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lunes, 12 de abril de 2010

EN QUÉ SE VA EL DINERO PÚBLICO

Fue Carmen Calvo Poyate, ministra de Educación, Cultura y Deporte del primer Gobierno de Zapatero, la que, sin ponerse colorada, nos espetó aquello de "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie". Fue esto en la entrevista que concedió a ABC el 29 de mayo de 2004. Todos pensamos entonces, que a la ministra se le había ido la olla y se trataba de un grave desliz o una considerable metedura de pata. Tal es así que alguien compuso
este poema gracioso:
“No hay Carmen menos tacaña
y que más largueza irradie:
su tesis –¡toma castaña!–
es que el dinero en España,
si es público, no es de nadie”.
Pero hoy día yo ya no estoy tan seguro de que se tratara de un terrible gazapo de una ministra inexperta. Si analizamos el pasado, con Felipe González en el Gobierno, y examinamos la manera de despilfarrar dinero de José Luis Rodríguez Zapatero, podemos llegar a pensar que, dentro del PSOE, ha tomado cuerpo la filosofía de que, efectivamente, “el dinero público no es de nadie”. En tiempos de González, varios allegados al Gobierno de entonces, como Vera, Roldán y compañeros mártires, se llevaban el dinero público sin el menor problema. Ahora Zapatero gasta alegremente ese dinero hasta en las cosas más peregrinas.
A pesar de nuestras dificultades económicas derivadas de la ya prolongada crisis, El Gobierno de Zapatero reparte dinero sin preocupación alguna. La cuantía destinada a la mal llamada Memoria Histórica, con respecto a 2009, sufre un incremento del 47%. Esto es, de los 3.870.000 euros de 2009, pasamos alegremente a los 5.681.000 euros. Este incremento de la subvención queda absurdamente justificado, según la orden ministerial del departamento de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, por “la creciente repercusión e interés social suscitados en esta materia además de la necesidad de las ayudas para la ejecución de actividades relacionadas”· con ella. Esto es: no se trata solamente de localizar, exhumar e identificar restos de desaparecidos. Se trata también de inhumar nuevamente esos restos y dignificar los lugares de enterramiento, colocando placas u otros elementos conmemorativos.
Como si no tuviésemos más de 5 millones de parados y deshecho nuestro tejido industrial, el Gobierno se gastó la friolera de unos 3,5 millones de euros en la organización del V Encuentro Mujeres por un Mundo Mejor España-África, celebrado en Valencia los días 27 y 28 del pasado mes de marzo. La organización del mismo corrió a cargo de María Teresa Fernández de la Vega que, desde el primero celebrado en Maputo (Mozambique), hasta este de Valencia ha tenido siempre actuaciones muy destacadas. A este encuentro asistieron unas 500 mujeres, la mayoría de diferentes países africanos.
Son también muy llamativas las enjundiosas subvenciones que concede el Gobierno para actividades de cooperación y ayuda al desarrollo. Son 27 ayudas y el importe total de las mismas asciende a la no despreciable suma de 5.917.268 euros. Su adjudicación pormenorizada se publica en el Boletín Oficial del Estado del día 29 de marzo pasado. Subvenciones y ayudas que, en su mayoría, estarían muy bien si nuestra situación económica fuera más boyante y sin las terribles carencias que nos vemos obligados a soportar. Toda la sociedad española pide insistentemente a Zapatero que limite esas subvenciones que el departamento de Exteriores regala a terceros países. Pero el jefe del Ejecutivo, tal como aclaró en la celebración del encuentro de mujeres de Valencia, "no reducirá la ayuda a la cooperación, pese a que nos hemos comprometido con el gasto público". Y hasta se vanaglorió de sus políticas de cooperación.
De todas estas ayudas, destaca una de 53.500 euros, concedida a una ONG extranjera, Docs Heal Africa, para algo tan psicodélico como la “corrección del pie zambo congénito” en la zona Este de la República Democrática del Congo. El Congo se lleva también otro buen pellizco, nada menos que 440.500 euros, destinados a un “programa de rehabilitación nutricional de emergencia para las personas vulnerables en los territorios de salud de Walikake y Kirotshe”. Es la ONG estadounidense, Action Against Hunger, la encargada de gestionar esta ayuda.
Además de las dos ayudas ya mencionadas, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, dependiente del ministerio de Asuntos Exteriores, concedió otras 25 ayudas, algunas de las cuales, al menos, son muy llamativas. Entre los beneficiarios de estas ayudas nos encontramos, faltaría más, con los Territorios Palestinos, con Cuba, Bolivia, Ecuador y El Salvador, entre otros. También aparecen otros países africanos, además del Congo, como Senegal y Somalia.
Hasta Vietnam se lleva 200.500 euros, a través de la ONG Fundación Ayuda en Acción, para “Construcción de la capacidad de adaptación y recuperación frente a desastres y cambios climáticos de las minorías étnicas en Central Highland, Vietnam”. Los 300.000 euros que se van a Cuba, a través de la Fundación Paz y Tercer Mundo (Hirugarren Mundua Ta Bakea Fundazioa), están destinados a la “Rehabilitación de la capacidad productiva local del sector agropecuario afectada por los huracanes Gustav e Ike en la Isla de la Juventud”.
La ONG Fundación Española para la Cooperación-Solidaridad Internacional, afín al PSOE y que presidió Leire Pajín hasta 2004, recibe 257.551 euros de subvención que debe destinar a la “ayuda de emergencia y atención multi-institucional en comunidades afro del pacífico colombiano por el conflicto armado”.
No todas las ayudas, previstas para 2010 por la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo, se van al extranjero. Hay una subvención o ayuda de 99.425 euros que se queda en España. Fue otorgada al Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) para el “Análisis y consolidación de la acción humanitaria española: apoyo al Observatorio de la Acción Humanitaria”.
Puesto que vivimos tiempos de escasez y penuria, nuestro Gobierno debiera ser más exquisito a la hora de regalar lo que no se tiene. Con seguridad que este dinero hubiera sido mucho más útil, empleándolo en solucionar problemas derivados de la crisis.
Gijón, 11 de abril de 2010

José Luis Valladares Fernández

viernes, 9 de abril de 2010

CAUTIVADOS POR EL CASTRISMO

A finales de febrero, dos días después de la muerte del represaliado cubano, Orlando Zapata, se celebró en Ginebra el IV Congreso contra la Pena de Muerte. La inauguración del mismo corrió a cargo de José Luis Rodríguez Zapatero. El lugar elegido para celebrar este congreso no podía ser más oportuno, la sala de los Derechos Humanos del Palacio de las Naciones.
En dicha sala, y bajo la polémica cúpula de Miquel Barceló, Zapatero pronunció un discurso muy desangelado. Habló de la pena de muerte, de que nadie tiene derecho a matar, pero de una manera muy abstracta. Realizaremos, dijo, “gestiones directas allí donde se produzcan casos individuales de aplicación de sentencias de pena de muerte que violen los criterios mínimos establecidos por el Derecho Internacional. En particular, cuando afecten a los grupos más vulnerables: menores de edad, mujeres embarazadas o personas con discapacidades mentales”. Y agregó: “España y los españoles estamos plenamente comprometidos en la lucha contra la pena capital, plenamente comprometidos en el respeto a la vida”.
Abogó también por que se incorporen al grupo de los “abolicionistas” otros países y que aquellos otros pueblos, donde ya no se practica la pena capital, pero su abolición aún no ha sido incluida en sus legislaciones, firmen y ratifiquen el protocolo segundo del Pacto de Derechos Civiles y Políticos. Pero de la muerte del opositor Orlando Zapata prácticamente nada de nada. La ocasión era la adecuada y el lugar el sitio preciso para denunciar la situación de los derechos humanos en Cuba, ya que hacía pocas horas que había muerto Zapata, acosado y perseguido por la dictadura castrista por defender precisamente los derechos humanos y reivindicar la dignidad del pueblo cubano. Pero Zapatero, silente como una estatua, evita una condena clara a la dictadura castrista.
Lo que si hizo Zapatero, improvisando y ya fuera del discurso que llevaba escrito, fue referirse de manera velada al caso Zapata. “El éxito de todos (…) –dijo- será el éxito de los estados que respeten hasta el último instante la vida de cada uno de sus ciudadanos. Nadie tiene derecho a arrebatar la vida a otro ser humano”. Palabras que, sin la aclaración posterior de La Moncloa, nadie hubiera pensado que se refería a Cuba. Frase sumamente genérica y que la delegación española en Ginebra ha tratado de vender como una condena clara al régimen impuesto por los hermanos Castro.
Lo que si queda claro es que Zapatero ha dado muestras, una vez más, de una complacencia culpable con el Gobierno de Cuba. De ahí la tibieza en sus críticas a los dictadores cubanos y en solidarizarse con el preso político Orlando Zapata Tamayo. Además de no condenar la actuación de los hermanos Castro por la desgraciada muerte del opositor Zapata, quiso liberar al régimen tirano de Cuba de la nueva patata caliente que tienen ahora con el disidente Guillermo Fariñas, que cogió valientemente el testigo que dejo Orlando. Quisieron traérselo a España, pero Fariñas no aceptó la componenda. Puso como condición la liberación inmediata de todos los presos políticos que sufren condenas y malos tratos en las cárceles cubanas.
Tanto Zapatero como el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, hacen caso omiso de los disidentes cubanos, pero están prestos a habilitar partidas considerables de dinero que se traducen en suculentas subvenciones para los dictadores de cubanos. Es deleznable que, en Exteriores, jueguen al despiste y digan que “lamentan” la muerte de Orlando Zapata y que habían mediado por él en el seminario sobre Derechos Humanos en Cuba celebrado en Madrid. Pues es manifiesto que se trató de un seminario trampa, utilizado para disfrazar la realidad, ya que se realizó a puerta cerrada, negando la asistencia al mismo a las plataformas democráticas cubanas que residen en España y a la propia Amnistía Internacional que también quiso asistir.
Con prohombres como Moratinos, que pretende intensificar el diálogo con Cuba por que dice que da buenos resultados, todo se puede esperar. La complacencia del Gobierno de Zapatero con los hermanos Castro es manifiesta. Buscan sin desmayo que la Unión Europea modifique el status exigente que mantiene con La Habana desde 1996 y, simultáneamente, financian al régimen cubano con aportaciones millonarias a cambio de nada. Y todo esto, sin tener en cuenta las necesidades por las que atraviesa España como consecuencia de la grave crisis económica que nuestro Gobierno no supo o no quiso capear adecuadamente. Últimamente el régimen de los hermanos Castro ha sido agraciado con 2,7 millones de euros
La concesión de ayudas discrecionales a la isla es continua. Entre los destinatarios de esas ayudas en materia de cooperación internacional están prácticamente todos los países de Iberoamérica. Pero Cuba es la principal beneficiaria, a pesar de su violación constante de los Derechos Humanos. Son abultadas las partidas entregadas a los ministerios cubanos de Educación, Salud Pública, Agricultura y Comercio Exterior, subvencionados con la significativa cifra de 1.140.000 euros. Mas importantes aún son las cantidades destinadas al Gobierno provincial de Guantánamo, al que se le asignan 560.000 euros y a las oficinas del Historiador de La Habana, Camagüey y Trinidad, que se lleva nada menos que 685.540 euros del ala. También aparece un donativo de 50.000 euros para el Ayuntamiento de Baracoa con vistas a su renovación tecnológica.
Que nuestro Gobierno está subyugado por la magia de Fidel y Raúl Castro es evidente. De ahí que Zapatero y sus ministros, sobre todo Moratinos, traten de estrechar sus lazos con estos tiranos a golpe de talonario. Y eso, aunque tengan que dejar al descubierto alguna de nuestras urgentes necesidades derivadas de la crisis económica y de la incompetencia de nuestros gobernantes.

Gijón, 8 de abril de 2010

José Luis Valladares Fernández

viernes, 8 de enero de 2010

MAL COMIENZO EN LA PRESIDENCIA EUROPEA

La mala suerte persigue a José Luis Rodríguez Zapatero en su estreno como presidente de turno de la Unión Europea. Con su desmedida avidez por estrenarse como mandatario europeo, no pensó jamás que, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, la Presidencia de turno se convertía en un cargo meramente protocolario. Le urgía auparse a ese puesto lo antes posible para redimirse ante la ciudadanía española. Las circunstancias económicas y su mala gestión de la crisis le zarandearon de tal manera, que necesitaba resarcirse de todos sus contratiempos y, como el ave Fenix mitológica, resurgir con fuerza de sus cenizas.
De ahí que cerrara 2009 y abriera 2010 plenamente eufórico y con un entusiasmo inusitado.
Pero la estrella de Zapatero, al igual que su talante, se ha desvanecido y, como si fuera su sombra, le acompaña la mala suerte. Como aperitivo se encuentra con los duros comentarios de la prensa europea, que pone en solfa su capacidad para presidir el Consejo de ministros de la Unión Europea. Nadie espera que pueda adoptar las medidas útiles y eficaces que precisa la Unión. Es cierto que se trata de una presidencia descafeinada al aplicarse el Tratado de Lisboa y será el belga Herman Van Rompuy, como presidente permanente, quien lleve la voz cantante.
Aún así, la prensa europea recuerda que España vive la peor crisis económica de toda su historia y una tasa de paro registrado rondando el 20%. Se completa el cuadro con un déficit cercano al 12 % y con los diversos sectores industriales prácticamente hibernando. El consumo está por los suelos y los ciudadanos ahorrando por lo que pueda ocurrir, mientras el Gobierno y las comunidades autónomas despilfarran y derrochan el dinero que no tienen. Es normal que, teniendo en cuenta estas circunstancias, Europa no espere prácticamente nada de nuestro país. Pues son conscientes de que España, liderando la destrucción de empleo y sin esperanzas de abandonar la recesión, no podrá contribuir de modo positivo a la recuperación económica de la eurozona. Más aún: piensan que Zapatero utilizará esa presidencia para enmascarar los problemas estructurales de nuestro país y tratar de recuperar así su popularidad perdida.
Por si fuera poco que la prensa europea reciba de uñas la Presidencia española, a Zapatero se le acumulan los problemas. Si pusiera una fábrica de sombreros, seguro que los niños comenzaban a nacer sin cabeza. Para tratar de dar relieve a la Presidencia europea, encarga a Telefónica y Telefónica Móviles la elaboración y mantenimiento de una página web que costó la friolera de 12 millones de euros. Nada más ponerla en funcionamiento, un ‘hacker’ logra sabotearla, saltándose todos los sistemas de seguridad de la misma. Y tiene la osadía de sustituir la imagen de Zapatero por una foto del popular personaje de humor Mr. Bean. El humorista aparece sonriente, con su habitual cara de sorpresa, saludando coloquialmente a los internautas. ¡Menuda broma le ha gastado a Zapatero este pirata informático!
Prácticamente simultanea a la chacota del ‘hacker’ alemán, recibe una segunda bofetada, cuando menos falta le hacia. Se la propinan, desde Cuba, sus amigos los hermanos Castro. El eurodiputado Luis Yáñez, que había viajado a Cuba de vacaciones junto a su esposa, la diputada Carmen Hermosín, es rechazado en el aeropuerto de La Habana, prohibiéndole la entrada en Cuba. Las autoridades cubanas, con ese comportamiento tremendamente totalitario que les caracteriza, posiblemente quisieron castigar al Gobierno español por considerar muy tibia la defensa de Cuba ante los demás miembros de la Unión Europea. Quieren ver cumplidas las palabras de Miguel Ángel Moratinos, después de visitar a Raúl Castro en octubre pasado: no se puede “pedir gestos” a Cuba sino que “hay que seguir trabajando, teniendo el respeto a lo que es su política y su acción”.
Y como no hay dos sin tres, el primer presidente permanente de la Unión Europea, el conservador belga Herman Van Rompuy, se adelanta a Zapatero y convoca por su cuenta una cumbre extraordinaria de los Veintisiete para el próximo 11 de febrero. Una cumbre que tratará de “preservar el modo de vida europeo”, centrada principalmente en la salida de la crisis económica. Ya solamente le queda a Zapatero, que sea también Van Rompuy el primero que se entreviste con Barack Obama en este primer semestre de 2010.
Para romper el maleficio, José Luis Rodríguez Zapatero llama a la Moncloa al ex presidente Felipe González, al ex ministro y ex comisario europeo Pedro Solbes y al francés Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea de 1985 a 1995. Quiere conocer su opinión sobre las actuaciones que precisa la Unión Europea, para dejar atrás lo antes posible la prolongada recesión.
Es muy significativo que Zapatero quiera pedir consejo a Felipe González y a Pedro Solbes para determinar las prioridades de la Presidencia española. Pues a nadie se le puede olvidar la herencia de Felipe González, marcada por el 23% de paro de la población activa y sin cumplir ninguna de las condiciones exigidas por el Tratado de Maastricht para entrar en la Unión Monetaria. Ocurre lo mismo con Pedro Solbes que fracasó como Ministro de Economía con Felipe González, naufragando por segunda vez en el Gobierno de Zapatero.
Convencido de su escasa capacidad intelectual, trata de salir airoso de los distintos eventos, acudiendo a lo que él llama ‘comité de sabios’, que, los que lo integran, la mayoría de las veces están tan menguados de luces como el propio Zapatero. El ‘comité de sabios’ es, ni más ni menos, una célula de asesoramiento creada para cada situación, en este caso para la Presidencia de la UE. Pero es igual: o este ‘comité de sabios’ dice lo que él piensa o no tiene en cuenta sus consejos. Es la manera de actuar de Zapatero. La mera reunión con el ‘comité de sabios’ ya avala cualquier idea que se le ocurra. En realidad, es la foto lo que vale y, por eso, pone todo su empeño en conseguirla.

Gijón, 7 de enero de 2010

José Luis Valladares Fernández