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domingo, 4 de diciembre de 2011

IRRESPONSABLE HASTA EL FINAL

Parece ser que este Gobierno aún no se ha enterado de que ha llegado al final de su mandato y, aunque está en funciones, se comporta como si tuviera toda una legislatura por delante. Cuatro días después de las elecciones generales que han sentenciado su salida definitiva del Gobierno, da muestras una vez más de su falta de dignidad y se embarca en una nueva distribución de dinero público, esta vez para la Memoria Histórica. En realidad es lo que ha hecho profusamente  desde que José Luis Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa: repartir dinero a espuertas, y sin el menor pudor, entre las más insospechadas ONGs y Fundaciones de todo tipo, casi siempre, eso sí,  afines al partido socialista.

Y si es un auténtico disparate repartir dinero público a manos llenas en circunstancias normales, resulta tremendamente obsceno hacerlo cuando la crisis económica nos golpea de manera tan despiadada y nos coloca al borde de la quiebra nacional. Pero esto a Zapatero no le dice nada. Antes que dejar a sus amigos sin ese millonario maná, prefiere hipotecar, por otros muchos años, el futuro de todos los españoles, como en su día prefirió entrar a saco en las pensiones de los jubilados y en el salario de los trabajadores públicos. Y da a entender que seguirá con estas adjudicaciones importantes, de un dinero que  no tenemos, hasta el mismo día de la investidura del nuevo presidente del Gobierno.

Como si no fuese con él, Rodríguez Zapatero  lleva ya  dos legislaturas, que parecen eternas, saqueando impunemente las arcas públicas, para dar pábulo a su trasnochada idea de España. Y ese dinero,  que proviene de los impuestos de todos nosotros, lo utiliza sin el menor reparo, entre otras cosas,  para dividir a los españoles con su desdichada Memoria Histórica, para comprar la paz a los sindicatos, para la entelequia de la Alianza de Civilizaciones o para promocionar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres del mundo subdesarrollado, que es tanto como exportar a otros países la cultura del aborto.

En este caso concreto, Zapatero prescinde de toda decencia moral y política, y a pesar de haber cesado ya oficialmente y estar su Gobierno en funciones, utiliza el Boletín Oficial del Estado del 25 de noviembre, para regalar 5.630.524,09 euros a varias asociaciones que están ocupadas en sacar adelante  distintos proyectos relacionados con las víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo. Se trata de un último y desleal esfuerzo para ahondar aún más la división de los españoles con la  Memoria Histórica y desprestigiar lo más posible el espíritu  de la transición. Hasta ahora y desde que en 2008 se concedieran las primeras subvenciones, el Gobierno ha destinado la nada despreciable cifra de 25.100.000 de euros a proyectos relacionados directamente con la Memoria Histórica.

Lo más llamativo de esta adjudicación es que se produce 24 horas después de que en el Boletín Oficial del Estado apareciese el cese del presidente del Gobierno y de todos sus ministros y cuatro días después de las elecciones generales que determinaron el descalabro del partido socialista. Y por si esto fuera poco, los proyectos subvencionados se ejecutarán a lo largo de 1912, por lo tanto bajo la Presidencia de Mariano Rajoy. Es en el Boletín Oficial del Estado del 25 de noviembre, donde aparece la resolución definitiva, dictada por el Ministerio de la Presidencia, sobre las subvenciones correspondientes al año 2011. En dicho Boletín, como es lógico, aparecen también los beneficiarios, los proyectos subvencionados y las cantidades concedidas a cada uno de ellos.

Como ha venido sucediendo desde que José Luis Rodríguez Zapatero abrió la espita de las subvenciones, con esta última entrega del Gobierno en funciones, se ha beneficiado principalmente a entidades vinculadas a la izquierda, como es el propio Partido Socialista, el Partido Comunista y varias ONGs y Fundaciones afines. Y como no podía ser menos, también están entre los agraciados los sindicatos de UGT, CC.OO y la CGT. Es más, se ha creado alguna que otra ONG y alguna fundación “ad hoc” para recibir las ayudas concedidas a las actividades destinadas a la exhumación y  dignificación de fosas que guarden alguna relación con la Guerra Civil y el franquismo. Esta vez se premia también la recopilación de documentos referidos al mismo tema.

Antes de abandonar definitivamente La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero ha querido rubricar un  último servicio a su ley fetiche de la recuperación de la Memoria Histórica, con la adjudicación de estas subvenciones. La cantidad más importante de dinero de esta convocatoria, 100.000 euros, se los lleva el proyecto 267.1, presentado por la Asociación contra el Silencio y el Olvido. Se trata de construir un panteón para depositar en él, los restos exhumados en el antiguo cementerio de San Rafael de Málaga. La Fundación Largo Caballero se lleva 28.800 euros para el estudio de varios testimonios orales.

Otras dos fundaciones, la Fundación Pablo Iglesias y la Fundación Ideas para el Progreso que dirige el ínclito Jesús Caldera, recibieron 40.000 euros cada una, para identificar y recuperar la memoria de los órganos de dirección de las organizaciones socialistas entre los años 1939 a 1955. No se quedó corto Rodríguez Zapatero a la hora de gratificar a organizaciones leonesas afines, como son, entre otras, la Fundación Cultural Miguel Hernández a la que concede 27.000 euros,  la Asociación Manuel Azaña, que se alza con 29.200 euros y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de León, que se embolsa 59.754,91 euros, por “diversos trabajos de investigación y exhumación de tres fosas comunes en la provincia de León.

También la Universidad de León es premiada con 55.388,50 euros para realizar un estudio sobre  la represión y la clandestinidad en el noroeste de la península Ibérica entre 1945 y 1953 y para confeccionar un mapa digital de la represión franquista. Como no podía ser menos, también los sindicatos de clase han tenido parte importante a la hora de repartir este pastel. CC.OO se embolsa  la nada despreciable suma de 80.998,67 euros por tres proyectos relacionados con los represaliados del franquismo. La UGT se hace con 43.964,70 euros para estudiar las penurias padecidas por el magisterio español en la Guerra Civil y para recuperar las publicaciones periódicas de FMCA-UGT. También la CGT se llevó un pellizco de 49.950 euros por dos proyectos relacionados con la Memoria Histórica. Y así hasta completar los 5.630.524,09 euros, que es la cifra concedida in extremis por el Gobierno en funciones de Zapatero.

Es tremendamente absurdo, a estas alturas de la película, tratar de desenterrar otra vez las dos Españas felizmente enterradas con la transición. Sería tanto como volver a instaurar el odio que, en la década de los años 30 del siglo pasado, dividió irreconciliablemente a los españoles y que desembocó en nuestra trágica  y fratricida Guerra Civil. Ahora necesitamos más que nunca estar unidos para salir de esta colosal crisis económica que nos mantiene al borde del precipicio. Hace falta estar mentalmente enfermo para ocuparse preferentemente de los muertos, dejando en un segundo plano los acuciantes problemas que afectan a los vivos, como es el caso del paro con  más de cinco millones de parados y más de un 50% de jóvenes que no ven manera de acceder al mundo del trabajo, además de la deuda soberana y el elevado déficit que hipotecan nuestro futuro económico inmediato.

Solamente el odio, el sectarismo, y la animadversión ideológica más absurda, ruin y mezquina, pueden hacer que el presidente del Gobierno tenga entre sus prioridades la supuesta recuperación de la memoria de una parte de los muertos de la Guerra Civil y, sobre todo,  sacar a Franco del complejo del Valle de los Caídos. Como no es posible dinamitar semejante obra sin que se produzca un gran escándalo a nivel internacional, puso todo su afán en quitar de allí al anterior jefe de Estado y transformar la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos en una especie mastaba o, como mucho en una simple capilla u oratorio laico. Y para que este lugar, una vez secularizado, no resulte demasiado frio y desangelado, colocaría allí algún busto de Pablo Iglesias, de Francisco Largo Caballero o de algún otro santón del martirologio socialista.

Gijón, 2 de diciembre de 2011

José Luis Valladares Fernández

lunes, 29 de noviembre de 2010

MOVIDOS POR EL ODIO Y EL SECTARISMO

La visita realizada por el Papa Benedicto XVI, a Santiago de Compostela y a Barcelona, durante el pasado día 6 y 7 de noviembre, ha servido entre otras cosas para dejar en evidencia a más de uno. Hemos visto que abundan grupos de personas del más variopinto pelaje, que protestan por los gastos ocasionados por la visita papal. Uno de esos grupos es la Fundación Francisco Ferrer Guardia; y otro, el Movimiento Laico y Progresista, que según quiere hacernos ver, pone todos sus esfuerzos en luchar por la libertad y el Estado de bienestar. Ambos grupos se unieron, durante esos días, para celebrar un foro y promover concentraciones contra el Papa, bajo el lema “Yo no te espero”.
Con este foro, tratan de habilitar una nueva cosmovisión religiosa, mucho más cercana a la sociedad laica que pregonan y que pueda ser asumible por todas las instituciones y por toda la ciudadanía. Pretenden realizar una transformación social completa, mediante “la transmisión de valores laicos y progresistas”. Hay otros grupos, ideológicamente muy cercanos que se empeñan en “relegar al espacio privado la visión católica de la vida y la persona y sustituirla por una ideología y una ética civil que todos tenemos que obedecer”, tal como opina Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la ética. Como es evidente, esos grupos u organizaciones están formados por una amalgama indescifrable de homosexuales, lesbianas, ateos, masones, anarquistas de todos los pelajes y comunistas. Hay también feministas radicales y hasta teólogos y cristianos, que se dicen de base.
A estos grupos, que se nutren habitualmente de las arcas públicas, les duele enormemente el dinero invertido en la visita de Benedicto XVI, pero no hicieron ascos al dinero que recibieron para organizar esas manifestaciones y acciones radicales, dirigidas todas ellas hacia la persona del Sumo Pontífice. Ahí están las palabras del secretario general del Movimiento Laico y Progresista, Jofre Villanueva que considera intolerable que “el dinero de todos los españoles se invirtiera en pagar la visita del Santo Padre”. Pero, sin embargo, considera normal y justo que financien las actividades de su fundación, nada menos que con 765.185 euros, sacados del bolsillo de todos los catalanes. Claro, el prójimo bien entendido empieza por uno mismo.
Estas asociaciones promotoras de las concentraciones contra el Papa, recibieron pingües subvenciones de los poderes públicos para organizar esos actos de protesta por la presencia de Benedicto XVI. El Ministerio de Exteriores se descolgó con la cifra de 120.000 euros para tal menester. También fueron financiadas con dinero público por el supuestamente desaparecido Ministerio de Igualdad, la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona. Estos grupos, tan extremadamente exigentes con los demás, son muy proclives a poner el cazo sin miramiento alguno, cuando son ellos los perceptores. Ahí está la bonita cifra de 443.205 que recibieron sin rechistar solamente de la Generalitat de Cataluña.
A este coro de protestas contra la visita del Sumo Pontífice a España, se une entusiásticamente el fracasado y pretendido teólogo, Juan José Tamayo Acosta, como no podía ser de otra manera. Desde las páginas de El País critica de una manera ácida y un tanto iconoclasta la visita de Benedicto XVI, al que se atreve a llamar “Inquisidor de la Fe”. Este teólogo de la liberación dice que el Papa no ha venido a Santiago como peregrino, ni a Barcelona como animador de las comunidades cristianas de la Iglesia catalana. Ha venido simplemente, según Juan José Tamayo, para darse un baño de masas y para que su figura fuera aclamada por parte de los sectores políticos y religiosos neoconservadores. “Al final -escribe-, el viaje se ha convertido en un acto de papolatría con tintes folclóricos que poco tienen que ver con las genuinas expresiones populares de fe”.
La reacción de José Luis Rodríguez Zapatero ha estado a tono con el odio cerval que siente por la Iglesia Católica. Zapatero puede ir a rezar a Washington con Obama en ese tradicional Desayuno Nacional de Oración. Irá encantado a Turquía a clausurar el Ramadán con la cena reglamentaria junto al islamista y Primer Ministro otomano Recep Tayyip Erdogan. Pero que no le busquen en el Año Santo compostelano, ni en Barcelona en la consagración por parte de Benedicto XVI de la Sagrada Familia, obra genial de Gaudí. Para desmarcarse aún más de estos actos y fuera más notorio su desacuerdo con el catolicismo, se cierra al culto la basílica de la Santa Cruz de Cuelgamuros por orden gubernativa. La cultura cristiana, por lo que parece, a pesar de su universalidad manifiesta, no tiene la suficiente importancia para tener cabida dentro la Alianza de Civilizaciones.
Esta toma de postura de Rodríguez Zapatero ante esa visita papal, al igual que cuando permaneció sentado al paso de la bandera norteamericana, demuestra palpablemente que no sabe estar a la altura de las circunstancias y que carece de la más elemental educación. Le pudo su laicismo radical y proselitista. En cambio, ese laicismo combativo, del que alardea constantemente, no le impide contemporizar con el islam, a pesar de que ésta sí que es una religión tremendamente fundamentalista y excluyente. Quizás sea porque ve en los musulmanes, más que a un enemigo, a un aliado formidable para hacer frente a la Iglesia católica. Claro que el mismo laicismo da muestras fehacientes de ser tan combativo y tan integrista y radical como el propio Islam. Algo que, sin embargo, no se puede achacar al catolicismo. Jamás ha tratado Cáritas de averiguar la filiación religiosa de los que acuden a sus comedores sociales. Hoy día está dando muestras sobradas de que cumple, sin más, el precepto evangélico que manda dar de comer al hambriento, sea éste quien sea.
Es absurdo que Zapatero quiera hacernos creer que hay gente que le pide que legisle lo que quiera el Papa. Y es muy triste que pierda miserablemente el tiempo, tratando de imponer su trasnochado y utópico relativismo, en vez de dedicarse de una vez a gestionar correctamente asuntos tan perentorios como es la crisis económica y el paro. Aún no se ha dado cuenta que él, para bien o para mal, es el presidente de todos los españoles, sean estos cristianos, judíos, mahometanos o simplemente laicos. Y ya va siendo hora de que empiece a ejercer como tal, con todas las consecuencias, o que se vaya a su casa.

Gijón, 18 de noviembre de 2010

José Luis Valladares Fernández