jueves, 28 de octubre de 2010

ESPECTÁCULOS CIRCENSES DE ZAPATERO

A excepción de en la indumentaria, José Luis Rodríguez Zapatero se asemeja en todo al profesor Bacterio, famosísimo biólogo que traía por la calle de la amargura a Mortadelo y Filemón, ya que sus inventos y ensayos fracasaban siempre de manera estrepitosa. Ha abusado tanto de sus supuestos poderes mágicos, que ni con los trucos de Magia Borrás es ya capaz de reconducir la situación económica de España. Convencido de la inutilidad de su lucha, utiliza todos sus esfuerzos en aparentar, ante propios y extraños, que ya hemos iniciado definitivamente el camino de la recuperación y que, como mucho en un plazo siempre de unos tres o cuatro meses, comenzará a crearse empleo. Lo malo es que ya no le cree nadie, ni los españoles ni los extranjeros.
El pecado capital de Zapatero es patente: cree estar en posesión de la verdad absoluta y a la vez siente un enorme desprecio por quienes no admiten su infalibilidad. Vive permanentemente en un mundo irreal y tremendamente utópico. Piensa que no hay nadie capacitado para darle consejos, por lo que no escucha a nadie, salvo a los aduladores de turno que exageran sin medida sus supuestas y pretendidas virtudes. En una palabra, Rodríguez Zapatero padece la enfermedad que los antiguos griegos denominaron Hybris. Esto es, estamos ante un personaje orgulloso, sumamente desmesurado y prepotente. Como ha ido mucho más allá de lo razonable, las previsiones electorales le han devuelto de golpe a la cruda realidad, dejando al descubierto todas sus enormes miserias. Se trata de una oportuna y obligada cura de humildad o, como dirían en la Grecia clásica, se ha encontrado ya con su correspondiente Némesis. Por lo que vemos, en Zapatero se cumple aquel proverbio antiguo, atribuido a Eurípides, que rezaba así: “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”.
Consciente de lo que se avecina, Rodríguez Zapatero se revela contra los augurios y para evadirse de ellos y acallar contestaciones dentro de su propio partido, realiza una amplia remodelación del Gobierno al que da intencionadamente un perfil más político, pensando que así recortará la distancia que, según las encuestas, le separan hoy día del Partido Popular. Sin embargo mantiene íntegro el equipo económico, a pesar de ser la economía el escollo más grave en que ha tropezado una y otra vez. La primera pista de lo que va a ocurrir en el futuro nos la dará el resultado de las próximas elecciones catalanas. Si, a pesar de los espectáculos circenses a que nos tiene acostumbrados Zapatero, se cumplen las previsiones que auguran un enorme descalabro socialista en Cataluña, es muy posible que el revés se extienda también, incluso agravándose, a las municipales y autonómicas del mes de mayo de 2011.
Y esto es lo que trata de evitar Rodríguez Zapatero con esa remodelación del Gobierno. Algunos de los cambios realizados tienen muy poca significación y responden a eventos puramente circunstanciales, como es el caso de la ministra de Exteriores, el de Trabajo y la de Sanidad. Quiso recompensar a Trinidad Jiménez del revolcón sufrido en las Primarias de Madrid, aunque para ello tuviera que sacrificar a Miguel Ángel Moratinos. El ministerio de Trabajo quedaba vacante, ya que Celestino Corbacho iba en las listas socialistas de las próximas elecciones catalanas. Al quedar libre el ministerio de Sanidad por el ascenso de Trinidad Jiménez, aprovecha la circunstancia para apartar a Leire Pajín de la secretaría de Organización del PSOE, nombrándola para ocupar el puesto vacante. En la secretaría de Organización no daba la talla y, además, molestaba a José Blanco. Vistas así las cosas, el nombramiento de Rosa Aguilar para el ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, tampoco tiene mayor trascendencia. Si acaso, arañar algún voto entre las gentes que viven muy de cerca los problemas que afectan al medio ambiente.
El ascenso a vicepresidente primero y portavoz del Gobierno de Alfredo Pérez Rubalcaba, sin dejar de ser ministro de Interior y el nombramiento de José Ramón Jáuregui como ministro de la Presidencia, si pueden tener consecuencias nada baladíes. El tándem Rubalcaba-Jáuregui, a instancias de Zapatero, tratarán de jugar un papel muy importante ante un eventual acuerdo con la banda terrorista de ETA. El abandono de la violencia de ETA es la única esperanza que le queda al presidente del Gobierno. En el acuerdo con Iñigo Urkullu, que tan caro ha resultado a los españoles, dejaba entrever su intención cobarde y miserable de negociar con los etarras.
Un acuerdo con el mundo aberzale sería algo extremadamente vergonzoso. Pero aún así lo buscará con ahínco, para presentar un escenario político sin amenazas terroristas cuando lleguen las elecciones generales de 2012. Entonces usaría esta circunstancia de manera rastrera para tapar su fracaso en la crisis económica. Y para conseguirlo, nadie mejor que Alfredo Pérez Rubalcaba, antiguo Portavoz de los GAL, de Filesa, Malesa y Time-Export, el enredador del 11M, patrocinando los asaltos a las sedes del Partido Popular y el encubridor del caso Faisán. Rubalcaba es todo un maestro consumado en el contubernio y en la conspiración y que sabe moverse como nadie en el interior de las cloacas del Estado. Todo un personaje siniestro y manipulador, genéticamente incapaz de decir una sola verdad y que, si hay algún beneficio de por medio, no tiene problemas para saltarse la legalidad vigente. Por eso es el clavo ardiendo al que se agarra desesperadamente Zapatero para ver si así puede salir del atolladero en que está metido.
Ramón Jáuregui es el complemento perfecto para conseguir esos acuerdos con la izquierda aberzale, ya que tiene unas excelentes relaciones con el PNV y ha manifestado en público estar a favor de valorar positivamente los pasos dados por las huestes de Otegui. Quieren que Jáuregui se convierta en una especie de “delegado político” de Zapatero para gestionar desde Madrid el soñado proceso de paz. De momento Patxi López, con quien no mantiene muy buenas relaciones Ramón Jáuregui, ya ha sido relegado por Zapatero a un segundo plano. Quizás la falta de entendimiento entre Patxi López y Jáuregui, nos evite el bochorno de que se firme ese simulacro de paz, ya que, a las primeras de cambio, la banda criminal de ETA volvería a lo que ha hecho siempre, la extorsión y el atentado. La firma de una paz simulada significaría, además, un enorme desprecio para las víctimas del terrorismo.

Gijón, 25 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 25 de octubre de 2010

LOS GASTOS SOCIALES DE ZAPATERO

Está visto que José Luis Rodríguez Zapatero hace oídos sordos ante el clamor, prácticamente unánime, de la sociedad española que pide con insistencia su dimisión o el adelanto de las Elecciones Generales. No soportan ya más los descalabros económicos que tienen que afrontar como consecuencia de la cabezonería y la irresponsabilidad del presidente del Gobierno. Quieren que deje paso a otra persona mejor preparada, o que sea el pueblo quien la elija, para que se enfrente lo antes posible a los retos que ofrece nuestra complicada situación económica.
Pero Zapatero no quiere darse por enterado y está dispuesto a seguir en la poltrona presidencial al precio que sea. Aunque para lograrlo, tenga que romper la caja única de la Seguridad Social o desmembrar aún más a España, alentando Estatutos como el de Cataluña o transfiriendo dinero y competencias sin orden ni concierto. Prefiere escenificar el consabido mito de Sísifo y verse condenado por los dioses a empujar una y otra vez a España hasta lo más alto de la cima del bien estar social y ver como, antes de llegar arriba, vuelve a caer estrepitosamente en lo más hondo de la depresión económica. Él sabe que es incapaz y que todos sus esfuerzos por solucionar el problema van a resultar inútiles, pero le reconforta el saber que se le amplia el plazo de su mandato.
Ahí está el PNV y Coalición Canaria (CC), dispuestas ambas formaciones políticas a echarle una mano, posibilitando así su continuidad en el Gobierno hasta el año 2012. El PSOE cerró ese acuerdo con el PNV para la aprobación de los Presupuestos para 2011 con nocturnidad y alevosía, ocultando al pueblo soberano el verdadero alcance de esa operación. Por el apoyo del PNV se pagó un precio demasiado alto que, en la práctica, agrava aún más nuestros problemas económicos y da pie a un deterioro mayor de la convivencia mutua y de la solidaridad interregional. Es el propio portavoz de los socialistas, José Antonio Alonso, el que nos indica que el acuerdo comporta “veinte traspasos a la comunidad autónoma vasca”, entre los que destaca “las políticas activas de empleo”, la Inspección de Trabajo, las políticas de formación del Instituto Social de la Marina, el tráfico marítimo y las agencias de viaje. Y también un mejor trato a ETA, según confesó el nacionalista Joseba Egibar.
Con este pacto, dice José Antonio Alonso, tendremos la “estabilidad institucional indispensable para seguir luchando y salir de la crisis económica”. Seguro que con este acuerdo, en el que se barajan grandes cantidades de dinero, lejos de ayudarnos a salir de la crisis, nos va a hundir aún más en la miseria. El importe total de la operación rondará aproximadamente los 1000 millones de euros, que se dice pronto. Solamente el traspaso de las políticas activas de empleo superará, casi seguro, la cifra de 500 millones. A esta importante cantidad de dinero habría que sumar unos 120 millones de euros que se van a comer las inversiones directas en diversas infraestructuras. Y las 19 transferencias restantes acordadas supondrán aproximadamente otros 300 millones de euros.
Otro tanto ha hecho Rodríguez Zapatero con Coalición Canaria. Para apoyar los presupuestos, el presidente canario, Paulino Rivero, le demandaba generosidad y Zapatero fue extremadamente generoso con ellos, aceptando sin discusión todas las exigencias planteadas. Coalición Canaria verá colmado su deseo de desbloquear la reforma del Estatuto de Autonomía. Recibirán de inmediato todas las competencias pendientes, se reconoce que el mar de Canarias forma parte integrante de la Comunidad Autónoma y suya será la competencia en el perímetro de las doce millas marinas. Se rebajan notablemente las tasa aeroportuarias en Canarias y todos los aeropuertos de las islas mantendrán intactas las bonificaciones que se aplican actualmente. Recibirán, además, 70 millones de euros para desarrollar su propio plan de empleo y se les ha garantizado mantener durante 2011 los planes de infraestructuras educativas y turísticas y, cómo no, las políticas activas de empleo.
Está visto que José Luis Rodríguez Zapatero, o es un inconsciente, o es un irresponsable redomado. Y que por asegurarse un año más en La Moncloa, se deja chantajear miserablemente por peneuvistas y canarios, aunque sabe de sobra que semejantes acuerdos complican aún más nuestra situación económica. Como ahora ya no puede hacer referencia al “decretazo” de Aznar, ya que él fue obligado directamente por Estados Unidos y por Bruselas a ir bastante más lejos en las restricciones, toma un nuevo rumbo y quiere hacernos creer que nadie ha aumentado el gasto social tanto como él. Ahí está su afirmación de hace unos días: estos “son los Presupuestos con mayor gasto social de la historia”
Zapatero es así y no se corta ni un pelo cuando manipula el lenguaje de manera tan desvergonzada como en esta ocasión. Solamente un irresponsable, dotado de mucha cara dura, puede atreverse a pregonar, que ese mayor gasto que ocasiona el aumento desorbitado del paro es un gasto social positivo. Alguna de las medidas adoptadas por el Gobierno para paliar los efectos de la crisis económica, fueron contraproducentes y contribuyeron a generar más paro. Otras, que podían haber sido beneficiosas, se tardó en tomarlas por la impopularidad que pudieran reportar y por culpa de la oposición de los sindicatos mayoritarios. Este hecho, que no es más que una mala gestión de la crisis, disparó la pérdida de puestos de trabajo, llegando a contabilizarse casi 5 millones de parados oficiales. Si a estos agregamos los camuflados, bien porque no habían trabajado antes o porque, al realizar cursos de formación, están trabajando para el país, entonces los que no tienen un puesto de trabajo, pasan bastante de los 5 millones.
El aumento del gasto que se produce por el mayor número de parados con derecho al cobro de las indemnizaciones correspondientes no es nunca un gasto social positivo, ya que se produce como consecuencia lógica de la destrucción desmesurada del empleo y de la riqueza de España. Es evidente que con este gasto no se mejora en absoluto el estado de bienestar. En todo caso, se trataría de un gasto socialista ya que, desde el Gobierno, no han sabido frenar los desajustes económicos y mucho menos han propiciado un marco oportuno que diera confianza y seguridad a las empresas para crear empleo. Pero Zapatero es así, y aunque tenga que violentar el diccionario, el siempre quiere ofrecer algo mejor que lo logrado por Aznar durante su Gobierno. Pero una vez analizada la frase, esa supuesta mejoría con respecto a la etapa del ex presidente del PP y del Gobierno de España, se convierte en un auténtico baldón para la ejecutoria de Rodríguez Zapatero.

Gijón, 17 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández

jueves, 21 de octubre de 2010

EL RESPETO SE GANA, NO SE IMPONE

Hace ya tiempo que José Luis Rodríguez Zapatero perdió el norte por completo y se comporta irresponsablemente, como si fuera un adolescente de aquellos que se echaron a la calle en Francia en la primavera de 1968. Aquellos jóvenes estudiantes, para quienes los postulados de izquierdas eran auténticos dogmas de fe, pretendían cambiar con algaradas la realidad política y social que condicionaba la vida de los pueblos. Rodríguez Zapatero también pretende alterar los usos y costumbres tradicionales del ciudadano español, aunque sin utilizar los alborotos de aquellos jóvenes imberbes del mayo francés. Zapatero quiere lograrlo con prohibiciones absurdas y mediante insospechados y desatinados decretos.
El relativismo moral de Zapatero le empuja a destruir la unidad de España y a descafeinar a nuestro ejército, despojándole de sus características más esenciales, como es el honor y el amor a la patria, para convertirlo en una simple ONG. Nuestra tradicional y milenaria cultura es para él una autentica pesadilla. Por eso busca desesperadamente la manera de borrar de ella cualquier referencia a la cruz y a la religión cristiana, aunque sea ésta la mayoritaria entre los españoles. Como niega la posibilidad de que existan hechos o principios universales que podamos compartir todos, propugna una nueva cultura, e incluso una religión siempre que se adapte a las exigencias del un estricto relativismo más estricto. La moral y la ética carecen de principios y de valores absolutos. Por eso desprecia todo lo que signifique autoridad cultural o moral y le molesta que disfrutemos de la libertad que nos permite ser nosotros mismos.
La famosa Alianza de Civilizaciones, que propugna zapatero, plagiando descaradamente hasta la frase en sí, busca la forma de subvertir los valores del cristianismo. Para conseguirlo, tratan de pasar página y romper con la tradición cultural que hemos heredado de nuestros mayores. Quieren deshacerse, al precio que sea, de los “mores maiorum” de los antiguos romanos, para quienes las costumbres de sus ancestros eran de importancia capital en la vida jurídica. Más aún, llegaron a ser una de las principales fuentes del Derecho, cuya vigencia además llegó hasta nosotros a través de la denominada Ley de las XII Tablas.
Como Rodríguez Zapatero no tiene más norte que su ideología, estropea todo cuanto toca. El sectarismo que le carcome le ha llevado, entre otras muchas cosas, a poner en peligro la unidad de España, a empobrecer a las clases medias y a hacer que se tambalee el Estado de Bienestar que cree que ha inventado él. Gestiona muy mal la crisis económica, lo que da lugar a un aumento alarmante del número de parados. Para poder seguir despilfarrando dinero, congela las pensiones y recorta el sueldo de los trabajadores públicos. A la vez, eleva irresponsablemente el IVA y los demás impuestos, provocando así un estancamiento del consumo, lo que viene a agravar nuestra situación económica.
No hemos corrido mejor suerte con nuestras relaciones con los demás países. Hemos perdido la mayor parte de nuestro peso político en el contesto internacional, que había sido logrado en legislaturas anteriores a base de esfuerzo, sacrificio y buen hacer. Con Zapatero y con su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, perdimos toda capacidad de marcar nuestra propia política y, para no quedar totalmente aislados, nos vemos obligados a compadrear con regímenes tan poco recomendables como el de Chávez, Evo Morales y los hermanos Castro. En los foros internacionales ya no significamos nada, donde, para mayor inri, hacemos el papel de correveidile de los tiranos de Cuba y Venezuela. Para que no nos falte nada, a los continuos desplantes de Hugo Chávez, se unen ahora los despropósitos del ministro principal de Gibraltar, Peter Richard Caruana.
Todo esto provoca un descontento generalizado con la gestión del Gobierno y una desconfianza creciente en la persona de quien lo dirige. No es de extrañar que las gentes llanas del pueblo, las que de verdad sufren los desaguisados del Gobierno, aprovechen cualquier ocasión para silbarles y abuchearles a rabiar, y se desgañiten pidiendo frenéticamente su dimisión del principal responsable, como sucedió el pasado día 12 en el desfile de la Fiesta Nacional. Abucheos y silbidos que fueron aumentando a medida que se desarrollaba el acto y que ni Zapatero, ni sus esbirros, supieron encajar adecuadamente.
La ministra de Defensa, Carme Chacón, preparó muy mal la parada militar, ya que, por tratar de blindar a Rodríguez Zapatero, excitó más los ánimos de los asistentes al acto. Eliminó las tribunas destinadas al público, y lo alejó incomprensiblemente del recorrido del desfile. Por si fuera esto poco, prescindió de las oportunas pantallas de televisión que facilitarían a los asistentes el seguimiento del desarrollo de los diversos actos. Y remataron el despropósito los responsables de la megafonía, que me imagino recibieron órdenes, elevando a tope el volumen de la música militar, para que la monumental bronca no pudiera llegar a las televisiones. Esa especie de cordón sanitario, además de inútil, resultó ridículo y en realidad no sirvió nada más que para cabrear más al respetable y que arreciara su bronca.
Para que el dislate fuera completo, tuvieron que salir a escena Carme Chacón Piqueras y José Blanco, lamentando en público el abominable comportamiento del respetable. Según la ministra de Defensa, fue obra de “reventadores” profesionales que se citaron a través de las distintas redes sociales y mediante los consabidos SMS para torpedear el desfile de la Fiesta Nacional. Es Carme Chacón la que tilda de indeseables y “reventadores” de actos oficiales a los que, arrastrados por su hartazgo del Gobierno, tuvieron la osadía de gritar con todas sus fuerzas aquello de “fuera, fuera” y “Zapatero, dimisión”. Ni la conversión de Saulo cuando iba camino de Damasco fue tan rápida y tan contundente como la de la ministra de Defensa. De manera sorprendente, Chacón deja de ser la Rubianes que anunciaba una de sus camisetas y se transforma de inmediato en el portaestandarte de las esencia patrias. Esto la lleva a defender a ultranza al ejército, a todos sus símbolos y a la bandera española. De ahí que esté dispuesta a prohibir por decreto este tipo de algaradas. ¡Vaya cambio más drástico!
José Blanco no se quedó atrás y dice que “la derecha y la derecha extrema” no “respetan nada” y les “vale todo”. "La derecha y la derecha extrema –dice Blanco- utilizan cualquier oportunidad para lanzar gritos contra el presidente, pero ya estamos acostumbrados a que no respeten nada, ni siquiera el homenaje a las víctimas y a los fallecidos". Por lo que parece, todo el que no está conforme con la gestión de Rodríguez Zapatero y le abuchea, es de esa infumable extrema derecha. Son de extrema derecha por lo tanto los más de cinco millones de personas que no tienen trabajo. Son de extrema derecha los millones de trabajadores públicos y funcionarios que han visto reducido su sueldo, y también todos los pensionistas a quienes han congelado incomprensiblemente su pensión. La sinvergüencería de algunos es tal que no se dan cuenta que el respeto y los aplausos hay que ganarlos, no imponerlos por la brava

Gijón, 16 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 18 de octubre de 2010

AHORA YA, NI TALANTE NI SONRISAS

Está visto que José Luis Rodríguez Zapatero, nuestro presidente del Gobierno, carece del más elemental sentido del ridículo. Si abre la boca, o es para desdecirse de algo que había dicho con anterioridad, o para soltar alguna astracanada absurda que no viene ni a cuento, pero que nos avergüenza a todos los españoles. A veces se siente poeta y entonces, en vez de parecer poético, se vuelve tremendamente patético. Recordemos, por ejemplo, aquel 17 de diciembre, cuando salió en Copenhague con aquello de “La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”.
Todavía resuenan en Nueva York las tremendas carcajadas que, en septiembre de 2008, soltaron los asistentes a la rueda de prensa de Zapatero, cuando anunció que habíamos dejado atrás a la Italia de Berlusconi y que el amigo Sarkozy estaba muy nervioso porque le estábamos dando alcance. A primeros de septiembre pasado, volvió a repetir hazaña en Oslo, donde esbozó su nueva teoría sobre el empleo y el desempleo al afirmar que "Una persona cuando está formándose está trabajando para un país, esto es lo que hemos descubierto de la crisis, que la formación y la innovación es fundamental". Y continuó con su soflama: “el paro disminuirá a finales de 2010”. Y agregó: tal cómo hemos vivido la crisis, España es el país ideal para ensayar políticas de empleo.
Cada vez que veo en la televisión a Rodríguez Zapatero, afirmando con rotundidez cosas que ni él mismo cree, me recuerda a uno de los personajes más interesantes de la novela titulada “Cándido o el optimismo”, escrita por Voltaire. Ese personaje era Pangloss y ejercía de tutor de Cándido, protagonista de la novela. Según Pangloss, vivimos en el mejor de los mundos posibles. Es cierto que, al final de la novela, y después de haber sufrido muchos infortunios, confiesa que ha sufrido muchas desgracias, pero como había mantenido una vez que todo sucedía para bien, sigue manteniéndolo ahora, aunque ya no cree en sus propios argumentos. Y Zapatero hace igual. Comenzó cantando las excelencias de nuestra economía y ahora, a pesar de los resultados adversos que se producen una y otra vez, seguirá confesando que todo va sobre ruedas, que somos los que estamos mejor preparados para afrontar la crisis y otras muchas cosas por el estilo.
No se cansa Zapatero, ni tampoco sus acólitos, de confesar públicamente que ya hemos salido de la crisis económica, que estamos creciendo aunque moderadamente y que este crecimiento será cada vez más importante y, por consiguiente, en muy breve espacio de tiempo comenzaremos a crear empleo. La realidad es muy tozuda y no hace más que desmentir y echar por tierra el aparente optimismo oficial. El repunte abultado del consumo en los pasados meses de mayo y junio, que llevó al Gobierno a batir palmas, ahora vemos que no fue más que un espejismo, ocasionado por la anticipación de compras para evadir la subida del IVA y aprovecharse de las subvenciones para la compra de coches. El mes de julio, y sobre todo agosto y septiembre, nos han devuelto a la cruda realidad.
La economía española está tremendamente ligada al consumo y depende de él de manera muy considerable. Ahí está el dato del segundo trimestre de este año, en el que esa dependencia llegó al 79%, un porcentaje demasiado elevado. Una contracción del consumo reportará con seguridad una contracción de la propia economía. Y ya sabemos cómo va el volumen de ventas, sobre todo el minorista, que está bajo mínimos y no hay visos de que levante cabeza. Y en esto evidentemente tiene parte de culpa la cabezonería del propio Gobierno con la inoportuna subida del IVA y de otros impuestos. Fallamos además en indicadores tan importantes como la productividad y la competitividad industrial. Prácticamente, ya no competimos con casi nadie en Europa.
Nuestro Gobierno, que no ha hecho más que derrochar dinero, se ve ahora obligado a efectuar duros recortes en el gasto público por imposición directa de Bruselas y de Estados Unidos. Hay que reducir, como sea, el abultado déficit público al 6% a finales de 2011, lo que, dadas las circunstancias, no va resultar nada fácil. Para intentarlo, las cuentas del Estado sufrirán un recorte del 7,9% en el gasto no financiero. Los créditos disponibles para los diversos ministerios también se verán reducidos en un 15,6%, pasando de 78,4 millones de euros a solamente 66,2 millones. Las mismas inversiones reales caerán un 38,3%, pues de los 9.390 millones de euros bajarán a 5.793 millones. La misma inversión en infraestructuras disminuirá un 29,6% al pasar de 24,2 millones a 17 millones. El volumen elevado de dinero destinado a ayudas y subvenciones, previsiblemente, no va a ser tocado.
El Gobierno espera que sea el consumo y las inversiones privadas quienes suplan esos recortes del sector público. Y para paliar el hundimiento notable del esfuerzo inversor en infraestructuras lo fía todo a un complicado programa de inversiones público-privadas, muy difícil de realizar. Piensan en el Gobierno, al menos así lo indicó la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, que el ahorro realizado durante estos años de crisis por las familias, “se va a reconducir al consumo privado”. Afirmación excesivamente optimista, ya que las familias disponen cada vez de menos dinero para cubrir sus necesidades y serán muy celosas de sus ahorros, dada la enorme desconfianza que genera el Gobierno de Zapatero.
A pesar de las demoledoras previsiones de los distintos organismos nacionales e internacionales, con relación al desarrollo de nuestra economía, Zapatero y toda su corte se empeñarán en hacernos creer que caminamos decididamente hacia la recuperación. Zapatero lo está diciendo desde el día mismo en que no tuvo más remedio que reconocer la crisis. Como ya ha dicho más de una vez que estábamos en el buen camino, siguiendo la táctica de Pangloss y para no dejar de ser el Zapatero que conocemos, ahora no habrá manera de que cambie su discurso, aunque piense lo contrario.
De momento, según su propia estimación, nuestra economía crecerá un 1,3% en el año 2011. Y la demanda nacional en su conjunto contribuirá con cuatro décimas al crecimiento del PIB. La aportación exterior al PIB nacional será del 0,9%. Como vemos nada nuevo. Pero esto no se lo cree nadie, ni el Fondo Monetario Internacional, ni el gobernador del Banco de España. Por algo Miguel Ángel Fernández Ordoñez pidió a Zapatero inútilmente que elaborara un Plan B por si sus previsiones presupuestarias no se cumplían. El jefe del Ejecutivo va tan sobrado que ignoró de plano el consejo. Y si se le fuerza un poco, jurará y perjurará que estamos otra vez en la “champions league” de la economía. Pero, para nuestra desgracia, la realidad seguirá siendo respondona, y como ya no le quedan ni restos de talante, terminará por congelársele hasta la sonrisa. ¡Qué le vamos hacer!

Gijón, 7 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández

viernes, 15 de octubre de 2010

TODO FUE UNA FARSA

Que la supuesta huelga del pasado día 29 de septiembre fue una farsa, lo demuestran los comportamientos posteriores a la misma de los líderes sindicales y del propio José Luis Rodríguez Zapatero. Más que huelga general, fue una auténtica mascarada, organizada de común acuerdo entre Gobierno y sindicatos. Fue en la inauguración del 40 Congreso Confederal de UGT, cuando Zapatero termina su discurso diciendo “necesito vuestro apoyo y vuestro cariño”. Y ese apoyo y cariño se mantiene aún después de la huelga, a pesar de que el presidente no haya respetado nada de lo que prometió en ese discurso.
En aquella ocasión, Rodríguez Zapatero culpó de la crisis al propio sistema financiero y no dudó en afirmar que “no vamos a tolerar que los trabajadores paguen sus excesos y abusos”. Y aún fue más lejos y recalcó que “no vamos a permitir que esta crisis sirva para recortar derechos” de los trabajadores. Los hechos están ahí. Han sido los trabajadores y los pensionistas los que en realidad han pagado el pato de la crisis. A los jubilados se les congela la pensión y a los trabajadores públicos, además de congelarles los salarios, se los ha rebajado considerablemente. Pero aún así, el apoyo y el cariño sindical se mantienen ahora, lo mismo que antes de la pretendida huelga. Apoyo y cariño que no era gratis, ni mucho menos, ni antes ni ahora. Desde la llegada de Zapatero a La Moncloa, la moneda de cambio siempre han sido las subvenciones, que se han ido actualizando al alza año tras año. Desde el año 2005, hasta la fecha, las ayudas directas del Gobierno a los sindicatos de UGT y CC.OO., se han incrementado en más de un 50%.
En el año 2009, metidos ya de lleno en la crisis económica, el Gobierno les hizo el suculento regalo de 193 millones de euros, que se repartieron de manera prácticamente equitativa entre UGT y CC.OO. La central liderada por Cándido Méndez se llevó 96.117.905 euros y las huestes de Fernández Toxo un poquito más, 96.183.980 millones. Este dinero, considerado como el precio de la paz social, es prácticamente el doble de lo que recibieron estas dos centrales sindicales durante 2008. A esta cantidad, de por sí extremadamente enjundiosa, hay que agregar las subvenciones otorgadas por las diferentes Comunidades Autónomas y las demás ayudas que se llevan las fundaciones de estos sindicatos.
No se habían apagado aún los ecos de la huelga, cuando el Gobierno lleva al Parlamento los Presupuestos Generales del Estado para 2011. En los mismos, las partidas de los ministerios se recortan en una media de un 15%, y desaparece nada menos que un 40% del dinero destinado a infraestructuras, pero no se tocan las ayudas previstas para los sindicatos. Así que se repartirán, por el mismo concepto, más de 20,5 millones de euros provenientes de las cuentas públicas. Exactamente lo mismo que en 2010. Se trata de una partida denominada “a familias e instituciones sin ánimo de lucro”. Y esto no es más que el aperitivo.
Tanto en 2010 como en 2011, además de estos más de 20,5 millones, los sindicatos cuentan con otras jugosas gabelas que, bajo diferentes títulos, van recibiendo oportunamente. Destacan entre ellas las partidas destinadas a Formación Profesional para el Empleo, las que reciben para la Modernización del Mercado Laboral, para Planes Intersectoriales de Formación y para Planes Sectoriales. Ya en Mayo recibieron el regalo de casi 16 millones de euros, destinados a “la realización de actividades de carácter sindical. Según balance realizado por el Gobierno, entre el 1 de abril de este año y el 30 de junio, la UGT del Servicio Público de Empleo Estatal, se ha embolsado además 1,5 millones de euros adicionales.
Tan disgustado estaba el Ejecutivo con las cúpulas de los sindicatos mayoritarios por la huelga, que al día siguiente de la misma, les regala 850.000 euros. En el Boletín Oficial del Estado del día 30 de septiembre se publica una resolución en la que Medio Ambiente concede a la Federación Agroalimentaria de CC.OO. 90.000 euros para que actualice su página web. También se embolsa otros 90.000 euros la misma federación de UGT para realizar una aplicación informática que facilite el seguimiento de la igualdad en las empresas.
Otros 200.000 euros fueron a parar a la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, dependiente de la UGT, para una "Red de unidades de dinamización e información en el medio rural". Las dádivas gubernamentales continúan engrosando las cuentas de los dos principales sindicatos. Es todo un suma y sigue, un goteo constante, dirigido a conservar intacto ese apoyo y ese cariño que estos sindicatos dedican a Rodríguez Zapatero. Por eso, ya en el mes de octubre y para la "adquisición de competencias en comunicación lingüística", CC.OO se lleva casi 6.000 euros y las huestes de Cándido Méndez otros 3.085 euros.
Hasta el Ministerio de Educación, en cinco partidas diferentes, entrega a UGT de Ceuta 250.000 euros y a CC.OO, a través de la Fundación Formación y Empleo Miguel Escalera, otros 210.000 euros. Dinero que deben destinar ambas centrales sindicales a desarrollar programas de cualificación profesional durante el curso 2010-2011. Hay otras partidas muy enjundiosas que se embolsan las organizaciones que encabezan Fernández Toxo y Cándido Méndez, destinadas a la manida Memoria Histórica, estudios sobre modas y hasta videojuegos. Cualquier circunstancia es buena para provisionar a las arcas sindicales. Ayer mismo, día de la Fiesta Nacional, el Boletín Oficial del Estado se despachó con otro aporte de más de 220.000 euros para que ambas centrales costeen proyectos de “responsabilidad social”.
No es de extrañar que estos sindicatos, con esta lluvia de millones que les proporciona el pesebre de Zapatero, se olviden de los trabajadores, cuyos intereses debieran defender y se ocupen exclusivamente de aumentar estas ayudas y se dediquen con todo descaro a la especulación para rentabilizar sus inversiones. No dudan en utilizar los mismos instrumentos financieros de los ricos que tanto critican, a los que además responsabilizan de la actual crisis económica. Se han convertido en auténticas empresas y sus cúpulas, más que a la defensa del mundo laboral, actúan como auténticos empresarios y, sin el menor escrúpulo, se dedican a invertir en capital de riesgo y en el sector inmobiliario.
Los sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO., han participado en los últimos años en varias sociedades de inversión de capital variable (SICAV), sujetas a una tributación del 1% en el Impuesto de Sociedades. Gestionan, además, las pensiones de todos los trabajadores de Iberia y de otras compañías (Montepío Loreto), y se reparten amigablemente los puestos directivos de las sociedades controladas por esta mutua, como Inversiones Ítaca y Aranjuez Bolsa. Participan con el 90% en una sociedad de inversión y con el 10% en un fondo de capital de riesgo.
Lo más sangrante de la actividad de estos sindicatos es que imiten a los empresarios más desaprensivos, realizando como ellos auténticos contratos basura. Desde 2008 han huido por sistema de los contratos indefinidos con sus propios empleados. El 64% de los mismos han sido contratados de manera precaria o temporal. El 43% de estos empleos precarios, son contratados a tiempo parcial, lo que quiere decir que tienen una jornada inferior a las 40 horas semanales. Y los salarios con que retribuyen a sus empleados tampoco son muy sobrados. Sus percepciones netas no van más allá de los 900 euros mensuales. Todo un ejemplo para los demás empresarios.

Gijón, 13 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández