viernes, 5 de febrero de 2010

LA JUBILACION A LOS 67 AÑOS

Es una constante en el Partido Socialista español criminalizar al Partido Popular, al que acusa constantemente de recortar el bienestar social de los trabajadores. Para los miembros del PSOE, el Partido Popular, con responsabilidades de Gobierno, es poco menos que un peligro público. Pasaba lo mismo en tiempos de Felipe González. Si el Partido Popular gana las elecciones, decían, subirá inmediatamente los impuestos, recortará salarios, quitará las pensiones y hasta privatizará la Seguridad Social.
La realidad, en cambio, es muy distinta. Ya demostró el Partido Popular, con la llegada de Aznar a la Moncloa, que no es así. Son precisamente los socialistas, pésimos gestores de la cosa pública, los que hacen todas esas fechorías que atribuyen a sus adversarios políticos, subir impuestos, recortar salarios y pensiones y despilfarrar a manos llenas el dinero público. Ahora intentan alargar la edad de jubilación sin contar con el Pacto de Toledo. Con el PSOE en el Gobierno, el estado de bienestar social se deteriora progresiva y rápidamente.
Todos recordamos al inefable Pedro Solbes, ministro ya de Economía con Felipe González, recomendando de aquella a los trabajadores que suscribieran Planes de Pensiones particulares. Habían vaciado las arcas de la Seguridad Social y pensaban fundadamente que llegaría un momento que no se podría hacer frente a las jubilaciones. El estado de quiebra era tal que, cuando llegó Aznar a la Moncloa, tuvo que pedir un préstamo para hacer efectivo el pago de las pensiones correspondientes a ese mes. La buena gestión del Gobierno de Aznar, y la tijera del director de la Oficina Presupuestaria de Presidencia del Gobierno, José Barea, devolvieron de nuevo a las cuentas de España los números negros. Se volvió a hablar en Europa del milagro español.
Ahora Zapatero se encuentra en la misma disyuntiva que Felipe González en el año 1996. Al igual que González, Zapatero nos ha llevado de nuevo a la bancarrota. Ahora somos el caso español. Y de seguir así, es muy posible que, al igual que pasa con Grecia, sea Bruselas la que marque directamente las pautas de nuestro destino. Estamos en una situación tan de alto riesgo que, o corregimos el rumbo, o podemos vernos fuera del sistema monetario de la Unión Europea.
En vez de Planes de Pensiones, Zapatero y sus huestes nos proponen, además de unas pensiones más exiguas, retrasar la jubilación hasta los 67 años. Y Cándido Méndez y Fernández Toxo sí han protestado, pero con la boca pequeña, ya que no quieren que se agite y se movilice el mundo del trabajo. El pesebre gubernamental y sus canonjías para los sindicatos tienen mucha más fuerza social de atracción que las propias obligaciones sindicales.
La jubilación a los 67 años es una medida improvisada, como todas las de Zapatero, y tan poco meditada que, a la larga y sin solucionar la descapitalización de la Seguridad Social, generará paro y más paro. Contribuirá, además, innecesariamente a crear tensiones entre los jóvenes porque no encuentran trabajo y a malhumorar a los mayores porque pierden uno de sus derechos adquiridos cotizando durante muchos años. Con toda la razón del mundo, el presidente de La Rioja, Pedro Sanz Alonso, en su visita de este día a un polígono industrial, sentenció que esta propuesta de Zapatero es "una faena para todos los ciudadanos, ya que se ha producido una reducción en la nómina de las pensiones el pasado mes de enero y, encima, ahora se quiere aumentar la edad de jubilación". Y esto supone, añadió, “trasladar a los jóvenes que para buscar un puesto de trabajo van a tener que esperar dos o tres años más porque la edad de jubilación se retrasará dos años más".
Como en todas las decisiones de este Gobierno, Zapatero sorprende siempre a propios y extraños, anunciando por sorpresa sus ocurrencias. Ahora, ante la paliza dialéctica que recibió en Davos, quiere arreglar algún que otro de los platos rotos y, sin encomendarse a Dios ni al diablo, lanza el anuncio de que hay que alargar la edad legal de jubilación hasta los 67 años. Muy ufano, porque cree haber descubierto una vez más la pólvora, acusa al Partido Popular de populista. En épocas de crisis, dice, aumentan “las tentaciones populistas de líderes y proyectos políticos que no tienen consistencia, ni una idea clara del país”. Y continúa insidioso diciendo que el principal partido de la oposición, además de incoherente con cada tema que sale a debate, se deja llevar por el populismo, poniendo de manifiesto su “falta de compromiso con las dificultades de España”.
El Gobierno en cambio, según dice Zapatero, está abierto a “todas las ideas” que se aporten en el debate de la reforma. Su proyecto, insiste, se diferencia del de otras fuerzas políticas, en que es capaz de atender las necesidades económicas y cumplir con sus compromisos de protección social. Califica de razonable retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años. Más aun, piensa que era completamente necesario reformar ahora el sistema de pensiones para garantizar su viabilidad. “Es más cómodo –dice- no hacer nada ni proponer nada y que el Gobierno de 2020 afronte los problemas, pero esa no es nuestra forma de ser ni nuestro carácter”.
Este plan, como tantos otros a lo largo de estos años, no lo conocieron previamente ni las centrales sindicales, ni la patronal y, mucho menos, la oposición. Cogió por sorpresa, incluso, al PSOE y hasta a los mismos miembros del Gobierno. Las ocurrencias variopintas de Zapatero irrumpen en tromba cuando menos lo esperas. Y ahora, como pasó con los 400 euros famosos, los ministros y demás tropa de la secta, salen a la palestra magnificando las bondades de tan sorpresiva medida. El jefe es siempre el jefe.
El primero que fue cogido en ‘off side’ es el propio ministro de Trabajo, Celestino Corbacho y no le ha quedado más remedio que disimular. Aún no está muy lejano el mes de julio de 2009, cuando afirmo con rotundidez en Santander, que no se tocaría la edad de jubilación. Como mucho, se acercaría la edad real de jubilación de los 63 años a la edad legal de los 65. Y que se incentivaría, eso sí, “la voluntariedad de la permanencia en el trabajo”.
Ahora cambia de disco y defiende la jubilación obligatoria a los 67 años. Evidentemente no se trata de una medida propuesta por el titular de Trabajo, pero todo son loas para la nueva ocurrencia de Zapatero. Dice que el ejecutivo ha sido “valiente” al proponer elevar la edad de jubilación hasta los 67 años. Fundamenta la supuesta valentía del ejecutivo en que se trata de una medida “poco cómoda” e “impopular” y en que podía haberla diferido ya que hasta 2023 ó 2030 no se prevé ningún problema para la Seguridad Social. Hubiera sido más cómodo para el Ejecutivo no anticiparse con este tipo de planteamientos, ya que hay dinero para pagar las pensiones, un superávit suficiente y, además, un buen Fondo de Reserva. Pero el Gobierno, dice Corbacho, ha preferido valientemente adelantarse al futuro.
El titular de Trabajo ha subrayado que el Ejecutivo, con esta propuesta, no busca “meter miedo” a la sociedad española. Aunque no sea algo urgente, el Gobierno ha querido “asumir su responsabilidad” para con las futuras generaciones de pensionistas españoles. Trata de edulcorar el proyecto, afirmando que el retraso en la edad de jubilación es un debate que está ahora abierto en toda Europa.
Las aclaraciones que ya hemos visto de Celestino Corbacho y las de la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, prueban de modo evidente que Zapatero cogió con el pie cambiado a casi todo el partido socialista. Para minimizar el impacto negativo de la propuesta, Elena Salgado confesó que “la reforma de las pensiones está abierta y puede ser matizada”. Y siguió insistiendo: “es una propuesta abierta, lo ha sido desde el principio” y admitió la posibilidad de discutir la “gradualidad a la hora de su aplicación. Se trata, según la vicepresidenta económica, de un documento siempre abierto al consenso y que, en todo caso, será el Pacto de Toledo quien diga la última palabra.
Es evidente, para empezar, que el sectarismo de Zapatero no le deja escuchar a nadie, ni siquiera a sus propios ministros. Ahí está, para testificarlo, su anterior ministro de Economía, Pedro Solbes, que se fue a su casa aburrido y deprimido por la sordera del jefe del Ejecutivo. Tampoco es cierto que esta propuesta de reforma de las pensiones solucione el problema esencial de la caja de la Seguridad Social, ni su viabilidad en el futuro. Trabajar dos años más no evita las dificultades que introduce en el sistema la pirámide poblacional. La tendencia de esta pirámide se invierte favoreciendo los nacimientos de niños, no facilitando su destrucción antes de nacer.
La solución a la falta de dinero para hacer frente a la paga de las pensiones pasa por crear las condiciones idóneas para crear puestos de trabajo, no destruyéndolos como hacen ahora. La salud de la Caja de Pensiones queda plenamente garantizada si hay muchas personas cotizando a la Seguridad Social. Con datos estremecedores como los del pasado mes de enero, en que dejaron de cotizar a la Seguridad Social más de 250.000 personas, no se arregla el problema ni trabajando hasta los 67 años, ni incluso tomando como base para el cálculo de las pensiones los 25 años, en vez de los 15 actuales, como quisieron pasar de matute últimamente.
Es evidente que Zapatero está radicalmente incapacitado para solucionar los problemas que se presentan. Y para colmo de males, los ministros del actual Gobierno, además de no andar sobrados de luces, carecen de la suficiente autonomía para ejercer aquellas funciones a las que, en teoría, deberían estar dedicados. Tienen bastante con esperar cada mañana a ver con qué tipo de ocurrencias se despierta el jefe del Ejecutivo. Más que ministros, son simples secretarios de Zapatero. Ya cumplen holgadamente acudiendo con celeridad a apagar los incendios que provoca con su irresponsabilidad el jefe del Gobierno.

Gijón, 4 de febrero de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 1 de febrero de 2010

DERRUMBE ECONÓMICO EN 2010

Las perspectivas para nuestra economía, al menos para el año 2010, son verdaderamente catastróficas. Y José Luis Rodríguez Zapatero ha demostrado ya, por activa, por pasiva y hasta por perifrástica, que no está capacitado para resolver nuestros problemas más inmediatos. Sus afirmaciones de que “estamos a punto de superar la crisis si no es que la hemos superado ya” causan hilaridad por un lado y honda preocupación por las consecuencias que se derivan de su torpeza. Y para colmo de males, aún hay muchos españoles que no son conscientes del desastre inquietante que se nos avecina y siguen confiando en un Gobierno que solamente sabe mentir.
Según el último informe del Fondo Monetario Internacional, la economía española es la única de los países avanzados que no va a crecer y continuará en números rojos. Y señala que se contraerá nada menos que un 0,6% durante este año. Este dato contrasta con la contracción del 0,3% que auguran la OCDE y nuestros responsables económicos para el año 2010. Nuestro Gobierno espera, además, que este 0,3% del PIB sea compatible con “crecimientos trimestrales positivos en todos los trimestres”. Y esto es francamente imposible.
Tenemos en España muchos problemas específicos que, mientras no se solucionen, nuestra recuperación económica es inviable. Tanto el modelo de Estado tan peculiar que nos hemos dado, como la fragmentación del comercio interior, no hacen más que levantar barreras, más difíciles de franquear que las que nos vienen de fuera. Además de otros imponderables, como la corrupción institucional, nosotros solos duplicamos la tasa de paro de la Unión Europea, y el volumen de gasto sobrepasa el 7% del PIB, lo que es todo un despilfarro. Es significativo que la primera partida, por importe, se lo lleve el paro y la segunda sea la que se destina a pagar los intereses de la deuda.
A pesar de estas premisas, se escandaliza nuestro Gobierno de que el Fondo Monetario Internacional desconfíe de nosotros y diga que somos una amenaza evidente para la Eurozona. Todo un aviso a navegantes que ha llenado de sarpullidos a nuestros responsables políticos. La primera en protestar fue la ministra de Economía, Elena Salgado, negándose a compartir el informe del FMI. Según ella, está muy claro que al Fondo Monetario Internacional le faltan algunas claves para calcular correctamente la evolución del PIB en España.
A la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, no le ha gustado tampoco la postura del FMI. Dice que “respeta pero no comparte” el pesimismo del Fondo Monetario Internacional. Está segura, según confiesa, que es este Organismo el que se equivoca, pues “no siempre ha acertado en sus diagnósticos”. Dice que el Gobierno tiene el convencimiento firme de que España, remontará la crisis a lo largo de este año, porque el Ejecutivo cuenta con el diagnóstico y las herramientas adecuadas para salir de la crisis.
Y como es natural, Zapatero no pierde la ocasión de hacer el ridículo y se va a Davos, sacando pecho, para decir a los del Fondo Monetario Internacional que España es ante todo un país serio. Les promete que, para finalizar el año 2012, España estará cumpliendo el primero de los criterios de convergencia señalados últimamente por el Tratado de Lisboa. Así, la proporción entre el déficit público y el producto interior bruto se ceñirá al 3% señalado. Lo malo es que, los reunidos en Davos conocen sobradamente hasta donde llega la credibilidad de Zapatero. Con su llegada a la Moncloa, España perdió todo atisbo de seriedad. Con él volvieron los amaños, las trampas, las mentiras y, hasta la corrupción institucional.
Tanto Zapatero como sus palmeros subvierten la realidad de las estadísticas, alterando y dulcificando todos los índices negativos. Hasta el Instituto Nacional de Estadística, y no digamos el Banco de España, ajustan siempre sus cifras y previsiones de la manera más favorable para Zapatero. Minimizan datos muy importantes para calibrar adecuadamente nuestra economía, como el descenso del consumo de electricidad, el enorme endeudamiento de las familias y las empresas y las deudas del sistema bancario. Y no digamos nada de nuestro descabellado déficit y las cifras de paro. Ahí está, para certificarlo, el comportamiento de estos Organismos durante el periodo previo a las elecciones generales en marzo de 2008.
La gravedad de nuestra situación económica es francamente preocupante. Dicha situación, a final de 2010, será poco menos que insostenible y estaremos al borde de la quiebra y con las clases medias caminando hacia su liquidación. Es inasumible que el endeudamiento de las familias y las empresas vaya más allá del doble del PIB, superando en un 40% a todo su ahorro. La Comisión Europea prevé que España contará con un déficit del 8,5% para 2010 y no espera que, al cierre del año, haya un desvío presupuestario más moderado que en 2009. El Estado ha cerrado este año gastando el doble de lo que ha ingresado.
El paro en España es otra de las asignaturas pendientes de nuestro Gobierno. Oficialmente nos dicen que a final de año la desocupación llegó a la cifra del 18,8% de la población activa, un total de 4.326.500 personas sin trabajo, lo que evidencia una manipulación manifiesta. Con ser esta ya una cantidad sumamente escandalosa, la tasa de paro es aún mucho mayor, y sobrepasa incluso el 22%. La labor de despiste, iniciada por Caldera y continuada por Celestino Corbacho, excluye del paro a varios colectivos. Empezaron por borrar de las listas de demandantes de empleo a los que están siguiendo algún curso en el Programa Temporal de Protección por Desempleo. A estos hay que añadir la enorme cantidad de autónomos que han tenido que dejar su actividad y no tienen derecho a figurar en esas listas, y son tan parados como los otros.
Si sumamos también la cantidad de jóvenes sin trabajo que tampoco forman parte de esas listas, nos ponemos ya por encima del 22,5%, lo que supone más de 5 millones de parados. Con ser ya esta una cifra demencial, para finales de 2010 rondaremos el 27%, lo que supone más de 6 millones de parados. Y el Gobierno y los sindicatos como si no fuera la fiesta con ellos. La posición del Gobierno es tan maximalista que se atreve a decir “no se preocupen porque no va a haber ajuste de ningún tipo, ni en prestaciones ni en condiciones laborales”. ¡Vaya que ha habido ajustes! Por de pronto 1,5 millones de puestos de trabajo destruidos.
Lo más sangrante de nuestra situación económica es que estemos gastando cantidades ingentes de dinero en una pésima gestión del Gobierno. Y es que Zapatero, además de molestarse muy poco por solucionar el problema, no sabe cómo debe actuar para revertir esta situación de crisis. Su extrema ignorancia le lleva a pensar que nos lo van a dar hecho. Si los países de nuestro entorno abandonan la recesión, nosotros les seguiríamos sin mayor esfuerzo. La recuperación económica de estos países, piensa Zapatero, nos arrastraría con ellos. Tal parece que aplica a la economía el famoso principio de la hidrostática desarrollado por Arquímedes. Pues, según Zapatero, los logros de Alemania y Francia ejercerán sobre nuestra economía un empuje vertical y hacia arriba, situándonos de nuevo fuera de la crisis.
El presidente del Gobierno se solaza soñando que flotaremos sobre los buenos resultados de estos países comunitarios. Lo malo es que la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles pagaremos muy caro estas falaces y desgraciadas ensoñaciones de Zapatero.

Gijón, 31 de enero de 2010

José Luis Valladares Fernández

miércoles, 27 de enero de 2010

EL CORRALITO ARGENTINO A LA VISTA


Los españoles lo tenemos muy claro. Vamos a recibir de Zapatero, si Dios no lo remedia, un terrible legado: la reedición, aquí en España, del corralito argentino. Gracias a la ineptitud demostrada por el jefe del Ejecutivo, la crisis económica se ha convertido ya en una brutal recesión. Ni el Gobierno, ni su presidente, desbordados ya por los acontecimientos, son capaces de reaccionar con medidas adecuadas que minimicen nuestros problemas económicos. Noqueados por la recesión, piensan que la única salida a tan preocupante situación, está en el aumento del gasto público. Y esto se traduce en un aumento espectacular de la deuda pública española, agravando así nuestra situación económica.
Como no cambien de receta, nuestra actual recesión terminará por convertirse en una catastrófica depresión. Y los pensionistas y jubilados serán los que más pierdan en tales circunstanciasl. Por si fuera poco complicada la situación que atravesamos, Zapatero hipoteca aún más el futuro de quien vive de una pensión. Como siempre hay un ‘más difícil todavía’, nuestro Gobierno, acuciado por la falta de dinero, invierte gran parte del fondo de reserva de las pensiones en deuda pública española. Y no se trata precisamente de una cantidad baladí; la cantidad invertida es superior al 50% de dichos fondos. Inversión extremadamente arriesgada, ya que nuestra deuda pública hoy día es poco atrayente para los inversores foráneos. No en vano la agencia de calificación más importante, S&P, ha dudado de nuestra solvencia y rebajó nuestra calificación.

El Ejecutivo, para no levantar sospechas, acude al maniqueísmo y a la demagogia y nos indica que ha optado por invertir ese fondo en deuda pública española, por que es mucho más rentable que la alemana o francesa. Y la realidad es otra, no hay manera de colocar esa deuda en los circuitos financieros exteriores, ya que estos inversores temen la quiebra del Estado español. Como todo el dinero es poco para un Gobierno tan manirroto, la urgencia de disponer de fondos les ha llevado a hacer tan arriesgada inversión. De seguir así las cosas, es evidente el riesgo de que, en fecha no muy lejana, se agote ese fondo de reserva de las pensiones, resultando imposible la percepción de las mismas.
El Gobierno de España está calcando los pasos del peronismo Argentino: emisión de deuda pública sin control, un paro astronómico, impuestos asfixiantes y demasiado optimismo al hablar de la recuperación económica. Y, como no, la misma dosis de populismo que no hace otra cosa que agravar nuestras perspectivas. Si, como es de suponer, la mayoría de los países de la Unión Europea abandonan la recesión, el Banco Central Europeo elevará inevitablemente la subida de los tipos de interés. En tal caso, a España se le caerán todos los palos del sombrajo y comenzará nuestro calvario particular con la temida argentinización.El panorama económico que tenemos por delante es cada día más aterrador. España está tremendamente acosada por las condiciones de los mercados y no hay manera de que nuestro Gobierno reaccione adecuadamente. Todo son frases bonitas: economía sostenible, cambio de modelo económico. Pero todas ellas están vacías de contenido y para revertir nuestro rumbo económico, tienen menos valor que los parches de sor Virginia o el remedio popular de una simple cataplasma de cebolla.
Al comenzar la crisis, la situación económica española era bastante aceptable. En términos de producto interior bruto (PIB), según datos de Eurostat, superábamos en 6 puntos la media de la Unión Europea, por delante de Italia por supuesto y estábamos solamente a 3 puntos de Francia. Tomando como referencia la renta per cápita de la Unión Europea de los 27, que es del 100 por 100, la renta en España pasó del 104,6% en 2006 al 105,0% en 2007. Dada la incompetencia de Zapatero, a la que hay que unir una buena dosis de incuria, el desplome de nuestra renta se inicia en 2008, situándose ese año en el 102,6%. La ceguera o intereses inconfesables del inquilino de la Moncloa le impedían reconocer la inminente recesión que nos amenazaba. Así, en enero de ese mismo año, y sin ponerse colorado, se atreve a confesar que la crisis “es una falacia. Puro catastrofismo”.
Como desde el Ejecutivo no se hizo nada para impedirlo, llegó la catástrofe en forma de recesión. Así, en 2009, nuestra renta per cápita cae por debajo de la media europea y se sitúa en un preocupante 99,4%. Y no olvidemos que en los últimos años se han incorporado países a la Unión Europea con una capacidad económica mucho menor que la nuestra, lo que agrava nuestra situación. Y las perspectivas que nos ofrece Eurostat para España, son francamente preocupantes. En vez de alcanzar a Francia, como auguraba Zapatero, nos superará Italia. La oficina estadística europea prevé un PIB per cápita para España del 97,4% en este año y del 96,3% en 2011. Mientras que para Italia estima un 98,4% y un 98,0% respectivamente para los ejercicios señalados.
Este hundimiento de la economía, supone una pérdida notable de poder adquisitivo de las familias españolas. Somos, sin discusión, el país de Europa que cuenta con mayor número de pobres, más de 10 millones y aumentando. Es evidente que el socialismo, y más si es de corte populista, produce paro, miseria y pobreza. Son quizás los únicos principios a los que es fiel José Luis Rodríguez Zapatero.
Con todas estas premisas ¿Quién nos puede librar del corralito argentino?

Gijón 26 de enero de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 25 de enero de 2010

EL CALENDARIO ATÍPICO DE LOGROÑO

Pregunta don Quijote al bachiller Sansón Carrasco, si la primera parte del libro que de él trata tuvo éxito y si gustaron sus aventuras. El bachiller Carrasco contesta con una supuesta paremia del Eclesiastés 1,15, sacada de la Biblia Vulgata: como “stultorum infinitus est numerus”, infinitos son los que han gustado de tal historia. Aunque el libro sagrado del Antiguo Testamento dice otra cosa, la mala traducción al latín de la Vulgata tiene razón, pues el número de los tontos es infinito. Que se lo digan si no a los ciudadanos sensatos de Logroño.
El hecho se enmarca en la elaboración de un calendario por parte del Consistorio de la capital riojana. Se trata de un calendario ‘plural’, un tanto extraño, del que han desaparecido varias fiestas religiosas tradicionales. Este calendario, defendido con ardor por el regidor municipal, el socialista Tomás Santos, ha generado en Logroño una gran polémica. Se trata, ha dicho, de integrar todas las celebraciones y “días señalados” de los diversos colectivos de la ciudad.
Semejante engendro comenzó su andadura en el Monte Cantabria, a donde fueron convocados los ciudadanos de Logroño por el Ayuntamiento de la ciudad para realizar las fotos del calendario oficial. Dicho calendario lleva un titulo muy sugerente: “Logroño 2010, capital de las personas”. Hay que reconocer que el reportaje fotográfico, insertado en el mismo, es bastante aceptable. No obstante, respecto a los distintos días de los meses, deja bastante que desear la información que aparece en las 25.000 copias de pared y las 5.000 de mesa.
Es cierto que el alcalde de la ciudad afirma que no ha habido segundas intenciones al elaborar este calendario, que simplemente ha habido algunos olvidos o despistes involuntarios. Esto, prometió, se subsanará en los años venideros. Pero es difícil de creer que, en este calendario, aparezca el santoral sin apenas santos, sin que entre de por medio cierta dosis de mala fe. La ausencia de referencias escritas en las distintas fiestas religiosas, aunque aparezca el día coloreado, no deja lugar a pensar mejor.
En enero, nos encontramos que no hay referencia alguna a la Epifanía, ni Reyes Magos, aunque el día aparezca coloreado. La cabalgata de reyes, eso sí, se celebra por todo lo alto, pero atendiendo solamente a su aspecto puramente folclórico y profano. Sí aparece, sin embargo, la festividad de San Francisco de Sales, pero más que como concesión al santo, es una deferencia con la asociación de la prensa que le tiene por patrono.
Las reseñas sobre las efemérides de febrero son muy llamativas. San Blas, que se celebra el día 3, no aparece por ningún sitio. En ese día, escuetamente se nos dice: “Bendición de las rosquillas de San Blas”. No hay referencia alguna al Miércoles de Ceniza del día 17 que, aunque no es festivo, tiene cierta relevancia religiosa. ¡Ah!, pero si nos recuerda que el 24 de este mes se celebra “El Maulid”, o fiesta del nacimiento del profeta Mahoma.
En agosto, y por deferencia a la colonia pakistaní de Logroño, resaltan la “independencia de Pakistán”, dando a este hecho el mismo rango que a la festividad de La Asunción. También se acuerdan del “Día de Colombia” y, como no, de “La Virgen del Cisne” que se venera en Ecuador.
En este calendario institucional, se señala que el 21 de septiembre es San Mateo, pero no aclara, como sería lo lógico, que se trata del patrón de Logroño. Lo que si está claro es que el equipo de Gobierno del Ayuntamiento, no tiene en mente festejar ese día a San Mateo. Si los ciudadanos de Logroño no lo impiden, oficialmente se celebrarán las "Fiestas de la Vendimia y la Semana Gastronómica”. Para que los fieles musulmanes no se quejen, se les compensa por la promoción del vino, reseñando el 9 de septiembre la fiesta de “Id al Fitra, Final del Ramadán”.
Ni la Virgen del Pilar, ni la Hispanidad, han encontrado hueco en ese calendario editado por el consistorio socialista. Al fino olfato de la progresía de Logroño se le puede olvidar incluir alguna que otra fiesta cristiana, pero sería imperdonable que no recordaran las que celebran los musulmanes. Así, el 17 de noviembre, no podía faltar la festividad de “Id al adha, fiesta del cordero”. En noviembre se anuncia también un encuentro de las asociaciones del Consejo de la Juventud de Logroño. A este encuentro le dan el sugestivo nombre de “Si buscas, encuentras”.
El 8 de diciembre, al igual que del Pilar, los próceres del Cabildo Municipal se olvidan de la fiesta de La Inmaculada. Por lo que parece, esta festividad la celebra únicamente el Colegio de Farmacéuticos y no tienen nada que ver los demás cristianos. Por eso recuerdan, negro sobre blanco, que “el colegio de Farmacéuticos celebra la Inmaculada”. Sería pecado si el mismo mes de diciembre no se señalara el día de la lotería de Navidad. Se acuerdan también de la fiesta del día 28, la que señalan con un monigote blanco, pero, eso sí, sin hacer referencia alguna a los Santos Inocentes.
Este calendario nos certifica fehacientemente que el sectarismo del PSOE no tiene límites. Ya en estas Navidades pasadas, en muchas de las ciudades españolas, los afiliados de este partido, en vez de la tradicional Cena de Navidad, se reunieron para celebrar otra cena, la Cena del Solsticio de Invierno. Es evidente que traen a colación varias fiestas musulmanas, no tanto por deferencia a los seguidores de Mahoma, que por supuesto no les importan un pito, como por molestar a la Iglesia Católica. Piensan que es más efectivo un ataque indirecto y disimulado que una envestida directa a las creencias cristianas. Es una actuación que forma parte de una especie de ingeniería social, montada intencionadamente para descristianizar a España.
Quizás el ser fieles a la ‘Alianza de Civilizaciones’ les exija acentuar ese multiculturalismo un tanto atípico. Ni que buscaran con ambas religiones, la cristiana y la musulmana, dar paso a un nuevo sincretismo religioso-filosófico. Si quieren copiar, tienen ya un ejemplo histórico en el legendario Ptolomeo I, rey de Egipto, que de dos dioses, uno griego y otro egipcio, hizo una sola deidad sincrética, el dios Serapis y lo declaró patrón de Alejandría y dios oficial de Egipto y de Grecia. Esa es la fórmula que usó Ptolomeo I para vincular culturalmente a ambos pueblos. Esto, que ocurrió casi 300 años antes de Cristo, no se si llegaría a buen puerto en pleno siglo XXI.


Gijón 24 de enero de 2010

José Luis Valladares Fernández

martes, 19 de enero de 2010

ZAPATERO Y SUS ERRORES

Con buena dosis de humor, Charles Chaplin, el celebrado protagonista de aquellas famosas películas de cine mudo, decía muy ufano: “Me gustan mis errores, y no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme”. Y parece ser que José Luis Rodríguez Zapatero, por el modo reiterado de comportarse, sigue esa misma pauta, eligiendo el error como norma voluntaria y perenne de su actuación. Lo ha venido practicando reiteradamente al frente del Ejecutivo español y, según todos los indicios, pretende adoptar esa misma postura en la presidencia de turno de la Unión Europea. Se trata evidentemente de errores de bulto, que se repiten una y otra vez y, encima, da la sensación de que se regodea en ellos.
Abundan los errores de Zapatero, cometidos al frente del Ejecutivo español, muchos de ellos muy graves, que nos han llevado a la complicada situación económica actual. Zapatero se ha negado, durante este largo periodo de crisis, a adoptar las medidas estructurales que, al menos, hubieran mitigado nuestros problemas. Se ha empecinado en soluciones menores, tremendamente populistas, pero sin valor alguno para revertir la mala realidad que nos aqueja.
Somos los campeones europeos del paro, aventajamos en deuda pública a los demás países de la eurozona y somos líderes en recesión. Si ponemos números a estas afirmaciones, nos encontramos, a pesar de los camuflajes del Ministerio de Trabajo, con un 20% de paro. Si atendemos exclusivamente al paro juvenil, el dato es aún más escandaloso. Nada menos que un 43% de los jóvenes, entre los 16 y 24 años, figuran ya en las listas del paro, cuando en 2007 no sobrepasaban el 17,50%. En realidad, son más de 5 millones de personas los que han perdido su puesto de trabajo, de los que, unos 2 millones, no reciben ya prestación alguna. Son ya muchos los ciudadanos que, para seguir viviendo, tienen que acudir diariamente a los comedores sociales de la Iglesia.
Gastamos más de un 73% de lo que ingresamos, con lo que nuestro endeudamiento es ya multimillonario. Nuestro déficit público, al finalizar 2009, estaba ya en un preocupante 12% del PIB. Y lo peor de todo es que no hay ‘brotes verdes’, ni motivo alguno que nos permita aventurar un final cercano de la recesión económica.
Con este bagaje tan negativo, conocido sobradamente por toda Europa, Zapatero se apresta a liderar la recuperación económica de la Unión Europea. Como carece del más elemental pudor, no reconoce sus manifiestas limitaciones y le parece muy mal que, en España, se dude de su capacidad para salir airoso en esa presidencia de turno europea. De ahí que, para curarse en salud, y ante las reticencias de una periodista, manifieste su enfado y proclame que “España está a punto de salir de la crisis, si no lo ha hecho ya”. Sabe que es mentira, pero cree que así disipa las dudas sobre su capacidad. Y lo dice bien alto para que se enteren el presidente permanente del propio Consejo, Herman Van Rompuy y el de la Comisión Europea, Durao Barroso.
Su afán por obviar la cruda realidad de la crisis española y las manifiestas advertencias de toda Europa, le lleva a provocar toda una inconcebible espiral de problemas absurdos. A parte del problema de su propia credibilidad y de la pésima imagen internacional que nos hace dar a los españoles, reúne en la Moncloa a los campeones mundiales del paro, Felipe González, Jacques Delors y Pedro Solbes, y trata de dejar en segundo lugar a Van Rompuy. Esta cumbre de sabios, suscita la prevención de Van Rompuy y para demostrar quién es el que manda y el que marca los tiempos, convoca la reunión del 11 de Febrero sin consultar previamente con Zapatero.
Es posible que Zapatero piense que, desde el escaparate de la Unión Europea, podrá borrar fácilmente esa mala imagen que se ha labrado a pulso aquí, en España. Y para eso, nada mejor que apropiarse del liderazgo económico de la Unión Europea. De ahí que, nada más recibir el testigo de tan ansiado cargo, abrió paso a los fastos y a las celebraciones más absurdas. Nadie hasta ahora, de cuantos se han hecho cargo de la Presidencia Europea, había magnificado tan absurdamente el ceremonial de la toma de posesión. Fue tal el despropósito, que se llevó la propaganda hasta los estadios de futbol. Hubo hasta saque de honor en el partido que enfrentaba al Real Madrid y El Mallorca, que se encargó de realizar Diego López Garrido, secretario de Estado para la Unión Europea. Tuvo que aguantar estoicamente, eso sí, las inclemencias atmosféricas y el sonoro abucheo del respetable.
Es evidente que Zapatero es muy amigo de meterse donde no le llaman, creando así problemas donde no los hay. No ha hecho otra cosa desde que llegó a la Moncloa. De ahí su empeño por ser el principal responsable del Consejo europeo y, además, que se atreva a proclamar, con su habitual grandilocuencia vacua, que en estos seis meses va a poner firme a la crisis y que terminará definitivamente con el paro en la eurozona. Y todo, como ha hecho aquí en España, a base de ocurrentes simplezas. Dice que, tras la aprobación del Tratado de Lisboa, se abre “un nuevo tiempo de la Unión Europea que representa una nueva energía”. Y anuncia solemnemente que su “principal afán es la unidad económica europea”. Para lograr estas metas, pide el apoyo de Van Rompuy y de Barroso, pues “si nos unimos más conseguiremos más cosas para la prosperidad de nuestros ciudadanos”. “Con voluntad de unión -dice- podemos conseguir seis meses de avances”.
Olvidándose del lamentable estado de nuestra economía, Zapatero proyecta una serie de objetivos económicos vinculantes para toda la Unión Europea y que estarán vigentes durante la próxima década. El país que no alcance esos objetivos, será sancionado privándole de fondos comunitarios. Por el contrario, para los que alcancen esas metas, habrá que fijar algún tipo de incentivo como premio. Para este plan, como es su costumbre, busca un nombre rimbombante y lo denomina “Estrategia 2020”.
Después de seis años al frente del Gobierno de España, en Europa conocen muy bien la vida, obra y milagros de Zapatero. Por eso se han aprestado a bajarle los humos, aunque él aún no ha querido enterarse. Pues saben perfectamente que Zapatero, de manera irresponsable, está hipotecando el futuro de una generación de españoles, llegando incluso a convertir en marginales a muchos de ellos. La prensa europea ha hecho una perfecta radiografía del jefe del Ejecutivo español, poniendo de relieve todas sus limitaciones, que son muchas, como evidencia a diario con su comportamiento. En la prensa europea se ridiculiza la intención de Zapatero de liderar a la Unión con la torpe pretensión de encauzarla hacia la salida de la crisis. Dicen que es toda una burla, que pretenda asesorar a Europa para abandonar la recesión, cuando ha hundido a España en la mayor crisis de su historia.
Donde han tratado a Rodríguez Zapatero con mayor dureza es en Alemania, ya que le han calado y saben que su propuesta está más cerca de la impostura que de la realidad. La misma Ángela Merkel ha rechazado de plano la estrategia económica diseñada por Zapatero. “Primero se debe plantear la fórmula de crecimiento, basado en unos objetivos realistas, antes de pasar al capítulo de sanciones” aclaró Christoph Steegman, portavoz del Gobierno alemán.
No creo que todos estos contratiempos con que se ha encontrado Zapatero, por meterse donde no le llaman, le abran los ojos y deje de presentar pelea por un protagonismo en Europa que no le pertenece. Eso le corresponde a Van Rompuy, que es el presidente permanente de la Unión Europea. Van Rompuy ya ha dejado bien claro que no le agrada el triunfalismo de Zapatero cuando habla de economía, siendo así que, más de la mitad del paro comunitario, corresponde a España.
Dada la ejecutoria de Zapatero en España, debiera plegar velas, pues para que escuchen sus consejos, debe tener primero algo creíble que decir. En las circunstancias actuales, en contra de la afirmación de Diego López Garrido, es imposible que España marque “las líneas de futuro de la UE en la próxima década”. Zapatero, naturalmente, lo va a intentar, incidiendo así en sus errores habituales desde que tiene responsabilidades de Gobierno en España. No sabe aprender de los fallos pasados y los repite una y otra vez. Y eso es lo malo, pues como dijo Cicerón, “Errare humanum est, sed in errore perseverare stultitia”, que es tanto como decir: todos los hombres cometen errores, pero solamente los necios perseveran en él.

Gijón, 18 de enero de 2010

José Luis Valladares Fernández