Mostrando entradas con la etiqueta Ángeles González-Sinde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ángeles González-Sinde. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de diciembre de 2011

GASTANDO DINERO HASTA EL FINAL

Desde tiempo inmemorial se nos viene advirtiendo que si algo funciona, no lo toques. Pero la experiencia nos enseña que este viejo aforismo no tiene nada que ver con los socialistas o gentes de izquierda. Estas personas son muy dadas a controlarlo todo, a hurgar incluso en la vida de los ciudadanos y, como es natural,  suelen hacer buena esta otra máxima no menos antigua: cuando algo va mal, siempre puede ir peor. Que se lo pregunten si no a José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno que nos deja una España hundida en la miseria y pavorosamente endeudada.

Será francamente difícil encontrar a alguien tan aficionado a intervenir en todo como Rodríguez Zapatero. Y lo hace además, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, plenamente convencido de su superioridad intelectual y moral, pensando que, solamente con su presencia, ya es suficiente para que cambie sin más la suerte de los más humildes. No hubo asunto que no tocara y con su intervención, como si se tratara de un rey Midas al revés, todo lo que marchaba más o menos bien, dejó de funcionar y lo que ya iba mal, empeoró notablemente. Lejos de mejorar las condiciones  sociales de los pobres, los que aparentemente eran sus protegidos, agravó considerablemente su situación y elevó su número hasta límites insospechados.

Aunque el paro en 2008  ya estaba haciendo estragos, Zapatero quería trasmitir optimismo a toda costa, y eludiendo intencionadamente la palabra “crisis”, comenzó a hilvanar discursos hueros y comprometidos. El 13 de diciembre de ese mismo año decía sin el menor rubor: "Nadie quedará a su suerte ante el drama del desempleo. Mi prioridad, es que no haya una sola familia en este país que pueda tener una situación de grave angustia o preocupación por la pérdida del puesto de trabajo".  El 21 de febrero de 2010 cuando ya se vio obligado a pronunciar la palabra maldita de “crisis”, continuó con sus atrevidas promesas: "Mientras yo sea presidente las políticas sociales no se recortarán".

A pesar de sus buenas intenciones, llenó a tope los comedores sociales de la Iglesia y, apenas tres meses después, nos sorprende con una subida generalizada de impuestos y con el mayor recorte social de la historia. Lo que nadie se había atrevido a hacer, lo hace Zapatero,  congelando las pensiones y recortando un 5% de media el salario de los trabajadores públicos. Como el gasto público y el despilfarro sigue en su apogeo, el resultado inevitable es que se salven de la quema los ricos y se condene a una mayor pobreza a los pobres. Con semejante política, la desigualdad entre pobres y ricos ha crecido exponencialmente, llegando a alcanzar un preocupante 30% en estos momentos.

Con su retórica de niñato caprichoso, su palabrería vana y su talante tonto, José Luis Rodríguez Zapatero,  en solo dos inacabables legislaturas, ha hecho más daño en España que Atila en sus ataques a los territorios del Imperio Romano. Además de hipotecar gravemente nuestro futuro, deja detrás de sí más de cinco millones de parados y una economía prácticamente irrecuperable. Con su laicismo fanático, su desprecio reiterado hacia nuestros valores tradicionales y su agresión permanente a la propia familia, nos ha hundido también en la miseria social y moral más absoluta. Por si fuera esto poco, ha vuelto a dividir a la sociedad española en buenos y malos y, por consiguiente a enfrentar otra vez a los españoles. Y todo esto haciendo gala de su talante y sin perder su sonrisa bobalicona.

Y aunque el pasado 20 de noviembre las urnas sancionaron claramente y con todo rigor su comportamiento suicida, Zapatero aún sigue en la inopia y piensa que ni él, ni todo su muestrario de ministros ineptos, merecían un trato así. Pero a pesar de todo, y de lo injustos que han sido los españoles con ellos, seguirán "manteniendo la coherencia de la responsabilidad con España". En vista de los resultados electorales tan catastróficos, lo normal es que hubiera habido dimisiones en el equipo responsable y que Zapatero hubiera hecho algún tipo de autocrítica postelectoral. Ni lo uno, ni lo otro. Aunque sabe que se le ha acabado el tiempo y que debiera limitarse escrupulosamente a diligenciar los asuntos de trámite, su nada recomendable catadura moral lo empuja a seguir actuando como si tuviera por delante toda una legislatura.

Así es que,  estando en funciones, sigue utilizando el Boletín Oficial del Estado sin el menor pudor para repartir dinero del erario público entre sus amigos. Ahí están por ejemplo las últimas subvenciones concedidas por los Ministerios de la Presidencia y el de Cultura. El Ministerio de la Presidencia, con la disculpa de subvencionar proyectos relacionados con las víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo, regala 5.630.524,09 euros, fuera de tiempo, a diversas Fundaciones afines al PSOE y a los sindicatos de clase. Otro tanto ha hecho Ángeles González Sinde, la actual ministra de Cultura en funciones, con los del sindicato de la ceja y los titiriteros.

Ocurre lo mismo con las colocaciones de los amigos y de aquellos que le han prestado alguna ayuda política durante estos últimos años. Antes de que el Partido Popular asuma el Poder, quiere dejar bien situados al mayor número posible de sus adeptos. Ha recolocado ya, entre otros muchos,  a su amigo Bernardino León, que pasará a ser un alto cargo de la Unión Europea para la ribera sur del Mediterráneo. Carlos Ocaña pasó a ser director general de la  Fundación de las Cajas de Ahorros. Alberto Lafuente dirigirá la Comisión Nacional de la Energía. Hasta Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex presidente de la Junta de Extremadura, encontró acomodo como miembro del Consejo de Estado. No menos llamativa ha sido la marcha a la ONU Mujeres de Bibiana Aido, como asesora de la actual directora Michele Bachelet.

Es de vergüenza ajena que el Gobierno, en un Consejo de Ministros celebrado después de las elecciones de noviembre, decida indultar al vicepresidente y consejero delegado del Banco de Santander, Alfredo Sáenz. Alfredo Sáenz había sido condenado por el Tribunal Supremo a pena de prisión y de inhabilitación por presentar, a sabiendas,  una denuncia falsa cuando era presidente de Banesto. También fueron  indultados los directivos principales de Azucarera Ebro, Guillermo D'Aubarede Paya y Fernando Pérez López, que habían sido condenados en 2005 por fraude a la Unión Europea. Con este impensable indulto, se les conmuta todas las penas privativas de libertad y la multa, que superaba los 10 millones de euros, queda reducida ahora a 79.000 euros.

Y no son menos obscenos los viajes turísticos de algunos ministros, con cargo al presupuesto público. La ministra de Cultura en funciones, Ángeles González Sinde, después despilfarrar millones de euros entre sus amigos, cuando ya no le queda ni un suspiro en el Ministerio, organiza un viaje, “oficial y cultural” según ella,  por distintos países. Comienza su periplo en México, pasa después a Nueva York y, desde aquí, se fue a Moscú, donde protagonizó el bochornoso affaire de su alojamiento. Tenía reservada habitación en un lujoso hotel de cinco estrellas, pero le pareció demasiado poco y se cambió a una suite de lujo de otro hotel.

También viajó a México con cargo al erario público la vicepresidenta económica en funciones, Elena Salgado.  La titular de Economía y Hacienda, en vez de dedicarse a preparar la trascendental  Cumbre Europea del pasado fin de semana, emprendió viaje a México, según dice ella, para asegurar la continuidad del papel de España  en la próxima cumbre del G-20. Si es cierto que, en este viaje relámpago de solamente 48 horas, aunque realizado sin agenda oficial, se reunió con dos altos cargos del Gobierno mexicano, pero sin la presencia del embajador español. Esto nos hace pensar que fue su futuro personal  y no los intereses de España lo que llevó a Elena Salgado hasta México.

El capítulo de viajes con cargo al presupuesto del Estado lo completa Manuel Chaves González. El vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Política Territorial y Administración Pública, Manuel Chaces, viajó a Qatar para asistir al IV Foro de la Alianza de Civilizaciones, que comenzó ayer domingo en Doha. Para que nos salga más barato el evento, acompañarán a Manuel Chaves la embajadora española en misión especial para la Alianza, Belén Alfaro, y el director general de asuntos multilaterales, Fernando Riquelme. Según los organizadores, se trata de "emplear el diálogo intercultural como herramienta clave para impulsar el desarrollo, la paz y la seguridad, poniendo en contacto la misión de la Alianza de Civilizaciones con la agenda de los Objetivos del Milenio". Para completar la faena, el Gobierno de Zapatero destinó, como remate final, unos 3,30 millones de dólares americanos, para sufragar las distintas actuaciones de la Alianza del II Plan Nacional, que va desde el año 2010 al año 2014.

Gijón, 12 de diciembre de 2011

José Luis Valladares Fernández

martes, 29 de noviembre de 2011

LOS REGALOS DE GONZÁLEZ SINDE

Parece ser que Ángeles González Sinde tiene asumido que “el dinero público no es de nadie”, tal como dijera una antecesora suya en el Ministerio de Cultura, la inefable Carmen Calvo Poyato. Eso da a entender al menos su manifiesta prodigalidad a la hora de repartir dinero, incluso ahora que no es más que una simple Ministra ‘en funciones’. Ni corta ni perezosa, casi con nocturnidad y alevosía, utilizó el Boletín Oficial del Estado para alegrar el ánimo de sus antiguos compañeros de profesión, incrementando notablemente unas ayudas públicas concedidas con anterioridad al mundo del cine. Y lo hace incluso ahora que sabe que, a su estancia en este Ministerio de Cultura, apenas si le queda un suspiro,  ya que, tras el desastre electoral de su partido, un nuevo Gobierno se hará cargo en breve de la situación.

Siempre había sido magnánima con sus colegas profesionales del sector de la cinematografía, tanto si eran cineastas españoles, como si eran iberoamericanos o del resto de Europa. El Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales, dependiente del Ministerio de Cultura, había decidido en febrero pasado habilitar 2.900.000 euros de subvención para películas de procedencia española, comunitaria e iberoamericana. Y esto sin obligar, como sería lógico, a que las películas o reportajes subvencionados que no lleguen a exhibirse en salas comerciales, devuelvan el dinero recibido graciosamente.

Aunque la crisis económica debía imponer criterios claros de austeridad en el gasto público, González Sinde no quiso que el mundo del cine estuviera sujeto a los mismos rigores financieros que estaban sufriendo gravemente otros sectores productivos. Así que la titular del Ministerio de Cultura juzgó que esos 2.900.000 euros era una cantidad de dinero muy exigua para premiar adecuadamente a esos cineastas y, mediante una nueva resolución, habilitó otros 2.600.000 euros con el mismo destino. Así que la partida total, destinada a financiar estas películas con criterio territorial,  aumentó casi al doble de lo que se había previsto inicialmente, alcanzando la bonita cifra de 5.500.000 euros de nada.

Se trata evidentemente de una decisión difícilmente justificable. No es de recibo que los españoles, tan castigados por la persistente y dura crisis económica y financiera, regalemos dinero a los cineastas de otros países, para financiar películas extranjeras. No  lo ve así, en cambio, Ángeles González Sinde, cuando dice, refiriéndose a las productoras cinematográficas beneficiadas que "el esfuerzo que realizan para poder competir con las grandes distribuidoras hace aconsejable que, dentro de las posibilidades presupuestarias actuales, se apoye su labor ya que se considera imprescindible dentro del mundo del cine".

Un desaguisado similar ocurrió con dos Resoluciones del 28 de julio pasado y publicadas  en el Boletín Oficial del Estado del día 5 de agosto. Para la primera Resolución, en la que se efectuó la convocatoria de ayudas para el fomento de la realización de largometrajes en régimen de coproducción internacional, se reservó una dotación presupuestaria de 2.200.000 euros. Para la segunda Resolución en la que, por segunda vez en el año de 2011, se convocaban ayudas para la amortización de largometrajes, se reservó la cantidad de 9.200.000 de euros. Cantidades ambas sumamente importantes, si tenemos en cuenta nuestra complicada situación económica, aunque para la ministra de Cultura resultaron igualmente insuficientes.

Como en el caso anterior, González Sinde consideró insuficientes estas cantidades. Y aunque por cuestiones puramente éticas, ya que estábamos en plena campaña electoral,  debiera haberse abstenido de programar nuevos gastos, la todavía ministra de Cultura decide aumentar esas asignaciones. Con la disculpa malintencionada de que han sido muchas las solicitudes presentadas a la convocatoria, dice que es imprescindible aumentar significativamente las dotaciones para así lograr una efectividad mayor de las subvenciones. De ahí las dos nuevas Resoluciones del pasado día 11 de noviembre, cuando ya había empezado la campaña electoral, y que fueron publicadas en el BOE del 22 de noviembre, dos días después de las elecciones generales.

Aunque se trata evidentemente de un hecho obsceno e injustificable,  Ángeles González Sinde, a través del Instituto de la Cinematografía y las Artes Visuales, dictó la primera de estas Resoluciones, ampliando con  1.000.000 de euros adicionales la cantidad inicialmente reservada de 2.200.000 euros para la realización de largometrajes en régimen de coproducción internacional. Mediante la segunda Resolución del 11 de noviembre, amplió igualmente los 9.200.000 euros reservados para contribuir a la amortización de distintos largometrajes, con otros 2.800.000 euros  adicionales. Como, por lo visto, se trata de dinero que no tiene dueño, lo gastan sin remordimiento alguno de conciencia.

Gijón, 25 de noviembre de 2011

José Luis Valladares Fernández

martes, 18 de octubre de 2011

CON GENTE ASÍ, EL DESCRÉDITO ESTÁ SERVIDO

A principios del siglo XX en Madrid, era muy famosa la tertulia literaria, celebrada por intelectuales de la generación del 98 en el Nuevo Café de Levante.  Se discutía de todo, de arte, de literatura, de política, de cualquier tema que afectara de alguna manera a la sociedad española. Uno de esos días, cuando estaban hablando animadamente de España y de las distintas clases de españoles, Pio Baroja afirmó: “en España hay siete clases de españoles….sí, como los siete pecados capitales. A saber: los que no saben, los que no quieren saber, los que odian el saber, los que sufren por no saber, los que aparentan que saben, los que triunfan sin saber y los que viven gracias a que los demás no saben. Estos últimos se llaman a sí mismos Políticos y a veces hasta intelectuales”.
Esto quiere decir que el descrédito de los políticos ya viene de muy atrás. El paso por la política de personajes como Leire Pajín, Bibiana Aido y otras y otros por el estilo, solamente ha servido para que el desprestigio de los que se ocupan de las cosas públicas sea cada vez mayor. Las encuestas del CIS lo corroboran constantemente. Los que ocupan hoy día esos puestos, a parte de esa imagen que dan de una falta evidente de preparación para la misión encomendada, son todos unos manirrotos. A pesar de la delicada situación económica que atravesamos, no piensan más que en repartir dinero a cambio de favores, a veces inconfesables, y algunos aprovechan las circunstancias para  colocar magníficamente bien a sus amigos. El Boletín Oficial del Estado y hasta la prensa diaria independiente, dan  una buena prueba de ello.
Y parece ser que esta fiebre de dar giro al dinero de todos los españoles, hasta el punto de que no queden en la caja pública ni telarañas, aumenta progresivamente a medida que se acercan las elecciones. Es el caso de Trinidad Jiménez, ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura y de Leire Pajín que, sorpresivamente,  está al frente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Ni que estas tres ministras del Gobierno actual de Zapatero rivalizaran  entre sí, para ver quien es la que más gasta y, sobre todo, la que encuentra un destino más absurdo para sus particulares y llamativas subvenciones.
El dinero repartido generosamente por Trinidad Jiménez, más que a solucionar problemas reales en el tercer mundo, va casi siempre destinado a las dictaduras iberoamericanas y a otras, no menos corruptas, del cuerno de África. Y si sobra algo, se lo lleva inevitablemente alguna que otra institución pública muy poco escrupulosa. Daniel Ortega, por ejemplo, se ha llevado últimamente nada menos que 8 millones de euros como ayuda para el desarrollo integral de un barrio de Managua. Para Bolivia, Evo Morales se llevó más de 5 millones de euros y los dictadores cubanos  1.750.000 euros, destinados al desarrollo rural de la parte oriental de Cuba. Entre los regalos del Ministerio de Exteriores, llaman poderosamente la atención los 7 millones de euros para apoyar, de manera directa, el presupuesto del Ministerio de Finanzas  de Mozambique y, como no, los 3.500.000 concedidos a la Organización Internacional del Trabajo y los 11 millones entregados a la misma ONU para sus programas que mantiene abiertos en Sudán y en el Congo.
Aunque con cantidades más modestas, tampoco se queda atrás la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. En esta su segunda entrega de subvenciones correspondientes a 2011, repartió 1.056.000 euros, destinados a la financiación de festivales de cinematografía. Entre los agraciados, tenemos a la Fundación Triángulo para la organización del "XVI Lesgaicinemad. Festival Internacional Lésbico, Gay y Transexual de Madrid", que se lleva 10.000 euros. Otros 10.000 euros han ido a parar a los organizadores del "Festival Internacional de Cinema Gay i Lesbic de Barcelona", para los gastos de su undécima edición. Hasta la Caja Mediterráneo, recientemente nacionalizada por el Banco de España, fue oportunamente agraciada con 5.000 euros por patrocinar el "XXXIV Festival Internacional de Cine Independiente de Elche". Los organizadores de los festivales de Sitges y de Valladolid se han llevado cantidades bastante más sustanciosas, al embolsarse respectivamente 100.000 y 320.000 euros.
La tómbola de la  imprevisible ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, reparte premios sin parar. Para empezar, este Ministerio otorga 432.000 euros a diversos colectivos de homosexuales, entre los que nos encontramos otra vez con  la Fundación Triangulo, vinculada al partido socialista y la organización Gais Positius, afín a los socialistas catalanes (PSC). Y esto no fue más que el principio. Durante el pasado mes de mayo, Pajín aportó 3 millones de euros para fomentar la dichosa paridad en las pymes y para que las ONGs velen para que sea real la participación de las mujeres.
Continuó con otras dos importantes subvenciones, ambas cofinanciadas  por el Fondo Social Europeo, dadas a través del Instituto de la Mujer. La primera de ellas está dotada con 650.000 euros, ampliables adicionalmente con una cuantía máxima de otros 500.000 euros, para aquellas universidades “que incorporen una perspectiva de género en su tarea investigadora” sobre el crecimiento económico, empleo y desarrollo sostenible, y la salud y calidad de vida de las mujeres. La segunda subvención asciende a 300.000 euros, y puede ser ampliada en una cuantía adicional máxima de otros 200.000 euros para “hacer efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en todo lo concerniente a la creación y producción artística e intelectual, a la difusión de la misma, así como a promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública”.
Que Leire Pajín es una ministra sin escrúpulos es evidente, y no se amilana por nada. Le importa un bledo nuestra situación económica, sumamente crítica, que nos ha llevado al borde de la intervención europea. Su única obsesión es dar servicios de asesoramiento ciudadano para facilitar la elaboración de planes de igualdad. No habrá dinero para pagar a los proveedores farmacéuticos, pero destina 519.200 euros para "servicios de asesoramiento, sensibilización, formación e información ciudadana para la elaboración de planes de igualdad en las empresas y otras medidas de promoción de la igualdad. Y más sangrantes aún son los 99.500.000 euros donados a la ONU para colocar a Bibiana Aido como asesora de Verónica Michelle Bachelet, que es la responsable de la agencia de las Naciones Unidas para la igualdad de género.
Con ejemplares como estas ministras y algún que otro Torquemada en el Gobierno, y con un presidente como José Luis Rodríguez Zapatero, no es de extrañar que termináramos prácticamente en la bancarrota más absoluta. Otra cosa no saben hacer, pero gastar dinero público a lo loco se les da muy bien. Y es lógico que sea así, ya que debe estar muy extendida, entre los miembros del Gobierno, la firme convicción de que el dinero público no es de nadie. Recordemos la frase aquella de la otrora ministra de Cultura, la inefable Carmen Calvo Poyato: "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie."  
Gijón, 11 de octubre de 2011 
José Luis Valladares Fernández