Mostrando entradas con la etiqueta Movimiento 15-M. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Movimiento 15-M. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de marzo de 2016

¡Y VIENEN A REGENERAR LA VIDA PÚBLICA!

Siempre ha habido personajes desvergonzados que se sirven del pueblo llano para mejorar así su situación personal. En la antigua Roma, por ejemplo, la gente era muy supersticiosa y se distinguía precisamente por su candidez y por su credulidad. En consecuencia, aquellos romanos primitivos eran muy dados a los ritos adivinatorios y querían tener siempre a su lado a algún espontaneo que, siguiendo la costumbre de los etruscos, se atreviera a escrutar los designios y los propósitos ocultos de los dioses.
Y tuvo tanto éxito la adivinación ocasional que, interpretar la voluntad de los dioses, terminó siendo una profesión oficial, ejercida preferentemente por dos grupos sacerdotales, loa Augures y los Arúspices. Los Augures, que contaban con una veneración sin límites entre los romanos, vaticinaban el futuro a través del vuelo de las aves y del apetito de los pollos sagrados. Los Arúspices, en cambio, formaban parte de una jerarquía notablemente inferior a la de los Augures, y predecían el futuro examinando minuciosamente las entrañas de las víctimas ofrecidas en sacrificio.
Estos adivinos profesionales se convirtieron en los intérpretes oficiales de los dioses, y su prestigio se mantuvo hasta el fin de la República. Eran los encargados legales de interpretar cualquier clase de presagio y todos aquellos fenómenos catalogados como extraordinarios, y que aparentemente no tenían nada que ver con la normalidad. Contaban con la admiración de todos los ciudadanos de Roma, incluidos, claro está, los que se ocupaban de las más altas magistraturas del Estado. Y a veces, se aprovechaban descaradamente de su enorme popularidad y de su indiscutible reputación, para manejar a su antojo a la gente llana del pueblo que, en realidad, es lo que hace ahora la ultraizquierda para manipular a los indignados con el sistema.
La última crisis económica mundial, que afectó a España de una manera especialmente dramática, comenzó en septiembre de 2008 con la caída del banco estadounidense Lehman Brothers y la quiebra de otros bancos menores de inversión. Y aunque la nueva depresión estaba ya causando verdaderos estragos en nuestra economía,  el presidente del Gobierno de entonces, José Luis Rodríguez Zapatero, no sé si por incuria o por dejadez, no dudaba en afirmar que España seguía participando en la “Champions League de las economías mundiales” y que progresábamos “más rápidamente” que los demás países de nuestro entorno.

viernes, 14 de agosto de 2015

PROMETER, SIEMPRE FUE MUY FÁCIL


Son muchas las familias españolas que, como consecuencia de la grave crisis económica soportada, terminaron viviendo situaciones auténticamente infrahumanas. Y a pesar de las continuas promesas de Zapatero, el futuro previsible era cada vez más negro e inquietante. Ante tales perspectivas, no es de extrañar que, al no encontrar solución alguna a sus problemas, la gente  se excite y se desespere. Y que los jóvenes, que son mucho más radicales y exigentes, protesten airadamente en la calle y traten de romper el orden constituido.

La actitud de los partidos políticos tradicionales, con su falta habitual de proximidad a los ciudadanos y su escasa sensibilidad ante los continuos casos de corrupción, exasperó aún más a todas esas personas que no encuentran la manera de solucionar su vida y la de los suyos. La desesperación terminó haciendo mella, sobre todo entre los jóvenes, que veían como se disipaban, una tras otra, todas sus posibilidades de salir adelante. Y todo este malestar creciente, provocado por la pésima situación económica, fue hábilmente explotado por la extrema izquierda, comandada, cómo no, por Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y todos sus agitadores profesionales.

Los miembros de esa izquierda ultra y radical son especialmente diestros en el manejo de la Comunicación y practican profusamente el populismo más descarado. No les detiene jamás ni la mentira ni el engaño. Halagan como nadie a los descontentos, a los que se sienten golpeados por la vida, susurrándoles al oído, lo que en realidad quieren escuchar.  Por complicados que sean los problemas, estos populistas ofrecen siempre soluciones extremadamente simples y son capaces de prometer hasta cosas imposibles.

Con sus sibilinas promesas, estos activistas de la extrema izquierda han engañado y despersonalizado  a mucha gente, que ya ha dejado de pensar y que se guía exclusivamente por sus sentimientos. Para que los ciudadanos no reflexionen y sigan ciegamente sus indicaciones, les ocultan los problemas reales, jamás les hablan de la pobreza personal y familiar o el paro institucionalizado, que es lo que realmente está condicionando su vida.  Para mejor seducir a todos esos descontentos y estimular adecuadamente sus sentimientos, les dan siempre buenas noticias, sean estas reales o inventadas.

sábado, 24 de septiembre de 2011

DEL SOCIALISMO A LA POBREZA

Es sobradamente conocida la preocupante frase que, según nos cuenta Dante en su Divina Comedia,  está grabada en el dintel de entrada al vestíbulo del infierno: "Lasciate ogni speranza voi ch'entrate", abandone toda esperanza, el que aquí entre. Actualmente son muchos los que, como  aquellos que jamás hicieron algo bueno en su vida, deciden imitar a Dante y su guía para que Caronte los transporte en su barca al duro infierno de la pobreza y de la miseria, a donde lleva  siempre el socialismo. Se dejan llevar inocentemente por los acicalados cantos de sirena que, sin complejos y sin miramiento alguno, elaboran cuidadosamente los falsos redentores de los pobres.

La historia se repite y no nos hace falta salir de España para comprobar fehacientemente que, cuando los socialistas manejan a su antojo los resortes del Poder, se multiplica el paro y, en consecuencia, aparecen de inmediato amplias bolsas de pobreza. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, lo ha descrito perfectamente: “Cuando el socialismo entra por la puerta, el empleo sale por la ventana”. La obsesión enfermiza de los socialistas por limitar la iniciativa privada, planificando absurdamente cualquier tipo de actuación individual, tiene estos enormes costes sociales. De ahí el fenómeno evidente de que la mendicidad, que parecía ya erradicada, aparezca de nuevo, y se extienda cada vez con más fuerza, en aquellos pueblos fieles  a la opción izquierdista.

Se da la circunstancia de que los socialistas, además de sus exagerados tintes  intervencionistas, son proclives a establecer elevados impuestos pretendidamente progresistas y, cómo no, tremendamente totalitarios. Con estos ingredientes, no es de extrañar que la pobreza se enseñoree de aquellos pueblos donde gobiernan. Para colmo de males y para perjudicar aún más a los sectores más débiles de la sociedad, se empecinan absurdamente en establecer un igualitarismo imposible a golpe de decreto, sin tener en cuenta la necesaria libertad. Y ya se sabe, la igualdad sin libertad se convierte  necesariamente en una tiranía manifiesta.

Si no hubiera pobreza, los socialistas tendrían que inventársela para subsistir, pues el socialismo sin pobreza real sería prácticamente impensable. Y como los mandarines de turno del PSOE lo saben, procuran mantener anestesiada a toda esa turba de menesterosos que sigue esperando inútilmente la llegada del santo advenimiento laico. Y para conseguir esto, los socialistas utilizan magistralmente los resortes que ofrece el populismo más extremo y siniestro. Se da, además, la circunstancia de que cuanto más pobre es un pueblo, más de izquierda son los gobiernos que salen de las urnas. Y si ese pueblo es radicalmente pobre, sus gobiernos serán, con toda seguridad,  de una izquierda tremendamente radical.

El comportamiento de los socialistas, cuando llegan al poder, es siempre el mismo. Reparten subsidios, sin control alguno, entre aquellas personas que carecen de medios económicos. Se olvidan intencionadamente del sabio proverbio chino que dice así: “no des peces al que tiene hambre; enséñale a pescar”. Y hacen esto porque saben que así tienen comprada su voluntad para futuras contiendas electorales. Por el mismo motivo, despilfarran alegremente enormes cantidades de dinero en subvencionar multitud de proyectos, a sabiendas de que la inmensa mayoría de ellos son  claramente inútiles y sin aplicación  práctica alguna.

Con toda esta serie de gastos, la mayor parte de ellos evidentemente superfluos, lejos de solucionar el problema, lo agravan de manera notable. Dirán una y otra vez que son ellos los que, de este modo, mantienen en exclusiva el bienestar social y que es esta la mejor manera para que, con el tiempo, los pobres dejen de ser pobres. Pero lamentablemente la realidad es muy distinta. Toda esta parafernalia de subsidios y subvenciones a lo loco no hacen otra cosa que generar más pobreza, hipotecando aún más el futuro de nuestra economía. Y como las estadísticas adversas les molestan, tratan siempre de paliar esta situación, por lo que crean cantidad de puestos de trabajo, pero eso sí, todos ellos improductivos. Ahí está, por ejemplo, la multiplicación abusiva de plazas de funcionarios o cargos similares en las administraciones controladas por los socialistas, lo que a la larga se traducirá en una mayor pobreza y, por consiguiente, en más paro y necesidades más acuciantes.

Con el tiempo y como consecuencia de la pésima actuación de los gobernantes socialistas, la situación de muchos parados se agrava de tal manera, que se ven abocados a la mendicidad. Los sindicatos no harán nada por ellos, ya que están centrados casi exclusivamente en asuntos políticos y en acaparar subvenciones. El Gobierno tampoco ya que carece de medios porque los dilapidó tontamente y sin miramientos. Los indignados del 15-M pasan olímpicamente de ellos, pues tienen bastante con sus asambleas laicas en Puerta de Sol o en otras plazas de las grandes ciudades. Así que estos nuevos pobres de solemnidad no les quedan más recursos que las puertas de las iglesias, Cáritas o hurgar en los contenedores de basura situados en las proximidades de los grandes centros comerciales. Quizás esto le de una pista al ex alcalde de Getafe,  Pedro Castro, y comprenda de una vez por qué hay tanta gente que vota a la derecha.

Barrillos de las Arrimadas, 7 de septiembre de 2011

José Luis Valladares Fernández

sábado, 9 de julio de 2011

INDIGNADOS, APROVECHADOS Y MANEJADOS

La aparición del “movimiento 15-M” coincidió con lo más enconado de la lucha interna del PSOE para suceder a José Luis Rodríguez Zapatero  y hacerse así con la candidatura para aspirar a la presidencia del Gobierno. A medida que crecían las evidencias del previsible fracaso socialista en las elecciones del 22 de mayo, aumentaba el número de los integrantes de ese movimiento, que conocemos como “indignados”. Una vez que Alfredo Pérez Rubalcaba recibe el compromiso firme de ser el único candidato, los supuestos “indignados” ocupan la emblemática plaza de la Puerta del Sol en Madrid y otras plazas importantes en las distintas ciudades españolas.
No hubo manera de que Rubalcaba interviniera, en su calidad de ministro de Interior, para disolver esas concentraciones de protesta, declaradas ilegales en la jornada de reflexión por la Junta Electoral Central. Nadie atendió tampoco a los comerciantes de sol, que se quejaban amargamente de que la ocupación de la plaza les estaba llevando directamente a la ruina. La disculpa dada por Rubalcaba para no intervenir fue un tanto peregrina. Confesó repetidamente que, mientras no hubiera alteración del orden público,  la policía no  intervendría, ya que su misión es  solucionar problemas, no  provocarlos. Se olvida el ministro de Interior que prometió solemnemente guardar la ley y, cómo no, hacerla cumplir también.

Desde que el Comité Federal del PSOE le respaldó como sucesor único de Zapatero, Rubalcaba ha antepuesto siempre sus intereses como candidato a la presidencia del Gobierno a sus obligaciones como ministro de Interior. Y como es proclive a utilizar la guerra sucia para conseguir sus propósitos, al igual que  hiciera antaño con los del “nunca mais”, con los del “no a la guerra” y con los que cercaban espontáneamente las sedes del Partido Popular después  de los terribles sucesos del 11-M, puso ahora en pie de guerra a estas dóciles y entregadas milicias. Como entonces obtuvo pingües beneficios con aquellas algaradas callejeras, espera ahora sacar provecho de estas concentraciones ruidosas, protagonizadas por los que ocuparon impunemente las plazas más simbólicas de las ciudades españolas.

Las redes sociales, en este caso, jugaron un papel francamente crucial. Gracias a estos medios, tan populares hoy, las personas que respondieron a esta convocatoria ha sido relativamente importante. Una vez ocupadas las plazas públicas por estos supuestos “indignados”, fue la amplia cobertura de los medios de comunicación lo que contribuyó decididamente a dar a estos movimientos más relevancia de la que en realidad tienen. De este modo, los diferentes grupos que integran el autodenominado “movimiento 15-M”, con la venia culpable de los responsables del Gobierno, llevan la protesta a las calles y se instalan  ilegalmente en muchas plazas públicas de España.  Buscan con esto, echarle una mano al flamante candidato socialista, a la vez, que ensayan  lo que piensan hacer cuando gobierne el Partido Popular. Pues saben que, después de las próximas elecciones, Rubalcaba les necesitará para hacer mas oposición en la calle que en el parlamento, como ocurrió cuando el prestige y, sobre todo, a raíz de los brutales  acontecimientos del 11-M.

El grupo de los “indignados” callejeros, aunque prácticamente todos sus componentes son de izquierdas, es bastante heterogéneo. Además de los incondicionales de Alfredo Pérez Rubalcaba, nos encontramos, cómo no, con otro conjunto mucho más extremista, constituido por los anti sistema, los ocupas y los pescadores en rio revuelto. Todos estos, con su izquierdismo radical y patológico, estuvieron a punto  de echar por tierra la misión encomendada a los que obedecen ciegamente a Rubalcaba. Este procuró ganarlos para su causa, escuchándoles y admitiendo muchas de sus exigentes propuestas. Ahí tenemos ahora, no sé si a Alfredo, a Pérez o a Rubalcaba, girando a la izquierda y criticando duramente a los banqueros. Más o menos, es lo que se ha hecho, desde el Ejecutivo, con los separatistas catalanes y vascos, a los que se les otorgaron concesiones que van mucho más allá de lo que admite nuestra Constitución.

Por último forman también parte del grupo de los “indignados” los idiotas o tontos útiles que, como no están de acuerdo con la marcha actual de la política, están indignados de verdad y sirven inconscientemente de coro a las ideas perversas puestas en práctica, con toda su malicia, por Alfredo Pérez Rubalcaba. Fue Lenin el primero que utilizó esta expresión. Llamaba “idiotas útiles de Occidente” a los extranjeros que visitaban  la URSS e ingenuamente  se dejaban engañar por las visitas guiadas a centros especialmente preparados para hacer propaganda del régimen. De regreso a sus países de origen, se convertían en los más entusiastas propagandistas de los logros y excelencias logradas por el régimen soviético. Es lo que en realidad están haciendo los pocos que, sin ser de izquierdas, han hecho causa común con el “movimiento 15-M”.

A pesar de las discrepancias internas entre los diversos componentes del grupo de los “indignados”, todos ellos coinciden en criticar abiertamente a los políticos, a los banqueros y al sistema en general. Pero en realidad a quien critican y contra quienes van dirigidas sus palabras malsonantes, son siempre los mismos, los políticos de la derecha. Ahí están los insultos lanzados contra Esperanza Aguirre, los abucheos a Ruiz Gallardón a las puertas de su propia casa y las invectivas violentas contra quienes se han atrevido a criticar la legalización  de Bildu. En Murcia llegaron a tomar la sede de la televisión autonómica y hasta tuvieron la increíble osadía de asaltar un centro comercial. En Valencia, quisieron complicar las cosas a los claros ganadores de las últimas elecciones autonómicas, concentrándose ante las Cortes de esa Autonomía. Y todos hemos visto por las cámaras de televisión los hechos acaecidos en Cataluña. Sin embargo, ni un mal gesto, ni una mala palabra contra el verdadero responsable de nuestra situación económica. Y tampoco, que ya es decir, contra los etarras de Bildu. Todo ello es sumamente sospechoso.

Barrillos de Las Arrimadas, 28 de junio de 2011

José Luis Valladares Fernández