martes, 22 de marzo de 2011

NI LIBERTAD, NI TOLERANCIA

Después de más de 130 años de historia, el socialismo español sigue siendo, en realidad, fiel a sus orígenes. Los cambios que se han ido introduciendo a lo largo de los años en su estructura y en su doctrina son, pura y sencillamente,  cambios  cosméticos  para seguir subsistiendo. El comportamiento político de los socialistas actuales desmiente que el abandono del marxismo, producido oficialmente en tiempos de Felipe González, haya sido real y sincero. Su actitud intelectual es muy similar a la de los socialistas de la República Española, que presumían sin complejos de su carácter claramente marxista y revolucionario. Como en los mejores tiempos de Francisco Largo Caballero, las manifestaciones cristianas continúan siendo, cuando menos, claramente sospechosas e incluso rechazadas de manera frontal.

Es cierto que el famoso movimiento de “Cristianos por el Socialismo”, creado en el Chile de Salvador Allende en 1972, comenzó a implantarse en España al año siguiente y, poco a poco, se fue extendiendo por toda la península. Era una nueva manera de vivir  la fe desde una opción socialista, utilizando de manera explícita el típico análisis marxista de la historia. Aunque “Cristianos por el Socialismo” se esforzó denodadamente por conquistar amplios espacios de pensamiento y de reflexión, nunca logró afianzarse con solidez más que en ambientes exclusivamente socialistas o comunistas. Normal que fuera así, pues nunca se buscó una manera razonable de compatibilizar Fe y materialismo. Los creyentes de izquierda debían abstenerse simplemente  de hacer públicas en la Iglesia sus propias convicciones políticas.

Los partidos políticos adscritos a la ideología de izquierdas alentaron intencionadamente la implantación de “Cristianos por el Socialismo” entre sus filas, pensando que de esta manera contaban con una valiosa avanzadilla dentro de la Iglesia. Pero dicho movimiento apenas si hizo adeptos entre los católicos tradicionales, ya que es obvia la visión puramente materialista que el socialismo militante tiene del ser humano. “Cristianos por el Socialismo” tampoco influye de manera real entre los socialistas, ya que se trata de una corriente  muy minoritaria. De ahí que la mayor parte de las leyes promulgadas por el socialismo, referidas a  la concepción del ser humano, sean frontalmente incompatibles con la auténtica doctrina cristiana, imposibilitando así una relación fluida y constructiva con la Iglesia en un “marco de diálogo y serenidad”.

Aún suponiendo su buena voluntad, los socialistas cristianos carecen de poder real, dentro de su partido,  para frenar eficazmente esa carrera desenfrenada emprendida por el socialismo mayoritario para modificar de manera sustancial el sustrato moral en España. Aunque protestaran, que públicamente al menos no lo hacen, no iban a ser escuchados, ya que el socialismo conserva ese carácter anticlerical con el que nació y que, de una manera u otra, condiciona todas sus actuaciones. Y los miembros de la cúpula dirigente, aunque a veces jueguen al despiste y se vayan a Washington a rezar con Obama, aprovechan cualquier ocasión para molestar a los pacientes católicos y, en definitiva a la Iglesia.

Tenemos bien reciente el caso de la basílica pontificia de la Santa Cruz del Valle de los Caídos que, sin explicación alguna, se cerró al culto religioso por orden gubernamental, aunque, dada la admirable respuesta de la ciudadanía, no han tenido más remedio que dar marcha atrás. Donde sí están teniendo éxito desgraciadamente es en las universidades públicas. A pesar de que la Universidad debiera ser todo un templo  de la libertad y de la tolerancia, se aprovechan de la pasividad de algunos rectores, y a veces de su connivencia y complicidad, para contagiar de ese anticlericalismo a los grupos más radicales de los estudiantes. Y estos grupos de indeseables, que presumen de “progres” y utilizan la intolerancia como bandera, son cada día más activos y más numerosos.

El primer ataque laicista serio ocurrió en la Universidad de Barcelona, el 10 de noviembre del pasado año, precisamente tres días después de la visita del Papa a Barcelona. En esa fecha, un grupo de jóvenes fanáticos, con una actitud más propia de la guardia pretoriana de Adolfo Hitler que de alumnos universitarios, comenzó a boicotear los actos católicos que se celebraban  en la capilla de la Facultad de Económicas  de la Universidad de Barcelona. Los actos vandálicos fueron en aumento, logrando así provocar el cierre temporal de dicha capilla. También fue cerrada al culto la capilla de la Universidad de Valladolid, aunque aquí, el responsable del cierre fue el nuevo rector Marcos Sacristán. Para justificar su actuación, aduce unas circunstancias sumamente peregrinas: se cierra, dice, por motivos de seguridad y porque la Universidad es una institución pública y no es lógico privilegiar a una opción religiosa sobre las demás restantes.

Al igual que en la Universidad de Barcelona, la Universidad de Madrid comenzó a soportar la actuación malvada de estos grupos de jóvenes fundamentalistas que acosan despiadadamente a los universitarios católicos. El propio Cardenal Antonio María Rouco Varela se vio obligado a suspender una conferencia en la Autónoma, por las amenazas de estos universitarios ganados para el laicismo más radical. El acoso de estos mozalbetes exaltados, con más pintas de energúmenos que de universitarios, se fue intensificando constantemente, y fue adquiriendo especial dureza en la Universidad Complutense. Y el primer objetivo de estos  mozalbetes sectarios, al igual que en Barcelona, son las capillas católicas adscritas a la Universidad, y preferentemente las cinco que dependen de la Complutense.

El acoso a los sentimientos católicos en la Universidad, por parte de estos grupos laicistas, es constante y buscan sin desmayo la desaparición de todos los espacios religiosos que mantiene la Iglesia Católica dentro de las instituciones universitarias. Por eso, haciendo gala de mal gusto,  las asaltan impunemente y hasta las profanan de manera obscena, como es el caso de la capilla del campus de Somosaguas. Y de paso, insultan y se burlan de cuantos católicos encuentran en su interior. Todo un ataque miserable, perfectamente programado,  contra la libertad religiosa y la libertad de conciencia.

Esta visto que, como consecuencia de la política implantada por los socialistas, la Universidad cada vez es menos una escuela de educación. Ha desaparecido de ella desgraciadamente toda muestra de  respeto y de civismo, y su lugar va siendo ocupado por  la más desaforada ley de la selva. Y entretanto el rector de la Complutense, Carlos Berzosa, da muestras fehacientes, si no de connivencia complaciente con los hechos, sí, al menos, de una exagerada pasividad ante el comportamiento belicoso de estos intolerantes inmaduros. En vez de sobrar estas capillas en los centros públicos de enseñanza tal como él ha insinuado, quien de verdad sobra es el propio Berzosa, un  rector advenedizo que no sabe o no quiere garantizar la libertad en el ámbito de la Universidad Complutense.  

Gijón, 17 de marzo de 2011

José Luis Valladares Fernández

viernes, 18 de marzo de 2011

REGALOS MILLONARIOS DEL GOBIERNO

Podemos ver claramente, por el Boletín Oficial de Estado del pasado día 5 de marzo, que la magnanimidad de nuestro Gobierno carece de límites prefijados. No tenemos trabajo, ni dinero, y subsistimos endeudándonos más allá de lo razonable. Aún así, el presidente del Gobierno deja a un lado su irreductible aversión a la religión católica y se dedica a practicar auténticas obras de caridad cristiana. Aunque parezca mentira, sigue al pie de la letra  el mandato evangélico,  recogido por San Mateo: “no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. (…) Poned los ojos en las aves del cielo, que ni siembran, ni siegan, ni recogen en graneros y vuestro Padre celestial las alimenta”.

Sin tener en cuenta nuestras necesidades económicas, José Luis Rodríguez Zapatero abre su tómbola, y de la mano de la titular del Ministerio de Exteriores y de Cooperación, Trinidad Jiménez, reparte alegremente, sin el menor rubor, el dinero de los contribuyentes. Y los más beneficiados son, como siempre, organismos públicos de países tan democráticos como Marruecos, Cuba,  Bolivia u otros por el estilo. Ciñéndonos exclusivamente al cuarto trimestre del pasado año de 2010, el dinero distribuido por Trinidad Jiménez alcanzó la bonita cifra de 148 millones de euros.  Hay además, concedidas como ayudas, otras muchas cantidades, tal como se indica  en este mismo Boletín Oficial del Estado en otro apartado distinto. 

Hay algunas cantidades que, por su importe, ya llaman la atención. Es el caso del Ministerio de Educación de Marruecos que se vio favorecido con 12.000.000 de euros como apoyo para reformar su sistema educativo. Marruecos recibió otro donativo de 500.000 euros para construir y equipar un laboratorio de investigación de patologías de animales acuáticos en Tánger. La República de Mali también ha recibido una ayuda sumamente generosa. Su Ministerio de Finanzas se lleva un pico muy jugoso de 11.000.000 millones de euros, como apoyo presupuestario al sector de la salud. El propio Ministerio de Salud de Mali se ha visto agraciado con 1.850.450 euros para su programa de salud reproductiva en la región de Kayes. A esto hay que sumar otros 180.000 euros para el Museo Nacional de Mali, destinados a promocionar expresiones culturales contemporáneas de dicha República.

Como no podía ser de otra manera, Evo Morales se ha llevado también otra buena tajada. En concreto, el Ministerio de Educación de Bolivia recibió 4.600.000 euros, como apoyo al sector de educación. Bolivia se lleva, además, otras cantidades de dinero nada despreciables:   200.000 euros para fortalecer sus políticas interculturales; 395.000 euros para que el Gobierno Autonómico de La Paz los emplee para el desarrollo económico de la región. Hasta la Asociación de Concejalas de Bolivia se vio agraciada con 69.200 euros para la capacitación de sus miembros. Para no ser prolijos, Bolivia se ha beneficiado de otros 593.600 euros, para varios proyectos, entre los que destacan la ampliación del Museo Nacional de Arte, la rehabilitación del patrimonio arquitectónico de Sucre y el desarrollo del patrimonio rural del Departamento de Potosí.

Cuba recibió una pedrea de nada menos que 3 millones de euros, para que los hnos. Castro los gasten en el desarrollo rural del oriente cubano, en caminar hacia una cultura de igualdad de género y en la reconstrucción de viviendas, entre otras cosas.  Llama la atención que, el bolivariano Hugo Chávez  de Venezuela, solamente recibiera 725.000 euros, destinados para la capacitación de jóvenes vulnerables, para apoyar técnicamente al desarrollo de la Administración Pública y para la sostenibilidad  ambiental. En realidad, todas y cada una de las Repúblicas de Centroamérica y Sudamérica han sido agraciadas, unas más y otras menos, con importantes cantidades de dinero público. Muchos pueblos africanos y asiáticos, faltaría más,  también han entrado en el reparto generoso de nuestro Gobierno.
No cabe duda de que los 15.200.000  euros que se llevó la República de Haití, es quizás la donación más justificada, porque en parte servirá para paliar parte de los terribles efectos del terremoto del 12 de enero de 2010. Sin embargo, la utilidad de muchos de los proyectos sufragados con importantes ayudas es, cuando menos, francamente cuestionable. Ahí está, por ejemplo, la ayuda de 600.000 euros que se ha llevado la misión diplomática de la Autoridad Nacional Palestina instalada en España para favorecer su relación con las autoridades españolas. Los palestinos, además, se han visto agraciados  con 237.500 euros para reforzar la seguridad en territorios palestinos, más otros 700.000 euros para construir una residencia de ancianos en Jericó.

A la vista de los datos que aparecen en el BOE citado, al Ejecutivo que preside Rodríguez Zapatero le interesa sumamente todo lo que huele a “afro”, aunque sea en tierras de Iberoamérica. De no ser así, sería poco comprensible el sorprendente regalo de más de un millón de euros, a costa de los contribuyentes españoles, para favorecer la interculturalidad entre indígenas y afro-ecuatorianos, para la celebración del Año Internacional y la Cumbre Mundial  de los Pueblos Afro-descendientes y consolidar la organización de mujeres afro-caribeñas, entre otros proyectos. 

También se han acordado del cambio climático y, con tal motivo, concedieron a Uruguay un donativo de 295.000 euros y a Vietnam le despachan 500.000 euros para que se vayan adaptando a ese tipo de cambios. La previsión de nuestro Gobierno ha tenido en cuenta a varios países para resarcirles con distintas e importantes cantidades de dinero, por los daños sufridos con los huracanes, los tifones y las tormentas tropicales. También, cómo no, hay entregas muy peregrinas al mundo cultural. Nos encontramos, por ejemplo con el desembolso  de cerca de tres millones de euros para fomentar la industria audiovisual iberoamericana y construir un espacio escénico.  El Ministerio de Exteriores y de Cooperación ha regalado, a nuestra costa, 180.000 euros al Centro de Promoción de las Expresiones culturales Contemporáneas de la República de Mali y 145.000 a la República del Congo para la conservación de su patrimonio fotográfico. Vivir para ver.

Gijón, 11 de marzo de 2011

José Luis Valladares Fernández

lunes, 14 de marzo de 2011

ZAPATERO, UNO MÁS EN LA CADENA


La crisis económica tan brutal que nos azota ha llevado a muchas familias a experimentar el trago amargo de la pobreza. Son ya más de nueve millones de personas las que, de una manera u otra, se han visto arrastradas a la más  estricta miseria y se encuentran con verdaderos  problemas para llevar a casa el sustento necesario para su familia. Buena prueba de ello son las colas que se forman diariamente a las puertas de los comedores de Cáritas y las personas que, a escondidas, buscan alimentos caducados en los contenedores de basura que están situados en las inmediaciones de los grandes supermercados. Y las personas que frecuentan hoy día los comedores de Cáritas y las que se aventuran a hurgar en los contenedores de basura no tienen precisamente el aspecto de los clásicos indigentes que se veían por esos sitios antes de la crisis.

La propia crisis económica y la mala gestión que ha hecho de ella el Gobierno, han propiciado que en España, a partir del año 2008, el cambio de signo del ciclo económico se haya producido de una manera muy brusca. Tras un largo periodo de crecimiento, donde producción y empleo aportaban riqueza continuamente, nos encontramos ahora ante un panorama tan crudo como real. Es como si hubieran vuelto de nuevo las siete “vacas flacas” del sueño del faraón de Egipto, que nos cuenta el Génesis,  para devorar a las “vacas gordas”. Hemos llegado ya a una situación verdaderamente dramática y no hay perspectivas a la vista de que esto pueda  mejorar.

Somos los campeones del paro en Europa. Contamos con más de 5 millones de ciudadanos  que se han quedado sin un puesto de trabajo. Hay ya más de 1,8 millones los hogares con todos sus miembros activos en paro. El porvenir de la Juventud no es nada halagüeño, ya que hay más de un 43% de jóvenes sin posibilidades reales de encontrar un puesto de trabajo. No les queda más remedio que abandonar su tierra y emigrar al extranjero, si es que quieren labrarse un futuro,. No es menos grave que más de un 20,8% de la población se vea obligada  a vivir por debajo del umbral de la pobreza y que nos encontremos con que uno de cada cuatro niños esté en riesgo cierto de pasar hambre. Ante estos hechos, es perfectamente normal que mucha gente vea en José Luis Rodríguez Zapatero al peor de los cuatro jinetes  del Apocalipsis.

Además del enorme desastre que el presidente del Gobierno ha provocado en nuestra economía, las personas sensatas le acusan también de querer destruir todas y cada una de las instituciones básicas por las que se ha regido tradicionalmente la sociedad española. Su obsesión principal es la de transformar hasta la misma idea de España, imponiendo por la brava, al conjunto de los ciudadanos, su infame proyecto cultural. Se trata de sustituir nuestra cultura milenaria, tan enraizada en el cristianismo, por una especie de humanismo ateo donde evidentemente no hay cabida para nuestros valores tradicionales, donde sobran las ideas de bien o de virtud. Hasta  lo que siempre se ha tenido por malo, e incluso por irracional, puede  convertirse sin más en algo bueno,  si así lo determina la mayoría con sus votos.

Como consecuencia del descontento de algunos barones del PSOE con Rodríguez Zapatero, se comenzó a especular con la posibilidad de que éste decida no presentarse de nuevo a la reelección para presidente. La locuacidad de Ramón Jáuregui en Radio Nacional de España, aunque sin micrófonos de por medio, da a entender que anunciará su renuncia en el Comité Federal del próximo día 26 de marzo. Esto ha desatado la euforia de mucha gente, pensando que el malo de la película es el actual presidente del Gobierno. Una euforia quizás muy prematura, ya que aún es muy problemático que Zapatero resuelva excluirse voluntariamente de la contienda electoral del próximo año. Y si opta dejar el camino libre para que sea otro el que luche por la presidencia del Gobierno, estaremos en el mismo caso, ya que Rodríguez Zapatero, es simplemente uno más en la cadena. El enemigo es el socialismo español que aún sigue defendiendo  los mismos principios que Pablo Iglesias y Francisco Largo Caballero. 

El socialismo en España sigue aún anclado  doctrinalmente en los tiempos de la República. Cualquier otro socialista que acceda a la presidencia del Gobierno en lugar de Zapatero, trataría de imponer igualmente esa visión laicista de la vida y de desterrar de nuestra cultura cualquier referencia a la religión cristiana. Los valores morales serían relativizados igualmente, a nada que se descuide la sociedad. Todos ellos defienden los mismos postulados. Unos irían de frente como Zapatero, mientras que otros lo harían de manera mucho más sibilina. Pero todos, eso sí, buscando el mismo resultado cultural e ideológico. Y desde el punto de vista de la economía, tampoco íbamos a mejorar nada.

Los socialistas españoles, en efecto,  no han sido capaces de prescindir inteligentemente de los axiomas formulados por Carlos Marx y por Federico Engels, que conducen inevitablemente a la pobreza. De ahí que rechacen, entre otras cosas, la propiedad privada de los medios de producción y dediquen todo su esfuerzo en crear una organización social fundada en una economía eminentemente colectiva. Piensan que hay suficientes bienes en la tierra para colmar las aspiraciones de todos los hombres, pero que están mal repartidos porque hay instituciones sociales que funcionan mal y dan mucho más a los ricos que a los pobres. Y son precisamente los socialistas los que deben corregir esto desde las estructuras del Estado, buscando una fórmula más equitativa en la redistribución de la riqueza. 

La experiencia nuestra del paso de los socialistas por la presidencia del Gobierno desde el establecimiento de la democracia ha sido de manera clara muy deprimente. Se estrenó Felipe González en 1982,  con el apoyo fervoroso de millones de votantes, y la experiencia fue altamente catastrófica.  Unos años después, el paro había alcanzado cotas escandalosas, y en 1996, España estaba prácticamente en la quiebra. No había  dinero ni para pagar las pensiones. El siniestro atentado del 11 de marzo de 2004, preparado quizás para provocar un cambio de signo en el Gobierno, dio inesperadamente el triunfo a José Luis Rodríguez Zapatero. Y después de siete años en el Gobierno,  nos ha devuelto al  desastre en que nos dejó Felipe González.

Zapatero, eso sí, como es un visionario convencido, ha huido de las exquisiteces y se ha lanzado a la piscina sin flotador. Felipe González era más diplomático y disimulaba mejor  sus aviesas intenciones. A ambos les molestaba  enormemente el cariz cristiano de nuestra cultura. Y el posible sucesor que salga de las filas socialistas, hará lo mismo porque es algo que está en el  guión. Utilizará más el disimulo, como Felipe González, o irá más a pecho descubierto, como Zapatero; pero si llega al Gobierno, tratará de poner todo tipo de trabas   a los sentimientos religiosos de los ciudadanos. Y por supuesto se despreocupará de nuestro futuro, ya que el mañana jamás contó para ellos. Como los jacobinos de la Revolución Francesa, los socialistas sacrificarán  siempre el porvenir al presente, gastando a lo loco mientras haya algo que gastar. Pertenecen a una saga que es así.

Gijón, 8 de marzo de 2011

José Luis Valladares Fernández

miércoles, 9 de marzo de 2011

PARA LOS SINDICATOS SÍ HAY DINERO

Los trabajadores españoles se están quedando sin sindicatos que los representen y que los defiendan. Ya no les quedan más que unas organizaciones sindicales minoritarias, con muy poco poder, acorde con su escasa representación en el mundo laboral. Las centrales sindicales mayoritarias,  CC OO y la UGT, han renunciado voluntariamente a tan honorable labor y se han puesto del lado del Gobierno a cambio de unos cuantos millones de euros. Algo que les descalifica hasta como personas pues, como reza la frase evangélica, nadie puede servir a dos señores. Si a los representantes sindicales que anteponen los intereses de los empleadores a los de los propios trabajadores, se les tilda de “amarillos”, ¿qué apelativo podríamos dar a los que van más allá de todo esto y se ponen del lado del Gobierno?
 
Y no son precisamente simples limosnas lo que estas dos organizaciones sindicales se embolsan regularmente año tras año. El Ministerio de Trabajo e Inmigración se ha mostrado sumamente generoso con ellos. Según el Boletín Oficial del Estado del pasado 16 de febrero, los sindicatos recibieron del Ministerio de Trabajo e Inmigración, un suculento regalo de unos 20,3 millones de euros “por la realización de actividades  de carácter sindical” y "por su participación en los órganos consultivos del Ministerio de Trabajo e Inmigración, de sus organismos autónomos y  de las entidades  gestoras de la Seguridad Social". De esta cantidad, CC OO  se ha embolsado 7,4 millones de euros y la UGT 7,3 millones de euros. El resto de las migajas se lo llevaron las centrales sindicales minoritarias.

Esta es una pequeña parte  de lo que se han llevado los sindicatos a lo largo del año 2010. El titular del Ministerio ha sido extremadamente magnánimo con estas dos centrales sindicales. Para demostrar esa magnanimidad, ahí está  la cifra total  que recibieron durante los tres primeros trimestres del pasado año, que asciende, nada más y nada menos,  que a 175.685.248 euros. Una cantidad vergonzosamente astronómica, si tenemos en cuenta los recortes salariales y las congelaciones que ha aplicado el Gobierno. A esta cantidad aún tendremos que sumar otros importes significativos, ya que aún faltan los datos de lo que percibieron durante los tres últimos meses del citado año de 2010. 

Durante el primer trimestre del pasado año, con cargo al Servicio Público de Empleo, la UGT de Euskadi se llevó ya una partida de 241.380,10 euros por  “sus actuaciones de orientación profesional para el empleo y autoempleo”, según se indica en el Boletín Oficial del Estado del día 3 de junio. En el segundo trimestre, este mismo departamento repartió más de 1,5 millones de euros, aunque la mayor parte fue a parar a las federaciones de UGT de Euskadi, Ceuta y Melilla. Fue en el tercer trimestre de 2010 cuando dicho Servicio Público de Empleo repartió la desorbitada cantidad de 153.074.577 euros entre las diversas federaciones y corporaciones de las centrales sindicales, tal y como aparece publicado en el BOE del 10 de diciembre.

A la hora de repartir esta cantidad, como es lógico, son las centrales sindicales de CC OO y la UGT, las que se llevan la mayor parte, dada su representación. La Confederación sindical de CC OO se lleva 12,1 millones de euros para “formación profesional de ocupados”. La Federación de Comercio, Hostelería y Turismo de CC OO se llevó 23 millones de euros. La UGT tampoco se queda atrás. La Federación Estatal de Servicios de la UGT fue gratificada con 21,5 millones de euros, mientras que la de Transportes, Comunicación y Mar, también de la UGT se vio favorecida con 5,1 millones de euros. Hay otras  federaciones y confederaciones, de la UGT y de CC OO, que recibieron cantidades de dinero, pero de menor cuantía. Este es también el caso de la Unión Sindical Obrera.

Las centrales sindicales mayoritarias recibieron, además,  otros 250.513 euros de la Dirección General de la Economía Social, del Trabajo Autónomo y de la Responsabilidad Social, tal como indica el BOE del pasado 12 de octubre. Dinero que se destina a la financiación de varios proyectos e informes sobre responsabilidad social en las empresas. Entre dichos  informes, destaca la “elaboración, edición y distribución de la guía de trabajadores autónomos del sindicato”  de CC OO. Y, como no,  la Dirección General de la Ciudadanía Española en el Exterior, dentro del “Programa de proyectos e investigación” del segundo trimestre de 2010,  se descolgó igualmente con otros 262.000 euros para la UGT y CC OO, que se repartieron de la siguiente manera: 67.000 euros para la Federación Agroalimentaria de la UGT; 100.000 euros se los llevó la Fundación Francisco Largo Caballero de UGT y los 95.000 restantes fueron a parar a la Fundación 1º de Mayo de CC OO.

También han recibido alguna que otra ayuda, a lo largo del año 2010, los sindicatos minoritarios, aunque ciertamente a mucha distancia de la UGT y de CC OO. De los sindicatos de segunda línea, la USO y ELA-STV fueron los más favorecidos, que recibieron 524.862 euros el primero y 486.474 euros el segundo. Los demás ya tuvieron que contentarse con pequeñas limosnas. El grueso del dinero destinado a las organizaciones sindicales se lo han llevado las dos centrales mayoritarias, que se han reconvertido, y en vez de dedicarse a la defensa de sus compañeros los trabajadores, pasaron a ejercer prioritariamente de escudo protector del Gobierno.

No habrá dinero para invertir en empresas y en proyectos productivos. Tampoco lo habrá para quitar el hambre a tanto necesitado que, como consecuencia de la mala gestión económica del Gobierno, se han quedado sin recursos materiales para subsistir.  Pero si no hay dinero,  para repartir entre los sindicatos, se reducen los sueldos de los funcionarios o se saca de las pensiones o de donde haga falta. Lo primero es lo primero. Eso de vivir de sus afiliados se lo dejan  para los sindicatos de Alemania, que presumen de la rentabilidad de las empresas en que trabajan. Aquí, teniendo en cuenta que la vida es muy breve,  molan mucho más las subvenciones y los puestos de liberados sindicales.

Gijón, 1 de marzo de 2011

José Luis Valladares Fernández 

sábado, 5 de marzo de 2011

OBRAS DE CARIDAD CON DINERO AJENO

Según una leyenda medieval inglesa, un noble llamado Robin Longstride, más conocido con el nombre de Robin Hood, se cansa de aguantar las flagrantes injusticias,  cometidas por el sheriff de Nottingham y por el príncipe Juan sin Tierra, y se convierte en un legendario forajido. Llevado por su gran corazón, se coloca voluntariamente fuera de la ley y se enfrenta de manera decidida a las ansias locas por acaparar todo tipo de riquezas del mencionado sheriff y de dicho príncipe, robando a los ricos lo que después reparte entre los pobres. No es de extrañar, pues,  que el sheriff le persiguiera incesantemente con la malsana intención de insertar su cabeza en una afilada pica. 

No nos hace falta ir hasta Inglaterra para encontrarnos con un tipo como Robin Hood. Aquí en España, en épocas pasadas,  tuvimos también bandoleros famosos, sobre todo en la sierra andaluza. Hay constancia histórica de que se practicaba el bandolerismo desde tiempos muy remotos. Tito Livio, por ejemplo, nos cuenta que eran muchos los salteadores de caminos que asediaban a las caravanas que se aventuraban a comerciar en la Bética. El bandolerismo es un fenómeno muy complejo, enmarcado siempre en un contexto histórico y social de suma pobreza, por eso proliferó tanto a principios del siglo XIX. Entre los bandoleros famosos de esa época tenemos al barquero, llamado Andrés López, y sobre todo a José María el Tempranillo. José María el Tempranillo, al igual que Robin Hood, repartía de inmediato entre los pobres lo que robaba a los ricos.

En la actualidad, el bandolerismo también ha echado raíces en la clase política. Y estos nuevos bandoleros ya no necesitan ni de trabucos ni de pistolas para tener acceso a lo ajeno. Les basta con una pluma o un bolígrafo. El socialismo, con su obsesión enfermiza por torpedear la economía de mercado para que su negocio ideológico no se vaya al traste, se dedica afanosamente a repartir las riquezas, pero siempre las riquezas de otros. Los que profesan semejante doctrina suelen ser arrogantes en exceso y se creen moralmente superiores al resto de los mortales, a quienes culpan de las miserias que padece la humanidad. Y por lo tanto  se creen con todo el derecho del mundo a ser ellos los que se dediquen a la redistribución de la riqueza ajena.
Aunque no siempre, hay veces que en ese reparto se distraen cantidades, y de una manera u otra se aumenta el patrimonio  personal o el de los amigos con quienes se comparten afinidades políticas. Un caso muy reciente lo tenemos en la trama de los ERES falsos  de Mercasevilla que cito de pasada, y otro el destapado recientemente en Asturias por la “operación Marea”. Hace ya unos cuantos días que han sido imputados el ex consejero de Educación  del principado de Asturias, José Luis Iglesias Riopedre, la ex “numero dos” del consejero, María Jesús Otero Rebollada y la funcionaria Marta Renedo Avilés, además de los propietarios de Igrafo y de Almacenes Pumarín.

Será la Justicia la que determine si en el caso de la Consejería de Educación hubo realmente cohecho, tráfico de influencias, fraudes y  exacciones fiscales o si, por el contrario, son inocentes.  De momento centraremos nuestra atención exclusivamente en la llamativa postura, adoptada por  María Jesús Otero, la ex directora general de Planificación, Centros e Infraestructuras  del Gobierno del Principado. Es evidente que  María Jesús Otero, por las declaraciones que hace ante la juez que está llevando este caso, Ana López Pandiella, quiere aparecer ante la sociedad como una persona sumamente desprendida y misericordiosa. Según su propia confesión, los ingresos periódicos que recibía en sus cuentas corrientes de los dueños de Igrafo y de Almacenes Pumarín, eran destinados casi íntegramente a obras de caridad. Ni Robin Hood, ni el propio José María el Tempranillo lo hubieran hecho mejor que ella.

La ex directora general  de Planificación reconoció ante la juez instructora, eso si, que había ayudado económicamente a Almacenes Pumarín en una época en que esta empresa tenía abundantes problemas de liquidez. Su ayuda consistió en girar efectos a esta empresa, “favor” del que nunca sacó beneficio económico alguno. E insiste María Jesús Otero, en la declaración prestada en el Juzgado de instrucción  número 4 de Gijón, que ella jamás se ha dedicado a  beneficiar a ninguna empresa de manera ilegal, y mucho menos con ánimo de obtener determinados lucros. La ayuda prestada a Almacenes Pumarín, según dice ella, hay que enmarcarla  como una obra de caridad más.

Los dineros que periódicamente recibía de  Almacenes Pumarín e Igrafo eran debidos, parte de ellos, a que les alquilaba apartamentos, e incluso su piso de LLanes; el resto, a juzgar por sus palabras,  eran donaciones que los empresarios hacían a título personal para realizar acciones solidarias de caridad en países desfavorecidos. Y de hecho, según ella, todo ese dinero se destinaba puntualmente         para colaborar en  la financiación de diversos proyectos de cooperación solidaria en Cuba y en la República Democrática del Congo. La propia María Jesús sabrá hasta que punto es esto verdad, aunque va a tener muy complicado explicar convincentemente que su enorme patrimonio inmobiliario con que cuenta en el oriente de Asturias, fue hecho de manera exclusiva  con su sueldo. Sus vecinos y conocidos naturalmente no se lo creen. Y de hecho la habían puesto un apodo muy significativo que, por si mismo, ya dice mucho: la llamaban “la Roldana”.

Gijón, 28 de febrero de 2011

José Luis Valladares Fernández