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martes, 22 de marzo de 2011

NI LIBERTAD, NI TOLERANCIA

Después de más de 130 años de historia, el socialismo español sigue siendo, en realidad, fiel a sus orígenes. Los cambios que se han ido introduciendo a lo largo de los años en su estructura y en su doctrina son, pura y sencillamente,  cambios  cosméticos  para seguir subsistiendo. El comportamiento político de los socialistas actuales desmiente que el abandono del marxismo, producido oficialmente en tiempos de Felipe González, haya sido real y sincero. Su actitud intelectual es muy similar a la de los socialistas de la República Española, que presumían sin complejos de su carácter claramente marxista y revolucionario. Como en los mejores tiempos de Francisco Largo Caballero, las manifestaciones cristianas continúan siendo, cuando menos, claramente sospechosas e incluso rechazadas de manera frontal.

Es cierto que el famoso movimiento de “Cristianos por el Socialismo”, creado en el Chile de Salvador Allende en 1972, comenzó a implantarse en España al año siguiente y, poco a poco, se fue extendiendo por toda la península. Era una nueva manera de vivir  la fe desde una opción socialista, utilizando de manera explícita el típico análisis marxista de la historia. Aunque “Cristianos por el Socialismo” se esforzó denodadamente por conquistar amplios espacios de pensamiento y de reflexión, nunca logró afianzarse con solidez más que en ambientes exclusivamente socialistas o comunistas. Normal que fuera así, pues nunca se buscó una manera razonable de compatibilizar Fe y materialismo. Los creyentes de izquierda debían abstenerse simplemente  de hacer públicas en la Iglesia sus propias convicciones políticas.

Los partidos políticos adscritos a la ideología de izquierdas alentaron intencionadamente la implantación de “Cristianos por el Socialismo” entre sus filas, pensando que de esta manera contaban con una valiosa avanzadilla dentro de la Iglesia. Pero dicho movimiento apenas si hizo adeptos entre los católicos tradicionales, ya que es obvia la visión puramente materialista que el socialismo militante tiene del ser humano. “Cristianos por el Socialismo” tampoco influye de manera real entre los socialistas, ya que se trata de una corriente  muy minoritaria. De ahí que la mayor parte de las leyes promulgadas por el socialismo, referidas a  la concepción del ser humano, sean frontalmente incompatibles con la auténtica doctrina cristiana, imposibilitando así una relación fluida y constructiva con la Iglesia en un “marco de diálogo y serenidad”.

Aún suponiendo su buena voluntad, los socialistas cristianos carecen de poder real, dentro de su partido,  para frenar eficazmente esa carrera desenfrenada emprendida por el socialismo mayoritario para modificar de manera sustancial el sustrato moral en España. Aunque protestaran, que públicamente al menos no lo hacen, no iban a ser escuchados, ya que el socialismo conserva ese carácter anticlerical con el que nació y que, de una manera u otra, condiciona todas sus actuaciones. Y los miembros de la cúpula dirigente, aunque a veces jueguen al despiste y se vayan a Washington a rezar con Obama, aprovechan cualquier ocasión para molestar a los pacientes católicos y, en definitiva a la Iglesia.

Tenemos bien reciente el caso de la basílica pontificia de la Santa Cruz del Valle de los Caídos que, sin explicación alguna, se cerró al culto religioso por orden gubernamental, aunque, dada la admirable respuesta de la ciudadanía, no han tenido más remedio que dar marcha atrás. Donde sí están teniendo éxito desgraciadamente es en las universidades públicas. A pesar de que la Universidad debiera ser todo un templo  de la libertad y de la tolerancia, se aprovechan de la pasividad de algunos rectores, y a veces de su connivencia y complicidad, para contagiar de ese anticlericalismo a los grupos más radicales de los estudiantes. Y estos grupos de indeseables, que presumen de “progres” y utilizan la intolerancia como bandera, son cada día más activos y más numerosos.

El primer ataque laicista serio ocurrió en la Universidad de Barcelona, el 10 de noviembre del pasado año, precisamente tres días después de la visita del Papa a Barcelona. En esa fecha, un grupo de jóvenes fanáticos, con una actitud más propia de la guardia pretoriana de Adolfo Hitler que de alumnos universitarios, comenzó a boicotear los actos católicos que se celebraban  en la capilla de la Facultad de Económicas  de la Universidad de Barcelona. Los actos vandálicos fueron en aumento, logrando así provocar el cierre temporal de dicha capilla. También fue cerrada al culto la capilla de la Universidad de Valladolid, aunque aquí, el responsable del cierre fue el nuevo rector Marcos Sacristán. Para justificar su actuación, aduce unas circunstancias sumamente peregrinas: se cierra, dice, por motivos de seguridad y porque la Universidad es una institución pública y no es lógico privilegiar a una opción religiosa sobre las demás restantes.

Al igual que en la Universidad de Barcelona, la Universidad de Madrid comenzó a soportar la actuación malvada de estos grupos de jóvenes fundamentalistas que acosan despiadadamente a los universitarios católicos. El propio Cardenal Antonio María Rouco Varela se vio obligado a suspender una conferencia en la Autónoma, por las amenazas de estos universitarios ganados para el laicismo más radical. El acoso de estos mozalbetes exaltados, con más pintas de energúmenos que de universitarios, se fue intensificando constantemente, y fue adquiriendo especial dureza en la Universidad Complutense. Y el primer objetivo de estos  mozalbetes sectarios, al igual que en Barcelona, son las capillas católicas adscritas a la Universidad, y preferentemente las cinco que dependen de la Complutense.

El acoso a los sentimientos católicos en la Universidad, por parte de estos grupos laicistas, es constante y buscan sin desmayo la desaparición de todos los espacios religiosos que mantiene la Iglesia Católica dentro de las instituciones universitarias. Por eso, haciendo gala de mal gusto,  las asaltan impunemente y hasta las profanan de manera obscena, como es el caso de la capilla del campus de Somosaguas. Y de paso, insultan y se burlan de cuantos católicos encuentran en su interior. Todo un ataque miserable, perfectamente programado,  contra la libertad religiosa y la libertad de conciencia.

Esta visto que, como consecuencia de la política implantada por los socialistas, la Universidad cada vez es menos una escuela de educación. Ha desaparecido de ella desgraciadamente toda muestra de  respeto y de civismo, y su lugar va siendo ocupado por  la más desaforada ley de la selva. Y entretanto el rector de la Complutense, Carlos Berzosa, da muestras fehacientes, si no de connivencia complaciente con los hechos, sí, al menos, de una exagerada pasividad ante el comportamiento belicoso de estos intolerantes inmaduros. En vez de sobrar estas capillas en los centros públicos de enseñanza tal como él ha insinuado, quien de verdad sobra es el propio Berzosa, un  rector advenedizo que no sabe o no quiere garantizar la libertad en el ámbito de la Universidad Complutense.  

Gijón, 17 de marzo de 2011

José Luis Valladares Fernández

viernes, 25 de junio de 2010

REMIENDOS EN LA REFORMA LABORAL

En la Unión Europea tiemblan ante la posibilidad de que España siga el camino de Grecia. Y hasta en Estados Unidos temen semejante eventualidad. El tamaño de nuestra economía, incomparablemente mayor que la griega, en caso de quiebra económica, desestabilizaría tanto al euro como al dólar, y arrastraría consigo a otros países de nuestro entorno. Ese temor es lo que llevó a Ángela Merkel, a Nicolás Sarkozy y hasta al propio Barack Obama a intervenir nuestra economía y a imponer a José Luis Rodríguez Zapatero unos deberes ineludibles para prevenir semejante peligro.
Como aperitivo, en el primero de esos deberes, le obligaban a recortar los gastos en la significativa cifra de 15.000 millones de euros a lo largo de los próximos 20 meses. Para salir del paso de la manera más fácil, no caviló mucho y optó por reducir el sueldo a los empleados públicos, a la vez que se lo congela y congelar igualmente las pensiones. La reforma del mercado laboral es el otro recado o segundo de los deberes a que ha de hacer frente Rodríguez Zapatero. Y que conste, que no será el último.
La terquedad del jefe del Ejecutivo le lleva a andarse por las ramas y no descender al verdadero problema de nuestra economía, que no es otro que la excesiva magnitud de la estructura del Estado. La reducción del salario de los empleados públicos en una media del 5% y la congelación posterior de su salario y de las pensiones, no hace más que malhumorar a estos colectivos por la reducción de su poder adquisitivo y dejar que el problema siga agravándose continuamente. Para que semejante traba quede definitivamente resuelta, no queda más remedio que aligerar el peso del sector público de una vez y para siempre y reducir las cargas tributarias que pesan sobre el sector privado. Pues es evidente que la enorme deuda pública que lastra nuestra economía es debida al déficit fiscal que ocasiona el disparatado nivel de gasto público. Y es absurdo tratar de solucionar esto con nuevo endeudamiento, pues lo único que hacemos es acentuar el problema.
No tenemos más que echar un vistazo al presupuesto del Estado para este año de 2010 para darnos cuenta de dónde está la raíz del problema. Sin contar el gasto público de las Comunidades Autónomas y de los municipios, el Estado central tiene presupuestado un gasto de 350.000 millones de euros y solamente hay previsto recaudar unos 274.000 millones de euros. Con esto nos metemos en un déficit fiscal nada menos que de 76.000 millones de euros. Si el PIB español para dicho año anda por poco más de un billón de euros, el gasto público del Gobierno central se comería el solito, en términos del PIB, bastante más del 35 %. A esta cifra habría que agregar los 74.000 millones de euros que se gastan las Comunidades Autónomas, más el importe de los gastos municipales, que no son pocos. Con la congelación de las pensiones, cuyo importe total de las mismas anda por poco más de los 100.000 millones de euros, y la rebaja y congelación del salario de los trabajadores públicos, que apenas llega a los 33.000 millones de euros, es pacata minuta lo que se reduce el gasto público que, éste sí, alcanza cifras demenciales. La reforma del mercado laboral, presentada en el Parlamento por José Luis Rodríguez Zapatero, ha quedado demasiado descafeinada. Para evitar el enfado de los sindicatos CC.OO y UGT, ha quedado en el tintero algo tan esencial como es la regularización del alcance de los Convenios Colectivos. Está claro que los sindicatos se opondrán frontalmente a la delimitación de los ámbitos de aplicación, ya que perderían buena parte de su poder de influencia. Pero en las circunstancias actuales, si es que queremos evitar el cierre de muchas empresas, no queda más remedio que fijar límites a la negociación colectiva. Es preciso que desaparezcan las negociaciones colectivas por sectores, tanto si se trata de convenios con carácter estatal como los de carácter autonómico o provincial. Se impone subordinar las negociaciones colectivas a cada una de las empresas en particular. Y si el Estatuto de los Trabajadores en su título III no admite este tipo de negociación, habrá que afrontar previamente la reforma de dicho Estatuto.
Además, yo no se por qué, desde que se comenzó a hablar de la reforma laboral, se identificó ésta con el abaratamiento de los despidos. Y en realidad la mini reforma que defiende ahora el Ejecutivo, tiene bastante más que ver con el despido que con el empleo de los trabajadores. No cabe duda de que, si esta reforma, en su tramitación parlamentaria, no se modifica sustancialmente, va a continuar aumentando el paro y no habrá en consecuencia recuperación económica posible. No tiene razón el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, cuando dice que “esta reforma es la que precisamos ahora para impulsar la recuperación económica”.
Esta reforma laboral, tal como ha sido expuesta por Zapatero, es todo un brindis al sol con un doble objetivo: no desairar a los sindicatos mayoritarios españoles por un lado y, por otro, hacer creer a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional que estamos en plena faena, luchando a brazo partido contra la crisis económica. A estas alturas de la película, y dada nuestra situación económica actual, hasta Zapatero debiera saber que ni con una reforma laboral integral sería suficiente para enderezar medianamente el rumbo de nuestra situación. Y mucho menos con esa aparente reforma con que se han despachado.
Para solucionar nuestra falta de crecimiento industrial y nuestra falta de competitividad, necesitamos una reforma laboral en toda regla y devolver a nuestro ordenamiento jurídico esa unidad fiscal que hemos perdido y la unidad de mercado, disgregado ahora en España, y que es sumamente necesario para la buena marcha de empresas y consumidores. Solamente así llegaríamos a ser plenamente competitivos y tendríamos acceso a la exportación de nuestros productos. Si por falta de competitividad las empresas no logran colocar en el mercado sus productos, no habrá posibilidad de que estas generen puestos de trabajo. De momento, mientras no cambie nuestra situación, todo lo que pueda producir la economía española no alcanza ni para cubrir el elevado gasto público de las instituciones estatales.

Gijón, 24 de junio de 2010

José Luis Valladares Fernández

jueves, 3 de junio de 2010

DEVANEOS POÉTICOS DE ZAPATERO

Viendo a Zapatero en la televisión el pasado día 1, me vino a la mente la imagen de Nerón, antiguo emperador romano, cantando sus creaciones poéticas en Neápolis o en el Quinquenal Neronia. De acuerdo con la imagen que de Nerón nos han transmitido historiadores clásicos como Tácito, Suetonio e incluso su tutor Séneca el Joven, a Zapatero solamente le faltaba la lira y la corona de laurel. Yo creo que hasta el estilo poético del presidente del Gobierno español entra dentro de los cánones del modelo utilizado por Nerón: voz impostada y hueca y expresiones jactanciosas y cuajadas de pedantería.
La actuación concreta de Zapatero a que hago referencia, se enmarca en un acto de homenaje en La Moncloa a la prestigiosa alpinista española Edurne Pasabán, ocasión que aprovecha para dar rienda suelta a su vena poética. Comienza con un canto a la resistencia que te ayuda a hacer frente a la adversidad y la incomprensión, tratando de sacar fuerzas de flaqueza. Y así, pensando quizás en sus propias dificultades, le salió esta frase claramente polisémica: “Cuanto más duras parecen las cosas, más fortaleza parece nacer en nosotros; sólo hay que luchar, luchar al máximo y tener confianza en nosotros mismos”.
Transportado por las musas al mundo del ensueño, Zapatero abre el tarro de las esencias literarias y ya no hay quien ponga coto a su verborrea poética. Como está pasándolo muy mal, ya que se ve obligado a tomar medidas impopulares, se mira al espejo y se dice a sí mismo, dirigiéndose a Edurne Pasabán: "Que cada paso sea un paso estratégico, máximo, y que no traicione nuestros valores, los que nos hacen ser lo que somos, los que hacen que otros confíen en nosotros". Y como no acaban aquí sus males, porque se siente asediado y sangra peligrosamente por la herida de la soledad, trata de sobreponerse y coger moral. De ahí que se dirija a la alpinista vasca dándose ánimos así mismo: "siempre hay otra oportunidad si los actos se acompañan de tesón y compromiso".
Como Zapatero está plenamente convencido de que sus problemas aún tienen solución, no duda en relacionar los momentos difíciles que está viviendo al verse obligado a recortar el asfixiante déficit con las dificultades experimentadas por Edurne para coronar esas imposibles y desafiantes cimas. Por eso adopta un aire solemne para decir que "lo más fértil de la historia está en el ejemplo de quienes horadan barreras y transforman las murallas en caminos".
Ya nos había dado muestras evidentes de su afición ocasional por la poesía. Un ejemplo claro de su afición por los escarceos poéticos nos lo dio en la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, celebrada en diciembre de 2009 en Copenhague. En esa cumbre, ante 192 mandatarios, sorprendió a todos transformándose en vate para pedir lealtad “con nuestros pueblos y compatriotas”. Y continuó hilvanando las frases que le iban soplando las musas: “Tenemos que lograr unir al mundo para salvar la tierra, nuestra tierra, en la que viven pobres, demasiados pobres, y ricos, demasiados ricos". Y casi extasiado sentenció: “La tierra no pertenece a nadie salvo al viento”.
No acaban aquí sus digresiones bucólicas. Además del canto continuo a la imposible “Alianza de Civilizaciones”, tampoco defraudó ante Barack Obama en el Desayuno Nacional de Oración, celebrado el pasado 4 de febrero en Washington. Allí Zapatero, campeón contrastado del paro, afirma solemnemente “quiero proclamar el más sentido compromiso con los hombres y las mujeres que en nuestras sociedades padecen, en estos tiempos difíciles, la falta de trabajo. Todos ellos deben saber que no hay tarea de la que, como gobernantes, nos sintamos más responsables; que no hay tarea que nos acucie más que la de favorecer la creación del empleo”.
Cual juglar experimentado, aunque no por ello deja de ser un rapsoda barato, Zapatero trató de embaucar a la audiencia cuando dijo con decisión: “permítanme que les hable en castellano, en la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra”. Quiso hacerles creer que hablaba en español para homenajear a los que llevaron la fe cristiana a aquellas tierras, aunque todos sus oyentes estaban al cabo de la calle de que es que no sabía ningún otro idioma. ¡Cuánto mejor sería que se dedicara a explotar sus dotes de poeta y no las de gobernante! La mayor parte de los españoles se lo agradecerían sinceramente.

Gijón, 3 de junio de 2010

José Luis Valladares Fernández

viernes, 14 de mayo de 2010

ZAPATERO NO LLEGA O SE PASA

El pobre Lazarillo de Tormes quiso armársela, una vez más, a su amo el ciego y preparó una simple paja para sorberle el vino, sin que éste se enterase. Pronto se dio cuenta el ciego de la astucia y reacciona estampando cruelmente el jarro de vino en la cabeza del pobre Lazarillo, causándole varias lesiones. A continuación el ciego, sin miramiento alguno, le lava estas heridas con vino, mientras con socarronería castellana le dice: “¿Qué te parece, Lázaro? Lo que te enfermó te sana y da salud”.
El comportamiento del ciego con el pobre Lazarillo de Tormes es imitado en la actualidad por José Luis Rodríguez Zapatero. Los españoles estamos soportando una crisis económica muy aguda, agravada considerablemente por la insensatez y la torpeza de un presidente del Gobierno totalmente irresponsable. Esta crisis ha obligado a muchos ciudadanos a reducir gastos y a sufrir privaciones, impensables pocos años antes, y hasta pasar hambre y miseria. Y ahora viene Zapatero, aunque no con la socarronería del ciego, pero sí de una manera insolente, y nos dice que la crisis que nos ha ahogado económicamente nos la cura él, imponiéndonos nuevas restricciones y dejándonos sin posibilidad de satisfacer alguna de las necesidades más elementales. Esto es: quien nos hundió en la miseria, aunque ya sin sonrisa y sin talante, se postula ahora como nuestra tabla de salvación. Y es intolerable que quien forma parte del problema quiera constituirse como nuestro salvador providencial.
El jefe del Ejecutivo español, hasta ahora, no se había preocupado lo más mínimo de la crisis. Como si estuviéramos en época de vacas gordas, seguía despilfarrando dinero público y se reía de quienes le pedían medidas concretas y estructurales que aliviaran nuestra situación económica. La crisis, según él, nos venía de fuera y pensaba que, sin hacer nada especial, cuando se arreglaran esos problemas externos, seríamos reflotados sin más. No le entraba en la cabeza que la crisis que soportamos en España es específicamente nuestra y que él es el principal responsable de la misma. No ha tenido nada que ver en esta crisis la volatilidad de los mercados financieros, ni las famosas hipotecas ‘subprime’ americanas, ni tampoco la quiebra de Lehman Brothers. Prueba de ello es que ningún país de fuera se encuentra en una situación tan precaria como nosotros.
Nuestro Gobierno fue abroncado este fin de semana pasado sin contemplaciones por los responsables políticos de Francia y Alemania, Nicolás Sarkozy y Ángela Merkel. Y hasta el propio presidente estadounidense, Barack Obama, le cantó las cuarenta a Zapatero por teléfono.
Las broncas europeas y la reconvención americana incluían amenazas claras para nuestro Ejecutivo si no realizaba inmediatamente un recorte drástico del gasto público. Ángela Merkel aseguró incluso que vigilará muy de cerca de España hasta el próximo mes de junio, fecha clave por los vencimientos de nuestra deuda pública, pues quiere comprobar que ese plan de ajuste que se nos exige, se cumple exactamente y sin dilación.
La necesidad de contar con un fondo de 750.000 millones de euros para el plan de rescate de Grecia, Portugal y España ha levantado ampollas, tanto en la Unión Europea como en el Fondo Monetario Internacional. De esa cantidad, 280.000 millones van destinados a la refinanciación de la deuda española que vence durante este año de 2010, para que nuestros impagos no afecten negativamente a la moneda comunitaria. Se trata de una cantidad muy respetable, por lo que no es de extrañar que nos sometan a una vigilancia muy estrecha y nos obliguen a admitir su tutela. Quieren estar seguros de que no seguimos endeudándonos a lo loco, como ha hecho, hasta ahora, nuestro Gobierno. Zapatero ha despilfarrado alegremente el dinero que no es suyo. De ahí que le exijan, desde ya, números y resultados, sin preocuparse por las consecuencias sociales que puedan derivarse de ello.
Los rapapolvos internacionales del fin de semana han tenido la virtud de sacar al Gobierno español de su letargo habitual y, pese a las fanfarronadas pasadas de Zapatero, a éste no le ha quedado más remedio que tragarse su orgullo y anunciar desde la tribuna del Congreso un recorte drástico de gastos. En la comparecencia de ayer día 12 de mayo, con la cara demudada, se vio obligado a desdecirse de afirmaciones recientes y anunciar el mayor recorte social de la historia democrática española. Se había cansado de anunciar solemnemente que no se tocarían ni las pensiones, ni el sueldo de los funcionarios, ni nada que supusiera la más mínima merma del Estado de Bienestar. Y cada vez que había ocasión para ello, acusaba a Rajoy de haber pertenecido al Gobierno del decretazo, que había cometido la enorme infamia de congelar el sueldo a los funcionarios.
Seguro que más de uno se quedó perplejo cuando Zapatero subió a la tribuna de oradores y anunció que su Gobierno rebajará el 5% las retribuciones de los empleados públicos durante este año y las mantendrá congeladas durante todo el año 2011. Palabras mayores, ya que no se trata solamente de congelar el sueldo de los funcionarios como hizo Aznar. Incluye también una rebaja sustancial del mismo. El recorte para los altos cargos, será del 15%, equiparándolo a la rebaja que van a experimentar los propios miembros del Gobierno.
Las sorpresas no acaban aquí. Anuncia igualmente que el Ejecutivo no revalorizará las pensiones durante el próximo año, como venía siendo habitual. Se salvarán de la quema las no contributivas y las mínimas. Suprimirá el denominado cheque-bebé de 2.500 euros por nacimiento y se reducirán significativamente, ahí es nada, las ayudas a las personas dependientes. Y todo esto se va a aprobar, de manera urgente, en uno de los próximos Consejos de Ministros sin pasar, como sería lógico, por el Parlamento español. Como se ve, más que de una rectificación de posturas anteriores, se trata de una enmienda a la totalidad de la política social de Zapatero, mantenida hasta ahora contra viento y marea.
En esta ocasión, Zapatero no solamente ha llegado. El jefe del Ejecutivo, en esta ocasión, se ha pasado unos cuantos pueblos. Evidentemente hay muchas partidas donde se pueden recortar gastos. Pero eligió el camino más fácil, hacer pagar a los funcionarios, a los jubilados y a los más desfavorecidos socialmente, el grueso principal de la factura de la crisis, acrecentada de manera notable por su manera irresponsable de actuar. Son precisamente los funcionarios y los pensionistas, colectivos donde no hay despilfarros, los que salen peor parados, en este intento de frenar el derroche del gasto público.
Las necesarias reformas estructurales, que se le vienen pidiendo desde el inicio de la crisis económica, apenas si las mencionó. Se limitó a afirmar que la reforma laboral espera tenerla lista antes de que concluya mayo. El alcance de la misma dependerá naturalmente de las concesiones que estén dispuestos a hacer Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, corresponsables auténticos de que España haya terminado convertida en un vergonzoso protectorado europeo.
Es sintomático, en cambio, que Zapatero no dijera nada de los sueldos de los políticos. Tampoco hizo alusión alguna a las subvenciones millonarias con que domestica a los sindicatos mayoritarios y a las Organizaciones Empresariales y políticas. Somos también el país de toda la Unión Europea, donde hay más coches oficiales, pero esto para Zapatero es pura simbología y no hay por qué perder tiempo en tales minucias. No hay manera de que elimine los ministerios, inútiles tal como fue aprobado en el propio Parlamento. Ayer mismo, el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, se lo volvió a recordar, insistiendo de nuevo en la conveniencia de la supresión de la vicepresidencia tercera del Gobierno, el Ministerio de Igualdad y el de Vivienda y de reunificar, en una sola cartera ministerial, los ministerios de Educación y de Cultura por un lado y el de Trabajo y de Sanidad por otro.
Además de este plan de emergencia que obliga vergonzosamente a funcionarios y jubilados a pagar los excesos obscenos de Zapatero en cuestión económica, queda en el aire, cual espada de Damocles, la posibilidad de incrementar nuevamente los impuestos. Aunque no habló claro sobre este asunto, dejó entrever la puesta en marcha de una nueva remesa de medidas fiscales. Y aunque afirmó que es “plenamente sensible” y en consecuencia, a la hora de repartir las cargas, deberán “hacer un esfuerzo mayor” los que cuenten con más capacidad, seguro que serán las sufridas clases medias las que, como siempre, carguen con la parte peor.
Es sorprendente que Zapatero, ante nuestras dificultades económicas crecientes y las exigencias de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, solamente prevea ahorrarse 600 millones de euros al restringir la Ayuda al Desarrollo. Si prescindiera de una vez de las pintorescas subvenciones y ayudas que concede regularmente a los dictadores que aún andan sueltos por ahí, se encontraría con un sustancial ahorro de unos 30,000 millones de euros. Exactamente el doble de lo que prevé ahorrar con el plan que desgranó ayer en el Parlamento.
Si a Zapatero le quedara algo de dignidad, pediría públicamente perdón por el desastre económico en que nos ha metido y por la chapuza nacional que ha organizado, y presentaría su dimisión irrevocable para que otra persona más sensata enderezara el entuerto. Al menos disolvería las cortes y convocaría nuevas elecciones para que sea el pueblo soberano el que decida quién debe sacarnos de este atolladero. Pero ¡no nos caerá esa breva!

Gijón, 13 de mayo de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 8 de febrero de 2010

ZAPATERO Y SU AISLAMIENTO INTERNACIONAL

No hay duda de que José Luis Rodríguez Zapatero es un gafe y que, para colmo de males, es un personaje tremendamente inoportuno. Zapatero, por supuesto, no hubiera valido para general de Napoleón Bonaparte. Napoleón prefería a los generales que les riera la suerte, antes que a los buenos estrategas. Es tal la fama de gafe de Zapatero, que ni los políticos foráneos querían su ayuda, cuando optaban a dirigir a sus países. El candidato al que apoyaba salía siempre derrotado y ganaban aquellos que el tildaba de “fracasados”. Fue muy llamativo el caso de Ségolène Royal en Francia, John Kerry en Estados Unidos y, sobre todo el de la “fracasada” Angela Merkel en Alemania.
Esperaba Zapatero la presidencia de turno de la Unión Europea como agua de mayo. Pensaba que con este evento se acababan todos sus males y mejoraría considerablemente, a nivel mundial, su deteriorada imagen política. De ahí que, a mayor gloria suya, organizó actos y gastó dinero sin cuento para preparar su aterrizaje al frente de la Europa de los 27. Pero su mala estrella se hizo presente desde el primer momento. Le pasó lo que a la mujer del cuento de la lechera. Los focos de la Unión Europea, en vez de darle el ansiado prestigio político que buscaba, iluminaron todas sus miserias, apareciendo así, a los ojos de Europa, el verdadero Zapatero.
La inoportunidad de Zapatero se ha hecho patente en muchos de sus actos, desde que es secretario general del PSOE. Entre sus gestos inconvenientes más llamativos, y con implicaciones negativas para España, está el del desfile de la Hispanidad del 13 de octubre de 2003. En esa ocasión, permaneció sentado y sin aplaudir, como exige la decencia política, el paso de la bandera de Estados Unidos. Hace muy pocos días, en el Desayuno de Oración, al que fue invitado por Obama, también dio la nota. Después del “Dios bendiga a América” con que se inauguró el acto, un senador realizó una oración. Todos los presentes sin excepción, con independencia del credo religioso que profesaran, reclinaron sus cabezas, todos, menos Zapatero.
Todo esto, claro está, le ocurre al presidente del Gobierno español por no saber estar. Quizás necesite, al igual que de economía, alguna tarde que otra con clases de Urbanidad. Así aprendería, al menos, a saber comportarse debidamente. Una vez impuesto en tan elemental materia, posiblemente se diera cuenta que se trata de una disciplina muy útil que debiera tener hueco, en lugar de otras cuestiones, en su polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía.
Es evidente que Zapatero utiliza estos gestos displicentes para dar la nota, pensando que así aumenta su popularidad. Busca desesperadamente una proyección internacional para presumir aquí en España. Es tremendamente ególatra, muy pagado de sí mismo, y es capaz de cualquier cosa, hasta de hacer el ridículo, por lograr una primera plana o una fotografía más. Mendigó lo indecible una cita con George W. Bush para mejorar su “curriculum”. Pero lo único que consiguió de Busch, en aquella cumbre de la OTAN celebrada en Bucarest el 4 de abril de 2008, fue un escueto "hola, hola, felicidades". De esta cumbre salió en los medios una fotografía del auténtico Zapatero, que aparece aburrido y aislado de los demás mandatarios internacionales.
Se le abrió el cielo con la llegada de Barack Obama a La Casa Blanca y quiso convertirse en su perrito faldero. Lo malo es que Obama, al parecer, ya le conoce también y ha dado al traste con la conjunción planetaria augurada por Leire Pajín. Lo único que ha habido es un auténtico plantón planetario por parte de Obama que ha desesperado a nuestro Gobierno. Y no se si Zapatero no se da cuenta, o es que tiene más moral que el Alcoyano, pues, a pesar de los desaires él sigue recabando la atención de Obama. Zapatero, que sigue instalado en la falacia, no puede contar mas que con los dictadorzuelos sudamericanos Evo Morales, Hugo Chávez y también, aunque con reparos, con los hermanos Castro de Cuba. Sombrío panorama para un Zapatero tan orgulloso y tan celoso de su imagen y de su persona.
Es también muy habitual que Zapatero haga espantadas de alguna ceremonia que otra, donde su presencia era inexcusable. Es el caso muy reciente del funeral por el soldado John Felipe Romero Meneses, muerto en la guerra de Afganistán, y que se celebró en el cuartel del Bruc de Barcelona. El Desayuno de Oración con Obama pasaba a ser algo secundario, teniendo en cuenta que este joven soldado murió en acto de servicio, bajo la bandera de España. Su sitio estaba en el funeral, para honrar al soldado y expresar la condolencia del Gobierno a sus padres. Esta ausencia es más culpable, ya que podía compaginar ambos actos, el funeral y Desayuno de Oración en América.
La preparación del discurso no es motivo suficiente para justificar su ausencia en el funeral. Total, todo lo que allí dijo, que España es un país multicultural y poco más, aparte de la cita del Deuteronomio, tenía muy poco que ver con aquel acto tradicional de oración. Por descontado que hablaba en español -él dijo “castellano”-, no porque fuera el primer idioma que se utilizó allí para rezar al Dios del Evangelio; hablaba español porque es el único idioma que conoce medianamente.
También es cierto que Zapatero, en vez del versículo truncado del Deuteronomio, debió utilizar algún pasaje del Apocalipsis, por estar mucho más de acuerdo con las realidades que vivimos en España.

Gijón, 8 de febrero de 2010

José Luis Valladares Fernández

martes, 29 de septiembre de 2009

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA CRISIS ECONÓMICA


Lo malo no es que Zapatero nos haya hecho reír con su absurdo discurso en la ONU. Nosotros ya le conocemos sobradamente y sabemos de antemano lo que puede dar de sí. Lo malo es que se habrá carcajeado de él todo el mundo y, cómo no, de todos nosotros, por el tipo de persona que tenemos al frente de nuestro Gobierno. Es bochornoso que quien nos representa se despache, muy solemnemente, eso si, con tal tipo de simplezas. Es para ponerse uno colorado y sentir hasta vergüenza ajena.
Ya el mismo miércoles día 23, tan pronto le dieron cancha, sorprendió a propios y a extraños al afirmar que el cambio climático era el causante de la crisis económica. Seguro que los que le escuchaban tuvieron que hacer grandes esfuerzos para poder mantener la seriedad y la compostura que exige el protocolo. Semejante afirmación, para vergüenza nuestra, solamente se le puede ocurrir a José Luis Rodríguez Zapatero.
Son notables los esfuerzos del presidente para eludir cualquier tipo de responsabilidad en la crisis económica que padecemos, mucho más grave que la del resto de países. Dada su terquedad numantina en negar la crisis, no se arbitraron las medidas estructurales precisas para afrontarla convenientemente aminorando así sus efectos más perniciosos. Y ese empecinamiento del jefe del Ejecutivo en no tomar medidas a tiempo, terminó por meternos de lleno en ese pozo sin fondo del que va a ser muy difícil salir.
Pero Zapatero no tiene culpa de nada. Cuando ya no era posible negar la crisis, nuestra economía, para él, simplemente sufría las consecuencias de la crisis financiera internacional. Pero no había problema alguno, ya que los españoles estábamos mejor preparados que nadie para hacer frente a ese estado de cosas. E incluso insinuaba que saldríamos de la crisis antes que el resto de los países de nuestro entorno. Nuestra economía, gracias a sus oportunas previsiones, estaba a años luz por delante de Italia. Y en muy poco tiempo sobrepasaríamos también a Francia. Como iba de faroles, afirmaba, una y otra vez, que estábamos en la ‘Champion League’ de las economías mundiales.
Cuando se hizo patente que esta afirmación era una memez en toda regla, Zapatero comenzó a culpar de las particularidades de la crisis española a Bush, a los banqueros y a los especuladores patrios, al Gobierno de Aznar y, sobre todo, a la burbuja inmobiliaria. Como se trataba de una atribución de culpabilidades demasiado simplista, no convencía a nadie. De ahí que el dedo acusador siga apuntando directamente a Zapatero como principal responsable. Pero él, una vez más, se declarará inocente y buscará algún otro culpable, en este caso el cambio climático. Y si esto no es suficiente, terminará por culpar de la crisis económica a Marco o al abuelo de Heidi.
Aunque es algo muy inusual en él, hasta el mismo Zapatero advirtió su monumental metedura de pata. De ahí que a las pocas horas de afirmar que la crisis estaba originada por el cambio climático, da marcha atrás y señala que ese cambio climático es solamente una de las causas de la recesión, para apuntillar más tarde que “es mucho más devastador que la crisis”. A partir de este momento, el presunto calentamiento de nuestro planeta pasó a ser uno de los ejes del vacio discurso de Zapatero ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
A todo esto, suficiente para convertir a los españoles en el hazmerreir de todo el mundo, hay que añadir el affaire de la foto familiar con los inquilinos de la Casa Blanca. Esto fue ya el remate del despropósito. Es inconcebible que Zapatero, tan soberbio, tan pagado de sí mismo y tan celoso de sublimar su imagen, hiciera tan espantoso ridículo en un acto público y oficial.
Quizás deba pensar en despedir asesores, aligerando así los excesivos gastos de las cuentas públicas. Pues si los asesores no le informaron del protocolo obligado para una fotografía oficial, o es que lo desconocen por no ser verdaderos especialistas en política de diseño, o es que les interesa solazarse con el ridículo del asesorado. Y para más INRI y que la befa sea más universal, viene el propio Zapatero después y prácticamente exige el secuestro de la fotografía en cuestión. De esta manera, la curiosidad de cualquier mortal queda plenamente asegurada y el morbo crece de manera incontenible tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Allí, quiera o no quiera Zapatero, su familia representaba oficialmente a todas las familias españolas y, quizás, no todos sus miembros iban de acuerdo con los estándares sociales al uso. Y mal que nos pese, fuera de España, piensan que todos los españoles somos iguales y nos miden a todos con el mismo rasero. Y no somos todos iguales. A la hora de hacer el ridículo, evidentemente, unos son más iguales que otros.

Gijón, 26 de septiembre de 2009

José Luis Valladares Fernández

lunes, 29 de junio de 2009

LEIRE PAJÍN O EL ÉXTASIS DE UNA PROGRE

Hasta el año 2004, Leire Pajín era una estrella mortecina que necesitaba a su progenitor, José María Pajín, para dar algún que otro destello sobre el cielo de Alicante. Es cierto que en el año 2000 comenzó a emerger al encabezar la lista al Congreso de su partido por Alicante, pero todavía carecía de luz propia, aunque al poco tiempo fuera incorporada al equipo Nueva Vía de Zapatero. Fue en el 2004, con la victoria socialista en las urnas, cuando Zapatero la nombra secretaria de Estado de Cooperación Internacional.
Con este nombramiento, Leire Pajín se sintió ya transportada al olimpo de los dioses y comienza a comportarse como quien está por encima del resto de los mortales. A partir de aquí, comienza a actuar como sacerdotisa mayor del pretendido progresismo socialista y a aprovecharse del cargo y de las prebendas que éste comporta.
Con estos progres de pandereta, por lo visto, no tiene nada que ver ese famoso código de buen gobierno promulgado por ellos mismos. Y, en consecuencia, ahí la tenemos, al poco de estrenar su cargo, vociferando endiabladamente en el aeropuerto de Menorca contra el personal de AENA porque no la dejaban utilizar la sala VIP de la instalación, mientras esperaba su vuelo a Madrid. Esta es la tipa que, encima, quiere dictarnos normas obligatorias de comportamiento ético.
Como se trata de una chica de rompe y rasga, que vale para todas las estaciones y para todas las ocasiones, abundará en comportamientos francamente llamativos. Al año siguiente del incidente de Menorca, interviene en otro nuevo numerito que la retrata de cuerpo entero, donde aparece como persona altanera y tremendamente maleducada. El 27 de Abril de 2005 regresaba de México en el vuelo 6400 de Iberia, junto con las dos subalternas que la habían acompañado en la misión diplomática. No se si porque en la business plus class las bebidas son gratis, o simplemente por que les gustaba, el caso es que se excedieron en el número de cubalibres de ron, dando lugar a escenas tabernarias tremendamente molestas para el resto de pasajeros de la misma clase.
Menos molesto resultó su viaje a Maputo, capital de Mozambique, acompañando a la Vicepresidenta el 8 de marzo de 2006, para celebrar allí el día Internacional de la Mujer Trabajadora. De la Vega y Pajín, disfrazadas de indígenas lugareñas, protagonizaron unos actos poco edificantes, bailando al son de ritmos ancestrales de África. Ni una ni la otra hicieron mucho hincapié en la liberación de las mujeres del África subsahariana.
Quizás haya que hacer caso a aquella mujer quiromántica que, según relata la misma Leire Pajín, la auguró un futuro tremendamente esplendoroso. Es en el 37º Congreso Federal de primeros de julio de 2008 cuando, de la mano de Zapatero, da un salto más y pasa a ser la gran vestal del trasnochado socialismo español. Al asumir el cargo de secretaria de Organización, supliendo al inefable José Blanco, se coloca en lo más alto de la galaxia socialista. Desde semejante atalaya procurará mantener intacta la llama que ilumina todas las actuaciones de Zapatero y las esencias doctrinales de la militancia socialista.
Dice Zapatero que Pajín es “de lo mejor que tiene el PSOE”. Si Leire Pajín es de lo mejor, es que no andan muy sobrados de personalidades de valía dentro del PSOE. Al menos, en el círculo de Zapatero. Quizás se deba esto a que Zapatero se rodea intencionadamente de auténticas medianías para que no desentonen con él y le dejen mal. Es demasiado narcisista para tener a su lado a personas que puedan hacerle sombra. Todo en su entorno tiene que ser gris.
Pajín es además extraordinariamente mediocre y muy propensa al dislate laudatorio y doctrinal. Como dice el perro Marcelo, en Estrella Digital, esta “chica no tiene término medio. O se lía a palos con todo el PP y haciendo acopio de cualquier cosa que se le ocurre, o se viste de hada madrina, saca la varita mágica y convierte a los ratones coloraos de la crisis económica en blancos corceles que tiran briosos de la carroza de su ídolo”.
Es normal que Leire Pajín fracase estrepitosamente como número tres del partido socialista. Y esto, aunque ponga en el asador toda su mejor voluntad por hacerlo bien. Carece de facultades para presentarse como referente absoluto de un partido, en el que hay tanta vaca sagrada que, además, no están del todo conformes con las soluciones revisionistas que quiere imponer el jefe. A esto hay que agregar otro problema, el fantasma de “Pepiño” volando día y noche sobre su cabeza. Es incapaz de prescindir, cuando habla y cuando gesticula, de su enorme preocupación por imitar a su predecesor en el cargo. Actúa con mucho miedo a no dar la talla y a que los militantes socialistas añoren las baladronadas del anterior Secretario de Organización.
Leire Pajín tiene otro problema muy grave que, ante Zapatero, se siente transportada al sétimo cielo, poseída de un arrebato místico inenarrable. Para ella, Zapatero es un dios sublime que con solamente mirar a este mundo, ya hará que tiemblen los cimientos de la propia historia humana. Es tal la devoción por el jefe, que Pajín se felicita por haber coincidido en el tiempo con él y con Obama. Cualquier cosa que toque ZP estará siempre impregnada para esta pobre visionaria de ataques extraordinarios de genialidad divina, como la modificación del matrimonio civil y, en un futuro no muy lejano, la interrupción voluntaria del embarazo que garantizará una maternidad responsable.
Nadie más feliz que esta sacerdotisa del templo de Ferraz al sentirse profeta y poder anunciar desde su elevada galaxia, en rigurosa exclusiva mundial, la buena nueva que se avecina para los que afortunadamente vivimos en la era de ZP. Algo tan extraordinario que va a marcar nuestras vidas y en lo que han puesto su esperanza muchos seres humanos. “Les sugiero –dice la inefable Pajín- que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas, a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EE UU y Zapatero presidiendo la UE.
Absorta en su éxtasis, la visionaria Pajín no tiene en cuenta una cosa, que Obama puede tomar disposiciones, más o menos acertadas, sobre la marcha de Estados Unidos. Zapatero, en cambio, cuando en 2010 asuma la presidencia de la UE, carecerá de poderes ejecutivos. Simplemente presidirá las reuniones del Consejo y, de cara al exterior, representará políticamente a Europa. Su función será simplemente administrativa, nada más. Esto quiere decir que Obama, en su país, será todo un planeta o un astro con luz propia, mientras que Zapatero no pasa de ser un simple meteorito presto a estrellarse contra el planeta tierra.
El exceso de celo de Leire Pajín, por encumbrar a su jefe, ha suscitado las primeras protestas. Y esto ha dado lugar a que el brillo de su estrella comience a eclipsarse.

José Luis Valladares Fernández

lunes, 22 de junio de 2009

IGNORANCIA PRESUNTUOSA

Está muy claro que Obama y Zapatero sintonizan perfectamente. Zapatero, al menos, no puede vivir sin Obama. No queda día, ni circunstancia, que no le invoque, hasta para las cuestionas más nimias. En ignorancia, desde luego, Obama y Zapatero parecen dos almas gemelas.
El pasado 4 de Junio Barack Obama pronuncia un discurso en la Universidad del Cairo donde reclama el inicio de una época de paz y de entendimiento entre EE UU y el Islam. Exige una especie de colaboración modélica entre la religión islámica y el cristianismo, al estilo de la que se vivió en la Córdoba andaluza entre islamistas, cristianos y judíos durante la dominación árabe en España. Da incluso a entender que, esta extraordinaria convivencia interreligiosa, fue avalada por la Inquisición.
La ignorancia que demuestra Obama con esta afirmación es mayúscula. En Al-Ándalus, la paz religiosa se estableció cuando los Reyes Católicos pusieron fin al dominio musulmán en la península. La población de Al-Ándalus era muy heterogénea. Había musulmanes árabes y bereberes. Existía también una colonia importante de mozárabes o hispanogodos que, conservando su religión cristiana, adoptaron la forma de vida de los musulmanes. Los judíos también formaban parte de esa población, sin olvidarnos de otro grupo, denominado muladíes, antiguos cristianos que se convirtieron al Islam.
Pero la convivencia pacífica entre las distintas etnias y corrientes culturales solamente existió en el discurso de Obama o en la mente de quien le haya escrito el discurso. La estructura social estaba muy condicionada por el Islam o comunidad de creyentes, cuyos juristas establecieron una sociedad con dos clases, los libres y los esclavos. Los libres o clase dominante la formaban los árabes, los bereberes y los muladíes. A los mozárabes y a los judíos no les quedaba otro papel que el de esclavos y como tales eran tratados.
Tanto los mozárabes como los judíos que aceptaban ese vasallaje, gozaban de ciertas libertades, aunque sometidos a ciertas obligaciones. Simplemente eran tolerados. Debían pagar dos tipos de tributos: el impuesto personal y el impuesto predial por la producción de las tierras. Tenían prohibido ejercer cargos públicos y estaban obligados a vivir en barrios separados de los musulmanes. Además estaban obligados a ser hospitalarios con los musulmanes que lo necesitaran, sin nada a cambio.
Los cristianos que no abrazaban el Islam o no aceptaban el yugo de la esclavitud pasaban a ser automáticamente infieles y, en consecuencia, aniquilados, tal como indica el Corán. Es más, hasta los mismos mozárabes que habían aceptado ese vasallaje, al menor signo de rebelión, tenían que huir a los reinos cristianos del norte si no querían ser aniquilados.
El fundamentalismo islámico exigía el cumplimiento exacto, al pie de la letra, de los preceptos coránicos, tal como Alá se los reveló a su profeta Mahoma. Y mucho más, bajo la égida de los Almohades. Ahí está el caso del árabe Averroes y el judío Maimónides. Maimónides y su familia se vieron obligados a aparentar su conversión al Islam y cambiar muy a menudo de residencia por la España musulmana. Maimónides terminó por huir, primero a Alejandría, y después a Egipto donde, para vivir, ejercía la medicina. Exactamente lo mismo tuvo que hacer Averroes que, en varias disciplinas había sido maestro de Maimónides.
Los conocimientos de Obama, y no digamos los de Zapatero, no dan para más. Dan por buena la tendencia actual de la prensa de considerar al Islam como una religión de paz. La intención de Obama de reconciliar a EE UU y al Islam, es una idea tan mesiánica como la paz que esperaba firmar Zapatero con los etarras.
Dejando a un lado el caso de Obama, centrémonos en Zapatero. Zapatero habrá sido una víctima más de la malhadada LOGSE y, como tal, le sobra ignorancia. Pero peor que esa ignorancia es su maldad. Su postura ante la Alianza de Civilizaciones denota que conoce el tema simplemente de oídas, y se aferra a él porque intuye que así puede meterle un gol al cristianismo.
Es evidente que, tanto Zapatero como sus devotos, piensan que han descubierto la pólvora con esto de la Alianza de Civilizaciones. No se espera menos de quien se siente iluminado, como si fuera todo un profeta de la post-modernidad. La realidad es muy distinta. Se trata de un simple plagio de la propuesta que hizo Jatami ante la ONU en septiembre de 1998. Zapatero se limitó a sustituir la palabra Dialogo por la de Alianza.
Es evidente que Zapatero, con su Alianza de Civilizaciones, pretende encubrir el carácter fundamentalista del Islam militante. Por el motivo que sea, tiende a esconder lo que es patente, que el terrorismo internacional es mayoritariamente islámico, y que, en su mayor parte, procede del mundo árabe. Y Zapatero trata de desligar el fenómeno terrorista de las civilizaciones, cuando todos sabemos la relación estrecha que existe entre ese terrorismo y las enseñanzas de la religión islámica.
Tanto si es Alianza como si es Diálogo se buscaría el entendimiento entre las distintas culturas, nunca el cambio o transformación de alguna de ellas. Es tanto como reconocer que nuestros valores no son universales y que, como mucho, estarían al mismo nivel que los de los otros, sean estos amigos o enemigos. Estaríamos en un planteamiento típicamente relativista. Enmascararíamos la raíz de los problemas, banalizaríamos las desigualdades y sería absurdo luchar contra el yihadismo. Y al igualar todas las culturas, poniéndolas en el mismo plano, legitimaríamos plenamente lo que conocemos por relativismo social.
Tenemos además otro problema, que se le escapa a Zapatero. Una Alianza presupone que se comparten un cierto número de conceptos en común. Y nada más evidente que el mundo islámico no comparte ni un solo concepto con la cultura de occidente que, a veces, recibe el nombre de humanismo cristiano.

José Luis Valladares Fernández

miércoles, 13 de mayo de 2009

SIMPLEZA O DESFACHATEZ

Cada vez que un miembro del PSOE se encuentra ante un micrófono abierto, no sabe hacer otra cosa que insultar o dedicarse a soltar, una tras otra, toda una sarta de enormes simplezas y estupideces de lo más absurdo. No saben abrir la boca para decir algo sensato y desprovisto de toda desfachatez. Aunque los miembros del Gobierno no se quedan cortos, Leire Pajín se lleva la palma en soltar toda esa ristra de llamativas simplezas. A la desfachatez no llega ya que, para eso, hace falta más inteligencia. La desfachatez se la dejamos para la Vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega, que puede sentar cátedra en la materia.
Por culpa de las elecciones al Parlamento Europeo, y algo tendrá que ver con ello las encuestas de que disponen, se han soltado el pelo y no dan abasto a soltar sandeces. Comienzan por fiar toda nuestra recuperación económica en la actuación de Barack Obama que supone, dicen, toda una ventana de esperanza al mundo. Y en esa recuperación también nos va a echar una mano el primer ministro británico Gordon Brown.
Al hilo de esta hipotética recuperación, Leire Pajín exige a Mariano Rajoy que se deje de palabras huecas y arrime el hombro y se ponga a trabajar para sacar a España de la crisis. Se exige, tanto a Mariano como a todo el Partido Popular, una colaboración ciega con las huestes socialistas, dejando a un lado sus propias recetas, de las que el PSOE no quiere ni oír hablar. Nada de escuchar a la oposición, cuyas soluciones son perversas y trasnochadas. Más que socios colaboradores, piden cómplices colaboradores que no cuestionen las ocurrencias del Gobierno a la hora de buscar salidas a la crisis.
Después de llamar cínicos e hipócritas a los del Partido popular, la secretaria de organización del PSOE les pide que no presenten las elecciones europeas del 7 de junio próximo en términos de moción de censura contra el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Que lo hagan contra los gobiernos de las Comunidades Autónomas de Madrid y de Valencia, donde, dice, da vergüenza cómo gobiernan.
Dice Pajín que es el momento de la verdad de los socialistas. Para el PSOE, la victoria empezará al día siguiente de las elecciones y que, desde esa fecha, comenzaran a trabajar desde el Parlamento Europeo para conquistar derechos y un mundo más libre y solidario. E insistió en el compromiso de todo su partido para construir una nueva Europa más justa y solidaria, donde ya no tendrán cabida los paraísos fiscales, lo que hará temblar a los que tienen ahí sus reservas, que no son otros que los cínicos y egoístas que trajeron esta crisis, es decir Aznar con sus mesnadas y el mismo George Bush. El Partido Popular es el verdadero culpable de todo lo malo que afecta a la sociedad española.
En relación con las próximas elecciones europeas, Leire Pajín augura una amplia victoria de sus huestes, lo que les dará una voz potente en Europa para que el PP no vuelva a engañar. Y esto lo dice quien no ha dicho una verdad en su vida.
. En la rueda de prensa habitual de los lunes, tras la Comisión Permanente del PSOE, Pajín, con toda su cara dura, acusa al PP de alegrarse "incluso de los datos económicos negativos”. El Gobierno, dice, “es el primer interesado en salir de la crisis cuanto antes”. El Partido Popular, en cambio, quiere “que dure hasta las elecciones” para ver si así recuperan el poder. Y afirma con rotundidez que Zapatero, en el Debate sobre el estado de la Nación, ofrecerá todo un catálogo de soluciones, frente al catálogo de de fracasos de Mariano Rajoy. Todo un esperpento absurdo, destinado quizás a la movilización del electorado de izquierda, ante la proximidad de las elecciones al Parlamento Europeo.
No es de extrañar que los secuaces de Zapatero hablen de esta manera. Leire Pajín, y antes José Blanco, no hacen más que seguir el ejemplo que les marca el jefe, el gran timonel del socialismo español. Este es un ejemplo: no hace mucho que, refiriéndose a la herencia que le dejó José María Aznar, afirmó que había sido aceptable. Pero esta herencia, al lado de lo acumulado durante estos cinco años de su gobierno, era muy poca cosa, prácticamente calderilla.
En el PSOE son así y, cuando abren la boca, no se ahorran epítetos a la hora de zaherir a la oposición. Simultáneamente se atribuyen todo tipo de bondades a sus actuaciones. Y si resultan negativas, como es el caso de la disminución de los ingresos estatales por impuestos y de la caída preocupante de la inflación, procuran hacer de ellos una lectura torticera y ver bondades donde no hay más que un hecho alarmante.
Esto es lo que les ha llevado a decir que esa disminución de ingresos era debida a una menor presión fiscal. No quieren admitir que esa menor recaudación se debe a que ha bajado exageradamente la actividad empresarial.
Otro tanto ocurrió con la inflación. Presumían de haber frenado los precios de los artículos atribuyéndose esto como un hecho meritorio. Pero todo el mundo sabe que esa caída de la inflación es un hecho alarmante debido al desplome del consumo. Por culpa de la crisis, disminuyeron fuertemente las ventas, lo que determinó una manifiesta bajada del precio de los artículos.
En el PSOE son incorregibles, y lo de ellos es la propaganda, aunque ésta no tenga nada que ver con la realidad. Saben escenificar lo que sea y vender humo como nadie y el pueblo, demasiado crédulo, no acaba de aprender. Y eso que, a veces, pagan muy caro por dejarse llevar de esa ingenuidad y candidez inexplicables.

José Luis Valladares Fernández