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martes, 1 de junio de 2010

ZAPATERO SIN RAZONES NI RESPUESTAS

La desastrosa gestión de nuestra propia crisis económica, propiciada por el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero, nos lleva a hacernos la misma pregunta que se hacía Marco Tulio Cicerón, en una epístola dirigida a Octavio Augusto. Quejándose amargamente de la actuación de los poderes fácticos de la Antigua Roma, escribía Cicerón: “Si enumeramos todas las calamidades públicas, todos los males que han caído sobre éste pueblo y comparamos esos males unos con otros, desde el primero hasta el último, ¿qué día podremos señalar que sea menos desastroso que la víspera?”. Y es que España está yendo al garete, a pasos agigantados, por culpa de la inepcia de Zapatero, responsable máximo del Gobierno.
España está ahora sumida en una profunda crisis económica, simultaneada con la más absoluta de las crisis empresariales y financiera, además de la grave crisis moral y ética que imposibilita cualquier tipo de reacción. Y en esto Zapatero tiene mucho que ver. El reparto absurdo del dinero público, más allá de lo razonable y siempre con la disculpa de contribuir al bienestar social, nos ha llevado a la más estricta pobreza y al hundimiento generalizado de las empresas. Y como ahora ya no hay de donde sacar dinero, da un giro copernicano en su discurso y, con técnicas mafiosas, trata de engañar a los pensionistas y a los empleados públicos, esquilmando desvergonzadamente a unos y otros. Y todos los españoles a pagar más impuestos.
Es verdad que Zapatero tiene a su alrededor más asesores privados que ningún otro mandatario del mundo civilizado. Pero no le sirven de nada, porque no les escucha. No tienen más misión que el cobro de un elevado sueldo y decirle solamente aquello que el quiere escuchar. También tiene abiertos más ministerios de los precisos. Pero, como dice Solchaga, trata a los ministros como si fueran secretarios de Estado y a los vicepresidentes del Gobierno como a unos simples directores generales. Como él es un cobarde de tomo y lomo, les lanza al ruedo para que den la cara por él cuando las cosas se complican. Es, ni más ni menos, lo que ocurrió el pasado jueves en el Parlamento, al tener que salir Elena Salgado a pedir la aprobación del decreto anti déficit del tijeretazo.
Tenemos un presidente del Gobierno lleno de soberbia y hasta tocado de autismo, que no piensa más que en sí mismo. Lo que le sobra de ambición, le falta lamentablemente de cordura, con el consiguiente perjuicio para los ciudadanos españoles. Se empeña en hacer cosas imposibles, como lograr la contratación de gran número de desempleados, sin antes recortar los derechos actuales de los trabajadores. Para dinamizar la creación de puestos de trabajo es necesario abordar previamente la reforma laboral, juntamente con otras reformas estructurales que permitan a nuestras empresas competir, en igualdad de condiciones, con las empresas foráneas. Pero como Zapatero no quiere mojarse, acude a la formación de comisiones que es tanto como diferir el problema en el tiempo y entre tanto que se vaya disparando el porcentaje de parados.
Es muy posible que Rodríguez Zapatero, ofuscado por su endiosamiento innato y patológico, no haya valorado correctamente lo que significa tener nuestra economía intervenida por el Fondo Monetario Internacional y por la Unión Europea. Él en realidad ya tiene poco que perder, ya que hace tiempo que se ha quedado sin credibilidad alguna, pero a los españoles de a pie nos hace correr un riesgo innecesario. El problema económico que padecemos es muy gordo y desborda ese “plan de ajuste” con que Zapatero quiso disimular y cubrir sus espaldas ante el Eurogrupo. Pues es evidente que los 15.000 millones de euros de este precipitado recorte apenas si van a repercutir sobre el tremendo agujero que tiene ahora España. A finales de 2009 teníamos en caja 114.000 millones de euros en números rojos y que, para 2013, según todos los analistas, pueden superar los 140.000 millones.
Los ciudadanos españoles nos estamos quedando sin capacidad de ahorro, ahogados por los recortes salariales y las congelaciones y las subidas desmesuradas de los impuestos. Estas circunstancias acentuarán, aún más, la contracción del consumo tan necesario para la recuperación económica. Si el consumo no aumenta, habrá muchas más empresas que se verán irremediablemente abocadas al cierre. Si las empresas no exportan sus productos por falta de competitividad y si a la vez, por restricciones obligadas del consumo interno, se quedan sin el comercio interior, el fracaso empresarial está servido.
Ante las crecientes dificultades económicas, Zapatero sigue en su huida hacia ninguna parte. La Unión Europea le ha dejado en evidencia y sin razones. Por si fuero esto poco, el Fondo Monetario Internacional le ha arrebatado hasta sus posibles respuestas. De ahora en adelante, no pasarán los días sin dejar nuevas complicaciones y disgustos para el Gobierno, para el partido que lo sustenta y, desgraciadamente, para todos los ciudadanos. En vista de lo cual, es preciso afrontar el problema con responsabilidad para invertir el rumbo de nuestra economía y dejar a un lado la palabrería hueca a que nos tiene acostumbrados el jefe del Ejecutivo.
Es evidente que a Zapatero le carcomen las críticas que se le hacen por el cambio obligado en su política social. Le molesta sobre todo que le acusen de improvisar y de dar bandazos. Por eso el pasado día 24 de mayo en Elche, para darse ánimos a sí mismo y a su propio partido, gritó desaforadamente: "Ni cambio ni bandazo, sino responsabilidad pensando en el futuro de España y no en las elecciones". Su manera de actuar se reduce a no asumir responsabilidades, sean cual sean las consecuencias de sus actos erróneos. En estas circunstancias dramáticas, económicamente hablando, si de verdad tuviera un ápice de responsabilidad, dimitiría para que otra persona de su propio partido se hiciera cargo del Gobierno o convocaría elecciones de inmediato para que sea el pueblo soberano el que hable.
El otro día en el Parlamento se perdió una oportunidad de oro para mandar a Zapatero a su casa. La abstención de Convergencia i Unió propició que se aprobaran, por un solo voto de diferencia, los recortes sociales impuestos por el Gobierno. Más que el Bien Común, primaron en esta decisión los intereses particulares o de grupo. Actuaron así, según dicen, por responsabilidad, ya que, si hubieran actuado de otro modo, "el país estaría hundido y la economía en peligro". Ocultan su interés por que se celebren las elecciones catalanas antes que las generales.
Como no podemos esperar que Zapatero se caiga del caballo intencionadamente y adelante las elecciones, no nos queda más remedio que confiar en que el PSOE, al menos por una vez, se comporte como un partido de Estado, que se olvide del pesebre y fuerce a su líder a dar ese paso necesario antes de que sea demasiado tarde. Culpando neciamente a la oposición de que no colabora, es perder miserablemente el tiempo. Tampoco se soluciona nada con esas consignas inútiles que repiten todos sus acólitos día y noche, aunque no vengan a cuento. La palabrería hueca y las cursilerías, por mucho que se repitan, no valen para nada. La luz al final del túnel solamente aparecerá si Zapatero desaparece, de manera definitiva, de la escena política.

Gijón, 31 de mayo de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 12 de abril de 2010

EN QUÉ SE VA EL DINERO PÚBLICO

Fue Carmen Calvo Poyate, ministra de Educación, Cultura y Deporte del primer Gobierno de Zapatero, la que, sin ponerse colorada, nos espetó aquello de "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie". Fue esto en la entrevista que concedió a ABC el 29 de mayo de 2004. Todos pensamos entonces, que a la ministra se le había ido la olla y se trataba de un grave desliz o una considerable metedura de pata. Tal es así que alguien compuso
este poema gracioso:
“No hay Carmen menos tacaña
y que más largueza irradie:
su tesis –¡toma castaña!–
es que el dinero en España,
si es público, no es de nadie”.
Pero hoy día yo ya no estoy tan seguro de que se tratara de un terrible gazapo de una ministra inexperta. Si analizamos el pasado, con Felipe González en el Gobierno, y examinamos la manera de despilfarrar dinero de José Luis Rodríguez Zapatero, podemos llegar a pensar que, dentro del PSOE, ha tomado cuerpo la filosofía de que, efectivamente, “el dinero público no es de nadie”. En tiempos de González, varios allegados al Gobierno de entonces, como Vera, Roldán y compañeros mártires, se llevaban el dinero público sin el menor problema. Ahora Zapatero gasta alegremente ese dinero hasta en las cosas más peregrinas.
A pesar de nuestras dificultades económicas derivadas de la ya prolongada crisis, El Gobierno de Zapatero reparte dinero sin preocupación alguna. La cuantía destinada a la mal llamada Memoria Histórica, con respecto a 2009, sufre un incremento del 47%. Esto es, de los 3.870.000 euros de 2009, pasamos alegremente a los 5.681.000 euros. Este incremento de la subvención queda absurdamente justificado, según la orden ministerial del departamento de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, por “la creciente repercusión e interés social suscitados en esta materia además de la necesidad de las ayudas para la ejecución de actividades relacionadas”· con ella. Esto es: no se trata solamente de localizar, exhumar e identificar restos de desaparecidos. Se trata también de inhumar nuevamente esos restos y dignificar los lugares de enterramiento, colocando placas u otros elementos conmemorativos.
Como si no tuviésemos más de 5 millones de parados y deshecho nuestro tejido industrial, el Gobierno se gastó la friolera de unos 3,5 millones de euros en la organización del V Encuentro Mujeres por un Mundo Mejor España-África, celebrado en Valencia los días 27 y 28 del pasado mes de marzo. La organización del mismo corrió a cargo de María Teresa Fernández de la Vega que, desde el primero celebrado en Maputo (Mozambique), hasta este de Valencia ha tenido siempre actuaciones muy destacadas. A este encuentro asistieron unas 500 mujeres, la mayoría de diferentes países africanos.
Son también muy llamativas las enjundiosas subvenciones que concede el Gobierno para actividades de cooperación y ayuda al desarrollo. Son 27 ayudas y el importe total de las mismas asciende a la no despreciable suma de 5.917.268 euros. Su adjudicación pormenorizada se publica en el Boletín Oficial del Estado del día 29 de marzo pasado. Subvenciones y ayudas que, en su mayoría, estarían muy bien si nuestra situación económica fuera más boyante y sin las terribles carencias que nos vemos obligados a soportar. Toda la sociedad española pide insistentemente a Zapatero que limite esas subvenciones que el departamento de Exteriores regala a terceros países. Pero el jefe del Ejecutivo, tal como aclaró en la celebración del encuentro de mujeres de Valencia, "no reducirá la ayuda a la cooperación, pese a que nos hemos comprometido con el gasto público". Y hasta se vanaglorió de sus políticas de cooperación.
De todas estas ayudas, destaca una de 53.500 euros, concedida a una ONG extranjera, Docs Heal Africa, para algo tan psicodélico como la “corrección del pie zambo congénito” en la zona Este de la República Democrática del Congo. El Congo se lleva también otro buen pellizco, nada menos que 440.500 euros, destinados a un “programa de rehabilitación nutricional de emergencia para las personas vulnerables en los territorios de salud de Walikake y Kirotshe”. Es la ONG estadounidense, Action Against Hunger, la encargada de gestionar esta ayuda.
Además de las dos ayudas ya mencionadas, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, dependiente del ministerio de Asuntos Exteriores, concedió otras 25 ayudas, algunas de las cuales, al menos, son muy llamativas. Entre los beneficiarios de estas ayudas nos encontramos, faltaría más, con los Territorios Palestinos, con Cuba, Bolivia, Ecuador y El Salvador, entre otros. También aparecen otros países africanos, además del Congo, como Senegal y Somalia.
Hasta Vietnam se lleva 200.500 euros, a través de la ONG Fundación Ayuda en Acción, para “Construcción de la capacidad de adaptación y recuperación frente a desastres y cambios climáticos de las minorías étnicas en Central Highland, Vietnam”. Los 300.000 euros que se van a Cuba, a través de la Fundación Paz y Tercer Mundo (Hirugarren Mundua Ta Bakea Fundazioa), están destinados a la “Rehabilitación de la capacidad productiva local del sector agropecuario afectada por los huracanes Gustav e Ike en la Isla de la Juventud”.
La ONG Fundación Española para la Cooperación-Solidaridad Internacional, afín al PSOE y que presidió Leire Pajín hasta 2004, recibe 257.551 euros de subvención que debe destinar a la “ayuda de emergencia y atención multi-institucional en comunidades afro del pacífico colombiano por el conflicto armado”.
No todas las ayudas, previstas para 2010 por la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo, se van al extranjero. Hay una subvención o ayuda de 99.425 euros que se queda en España. Fue otorgada al Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) para el “Análisis y consolidación de la acción humanitaria española: apoyo al Observatorio de la Acción Humanitaria”.
Puesto que vivimos tiempos de escasez y penuria, nuestro Gobierno debiera ser más exquisito a la hora de regalar lo que no se tiene. Con seguridad que este dinero hubiera sido mucho más útil, empleándolo en solucionar problemas derivados de la crisis.
Gijón, 11 de abril de 2010

José Luis Valladares Fernández