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jueves, 21 de octubre de 2010

EL RESPETO SE GANA, NO SE IMPONE

Hace ya tiempo que José Luis Rodríguez Zapatero perdió el norte por completo y se comporta irresponsablemente, como si fuera un adolescente de aquellos que se echaron a la calle en Francia en la primavera de 1968. Aquellos jóvenes estudiantes, para quienes los postulados de izquierdas eran auténticos dogmas de fe, pretendían cambiar con algaradas la realidad política y social que condicionaba la vida de los pueblos. Rodríguez Zapatero también pretende alterar los usos y costumbres tradicionales del ciudadano español, aunque sin utilizar los alborotos de aquellos jóvenes imberbes del mayo francés. Zapatero quiere lograrlo con prohibiciones absurdas y mediante insospechados y desatinados decretos.
El relativismo moral de Zapatero le empuja a destruir la unidad de España y a descafeinar a nuestro ejército, despojándole de sus características más esenciales, como es el honor y el amor a la patria, para convertirlo en una simple ONG. Nuestra tradicional y milenaria cultura es para él una autentica pesadilla. Por eso busca desesperadamente la manera de borrar de ella cualquier referencia a la cruz y a la religión cristiana, aunque sea ésta la mayoritaria entre los españoles. Como niega la posibilidad de que existan hechos o principios universales que podamos compartir todos, propugna una nueva cultura, e incluso una religión siempre que se adapte a las exigencias del un estricto relativismo más estricto. La moral y la ética carecen de principios y de valores absolutos. Por eso desprecia todo lo que signifique autoridad cultural o moral y le molesta que disfrutemos de la libertad que nos permite ser nosotros mismos.
La famosa Alianza de Civilizaciones, que propugna zapatero, plagiando descaradamente hasta la frase en sí, busca la forma de subvertir los valores del cristianismo. Para conseguirlo, tratan de pasar página y romper con la tradición cultural que hemos heredado de nuestros mayores. Quieren deshacerse, al precio que sea, de los “mores maiorum” de los antiguos romanos, para quienes las costumbres de sus ancestros eran de importancia capital en la vida jurídica. Más aún, llegaron a ser una de las principales fuentes del Derecho, cuya vigencia además llegó hasta nosotros a través de la denominada Ley de las XII Tablas.
Como Rodríguez Zapatero no tiene más norte que su ideología, estropea todo cuanto toca. El sectarismo que le carcome le ha llevado, entre otras muchas cosas, a poner en peligro la unidad de España, a empobrecer a las clases medias y a hacer que se tambalee el Estado de Bienestar que cree que ha inventado él. Gestiona muy mal la crisis económica, lo que da lugar a un aumento alarmante del número de parados. Para poder seguir despilfarrando dinero, congela las pensiones y recorta el sueldo de los trabajadores públicos. A la vez, eleva irresponsablemente el IVA y los demás impuestos, provocando así un estancamiento del consumo, lo que viene a agravar nuestra situación económica.
No hemos corrido mejor suerte con nuestras relaciones con los demás países. Hemos perdido la mayor parte de nuestro peso político en el contesto internacional, que había sido logrado en legislaturas anteriores a base de esfuerzo, sacrificio y buen hacer. Con Zapatero y con su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, perdimos toda capacidad de marcar nuestra propia política y, para no quedar totalmente aislados, nos vemos obligados a compadrear con regímenes tan poco recomendables como el de Chávez, Evo Morales y los hermanos Castro. En los foros internacionales ya no significamos nada, donde, para mayor inri, hacemos el papel de correveidile de los tiranos de Cuba y Venezuela. Para que no nos falte nada, a los continuos desplantes de Hugo Chávez, se unen ahora los despropósitos del ministro principal de Gibraltar, Peter Richard Caruana.
Todo esto provoca un descontento generalizado con la gestión del Gobierno y una desconfianza creciente en la persona de quien lo dirige. No es de extrañar que las gentes llanas del pueblo, las que de verdad sufren los desaguisados del Gobierno, aprovechen cualquier ocasión para silbarles y abuchearles a rabiar, y se desgañiten pidiendo frenéticamente su dimisión del principal responsable, como sucedió el pasado día 12 en el desfile de la Fiesta Nacional. Abucheos y silbidos que fueron aumentando a medida que se desarrollaba el acto y que ni Zapatero, ni sus esbirros, supieron encajar adecuadamente.
La ministra de Defensa, Carme Chacón, preparó muy mal la parada militar, ya que, por tratar de blindar a Rodríguez Zapatero, excitó más los ánimos de los asistentes al acto. Eliminó las tribunas destinadas al público, y lo alejó incomprensiblemente del recorrido del desfile. Por si fuera esto poco, prescindió de las oportunas pantallas de televisión que facilitarían a los asistentes el seguimiento del desarrollo de los diversos actos. Y remataron el despropósito los responsables de la megafonía, que me imagino recibieron órdenes, elevando a tope el volumen de la música militar, para que la monumental bronca no pudiera llegar a las televisiones. Esa especie de cordón sanitario, además de inútil, resultó ridículo y en realidad no sirvió nada más que para cabrear más al respetable y que arreciara su bronca.
Para que el dislate fuera completo, tuvieron que salir a escena Carme Chacón Piqueras y José Blanco, lamentando en público el abominable comportamiento del respetable. Según la ministra de Defensa, fue obra de “reventadores” profesionales que se citaron a través de las distintas redes sociales y mediante los consabidos SMS para torpedear el desfile de la Fiesta Nacional. Es Carme Chacón la que tilda de indeseables y “reventadores” de actos oficiales a los que, arrastrados por su hartazgo del Gobierno, tuvieron la osadía de gritar con todas sus fuerzas aquello de “fuera, fuera” y “Zapatero, dimisión”. Ni la conversión de Saulo cuando iba camino de Damasco fue tan rápida y tan contundente como la de la ministra de Defensa. De manera sorprendente, Chacón deja de ser la Rubianes que anunciaba una de sus camisetas y se transforma de inmediato en el portaestandarte de las esencia patrias. Esto la lleva a defender a ultranza al ejército, a todos sus símbolos y a la bandera española. De ahí que esté dispuesta a prohibir por decreto este tipo de algaradas. ¡Vaya cambio más drástico!
José Blanco no se quedó atrás y dice que “la derecha y la derecha extrema” no “respetan nada” y les “vale todo”. "La derecha y la derecha extrema –dice Blanco- utilizan cualquier oportunidad para lanzar gritos contra el presidente, pero ya estamos acostumbrados a que no respeten nada, ni siquiera el homenaje a las víctimas y a los fallecidos". Por lo que parece, todo el que no está conforme con la gestión de Rodríguez Zapatero y le abuchea, es de esa infumable extrema derecha. Son de extrema derecha por lo tanto los más de cinco millones de personas que no tienen trabajo. Son de extrema derecha los millones de trabajadores públicos y funcionarios que han visto reducido su sueldo, y también todos los pensionistas a quienes han congelado incomprensiblemente su pensión. La sinvergüencería de algunos es tal que no se dan cuenta que el respeto y los aplausos hay que ganarlos, no imponerlos por la brava

Gijón, 16 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández

jueves, 3 de junio de 2010

DEVANEOS POÉTICOS DE ZAPATERO

Viendo a Zapatero en la televisión el pasado día 1, me vino a la mente la imagen de Nerón, antiguo emperador romano, cantando sus creaciones poéticas en Neápolis o en el Quinquenal Neronia. De acuerdo con la imagen que de Nerón nos han transmitido historiadores clásicos como Tácito, Suetonio e incluso su tutor Séneca el Joven, a Zapatero solamente le faltaba la lira y la corona de laurel. Yo creo que hasta el estilo poético del presidente del Gobierno español entra dentro de los cánones del modelo utilizado por Nerón: voz impostada y hueca y expresiones jactanciosas y cuajadas de pedantería.
La actuación concreta de Zapatero a que hago referencia, se enmarca en un acto de homenaje en La Moncloa a la prestigiosa alpinista española Edurne Pasabán, ocasión que aprovecha para dar rienda suelta a su vena poética. Comienza con un canto a la resistencia que te ayuda a hacer frente a la adversidad y la incomprensión, tratando de sacar fuerzas de flaqueza. Y así, pensando quizás en sus propias dificultades, le salió esta frase claramente polisémica: “Cuanto más duras parecen las cosas, más fortaleza parece nacer en nosotros; sólo hay que luchar, luchar al máximo y tener confianza en nosotros mismos”.
Transportado por las musas al mundo del ensueño, Zapatero abre el tarro de las esencias literarias y ya no hay quien ponga coto a su verborrea poética. Como está pasándolo muy mal, ya que se ve obligado a tomar medidas impopulares, se mira al espejo y se dice a sí mismo, dirigiéndose a Edurne Pasabán: "Que cada paso sea un paso estratégico, máximo, y que no traicione nuestros valores, los que nos hacen ser lo que somos, los que hacen que otros confíen en nosotros". Y como no acaban aquí sus males, porque se siente asediado y sangra peligrosamente por la herida de la soledad, trata de sobreponerse y coger moral. De ahí que se dirija a la alpinista vasca dándose ánimos así mismo: "siempre hay otra oportunidad si los actos se acompañan de tesón y compromiso".
Como Zapatero está plenamente convencido de que sus problemas aún tienen solución, no duda en relacionar los momentos difíciles que está viviendo al verse obligado a recortar el asfixiante déficit con las dificultades experimentadas por Edurne para coronar esas imposibles y desafiantes cimas. Por eso adopta un aire solemne para decir que "lo más fértil de la historia está en el ejemplo de quienes horadan barreras y transforman las murallas en caminos".
Ya nos había dado muestras evidentes de su afición ocasional por la poesía. Un ejemplo claro de su afición por los escarceos poéticos nos lo dio en la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, celebrada en diciembre de 2009 en Copenhague. En esa cumbre, ante 192 mandatarios, sorprendió a todos transformándose en vate para pedir lealtad “con nuestros pueblos y compatriotas”. Y continuó hilvanando las frases que le iban soplando las musas: “Tenemos que lograr unir al mundo para salvar la tierra, nuestra tierra, en la que viven pobres, demasiados pobres, y ricos, demasiados ricos". Y casi extasiado sentenció: “La tierra no pertenece a nadie salvo al viento”.
No acaban aquí sus digresiones bucólicas. Además del canto continuo a la imposible “Alianza de Civilizaciones”, tampoco defraudó ante Barack Obama en el Desayuno Nacional de Oración, celebrado el pasado 4 de febrero en Washington. Allí Zapatero, campeón contrastado del paro, afirma solemnemente “quiero proclamar el más sentido compromiso con los hombres y las mujeres que en nuestras sociedades padecen, en estos tiempos difíciles, la falta de trabajo. Todos ellos deben saber que no hay tarea de la que, como gobernantes, nos sintamos más responsables; que no hay tarea que nos acucie más que la de favorecer la creación del empleo”.
Cual juglar experimentado, aunque no por ello deja de ser un rapsoda barato, Zapatero trató de embaucar a la audiencia cuando dijo con decisión: “permítanme que les hable en castellano, en la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra”. Quiso hacerles creer que hablaba en español para homenajear a los que llevaron la fe cristiana a aquellas tierras, aunque todos sus oyentes estaban al cabo de la calle de que es que no sabía ningún otro idioma. ¡Cuánto mejor sería que se dedicara a explotar sus dotes de poeta y no las de gobernante! La mayor parte de los españoles se lo agradecerían sinceramente.

Gijón, 3 de junio de 2010

José Luis Valladares Fernández

viernes, 28 de mayo de 2010

LO PEOR AÚN NO HA LLEGADO

Hay signos evidentes de que nuestra particular crisis económica se agrava por momentos y que lo peor aún está por venir. La política del avestruz, practicada hasta ahora por Zapatero, complica cada día más la precaria situación que padecemos. Piensa que, sin hacer nada, se irán solucionando uno a uno todos los problemas que nos ahogan, como es el paro, la falta de competitividad, el exagerado déficit y nuestra asfixiante deuda pública y privada. Confiaba ciegamente en que Alemania, antigua locomotora económica, volviera por sus fueros y nos sacara de la recesión, situándonos en una posición cómoda de crecimiento efectivo.
El famoso “dolce far niente” de los italianos, cuando no hay compromisos de por medio, nos proporciona habitualmente una plácida y agradable ociosidad. Pero el jefe del Ejecutivo, no se puede permitir el lujo de la atrayente holgazanería sin incurrir en una grave irresponsabilidad. De hecho, la desidia y la indolencia de Rodríguez Zapatero, unidas a su manifiesta y planetaria incompetencia, han estado a punto de echarnos hasta del furgón de cola de la Unión Europea. Los primeros días del mes de mayo estuvimos al borde de la suspensión de pagos, situación que se repetirá nuevamente en el próximo mes de junio, ante las dificultades crecientes para renegociar o colocar nuestra deuda pública.
Dada nuestra mala situación económica y la poca confianza que trasmite Zapatero, los inversores habituales desconfían de la economía española y resulta muy complicado colocar nuestra deuda. No olvidemos que la prima de riesgo de la deuda española está, otra vez, por encima de los 140 puntos. De ahí que el Tesoro español, para colocar los últimos 2.000 millones de deuda, tenga que pagar el doble de lo que venía siendo habitual hasta ahora. De 0,76% que venían costando, ha tenido que elevar la rentabilidad de estas letras, colocadas a seis meses, nada menos que al 1,32% de interés.
Se da la circunstancia de que, por pura lógica, los acreedores de nuestra deuda son los que en realidad gobiernan ahora en España. A José Luis Rodríguez Zapatero le han atado de pies y manos y le obligan a tomar decisiones que nunca pensó adoptar. Ha pasado a ser un simple rehén de Ángela Merkel, de Nicolás Sarkozy y del propio Fondo Monetario Internacional. Se lo ha ganado a pulso por incompetente y por irresponsable. Él se resiste y pretende engañarles, del mismo modo que a los españoles, haciendo pagar el pato de la crisis a los más débiles, a los funcionarios y a los pensionistas y haciéndoles además otras promesas de reducción del gasto, sin intención evidente de cumplirlas.
La prueba de que se trataba de falsas promesas la encontramos en el hecho de que a las pocas horas de la reducción del sueldo a funcionarios y de la congelación de las pensiones, abrió de nuevo el grifo de las subvenciones. Comenzó asignando 16 millones de euros a los insaciables sindicatos, tan acostumbrados a vivir del sudor ajeno. Vino después la concesión de otros 270 millones a repartir entre los titiriteros del teatro y del cine, la farándula circense y empresas mineras de Asturias y León.
No acaba aquí el reparto irresponsable del dinero que no tenemos. A pesar de nuestra manifiesta insolvencia económica, dos días después del famoso tijeretazo, el Boletín Oficial del Estado continúa publicando subvenciones completamente cuestionables en periodos de crisis como el que atravesamos. Entre estas subvenciones absurdas nos encontramos con la concesión, por parte del Ministerio de Cultura, de 5,5 millones de euros a diversas asociaciones supuestamente culturales, de las cuales, casi la mitad están establecidas en Cataluña. La más beneficiada es la corporación municipal de Vic, con un millón de euros para un complejo cultural de la localidad. No acaba aquí la magnanimidad de un Gobierno manirroto. El 22 de mayo, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación oficializaba la convocatoria de subvenciones destinadas a fundaciones y asociaciones dependientes de partidos políticos y cuyo importe sobrepasa los 2 millones de euros. Este dinero está destinado, según confiesan, a promocionar “actividades de formación, consolidación y difusión del sistema democrático”.
Y ¿cuánto se ha gastado en la payasada de la Alianza de las Civilizaciones? Es muy posible que, por este concepto, se nos hayan ido muy cerca de los cinco millones de euros. A todo esto hay que añadir otras muchas subvenciones, aunque se trate de cantidades notablemente inferiores a las ya descritas. La Universidad de Alcalá recibirá 700.000 euros para un proyecto tan interesante y tan actual como es el estudio de las “Relaciones Iglesia Estado durante los siglos XVII y XVIII”. El Ministerio de Fomento asigna casi medio millón de euros para licitar la adjudicación del contrato de “servicios de transporte por carretera de la correspondencia interna de ADIF” (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias). Y otros gastos absurdos e infantiles, solamente entendibles en la lógica de Zapatero, como los 6.500 euros gastados en la carnavalada del Senado, para que un andaluz tenga que escuchar a otro andaluz a través de un intérprete.
Como hemos hecho méritos más que sobrados para que nos vigilen, en la Unión Europea y en el Fondo Monetario Internacional, no se les escapa el carácter testimonial del recorte promovido por Zapatero, mientras funde alegremente dinero por otra parte. En la Unión Europea, de momento, no dicen nada y esperan al examen que deberá pasar España el próximo día 7 de junio. Este día, la ministra de Economía, Elena Salgado, tendrá que rendir cuentas ante el Eurogrupo. El Fondo Monetario Internacional, en cambio, exige ya de inmediato reformas urgentes y radicales en todas las áreas, empezando, claro está, por el mercado laboral. Le exigen que acabe con el sistema de negociación colectiva y que no permita que los agentes sociales le marquen la agenda. Saben sobradamente que la negociación colectiva, tal como funciona ahora, es un pesado lastre para la competitividad de los salarios españoles.
Zapatero sabe con certeza que la reforma del mercado laboral le va a generar cuantiosos problemas por parte de sus huestes, y más si se ve obligado a realizarla a espaldas de los sindicatos, tal como le exige el Fondo Monetario Internacional. De ahí que trate de dilatar esta medida en el tiempo lo más posible. Entre tanto, ha comenzado ya a curarse en salud agitando el espantajo de los ricos ante su parroquia. Siempre que tiene problemas, recurre a la demagogia barata, recuperando el viejo discurso de los ricos y los pobres y desheredados, los “descamisados” que diría Alfonso Guerra. Es una especie de banderín que, como toda la izquierda española, tiene siempre a mano para agitarlo cuando surgen las dificultades, y así disimular su propia inutilidad.
Lo preocupante del caso es que, al menos hasta ahora, les ha funcionado este binomio de ricos y pobres. Quizás ahora despierte mucha gente, al asistir a los funerales del atípico Estado del Bienestar predicado por Zapatero. Y en esos funerales, oficiados por Convergencia y Unión, se enteraran que los ricos de verdad, en vez de pagar, hasta puede que cobren intereses preferentes. Tienen medios más que sobrados para negociar con el Poder, incluso su escaqueo del fisco. Pertenecen incluso, muchos de ellos, a las huestes lideradas por el propio Zapatero. Y terminaran pagando, como siempre, los que menos tienen, los que viven honradamente de su trabajo o de su exigua pensión.
Desde instancias de la Unión Europea se ha obligado a nuestro gobierno a que tome la decisión de ahorrar inmediatamente unos 15.000 millones de euros. Le han dicho lo que tiene que ahorrar, pero no le han señalado los conceptos de dónde ha de detraer esa cantidad. Y el Gobierno ha optado por lo más fácil: recortar y congelar el sueldo de los empleados públicos entre los que hay muchos mileuristas, congelar las ya exiguas pensiones, suprimir el cheque-bebé y recortar las ayudas a las personas dependientes. Eso sí, por si las moscas y para engatusar a los parroquianos, sacó a relucir nuevamente el infundio de que serán los ricos los que más paguen. Ricos que, después, no aparecen nunca.
No se le ocurrió a Zapatero, ni por casualidad, que podía ahorrase una buena remesa de dinero eliminando esa abultada cifra de consejeros, empezando por los suyos. Tampoco pensó en la conveniencia de suprimir algún que otro ministerio inútil y en la necesidad de enviar a casa a los altos cargos que han sido elegidos digitalmente. Podía haber recapacitado en la necesidad de reducir coches oficiales, eliminar tarjetas Visa Oro, y en racionalizar la inflación de cargos duplicados en la función pública, eliminar gastos suntuarios y suprimir de un plumazo las pingües subvenciones que se llevan ONGs amigas y sociedades afines. Podría encontrar una larga lista de gastos absurdos susceptibles de una reducción más lógica que la adoptada. Pero no, Zapatero prefirió lo más fácil y lo más cómodo, cargar sobre los más pobres, los que no tienen capacidad de reacción, todo el peso de sus errores, de su incompetencia y de su desgobierno.

Gijón, 27 de mayo de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 3 de mayo de 2010

EL ENFRENTAMIENTO COMO SISTEMA

La frase latina “divide et vinces” fue utilizada por el emperador romano Julio Cesar para explicar su táctica en la conquista de la Galia, para lo que procuraba acentuar las rencillas existentes entre las diversas tribus del lugar. Esta paremia romana sería popularizada posteriormente por Nicolás Maquiavelo en El Príncipe. A lo largo de la historia se ha recurrido a este método, infinidad de veces, para doblegar y vencer a los enemigos ocasionales. José Luis Rodríguez Zapatero lo ha utilizado profusamente desde su accidentado aterrizaje en La Moncloa.
Fue el propio Zapatero el que lo reconoció públicamente en la emisora Cuatro, ante un micrófono que, de manera inesperada, había quedado abierto. Fue el 11 de febrero de 2008, unos días antes de las Elecciones Generales de ese mismo año. Una vez cerrada la emisión de la entrevista, el periodista Iñaki Gabilondo hace esta pregunta a Zapatero: “¿Qué pinta tienen los sondeos que tenéis?”. Es entonces cuando aparece la inoportuna confesión del presidente del Gobierno en estos términos: "Bien, sin problemas, lo que pasa es que nos conviene que haya tensión". Y por si no hubiera quedado bastante claro, Zapatero añade seguidamente: "...Yo voy a empezar este fin de semana a dramatizar un poco”.
Todo comenzó el 14 de diciembre de 2003 con las firma del obsceno Pacto del Tinell por parte del Partido Socialista de Cataluña (PSC), Esquerra Republicana (ERC) e Iniciativa por Cataluña-Esquerra Alternativa (ICV-EUiA). En dicho pacto, que es un ejemplo de inmoralidad política inimaginable, se acordó por escrito excluir al Partido Popular de cualquier tipo de acuerdo, que es tanto como excluir a la mitad de los ciudadanos del proceso legislativo. Y este acuerdo se llevó a rajatabla, primero en Cataluña y posteriormente en el resto de España. Fue el primer intento de resucitar el Frente Popular de 1936.
Ya metidos en la dinámica del proceso electoral, a raíz del terrorífico atentado del 11M, comienza el asalto a las sedes del Partido Popular, acto que fue alentado desde la dirección del PSOE. Ni siquiera respetaron la jornada de reflexión, previa a la jornada electoral de 2004. Rodríguez Zapatero, tan pronto se vio investido presidente, procuró buscar alianzas con fuerzas de la izquierda radical para crear un frente que deje aislado y sin opciones al Partido Popular. Desde la presidencia del Gobierno y sus aledaños, trataron de lanzar al principal partido de la oposición poco menos que a un lazareto de apestados.
Puesto que Zapatero descubrió el principio del “como sea”, puso todo su empeño en criminalizar al Partido Popular, presentando a sus miembros como los auténticos herederos de la Falange y de Franco. Estaríamos de nuevo ante un partido de la derecha más rancia, totalitaria y anti demócrata, mientras que los socialistas representarían a la izquierda moderna y civilizada. Quizás no se ha dado cuenta Zapatero que los verdaderos “hijos de papá”, los mimados del pasado régimen, militan todos en el PSOE actual. Los herederos auténticos de los privilegiados del “Movimiento” franquista, ocupan hoy cargos de responsabilidad en el propio Gobierno o en las diversas instituciones del Estado. Hay algún que otro personaje, encargado de aquella de velar por la ortodoxia del régimen, que, desde un medio de comunicación, se arroga ahora el derecho de decir quién es demócrata y quién no.
Conservar el poder “como sea” se ha convertido en la máxima aspiración de Zapatero. Como no puede aducir una buena gestión al frente del Ejecutivo, acude innoblemente a la trapacería política, en busca de un apoyo social continuado. Con este malintencionado propósito pone en marcha la desgraciada Ley de Memoria Histórica que nos ha devuelto al escenario de las dos Españas irreconciliables. Zapatero nos coloca otra vez irresponsablemente en el bochornoso pasado en que había buenos y malos; donde, en vez de adversarios políticos, había enemigos encarnizados. Y claro, ahora los malos son aquellos que no se resignaron a que España fuera una simple colonia del estalinismo y que, en buena medida, evitaron que compartiéramos la pobreza y las miserias de los pueblos satélites de la Rusia Soviética. Los buenos, en cambio, son aquellos que pusieron todo su empeño en instaurar aquí el idílico paraíso soviético que, con la dictadura del proletariado, nos iba a colmar de felicidad.
De esta manera tan lamentable se ha tirado por la borda aquel espíritu ejemplar que presidió nuestra transición política a la democracia, dilapidando aquellos logros esperanzadores de entonces. Lo prioritario para Zapatero y los suyos es la gresca y la división, de ahí que no dude en copiar de la revolución francesa el Jacobinismo, integrado por diversos clubes que se encargaban de organizar interesadamente las algaradas y los motines revolucionarios. Ese papel, aquí en España y como buenos Jacobinos, lo desempeñan los titiriteros, los del sindicato de la ceja y los sindicalistas, a los que se han agregado ahora toda una legión de ‘garzonistas’.
Ante todo hay que acentuar la división entre los españoles. De ahí que utilicen hasta las discrepancias entre jóvenes para subrayar que se trata de auténticas guerras ideológicas entre izquierda y derecha. La derecha irredenta continuaría con el pecado original de la Guerra Civil y de los casi cuarenta años de franquismo. Cualquier avatar de la vida diaria, por anodino que parezca, debidamente tratado y exagerado, puede ser muy útil para abrir heridas entre unos y otros. En este sentido, el juez Garzón era un buen pilar para organizar cacerías judiciales para desestabilizar a la oposición y mantener en vilo a la sociedad.
Cuestionar la unidad de España y propiciar su disgregación, es otra de las tareas que se ha propuesto Zapatero con el fin evidente de generar tensión entre las diversas fuerzas políticas. Recordemos su intervención en el Senado, donde apeló a la “obligación intelectual” que tiene el Gobierno de saber que nación y nacionalidad son “conceptos discutidos y discutibles” y pide al Partido Popular que abandone su fundamentalismo político. De ahí su apoyo decidido a los inventores ocasionales de esas falsas naciones.
Los ataques frontales a nuestra cultura secular y a la Iglesia han sido también profusamente utilizados por Zapatero. La legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo, y la nueva ley que institucionaliza el aborto como un derecho exclusivo de la mujer, con la propaganda malintencionada utilizada, son un ejemplo clamoroso que ha hecho mucho daño a la unidad de la sociedad. Y ahora comenzara la guerra de los crucifijos y demás signos religiosos a los que el vengativo Zapatero quiere recluir en las sacristías. La Alianza de Civilizaciones y la asignatura Educación para la Ciudadanía, juntamente con algún que otro oportuno velo o hiyab, cubren por si solas las distintas necesidades intelectuales de la sociedad española.

Gijón, 1 de Mayo de 2010

José Luis Valladares Fernández

martes, 23 de marzo de 2010

HUIDA HACIA DELANTE DE ZAPATERO

En el año 63 a. C, y con motivo de una conjura encabezada por Lucio Sergio Catilina, Marco Tulio Cicerón pronunció cuatro famosos discursos o catilinarias, el primero de los cuales comienza con una de las frases más recordadas y famosas del orador romano: “Quosque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? quam diu etiam furor iste tuus nos eludet? quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?”. ¿Hasta cuando, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia? ¿Hasta cuando tu locura seguirá riéndose de nosotros? ¿Cuándo acabará esta desenfrenada audacia tuya?
Mutatis Mutandis, este discurso puede ser dirigido, con toda propiedad, a nuestro presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. A Catilina le tocó vivir entre dos guerras civiles, la guerra de Mario contra Silva y la de Cesar contra Pompeyo. Se da la circunstancia que fue éste el período histórico más rico de Roma. Y Zapatero llega al poder en el momento justo de la mayor bonanza económica de toda la historia de España. Como las arcas estaban llenas, comenzó el despilfarro más absurdo del dinero ahorrado en las dos legislaturas anteriores. Y aún hoy, a pesar de la crisis, sigue gastando bastante más de lo que ingresa. De ahí que estemos llegando ya a un punto donde no es fácil retomar el camino de vuelta.
A Zapatero se le están cerrando, una tras otra, todas las salidas posibles. Prácticamente no le queda ya más que el sumidero. Y con él arrastra, desgraciadamente, a las sufridas clases medias y a todas las capas sociales más desfavorecidas. A base de ignorancia e ineptitud, combinadas ambas con la testarudez, el inquilino de la Moncloa está haciendo de España un enorme lazareto para pobres, económicamente ya desahuciados.
Se ha endiosado de tal manera que ya no escucha a nadie, ni a los economistas de mayor prestigio, ni al presidente del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, ni al ex comisario europeo, Joaquín Almunia, aunque estos dos últimos sean tan poco sospechosos. Para Zapatero son todos unos incompetentes que no tienen ni idea de cómo salir de la crisis. Fue un atrevimiento imperdonable que Jordi Sevilla se ofreciera para enseñarle economía en dos simples tardes, a él, que es el verdadero gurú en temas económicos.
La solución, según Zapatero, no pasa por restringir gastos, la solución está en elevar los impuestos para recaudar más dinero. Y acude, como no, al Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que es la carga impositiva que le puede proporcionar dinero inmediato y de la manera más fácil. Está convencido de que esta subida del tipo de IVA no ejerce ningún influjo sobre el consumo. Los que hablan de una peligrosa retracción del consumo, lo hacen porque son tremendamente insolidarios y acaparadores y están empeñados en que sean los de las clases humildes quienes paguen las consecuencia de esta dura crisis.
No obstante, Zapatero cerrará sus oídos a ese tipo de lamentaciones ya que tiene la firme persuasión de que con subvenciones se soluciona el problema económico. Se comporta como la mujer del cuento de la lechera. Con el dinero de los impuestos, financiará, en primer lugar, el paro. Con esta subida del IVA piensa recaudar unos 8.000 millones de euros. Y con este dinero solventará las prestaciones de 500.000 desempleados. La contracción previsible del consumo que originará esa subida del IVA, hará imposible la recaudación de esos millones de euros. De rebote, por el influjo negativo de semejante medida, se va a encontrar con otros 500.000 parados más en muy breve periodo de tiempo.
Puntualicemos, para empezar, que la prestación a los parados no sale de los impuestos. Se la han ganado ampliamente con su trabajo y con sus cotizaciones. Otra cosa es que el fondo destinado a esos menesteres se haya malgastado en otras cosas. Diga lo que diga Zapatero, el IVA es un lastre demasiado pesado para la economía y hasta el más lego sabe que afectará muy negativamente al consumo y dará pábulo a nuevos fraudes con la economía sumergida. Es, además, el impuesto más injusto, ya que afecta en mayor medida a los más pobres, a los parados y a las clases más desfavorecidas. Son muchos los mileuristas que verán complicarse su situación económica por las subidas que provocará esa elevación absurda del IVA.
Es evidente que estamos al borde de la insolvencia y el Gobierno necesita sacar dinero hasta debajo de las piedras para seguir gastando a lo loco. Son muchos los frentes abiertos donde se dilapida bastante más de lo que se ingresa. Se va el dinero, sin ir más lejos, en el contraproducente Plan E, que absorbe grandes cantidades de dinero en cartelones de propaganda, en construir piscinas y pistas de pádel, carriles bici y en mejorar aceras y jardines municipales, que aún están en buenas condiciones.
También hay que financiar otras muchas cosas, entre las que destacan las ocurrencias de Bibiana Aído, la Alianza de Civilizaciones, los fastos y el pesebre de los incondicionales de la ceja. El mesianismo de Zapatero le lleva a no olvidarse de la complicidad de los sindicatos, de la supuesta Memoria Histórica, de la ONG creada por Leire Pajín y, como no, de la entidad “Gay and Lesbians of Zimbabwe”. Al parecer, buscan la manera de ahorrar en sanidad, haciéndola, quizás, más tercermundista. Solamente en el sector farmacéutico, piensan economizar unos 1500 millones de euros anuales. Pero seguirán con miles de asesores superfluos, con varios Ministerios sin competencias determinadas, con miles y miles de altos cargos, cuya ocupación principal es llevarse cantidades ingentes de dinero.
Esta es la manera que tiene Zapatero de batir records. Su comportamiento es tan incongruente que hasta los europeos desconfían ya de él, despertando en ellos la chirigota y la chanza más hilarante. Bruselas ya no le cree, y como están seguros de que no va a cumplir el Pacto de Estabilidad, ya le han enviado alguna amenazas velada de que España puede ser expulsada del euro. Al igual que las uvas estaban verdes para la zorra, un déficit público por debajo del 3% del PIB a finales del año 2012, está también muy verde por inalcanzable, para el Gobierno de Zapatero.

Gijón, 22 de marzo de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 25 de enero de 2010

EL CALENDARIO ATÍPICO DE LOGROÑO

Pregunta don Quijote al bachiller Sansón Carrasco, si la primera parte del libro que de él trata tuvo éxito y si gustaron sus aventuras. El bachiller Carrasco contesta con una supuesta paremia del Eclesiastés 1,15, sacada de la Biblia Vulgata: como “stultorum infinitus est numerus”, infinitos son los que han gustado de tal historia. Aunque el libro sagrado del Antiguo Testamento dice otra cosa, la mala traducción al latín de la Vulgata tiene razón, pues el número de los tontos es infinito. Que se lo digan si no a los ciudadanos sensatos de Logroño.
El hecho se enmarca en la elaboración de un calendario por parte del Consistorio de la capital riojana. Se trata de un calendario ‘plural’, un tanto extraño, del que han desaparecido varias fiestas religiosas tradicionales. Este calendario, defendido con ardor por el regidor municipal, el socialista Tomás Santos, ha generado en Logroño una gran polémica. Se trata, ha dicho, de integrar todas las celebraciones y “días señalados” de los diversos colectivos de la ciudad.
Semejante engendro comenzó su andadura en el Monte Cantabria, a donde fueron convocados los ciudadanos de Logroño por el Ayuntamiento de la ciudad para realizar las fotos del calendario oficial. Dicho calendario lleva un titulo muy sugerente: “Logroño 2010, capital de las personas”. Hay que reconocer que el reportaje fotográfico, insertado en el mismo, es bastante aceptable. No obstante, respecto a los distintos días de los meses, deja bastante que desear la información que aparece en las 25.000 copias de pared y las 5.000 de mesa.
Es cierto que el alcalde de la ciudad afirma que no ha habido segundas intenciones al elaborar este calendario, que simplemente ha habido algunos olvidos o despistes involuntarios. Esto, prometió, se subsanará en los años venideros. Pero es difícil de creer que, en este calendario, aparezca el santoral sin apenas santos, sin que entre de por medio cierta dosis de mala fe. La ausencia de referencias escritas en las distintas fiestas religiosas, aunque aparezca el día coloreado, no deja lugar a pensar mejor.
En enero, nos encontramos que no hay referencia alguna a la Epifanía, ni Reyes Magos, aunque el día aparezca coloreado. La cabalgata de reyes, eso sí, se celebra por todo lo alto, pero atendiendo solamente a su aspecto puramente folclórico y profano. Sí aparece, sin embargo, la festividad de San Francisco de Sales, pero más que como concesión al santo, es una deferencia con la asociación de la prensa que le tiene por patrono.
Las reseñas sobre las efemérides de febrero son muy llamativas. San Blas, que se celebra el día 3, no aparece por ningún sitio. En ese día, escuetamente se nos dice: “Bendición de las rosquillas de San Blas”. No hay referencia alguna al Miércoles de Ceniza del día 17 que, aunque no es festivo, tiene cierta relevancia religiosa. ¡Ah!, pero si nos recuerda que el 24 de este mes se celebra “El Maulid”, o fiesta del nacimiento del profeta Mahoma.
En agosto, y por deferencia a la colonia pakistaní de Logroño, resaltan la “independencia de Pakistán”, dando a este hecho el mismo rango que a la festividad de La Asunción. También se acuerdan del “Día de Colombia” y, como no, de “La Virgen del Cisne” que se venera en Ecuador.
En este calendario institucional, se señala que el 21 de septiembre es San Mateo, pero no aclara, como sería lo lógico, que se trata del patrón de Logroño. Lo que si está claro es que el equipo de Gobierno del Ayuntamiento, no tiene en mente festejar ese día a San Mateo. Si los ciudadanos de Logroño no lo impiden, oficialmente se celebrarán las "Fiestas de la Vendimia y la Semana Gastronómica”. Para que los fieles musulmanes no se quejen, se les compensa por la promoción del vino, reseñando el 9 de septiembre la fiesta de “Id al Fitra, Final del Ramadán”.
Ni la Virgen del Pilar, ni la Hispanidad, han encontrado hueco en ese calendario editado por el consistorio socialista. Al fino olfato de la progresía de Logroño se le puede olvidar incluir alguna que otra fiesta cristiana, pero sería imperdonable que no recordaran las que celebran los musulmanes. Así, el 17 de noviembre, no podía faltar la festividad de “Id al adha, fiesta del cordero”. En noviembre se anuncia también un encuentro de las asociaciones del Consejo de la Juventud de Logroño. A este encuentro le dan el sugestivo nombre de “Si buscas, encuentras”.
El 8 de diciembre, al igual que del Pilar, los próceres del Cabildo Municipal se olvidan de la fiesta de La Inmaculada. Por lo que parece, esta festividad la celebra únicamente el Colegio de Farmacéuticos y no tienen nada que ver los demás cristianos. Por eso recuerdan, negro sobre blanco, que “el colegio de Farmacéuticos celebra la Inmaculada”. Sería pecado si el mismo mes de diciembre no se señalara el día de la lotería de Navidad. Se acuerdan también de la fiesta del día 28, la que señalan con un monigote blanco, pero, eso sí, sin hacer referencia alguna a los Santos Inocentes.
Este calendario nos certifica fehacientemente que el sectarismo del PSOE no tiene límites. Ya en estas Navidades pasadas, en muchas de las ciudades españolas, los afiliados de este partido, en vez de la tradicional Cena de Navidad, se reunieron para celebrar otra cena, la Cena del Solsticio de Invierno. Es evidente que traen a colación varias fiestas musulmanas, no tanto por deferencia a los seguidores de Mahoma, que por supuesto no les importan un pito, como por molestar a la Iglesia Católica. Piensan que es más efectivo un ataque indirecto y disimulado que una envestida directa a las creencias cristianas. Es una actuación que forma parte de una especie de ingeniería social, montada intencionadamente para descristianizar a España.
Quizás el ser fieles a la ‘Alianza de Civilizaciones’ les exija acentuar ese multiculturalismo un tanto atípico. Ni que buscaran con ambas religiones, la cristiana y la musulmana, dar paso a un nuevo sincretismo religioso-filosófico. Si quieren copiar, tienen ya un ejemplo histórico en el legendario Ptolomeo I, rey de Egipto, que de dos dioses, uno griego y otro egipcio, hizo una sola deidad sincrética, el dios Serapis y lo declaró patrón de Alejandría y dios oficial de Egipto y de Grecia. Esa es la fórmula que usó Ptolomeo I para vincular culturalmente a ambos pueblos. Esto, que ocurrió casi 300 años antes de Cristo, no se si llegaría a buen puerto en pleno siglo XXI.


Gijón 24 de enero de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 22 de junio de 2009

IGNORANCIA PRESUNTUOSA

Está muy claro que Obama y Zapatero sintonizan perfectamente. Zapatero, al menos, no puede vivir sin Obama. No queda día, ni circunstancia, que no le invoque, hasta para las cuestionas más nimias. En ignorancia, desde luego, Obama y Zapatero parecen dos almas gemelas.
El pasado 4 de Junio Barack Obama pronuncia un discurso en la Universidad del Cairo donde reclama el inicio de una época de paz y de entendimiento entre EE UU y el Islam. Exige una especie de colaboración modélica entre la religión islámica y el cristianismo, al estilo de la que se vivió en la Córdoba andaluza entre islamistas, cristianos y judíos durante la dominación árabe en España. Da incluso a entender que, esta extraordinaria convivencia interreligiosa, fue avalada por la Inquisición.
La ignorancia que demuestra Obama con esta afirmación es mayúscula. En Al-Ándalus, la paz religiosa se estableció cuando los Reyes Católicos pusieron fin al dominio musulmán en la península. La población de Al-Ándalus era muy heterogénea. Había musulmanes árabes y bereberes. Existía también una colonia importante de mozárabes o hispanogodos que, conservando su religión cristiana, adoptaron la forma de vida de los musulmanes. Los judíos también formaban parte de esa población, sin olvidarnos de otro grupo, denominado muladíes, antiguos cristianos que se convirtieron al Islam.
Pero la convivencia pacífica entre las distintas etnias y corrientes culturales solamente existió en el discurso de Obama o en la mente de quien le haya escrito el discurso. La estructura social estaba muy condicionada por el Islam o comunidad de creyentes, cuyos juristas establecieron una sociedad con dos clases, los libres y los esclavos. Los libres o clase dominante la formaban los árabes, los bereberes y los muladíes. A los mozárabes y a los judíos no les quedaba otro papel que el de esclavos y como tales eran tratados.
Tanto los mozárabes como los judíos que aceptaban ese vasallaje, gozaban de ciertas libertades, aunque sometidos a ciertas obligaciones. Simplemente eran tolerados. Debían pagar dos tipos de tributos: el impuesto personal y el impuesto predial por la producción de las tierras. Tenían prohibido ejercer cargos públicos y estaban obligados a vivir en barrios separados de los musulmanes. Además estaban obligados a ser hospitalarios con los musulmanes que lo necesitaran, sin nada a cambio.
Los cristianos que no abrazaban el Islam o no aceptaban el yugo de la esclavitud pasaban a ser automáticamente infieles y, en consecuencia, aniquilados, tal como indica el Corán. Es más, hasta los mismos mozárabes que habían aceptado ese vasallaje, al menor signo de rebelión, tenían que huir a los reinos cristianos del norte si no querían ser aniquilados.
El fundamentalismo islámico exigía el cumplimiento exacto, al pie de la letra, de los preceptos coránicos, tal como Alá se los reveló a su profeta Mahoma. Y mucho más, bajo la égida de los Almohades. Ahí está el caso del árabe Averroes y el judío Maimónides. Maimónides y su familia se vieron obligados a aparentar su conversión al Islam y cambiar muy a menudo de residencia por la España musulmana. Maimónides terminó por huir, primero a Alejandría, y después a Egipto donde, para vivir, ejercía la medicina. Exactamente lo mismo tuvo que hacer Averroes que, en varias disciplinas había sido maestro de Maimónides.
Los conocimientos de Obama, y no digamos los de Zapatero, no dan para más. Dan por buena la tendencia actual de la prensa de considerar al Islam como una religión de paz. La intención de Obama de reconciliar a EE UU y al Islam, es una idea tan mesiánica como la paz que esperaba firmar Zapatero con los etarras.
Dejando a un lado el caso de Obama, centrémonos en Zapatero. Zapatero habrá sido una víctima más de la malhadada LOGSE y, como tal, le sobra ignorancia. Pero peor que esa ignorancia es su maldad. Su postura ante la Alianza de Civilizaciones denota que conoce el tema simplemente de oídas, y se aferra a él porque intuye que así puede meterle un gol al cristianismo.
Es evidente que, tanto Zapatero como sus devotos, piensan que han descubierto la pólvora con esto de la Alianza de Civilizaciones. No se espera menos de quien se siente iluminado, como si fuera todo un profeta de la post-modernidad. La realidad es muy distinta. Se trata de un simple plagio de la propuesta que hizo Jatami ante la ONU en septiembre de 1998. Zapatero se limitó a sustituir la palabra Dialogo por la de Alianza.
Es evidente que Zapatero, con su Alianza de Civilizaciones, pretende encubrir el carácter fundamentalista del Islam militante. Por el motivo que sea, tiende a esconder lo que es patente, que el terrorismo internacional es mayoritariamente islámico, y que, en su mayor parte, procede del mundo árabe. Y Zapatero trata de desligar el fenómeno terrorista de las civilizaciones, cuando todos sabemos la relación estrecha que existe entre ese terrorismo y las enseñanzas de la religión islámica.
Tanto si es Alianza como si es Diálogo se buscaría el entendimiento entre las distintas culturas, nunca el cambio o transformación de alguna de ellas. Es tanto como reconocer que nuestros valores no son universales y que, como mucho, estarían al mismo nivel que los de los otros, sean estos amigos o enemigos. Estaríamos en un planteamiento típicamente relativista. Enmascararíamos la raíz de los problemas, banalizaríamos las desigualdades y sería absurdo luchar contra el yihadismo. Y al igualar todas las culturas, poniéndolas en el mismo plano, legitimaríamos plenamente lo que conocemos por relativismo social.
Tenemos además otro problema, que se le escapa a Zapatero. Una Alianza presupone que se comparten un cierto número de conceptos en común. Y nada más evidente que el mundo islámico no comparte ni un solo concepto con la cultura de occidente que, a veces, recibe el nombre de humanismo cristiano.

José Luis Valladares Fernández