos lo que escribió Marx a su amigo Kugelmann, cuando la Comuna tomó fugazmente el poder en Paris,  entre el 18 de marzo y el 28 de mayo de 1871. En dicho escrito, Karl Marx aseveraba que los parisienses estaban “prestos a asaltar el cielo” y  Pablo Iglesias completó la frase diciendo que: “El cielo no se toma por consenso, sino por asalto”.

domingo, 3 de enero de 2016

ALIANZA DE CIVILIZACIONES

Cuenta el poeta latino Ovidio, en su obra Las metamorfosis, que un rey legendario de Chipre, llamado Pigmalión, estuvo buscando durante mucho tiempo una mujer para casarse. Pero esa mujer tenía que ser absolutamente perfecta. Pigmalión era tan exigente, que no encontraba a ninguna que luciera todas las cualidades requeridas. Todas eran sumamente quisquillosas e imperfectas. Y como la búsqueda de esa mujer ideal resulto fallida, para  dulcificar en parte su frustración y disimular su fracaso, decide no casarse y dedicar todo su tiempo a modelar agraciadas esculturas. Así podría aliviar también su terrible sensación de soledad.

Comenzó a esculpir precisamente la estatua de Galatea. Y le salió tan bella y con rasgos tan perfectos, que no se cansaba de admirar su propia obra. Tan embelesado estaba con la efigie de Galatea, que se enamoró locamente de ella e imploró al cielo, por mediación de la diosa Afrodita, para que dieran vida y sensibilidad a su amada estatua. Sin saber aún si los dioses escucharían  su plegaria, Pigmalión se acerca a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente. La vuelve a tocar y siente como si el marfil se reblandeciese y tuviera movimiento.

Asombrado ante semejante prodigio, Pigmalión no sabe todavía si está soñando, o está ante una gozosa realidad. Pero lleno de alegría, la besa y siente en sus labios la caricia de una piel suave y cálida. La palpa una y otra vez, la besa nuevamente y cada vez la siente menos fría, ve que palpita, que la sangre circula por sus venas. Vuelve a posar en ella sus labios y Pigmalión comprueba entusiasmado y lleno de alegría, que no está soñando y que aquello ya no es una simple estatua, porque advierte que ahora  puede verle y oírle. La apoteosis llegó cuando vio que aquella estatua que él había hecho, baja de su pedestal y se dirige directamente  a él con los brazos abiertos.

Algo parecido pasó con José Luis Rodríguez Zapatero en su etapa como presidente del Gobierno de España. El rey Pigmalión buscaba incansablemente una mujer perfecta y la encontró al final, aunque de rebote, en su propia obra escultórica. Zapatero, en cambio, buscaba afanosamente alguna ocurrencia especial que, una vez llevada a la práctica, le asegurara un puesto prestigioso y relevante en la historia. Y como su limitación intelectual no daba para más, buscaba la inspiración mirando al cielo, porque pensaba que, mientras contaba y supervisaba nubes, se le ocurriría algo nuevo y digno de mención.