Mostrando entradas con la etiqueta BOE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BOE. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de mayo de 2010

LO PEOR AÚN NO HA LLEGADO

Hay signos evidentes de que nuestra particular crisis económica se agrava por momentos y que lo peor aún está por venir. La política del avestruz, practicada hasta ahora por Zapatero, complica cada día más la precaria situación que padecemos. Piensa que, sin hacer nada, se irán solucionando uno a uno todos los problemas que nos ahogan, como es el paro, la falta de competitividad, el exagerado déficit y nuestra asfixiante deuda pública y privada. Confiaba ciegamente en que Alemania, antigua locomotora económica, volviera por sus fueros y nos sacara de la recesión, situándonos en una posición cómoda de crecimiento efectivo.
El famoso “dolce far niente” de los italianos, cuando no hay compromisos de por medio, nos proporciona habitualmente una plácida y agradable ociosidad. Pero el jefe del Ejecutivo, no se puede permitir el lujo de la atrayente holgazanería sin incurrir en una grave irresponsabilidad. De hecho, la desidia y la indolencia de Rodríguez Zapatero, unidas a su manifiesta y planetaria incompetencia, han estado a punto de echarnos hasta del furgón de cola de la Unión Europea. Los primeros días del mes de mayo estuvimos al borde de la suspensión de pagos, situación que se repetirá nuevamente en el próximo mes de junio, ante las dificultades crecientes para renegociar o colocar nuestra deuda pública.
Dada nuestra mala situación económica y la poca confianza que trasmite Zapatero, los inversores habituales desconfían de la economía española y resulta muy complicado colocar nuestra deuda. No olvidemos que la prima de riesgo de la deuda española está, otra vez, por encima de los 140 puntos. De ahí que el Tesoro español, para colocar los últimos 2.000 millones de deuda, tenga que pagar el doble de lo que venía siendo habitual hasta ahora. De 0,76% que venían costando, ha tenido que elevar la rentabilidad de estas letras, colocadas a seis meses, nada menos que al 1,32% de interés.
Se da la circunstancia de que, por pura lógica, los acreedores de nuestra deuda son los que en realidad gobiernan ahora en España. A José Luis Rodríguez Zapatero le han atado de pies y manos y le obligan a tomar decisiones que nunca pensó adoptar. Ha pasado a ser un simple rehén de Ángela Merkel, de Nicolás Sarkozy y del propio Fondo Monetario Internacional. Se lo ha ganado a pulso por incompetente y por irresponsable. Él se resiste y pretende engañarles, del mismo modo que a los españoles, haciendo pagar el pato de la crisis a los más débiles, a los funcionarios y a los pensionistas y haciéndoles además otras promesas de reducción del gasto, sin intención evidente de cumplirlas.
La prueba de que se trataba de falsas promesas la encontramos en el hecho de que a las pocas horas de la reducción del sueldo a funcionarios y de la congelación de las pensiones, abrió de nuevo el grifo de las subvenciones. Comenzó asignando 16 millones de euros a los insaciables sindicatos, tan acostumbrados a vivir del sudor ajeno. Vino después la concesión de otros 270 millones a repartir entre los titiriteros del teatro y del cine, la farándula circense y empresas mineras de Asturias y León.
No acaba aquí el reparto irresponsable del dinero que no tenemos. A pesar de nuestra manifiesta insolvencia económica, dos días después del famoso tijeretazo, el Boletín Oficial del Estado continúa publicando subvenciones completamente cuestionables en periodos de crisis como el que atravesamos. Entre estas subvenciones absurdas nos encontramos con la concesión, por parte del Ministerio de Cultura, de 5,5 millones de euros a diversas asociaciones supuestamente culturales, de las cuales, casi la mitad están establecidas en Cataluña. La más beneficiada es la corporación municipal de Vic, con un millón de euros para un complejo cultural de la localidad. No acaba aquí la magnanimidad de un Gobierno manirroto. El 22 de mayo, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación oficializaba la convocatoria de subvenciones destinadas a fundaciones y asociaciones dependientes de partidos políticos y cuyo importe sobrepasa los 2 millones de euros. Este dinero está destinado, según confiesan, a promocionar “actividades de formación, consolidación y difusión del sistema democrático”.
Y ¿cuánto se ha gastado en la payasada de la Alianza de las Civilizaciones? Es muy posible que, por este concepto, se nos hayan ido muy cerca de los cinco millones de euros. A todo esto hay que añadir otras muchas subvenciones, aunque se trate de cantidades notablemente inferiores a las ya descritas. La Universidad de Alcalá recibirá 700.000 euros para un proyecto tan interesante y tan actual como es el estudio de las “Relaciones Iglesia Estado durante los siglos XVII y XVIII”. El Ministerio de Fomento asigna casi medio millón de euros para licitar la adjudicación del contrato de “servicios de transporte por carretera de la correspondencia interna de ADIF” (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias). Y otros gastos absurdos e infantiles, solamente entendibles en la lógica de Zapatero, como los 6.500 euros gastados en la carnavalada del Senado, para que un andaluz tenga que escuchar a otro andaluz a través de un intérprete.
Como hemos hecho méritos más que sobrados para que nos vigilen, en la Unión Europea y en el Fondo Monetario Internacional, no se les escapa el carácter testimonial del recorte promovido por Zapatero, mientras funde alegremente dinero por otra parte. En la Unión Europea, de momento, no dicen nada y esperan al examen que deberá pasar España el próximo día 7 de junio. Este día, la ministra de Economía, Elena Salgado, tendrá que rendir cuentas ante el Eurogrupo. El Fondo Monetario Internacional, en cambio, exige ya de inmediato reformas urgentes y radicales en todas las áreas, empezando, claro está, por el mercado laboral. Le exigen que acabe con el sistema de negociación colectiva y que no permita que los agentes sociales le marquen la agenda. Saben sobradamente que la negociación colectiva, tal como funciona ahora, es un pesado lastre para la competitividad de los salarios españoles.
Zapatero sabe con certeza que la reforma del mercado laboral le va a generar cuantiosos problemas por parte de sus huestes, y más si se ve obligado a realizarla a espaldas de los sindicatos, tal como le exige el Fondo Monetario Internacional. De ahí que trate de dilatar esta medida en el tiempo lo más posible. Entre tanto, ha comenzado ya a curarse en salud agitando el espantajo de los ricos ante su parroquia. Siempre que tiene problemas, recurre a la demagogia barata, recuperando el viejo discurso de los ricos y los pobres y desheredados, los “descamisados” que diría Alfonso Guerra. Es una especie de banderín que, como toda la izquierda española, tiene siempre a mano para agitarlo cuando surgen las dificultades, y así disimular su propia inutilidad.
Lo preocupante del caso es que, al menos hasta ahora, les ha funcionado este binomio de ricos y pobres. Quizás ahora despierte mucha gente, al asistir a los funerales del atípico Estado del Bienestar predicado por Zapatero. Y en esos funerales, oficiados por Convergencia y Unión, se enteraran que los ricos de verdad, en vez de pagar, hasta puede que cobren intereses preferentes. Tienen medios más que sobrados para negociar con el Poder, incluso su escaqueo del fisco. Pertenecen incluso, muchos de ellos, a las huestes lideradas por el propio Zapatero. Y terminaran pagando, como siempre, los que menos tienen, los que viven honradamente de su trabajo o de su exigua pensión.
Desde instancias de la Unión Europea se ha obligado a nuestro gobierno a que tome la decisión de ahorrar inmediatamente unos 15.000 millones de euros. Le han dicho lo que tiene que ahorrar, pero no le han señalado los conceptos de dónde ha de detraer esa cantidad. Y el Gobierno ha optado por lo más fácil: recortar y congelar el sueldo de los empleados públicos entre los que hay muchos mileuristas, congelar las ya exiguas pensiones, suprimir el cheque-bebé y recortar las ayudas a las personas dependientes. Eso sí, por si las moscas y para engatusar a los parroquianos, sacó a relucir nuevamente el infundio de que serán los ricos los que más paguen. Ricos que, después, no aparecen nunca.
No se le ocurrió a Zapatero, ni por casualidad, que podía ahorrase una buena remesa de dinero eliminando esa abultada cifra de consejeros, empezando por los suyos. Tampoco pensó en la conveniencia de suprimir algún que otro ministerio inútil y en la necesidad de enviar a casa a los altos cargos que han sido elegidos digitalmente. Podía haber recapacitado en la necesidad de reducir coches oficiales, eliminar tarjetas Visa Oro, y en racionalizar la inflación de cargos duplicados en la función pública, eliminar gastos suntuarios y suprimir de un plumazo las pingües subvenciones que se llevan ONGs amigas y sociedades afines. Podría encontrar una larga lista de gastos absurdos susceptibles de una reducción más lógica que la adoptada. Pero no, Zapatero prefirió lo más fácil y lo más cómodo, cargar sobre los más pobres, los que no tienen capacidad de reacción, todo el peso de sus errores, de su incompetencia y de su desgobierno.

Gijón, 27 de mayo de 2010

José Luis Valladares Fernández

jueves, 20 de mayo de 2010

SIGUE EL DESPILFARRO DEL GOBIERNO

El Boletín Oficial del Estado de fecha 17 de mayo de 2010 certifica que nuestro Gobierno, con José Luis Rodríguez Zapatero al frente, se ha instalado definitivamente en la denominada ‘chapuza nacional’. Zapatero apareció el pasado día 12 de este mes en el Parlamento español y, con cara de compungido, desgranó toda una serie de medidas económicas, para conseguir un increíble recorte histórico del gasto social. A pesar de su inusitado aspecto de abatimiento, todo fue una desvergonzada farsa, cuyos platos rotos saldrán muy caros a los de siempre, a las clases medias españolas.
De todo el programa que expuso en la comparecencia parlamentaria, solamente una cosa se va a cumplir, la reducción y posterior congelación del sueldo de los funcionarios, la congelación de las pensiones, la eliminación del cheque-bebé y la limitación de las prestaciones por dependencia. La reducción prometida del gasto público quedará, con seguridad, en agua de borrajas. El Boletín Oficial de Estado citado así lo atestigua, al dar cuenta de la nueva subvención concedida a las organizaciones sindicales, casi 16 millones de euros. Exactamente 15.798.500,00 euros. Esta subvención del Ministerio de Trabajo tiene por objeto, según se dice, "fomentar, mediante la financiación, la realización de cualquier tipo de actividad dirigida a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales de los trabajadores". Algo que han dejado de hacer desde que Zapatero llegó a La Moncloa.
El plan de ajuste presentado por Zapatero el pasado miércoles en el Congreso, fue una incomprensible mascarada. Lo que pretendían ser medidas concretas contra el déficit, se convirtieron en medidas contra ciertos colectivos de las clases medias. A la vista del Boletín Oficial del lunes pasado, fue más bien un acto cínico en el que, emulando a Luis Candelas, el bandido más castizo de la historia de España, anuncia el robo a los funcionarios, a los pensionistas y a las futuras madres, para resarcirse del dinero que tenía previsto entregar ahora, fundamentalmente, a las centrales sindicales mayoritarias.
Es muy posible que ese día, con la comparecencia de Zapatero ante el Parlamento, se hayan calmado provisionalmente los ánimos en los restantes países de la Eurozona, al venderles ese ahorro de 15.000 millones con el supuesto recorte de la inversión pública, la congelación de las pensiones y la rebaja media del 5% en los sueldos de los funcionarios. De ahí que el presidente del Eurogrupo y primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, dijera que "las medidas tomadas por el Gobierno español han sido valientes” y que “España ha actuado de manera ejemplar”. Aún así, y sin conocer los nuevos dispendios a los sindicatos, anunciados posteriormente en el Boletín Oficial del Estado, ya dijo que habría que esperar a la evaluación de la Comisión Europea del próximo mes de junio, para saber si estas medidas “pueden ser consideradas suficientes”.
La incompetencia del jefe del Ejecutivo español le lleva a pensar que cualquier gesto es suficiente para confundir a las delegaciones comunitarias que miran con lupa todos nuestros movimientos económicos. Con ese tijeretazo a los haberes de los funcionarios y a las pensiones de los jubilados cree que ya cubre holgadamente el expediente y que puede seguir sin problemas subvencionando a los colectivos de siempre. Seguro que ahora, a la vista de los nuevos dispendios millonarios, ya no se creen que Zapatero sea capaz de recortar el déficit en 2010, como prometió, desde el 11,7% del PIB hasta el 9,3% y llevarlo al 6% en 2011 para poder situarlo en 2013 por debajo de ese 3% que exige el pacto de estabilidad. Seguro que la Comisión Europea ya ha decidido exigirnos nuevos sacrificios, para cuando llegue la hora del examen en el próximo mes de junio. Nos exigirán, en primer lugar, acometer reformas estructurales que posibiliten el inicio del deseado crecimiento económico.
La nueva subvención a los sindicatos, cercana a los 16 millones de euros, tiene por objeto cortar de raíz cualquier posibilidad de huelga por el plan de recortes anunciados el pasado día 12 de mayo. Así es como Zapatero acostumbra a comprar la paz social de la que presume y los demás favores políticos. Es esta la única explicación posible de que, con un paro superior al 20%, las centrales sindicales mayoritarias hayan permanecido calladas. Propiciar este silencio durante todo el año 2009, nos ha costado a los españoles la friolera de 193 millones de euros.
Las razones dadas en el propio Boletín Oficial del Estado, para conceder estos 15.798.500,00 de subvención, son claramente peregrinas. Se dice en las propias páginas del BOE de que estos fondos públicos pretenden que se lleven a cabo “actividades de carácter sindical”, como es “la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales de los trabajadores”. Y yo creía que esa era su obligación primordial, la defensa del mundo laboral sin necesidad de que entren de por medio razones crematísticas.
A pesar del plan de recortes de la semana pasada, Zapatero es fiel a sí mismo y sigue con la chequera abierta y da 500.000 euros a los responsables del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, para “la gestión de viajes y estancias” de los responsables de este organismo. Una tajada aún más importante, 270 millones de euros, acaba de concederse también a los promotores teatrales y circenses, a las comunidades y municipios y a las empresas de las comarcas mineras. La magnanimidad de Zapatero con los de siempre, no tiene límites.
Se da la circunstancia de que el mayor recorte de derechos sociales de la democracia, no va a afectar en absoluto ni a los sindicalistas, ni a los titiriteros, ni a ninguna persona de las beneficiarias del maná de las subvenciones. Esos recortes afectarán exclusivamente a los colectivos más débiles, los pensionistas, las futuras madres, los que sufren algún grado de dependencia y los funcionarios. Estos son los que de verdad correrán con las consecuencias de la ineptitud de un presidente del Gobierno despilfarrador que, para más inri, no ha sabido gestionar correctamente nuestra crisis económica.
Es lamentable que haya personas, como el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, que se lamente del coste que tiene este plan de ajustes para el propio Rodríguez Zapatero. Campa no dudó en afirmar en el Senado, al siguiente día de anunciar los recortes del gasto social que “ningún pensionista cobrará menos y los funcionarios estarán como a principios de 2008”. Este “ajuste duro”, dijo, aunque afecte a los ciudadanos, tiene mucho más coste para el Gobierno y sobre todo para Zapatero. Lo normal sería que fuera solamente él, el que cargara con todo el coste de semejantes medidas, por su manifiesta incompetencia para pilotar una gestión adecuada de la crisis. No tiene por qué pagar nadie las imperdonables torpezas, las improvisaciones y los errores de bulto de un Gobierno desnortado e impredecible, que no genera más que incertidumbre y desconcierto.

Gijón, 19 de mayo de 2009

José Luis Valladares Fernández.

lunes, 12 de abril de 2010

EN QUÉ SE VA EL DINERO PÚBLICO

Fue Carmen Calvo Poyate, ministra de Educación, Cultura y Deporte del primer Gobierno de Zapatero, la que, sin ponerse colorada, nos espetó aquello de "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie". Fue esto en la entrevista que concedió a ABC el 29 de mayo de 2004. Todos pensamos entonces, que a la ministra se le había ido la olla y se trataba de un grave desliz o una considerable metedura de pata. Tal es así que alguien compuso
este poema gracioso:
“No hay Carmen menos tacaña
y que más largueza irradie:
su tesis –¡toma castaña!–
es que el dinero en España,
si es público, no es de nadie”.
Pero hoy día yo ya no estoy tan seguro de que se tratara de un terrible gazapo de una ministra inexperta. Si analizamos el pasado, con Felipe González en el Gobierno, y examinamos la manera de despilfarrar dinero de José Luis Rodríguez Zapatero, podemos llegar a pensar que, dentro del PSOE, ha tomado cuerpo la filosofía de que, efectivamente, “el dinero público no es de nadie”. En tiempos de González, varios allegados al Gobierno de entonces, como Vera, Roldán y compañeros mártires, se llevaban el dinero público sin el menor problema. Ahora Zapatero gasta alegremente ese dinero hasta en las cosas más peregrinas.
A pesar de nuestras dificultades económicas derivadas de la ya prolongada crisis, El Gobierno de Zapatero reparte dinero sin preocupación alguna. La cuantía destinada a la mal llamada Memoria Histórica, con respecto a 2009, sufre un incremento del 47%. Esto es, de los 3.870.000 euros de 2009, pasamos alegremente a los 5.681.000 euros. Este incremento de la subvención queda absurdamente justificado, según la orden ministerial del departamento de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, por “la creciente repercusión e interés social suscitados en esta materia además de la necesidad de las ayudas para la ejecución de actividades relacionadas”· con ella. Esto es: no se trata solamente de localizar, exhumar e identificar restos de desaparecidos. Se trata también de inhumar nuevamente esos restos y dignificar los lugares de enterramiento, colocando placas u otros elementos conmemorativos.
Como si no tuviésemos más de 5 millones de parados y deshecho nuestro tejido industrial, el Gobierno se gastó la friolera de unos 3,5 millones de euros en la organización del V Encuentro Mujeres por un Mundo Mejor España-África, celebrado en Valencia los días 27 y 28 del pasado mes de marzo. La organización del mismo corrió a cargo de María Teresa Fernández de la Vega que, desde el primero celebrado en Maputo (Mozambique), hasta este de Valencia ha tenido siempre actuaciones muy destacadas. A este encuentro asistieron unas 500 mujeres, la mayoría de diferentes países africanos.
Son también muy llamativas las enjundiosas subvenciones que concede el Gobierno para actividades de cooperación y ayuda al desarrollo. Son 27 ayudas y el importe total de las mismas asciende a la no despreciable suma de 5.917.268 euros. Su adjudicación pormenorizada se publica en el Boletín Oficial del Estado del día 29 de marzo pasado. Subvenciones y ayudas que, en su mayoría, estarían muy bien si nuestra situación económica fuera más boyante y sin las terribles carencias que nos vemos obligados a soportar. Toda la sociedad española pide insistentemente a Zapatero que limite esas subvenciones que el departamento de Exteriores regala a terceros países. Pero el jefe del Ejecutivo, tal como aclaró en la celebración del encuentro de mujeres de Valencia, "no reducirá la ayuda a la cooperación, pese a que nos hemos comprometido con el gasto público". Y hasta se vanaglorió de sus políticas de cooperación.
De todas estas ayudas, destaca una de 53.500 euros, concedida a una ONG extranjera, Docs Heal Africa, para algo tan psicodélico como la “corrección del pie zambo congénito” en la zona Este de la República Democrática del Congo. El Congo se lleva también otro buen pellizco, nada menos que 440.500 euros, destinados a un “programa de rehabilitación nutricional de emergencia para las personas vulnerables en los territorios de salud de Walikake y Kirotshe”. Es la ONG estadounidense, Action Against Hunger, la encargada de gestionar esta ayuda.
Además de las dos ayudas ya mencionadas, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, dependiente del ministerio de Asuntos Exteriores, concedió otras 25 ayudas, algunas de las cuales, al menos, son muy llamativas. Entre los beneficiarios de estas ayudas nos encontramos, faltaría más, con los Territorios Palestinos, con Cuba, Bolivia, Ecuador y El Salvador, entre otros. También aparecen otros países africanos, además del Congo, como Senegal y Somalia.
Hasta Vietnam se lleva 200.500 euros, a través de la ONG Fundación Ayuda en Acción, para “Construcción de la capacidad de adaptación y recuperación frente a desastres y cambios climáticos de las minorías étnicas en Central Highland, Vietnam”. Los 300.000 euros que se van a Cuba, a través de la Fundación Paz y Tercer Mundo (Hirugarren Mundua Ta Bakea Fundazioa), están destinados a la “Rehabilitación de la capacidad productiva local del sector agropecuario afectada por los huracanes Gustav e Ike en la Isla de la Juventud”.
La ONG Fundación Española para la Cooperación-Solidaridad Internacional, afín al PSOE y que presidió Leire Pajín hasta 2004, recibe 257.551 euros de subvención que debe destinar a la “ayuda de emergencia y atención multi-institucional en comunidades afro del pacífico colombiano por el conflicto armado”.
No todas las ayudas, previstas para 2010 por la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo, se van al extranjero. Hay una subvención o ayuda de 99.425 euros que se queda en España. Fue otorgada al Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) para el “Análisis y consolidación de la acción humanitaria española: apoyo al Observatorio de la Acción Humanitaria”.
Puesto que vivimos tiempos de escasez y penuria, nuestro Gobierno debiera ser más exquisito a la hora de regalar lo que no se tiene. Con seguridad que este dinero hubiera sido mucho más útil, empleándolo en solucionar problemas derivados de la crisis.
Gijón, 11 de abril de 2010

José Luis Valladares Fernández