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viernes, 13 de septiembre de 2013

LOS POLÍTICOS NO CONOCEN LA CRISIS

La casta política está perdiendo, de manera muy rápida, hasta los últimos vestigios del poco prestigio que le queda. Con su desacertada actuación se ha ganado a pulso la desafección y la animadversión de la mayor parte de los ciudadanos. Se ve palpablemente que no han leído “Las 48 leyes del poder” del escritor americano Robert Greene y, si lo leyeron, o no han querido hacerle caso, o no han sido capaces de asimilar sus acertadas recomendaciones. Los políticos suelen emboscarse y aislarse en su mundo particular, porque piensan que así defienden mejor sus excesivos privilegios.

La torpeza de nuestros políticos no tiene límites y se empeñan en imitar torpemente al mitológico Eetes, viejo rey de la Cólquide, empeñado en defender a ultranza el famoso vellocino de oro que le entregó Frixo. El rey Eetes colgó dicho vellocino de un roble en el bosque sagrado de Ares, y encargó su custodia a un temible dragón y a dos monstruosos toros, inmunes a cualquier ataque, y que vomitaban llamas por sus narices. Creyó que así tenía a buen recaudo el preciado vellocino. Pero llegó el valiente y apuesto Jasón al mando de unos Argonautas y, con la mediación de Medea, dio esquinazo al viejo rey y se llevó sin problemas ese valioso trofeo.

Piensan los políticos que son muy listos y que pueden dedicarse tranquilamente a conseguir nuevas y mejores bicocas, para disfrutarlas personalmente ellos y sus familiares y amigos. Piensan que, por su dedicación en exclusiva a la política y por sus supuestos desvelos, los ciudadanos deben apoyarles incondicionalmente y dedicarles toda clase de sacrificios. Y no quieren que nadie les dispute el usufructo de las gangas que van acumulando. No se dan cuenta que, con el abuso continuado de su posición privilegiada, terminan indefectiblemente con la paciencia de los ciudadanos. Y aunque hasta ahora no haya sido así, puede aparecer el Jasón correspondiente y la Medea de turno para acabar con esa situación tan injusta.

La situación política es extremadamente preocupante en España. La codicia de los políticos les ha hundido en el más absoluto de los descréditos. La mayor parte de los españoles ha llegado al convencimiento pleno de que, si la casta política se distingue por algo, es por su ineficacia y por su cinismo. Son muy pocas las personas que confían  en los gestores de la cosa pública y procuran guardar con ellos cada vez más distancia. Las encuestas  son muy claras a este respecto. Inquieta más la situación política que padecemos que el propio terrorismo, que ya es decir. Solamente el paro preocupa a la sociedad más que la política.

miércoles, 4 de abril de 2012

LO QUE NOS FALTABA

Todos pensábamos que el zapaterismo, sus maneras de actuar y de subvencionar actuaciones improcedentes, había desaparecido ya para siempre. Y que únicamente quedaría constancia de semejantes desaguisados en las hemerotecas y en algún libro que otro. Pero el Boletín Oficial del Estado del pasado día 27 de marzo nos demuestra que no es así, que seguimos ciegamente la pauta marcada por el anterior Gobierno. Es como si alguien hubiera tenido la desgraciada idea de clonar a Leire Pajín, para que, en el ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, dirigido ahora por Ana Mato Adrover, todo siga igual  y no se note el cambio provocado por las pasadas elecciones.
En el ministerio de Sanidad tratan de cubrir sus espaldas y justifican estas subvenciones citando la Orden SPI/1191/2911 dictada por el Gobierno anterior en mayo del pasado año. Pero aunque quieran lavarse las manos, se da la circunstancia de que ahora es Ana Mato la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y, en consecuencia, la que firma dichas subvenciones.  Es cierto que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero cometió abundantes dislates y barrabasadas sin cuento, pero quienes nos  gobiernan ahora,  deben corregir cuidadosamente los despropósitos que encuentren y no justificarlos jamás.
En este caso concreto siguen la inveterada costumbre del Ejecutivo anterior de repartir dinero a lo loco, primando generosamente  a  asociaciones con una enorme carga ideológica de izquierdas o patrocinadas directamente por miembros destacados del PSOE. Y a pesar de las dificultades económicas que atravesamos, la cantidad distribuida es importante, nada menos que 207.328.175,50 euros. Se trata de la recaudación efectuada por Hacienda, a través del IRPF,  destinado a cubrir fines sociales. Pero las circunstancias exigían un reparto bastante más equitativo y racional y menos politizado.
Como es imposible hacer una relación de todos los beneficiados por el Ministerio de Sanidad, detallaremos los casos más significativos y chocantes. Al examinar la prolija lista nos encontramos con la Federación de Planificación Familiar, organización que apoya y promueve el aborto sin tapujos, que recibe una subvención de 172.000 euros, desglosados en las siguientes partidas: 112.000 euros para la atención de jóvenes en salud sexual;  otros 31.000 euros, con idéntico destino, pero para jóvenes inmigrantes; y otros 29.000 euros más para atender los derechos sexuales y reproductivos y la confección de una guía de buenas prácticas.
No menos llamativas son las subvenciones concedidas a Save The Children, más que por el importe, por quien está detrás de semejante organización. La mujer de Alfredo Pérez Rubalcaba, Pilar Goya Laza es nada menos la vicepresidenta  primera y la presidenta del Comité de Desarrollo del patronato español de Save The Children. Esta organización, no se si por ser vos quien sois, se lleva 87.454 euros para la dinamización de centros educativos y otros 155.876 euros para grupos infantiles de interés social. También recibe 87.093 euros que deberá dedicar a la atención socioeducativa de los menores a domicilio y 68.648 euros más para prevenir el abuso sexual infantil. Con otros 50.929 euros para promocionar la parentalidad positiva y los 36.000 para organizar consejos, comisiones y foros, Save The Children se embolsó un total de 398.907 euros en subvenciones, con la inesperada aquiescencia del Ministerio de Sanidad.
Como no podía ser menos, la Fundación Mujeres, que preside la actual vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, se llevó también una suculenta tajada  de 619.990 euros con cargo a la asignación del IRPF: 118.000 euros para el programa “Actívate buscando empleo 2012”; otros 221.990 euros para el programa gemelo “Actívate creando empresas 2012” y 280.000 euros para el Servicio de Apoyo Integral a Personas cuidadoras. Tampoco se ha quedado corto el “Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad” de la ex diputada socialista Paquita Sauquillo, al que se le asigna la bonita cifra de 615.204 euros para emplear  en varios programas. Al lado de otras cantidades inferiores,  destacan los 174.400 euros para las oficinas de información en primera acogida; los 114,000 euros para la red ciudadana por la paz y los 84.280 euros para informar y asesorar  a la mujer víctima de violencia de género y en riesgo de exclusión social.
Como venía siendo habitual, tampoco sale mal parada la Federación Estatal  de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales que, por varios conceptos, se embolsa casi 250.000 euros, y otros 25.000 euros la Confederación Española de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales. Es tremendamente significativo que la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) que dirige Ángeles Pedraza no haya recibido ni un solo euro, mientras que la Asociación 11-M de Pilar Manjón se llevó 180.000 euros y 50.000 la Fundación Víctimas del Terrorismo de Maite Pagazaurtundúa. Ni la misma Leire Pajín lo hubiera hecho mejor.
Es imposible referenciar todas las subvenciones de esta interminable lista de beneficiarios. En el siguiente enlace, puede revisarse el listado completo de las subvenciones concedidas últimamente por el Ministerio de Sanidad que dirige ahora Ana Mato: http://www.boe.es/boe/dias/2012/03/27/pdfs/BOE-A-2012-4237.pdf.  Pero no podemos pasar por alto a los sindicatos mayoritarios, ya  que, cuando hay reparto de dinero, los encontramos siempre con el cazo preparado en  los primeros puestos de la fila. De la asignación del IRPF destinada a fines sociales, CC.OO y la UGT se llevan 1.296.671, 13 euros para sus programas formativos y de apoyo a la inmigración. En total 73.564,13 euros más de lo que recibieron el año anterior, con Leire Pajín aún al frente del Ministerio de Sanidad.
El sindicato liderado por Ignacio Fernández Toxo se embolsa 488.663 euros para su red de apoyo y defensa de los inmigrantes. CC.OO se lleva otros 120.267,90 euros para sus programas de información y reinserción de personas con problemas de alcohol o de cualquier  otra droga. Recibe también 101,000 euros para realizar diversos planes de formación y de ayuda al empleo. Remata la faena con otros 45.000 euros, que ingresa en sus cuentas,  para asesorar a los emigrantes españoles cuando vuelvan a casa. El total de lo percibido por CC.OO asciende a la cantidad importante de 754.930,90 euros
Tampoco la UGT tiene motivos para quejarse. La central sindical dirigida por Cándido Méndez percibe 238.945 euros para su red de centros de información y orientación social a inmigrantes. Recibe igualmente una subvención de 115.973 euros para su programa  Artemisa, que se ocupa de lograr, al menos teóricamente, la igualdad real entre hombres y mujeres. Para promocionar  el empleo, la UGT ingresa otros 101.000 euros. Así mismo, el proyecto programado para la reinserción sociolaboral de los ex toxicómanos va a proporcionar a este sindicato 36.022,33 euros. Se llevará también 25.000 euros para prestar atención  a emigrantes españoles retornados, más otros 25.000 euros para informar y asesorar a colectivos excluidos o en riesgo de exclusión social. Lo que quiere decir que el sindicato dirigido por Cándido Méndez se embolsa un total de 541.940,23 euros.
También la Unión Sindical Obrera ha tenido su premio en esta tómbola que reparte los fondos del IRPF destinado para fines sociales. Pero el premio de este sindicato es bastante más modesto que los otorgados a los otros dos sindicatos llamados mayoritarios. La USO tiene que confirmarse solamente con 82.200 euros, repartidos de esta manera: 61.200 euros para su servicio de información, asesoramiento y orientación social para inmigrantes y otros 21.000 euros para  la formación, asesoramiento e inserción de jóvenes y conocimiento de sus derechos laborales.
Se trata evidentemente de un dinero procedente del 0,7% de las declaraciones de la Renta de aquellos contribuyentes que marcaron la casilla “a otros fines sociales”. Por lo tanto, se trata de  un dinero destinado, como muy bien subraya el Ministerio de Sanidad en la resolución correspondiente, a subvencionar “la realización de programas de cooperación y voluntariado sociales”. Es muy posible que Leire Pajín, al abandonar el Ministerio, haya dejado marcadas ciertas   pautas para repartir este dinero. Pero ahora la responsable de ese Ministerio es Ana Mato Adrover, y no Leire Pajín y, en consecuencia,  es ella la que debe marcar las urgencias sociales que exigen una atención prioritaria y más inmediata.
Debido a la complicada situación económica que atravesamos, hoy hay otras carencias y otras necesidades sociales mucho más acuciantes que la mayoría de las que han sido atendidas con estas subvenciones y que, en todo caso, pueden esperar. Son muchas las familias pobres de solemnidad que, al no tener un trabajo, carecen de lo más elemental y,  para matar el hambre, tienen que acudir con todos sus miembros a los comedores sociales de la Iglesia o rescatar alimentos caducados de los contenedores de basura colocados en las inmediaciones de los supermercados. 
Gijón, 2 de abril de 2012 
José Luis Valladares Fernández

martes, 3 de enero de 2012

SEGUIMOS CON PROBLEMAS EN SANIDAD

Tanto en el proceso electoral del pasado 22 de mayo como en el más reciente del 20 de noviembre, se utilizó sin miramientos, como arma arrojadiza, el Estado de Bienestar y los recortes en los servicios básicos. La crisis económica y los gastos excesivos del Gobierno central, de las Comunidades Autónomas y de algún que otro Ayuntamiento auguraban amenazantes déficits públicos que habría que controlar obligatoriamente de alguna manera. Los partidos políticos con posibilidades, conscientes de la necesidad imperiosa de un cambio radical, han comenzado a lanzar al aire abundantes consignas de austeridad.

Las últimas elecciones autonómicas propiciaron cambios de Gobierno muy sonados, como el de Castilla-La Mancha y el de Extremadura. Unos meses antes se había producido también el relevo al frente del Gobierno  en la Generalitat de Cataluña. Después de la investidura de los nuevos presidentes electos, aparece en toda su crudeza la verdadera y espeluznante realidad del elevado déficit  de las cuentas autonómicas. Se esperaba que las deudas superaran con creces lo que se decía en las comunicaciones oficiales preparadas para el traspaso de poderes. Pero la realidad sobrepasó hasta los peores pronósticos imaginados, sobre todo en el tradicional feudo socialista de Castilla-La Mancha y también en la Generalitat catalana del socialista José Montilla y del nefasto Tripartito. 

Las aberrantes deudas con que se encontró el Partido Popular en la comunidad castellano-manchega, al sustituir a José María Barreda al frente de la misma, dieron pié a que los candidatos de dicho partido a las próximas elecciones del 20 de noviembre insistieran con más fuerza en  la necesidad de aplicar políticas rigurosas de ajuste para controlar definitivamente el desmadrado déficit público. La insistencia en señalar la necesidad de ser extremadamente austeros para salir de la crisis ha despertado el temor de los ciudadanos a que se produzcan  recortes en los servicios públicos, mostrándose especialmente inquietos por si esos recortes se producen dentro del sistema público de salud.

La decisión de Artur Mas de eliminar camas en los hospitales, reducir personal e incluso cerrar ambulatorios ha contribuido decisivamente a que aumente el nerviosismo de los ciudadanos por miedo a que se haga lo mismo a nivel nacional. También ha influido mucho en esa razonable preocupación ciudadana,  el empecinamiento de los socialistas en insistir continuamente en que Mariano Rajoy tiene decidido efectuar un amplio recorte en el Estado de Bienestar. Todo esto ha influido para que la sanidad se haya convertido ya en el cuarto mayor problema de los españoles.

Todavía en el mes de julio pasado, la preocupación por sanidad solamente inquietaba al 4,3% de la población española, ocupando el décimo lugar en la lista general de preocupaciones. En la encuesta de noviembre, el porcentaje de preocupación ha crecido más de tres puntos, situándose en el 7,7%, por encima incluso de educación. Según la última encuesta del CIS, solamente hay tres cosas que preocupan  más a los españoles que la sanidad: el paro en un 83,0%, los problemas económicos en un 48,2% y la clase política en un 22,6%. Después ya viene sanidad.

Suelen presumir en el PSOE que nadie ha dotado de tantos medios económicos a la Sanidad Pública como ellos.  Que gracias a ellos, el sistema de salud español compite, en plan de igualdad, con cualquiera de los países de nuestro entorno. Y no es verdad ni lo uno ni lo otro. Relacionando el gasto sanitario con el Producto Interior Bruto, estamos casi un  punto por debajo de la media de los 15 países con mayor antigüedad en la Unión Europea. Nuestro gasto público sanitario a finales de 2007 por ejemplo representó el 6,1% del PIB, mientras que la media comunitaria estaba en un 7,06%. Si es cierto, en cambio que los socialistas aportaron al sistema  sanitario español mucha más burocracia que los demás partidos.

A pesar del desfase en gasto sanitario con relación a la media de UE, el Gobierno socialista, afortunadamente ya en su casa por decisión soberana de los ciudadanos, ponía el grito en el cielo por el elevado coste que tiene la Sanidad para las arcas públicas. Y culpaban de ello al envejecimiento innegable de la población española, al aumento demográfico  y, sobre todo, a la   espectacular escalada del número de recetas y visitas al médico por cada ciudadano español. Silenciaban, sin embargo, la excesiva burocratización que ellos introdujeron en el Sistema Nacional de Salud y que dio lugar  a que se contrataran más personas de las que objetivamente eran necesarias.

De las personas contratadas innecesariamente, las que no fueron contratadas a dedo por ser familiares o amigos del Gobierno, lo fueron porque se les debía algún favor político. Y la mayor parte de ellas para ocupar puestos directivos y de altos cargos con sueldos suculentos. Es cierto que trataron de aliviar la presión presupuestaria para garantizar la sostenibilidad de la Sanidad Pública, pero centraron equivocadamente todos sus esfuerzos en reducir el coste farmacéutico, obviando los gastos ocasionados por la inflación absurda de personal. Así que impusieron una rebaja del 15% del precio de los medicamentos con más de diez años en el mercado. Obligan a la vez a los médicos a recetar por principio activo en lugar de hacerlo  con el nombre comercial. Así, el farmacéutico estará obligado a despachar siempre el de menor precio.

La ya ex ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, insinuó que sería muy interesante que los ciudadanos abonaran una cantidad “simbólica” por ir al médico. Según ella, ese copago sanitario “simbólico” garantizaría un uso más racional de los servicios médicos y serviría además para “garantizar la sostenibilidad” del Sistema Nacional de Salud. Pero ni Leire Pajín, ni los demás miembros del Ejecutivo se atrevieron a poner en marcha una medida disuasoria como esta, para reducir las visitas de los usuarios a los médicos, por el enorme impacto social negativo que hubiera causado.

El presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, si se atrevió a exigir a los usuarios  un euro por receta despachada, pero tal medida no va a suponer ninguna solución definitiva al desfase presupuestario de Sanidad, como tampoco hubiera solucionado el problema el Gobierno central  si hubiese implantado el  copago sanitario. Quizás habría supuesto un alivio inicial, pero nada más. Para llegar a una solución contable firme, más que recortes en los servicios y mucho más que imponer ocasionalmente cargas adicionales al usuario, se necesita gestionar mejor los recursos disponibles, optimizando su utilización de la manera más rentable posible.

Una mejor gestión de los recursos disponibles implica, ni más ni  menos, organizar mejor los procesos, los medios de diagnóstico y las formas de trabajar para ser más eficientes. Y para conseguir esto, es preciso que se prescinda rigurosamente de la jerarquía política y entregar la dirección de los diferentes centros del Sistema Público de Salud a profesionales cualificados. De dirigir un servicio como éste con criterios políticos a hacerlo exclusivamente con criterios profesionales hay un abismo. Sobran también, como no, los distintos chiringuitos que se crearon en Sanidad para dar cobijo laboral a familiares, amigos y paniaguados de toda casta, que no aportan nada al sistema sanitario, salvo el incremento de un gasto inútil.

Si los servicios sanitarios dependieran exclusivamente de profesionales competentes, primaría la eficiencia sobre cualquier otra consideración de tipo político, aprovechando mucho mejor todos los recursos sanitarios disponibles. Está fuera de toda duda, que el sistema sanitario tal como está ahora no funciona y es tremendamente ineficiente. Además de dejar en manos de expertos profesionales la dirección de Sanidad, no estaría de más reducir de forma significativa las diferencias interregionales para lograr una cartera de servicios comunes. Esto supondría recuperar las competencias sanitarias y reconstruir de nuevo el antiguo Insalud, en lugar de mantener los costosos 17 sistemas sanitarios.

La dispersión de competencias de sanidad ha deteriorado notablemente  el Sistema Público de Salud, encareciéndolo de manera evidente. Con la recuperación de las competencias por parte del Estado, evitaríamos los agravios comparativos entre los usuarios de las distintas Autonomías, la atención médica mejoraría su calidad y, por si esto fuera poco, el coste de los servicios sería considerablemente inferior.

Gijón, 26 de diciembre de 2011

José Luis Valladares Fernández

jueves, 10 de noviembre de 2011

LAS BONDADES DEL ECOFEMINISMO


Las ministras de cuota del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero han desenterrado el hacha del feminismo y han  puesto en marcha varios proyectos que, más que favorecer a la mujer, la perjudican seriamente. Lo primero que hicieron fue alumbrar la famosa ley para la igualdad efectiva, en la que se exige una presencia equilibrada de mujeres y hombres en las listas electorales y en los nombramientos realizados por los poderes públicos. Aunque esta ley tiene otros puntos más positivos, parece que las mujeres socialistas dan más valor a la paridad en las listas electorales  que a las pautas que establecen la  igualdad en educación y en sanidad, en el acceso a los puestos de trabajo y a los distintos bienes y servicios que ofrezca la sociedad,

Esta ley obliga evidentemente a los partidos políticos a confeccionar las candidaturas electorales, reservando para las mujeres, como mínimo, el 40%  de los puestos. Y quieren que este mismo sistema de paridad se aplique también, a la hora de ocupar puestos de responsabilidad, en las empresas públicas y privadas. Con semejantes exigencias, estas feministas de salón prestan un flaco favor a las mujeres, ya que estarán ahí en virtud de una exigencia política y no por su valía. Las mujeres no deben competir con los hombres, ni exigir contar con la misma representación que ellos, por el mero hecho de ser mujeres, si no por su valía. Deben exigir, eso sí, igualdad de oportunidades, igualdad de trato y también igualdad de resultados. Para cada puesto se ha de elegir siempre al mejor, prescindiendo absolutamente del hecho de si se es hombre o mujer.

Pero quizás no sea fácil para ministras de cuota, como Bibiana Aido o Leire Pajín, articular una integración absoluta de las mujeres en la Administración y en las empresas, basándose exclusivamente en la razón y, si acaso, en la realidad social y no en la naturaleza, la costumbre o la simple aspiración subjetiva. Bibiana Aido, por ejemplo, ve hasta en el lenguaje una situación de poder masculino inaceptable. Dijo e hizo alguna que otra tontería, alguna muy solemne, como aquello de que “un feto de 13 semanas es un ser vivo, pero no un ser humano”. A finales de 2009 puso en marcha “un teléfono para hombres” con una dotación presupuestaria de 420.000 euros y que estuvo funcionando  hasta diciembre de 2010. Este teléfono fue pensado inicialmente para ayudar a los hombres “a canalizar su agresividad”, aunque andando el tiempo matizara y dijera que se trataba de un teléfono al que podrían llamar los hombres para recibir consejos y asesoramiento en cuestiones de igualdad entre sexos.

Y qué decir de Leire Pajín, actual ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, que sin saber muy bien qué es el ecofeminismo, nos dice que este  es sumamente necesario e imprescindible para el desarrollo de la humanidad. Fueron las feministas de los años setenta las que, en sus utopías literarias establecieron los primeros vínculos entre feminismo y ecología. Nos describen estas feministas una sociedad muy especial, totalmente ecológica, descentralizada y sin jerarquizar, donde las mujeres viven sin opresión. En dicha sociedad, dotada de democracia interna, siempre han prevalecido aquellas tecnologías que son plenamente respetuosas con el medio ambiente.

La reacción que se produce como rechazo frontal al intento masculino de apropiarse de la agricultura y de la reproducción da lugar a un movimiento claro para prevenir la sobreexplotación de la tierra y la mercantilización de la sexualidad femenina que denominamos ecofeminismo. Sin la reacción firme  del feminismo con conciencia ecológica, la conexión ideológica entre la explotación de la naturaleza y de las mujeres terminaría de manera indefectible en un desarrollismo occidental de tipo puramente patriarcal y desarrollista. Dada la manifiesta importancia que últimamente tienen esas relaciones de género entre hombres y mujeres por un lado, y de los seres humanos con la propia naturaleza por otro, es normal que se aborde su estudio desde dentro del feminismo.

Sin conocer exactamente cual es el alcance de este movimiento, Leire Pajín organiza el I Congreso Internacional de Ecofeminismo: Cuerpo y territorios por un mundo justo y sostenible, que se celebra en Madrid los días 17 y 18 del pasado mes de octubre. En palabras de la directora del Instituto de la Mujer, Teresa Blat Gimeno, que fue la encargada de inaugurar este Congreso, asistieron activistas de todos los ámbitos del conocimiento,  “desde el mundo académico hasta el activismo más comprometido con la defensa de los derechos de las comunidades indígenas, de distintos sectores como la salud y el medio ambiente”.

Tenemos distintos enfoques históricos del ecofeminismo, dependiendo, claro está, de en qué identidades de género se pone el acento. Si esa identidad es de corte puramente biológico, tendremos un ecofeminismo esencialista. Si por el contrario esa identidad de género se refiere exclusivamente a la cultura o a la sociedad, se tratará  de un ecofeminismo constructivista. Cuando este movimiento se vincula a tendencias místicas que evitan la demonización del hombre, nos encontramos con un ecofeminismo espiritualista. Pero estas disquisiciones tuvieron muy poco eco en el desarrollo de este congreso. Es evidente que las congresistas utilizan consciente o inconscientemente una óptica mucho más prosaica y que enfoca los problemas desde un punto de vista prácticamente utilitarista.

Subrayan, eso sí, el carácter transversal coincidente entre el feminismo y la ecología en cuanto a medio ambiente e igualdad, movimientos a los que dan mucha importancia porque implican  una lucha constante “por un mundo mejor, más sostenible, más equitativo y justo” y que, según se desprende de las conclusiones finales, tanto la ecología como el feminismo son imprescindibles para el progreso de la humanidad. Protestan porque la mujer ha estado históricamente relegada a papeles de segundo orden. De ahí que aparezca el feminismo y reivindique la igualdad y su derecho a intervenir en un plano de igualdad real en todos los problemas culturales.
Este congreso incluye ponencias que solo tangencialmente con el ecofeminismo, como es el caso de la referida a las “Mujeres mapuches ante la expropiación neocolonial”. También dedican buena parte del mismo a promocionar interesadamente alguna que otra publicación. Por ejemplo, Isabel Morant consagró buena parte de su ponencia  marco a ensalzar la colección “Feminismos” que coedita la editorial Cátedra y el Instituto de la Mujer. Y ya de puesta, hizo grandes elogios del último título de esta serie: “Ecofeminismo para otro mundo posible”, escrito por Alicia H. Puleo, ponente igualmente en este evento congresual. Por otra parte, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad reparte entre las personas que asisten a este congreso los diferentes recursos bibliográficos del mismo bajo el título “Cuerpos y territorios por un mundo justo y sostenible”. En la entrega se incluían también publicaciones de la editorial Akal, famosa por su anticlericalismo, y del periódico izquierdista Diagonal.

Durante la celebración de este congreso, las feministas radicales lamentan la derrota del PSOE y muestran su honda preocupación por la posible victoria del Partido popular, ya que, según recuerdan, esta formación política tiene recurrida ante el Tribunal Constitucional la Ley de Igualdad y ha prometido abiertamente que derogará la nueva ley del aborto. Es de suponer que, si se confirman las encuestas, se produzca un retroceso muy importante tanto en la consolidación de derechos adquiridos como en políticas de igualdad, ya que el Partido Popular ha demostrado sobradamente, según dicen, que no cree en las  medidas de discriminación positiva a favor de las mujeres, y tampoco en las políticas activas para luchar por la igualdad.

Gijón,  31 de octubre de 2011

José Luis Valladares Fernández   

martes, 18 de octubre de 2011

CON GENTE ASÍ, EL DESCRÉDITO ESTÁ SERVIDO

A principios del siglo XX en Madrid, era muy famosa la tertulia literaria, celebrada por intelectuales de la generación del 98 en el Nuevo Café de Levante.  Se discutía de todo, de arte, de literatura, de política, de cualquier tema que afectara de alguna manera a la sociedad española. Uno de esos días, cuando estaban hablando animadamente de España y de las distintas clases de españoles, Pio Baroja afirmó: “en España hay siete clases de españoles….sí, como los siete pecados capitales. A saber: los que no saben, los que no quieren saber, los que odian el saber, los que sufren por no saber, los que aparentan que saben, los que triunfan sin saber y los que viven gracias a que los demás no saben. Estos últimos se llaman a sí mismos Políticos y a veces hasta intelectuales”.
Esto quiere decir que el descrédito de los políticos ya viene de muy atrás. El paso por la política de personajes como Leire Pajín, Bibiana Aido y otras y otros por el estilo, solamente ha servido para que el desprestigio de los que se ocupan de las cosas públicas sea cada vez mayor. Las encuestas del CIS lo corroboran constantemente. Los que ocupan hoy día esos puestos, a parte de esa imagen que dan de una falta evidente de preparación para la misión encomendada, son todos unos manirrotos. A pesar de la delicada situación económica que atravesamos, no piensan más que en repartir dinero a cambio de favores, a veces inconfesables, y algunos aprovechan las circunstancias para  colocar magníficamente bien a sus amigos. El Boletín Oficial del Estado y hasta la prensa diaria independiente, dan  una buena prueba de ello.
Y parece ser que esta fiebre de dar giro al dinero de todos los españoles, hasta el punto de que no queden en la caja pública ni telarañas, aumenta progresivamente a medida que se acercan las elecciones. Es el caso de Trinidad Jiménez, ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura y de Leire Pajín que, sorpresivamente,  está al frente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Ni que estas tres ministras del Gobierno actual de Zapatero rivalizaran  entre sí, para ver quien es la que más gasta y, sobre todo, la que encuentra un destino más absurdo para sus particulares y llamativas subvenciones.
El dinero repartido generosamente por Trinidad Jiménez, más que a solucionar problemas reales en el tercer mundo, va casi siempre destinado a las dictaduras iberoamericanas y a otras, no menos corruptas, del cuerno de África. Y si sobra algo, se lo lleva inevitablemente alguna que otra institución pública muy poco escrupulosa. Daniel Ortega, por ejemplo, se ha llevado últimamente nada menos que 8 millones de euros como ayuda para el desarrollo integral de un barrio de Managua. Para Bolivia, Evo Morales se llevó más de 5 millones de euros y los dictadores cubanos  1.750.000 euros, destinados al desarrollo rural de la parte oriental de Cuba. Entre los regalos del Ministerio de Exteriores, llaman poderosamente la atención los 7 millones de euros para apoyar, de manera directa, el presupuesto del Ministerio de Finanzas  de Mozambique y, como no, los 3.500.000 concedidos a la Organización Internacional del Trabajo y los 11 millones entregados a la misma ONU para sus programas que mantiene abiertos en Sudán y en el Congo.
Aunque con cantidades más modestas, tampoco se queda atrás la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. En esta su segunda entrega de subvenciones correspondientes a 2011, repartió 1.056.000 euros, destinados a la financiación de festivales de cinematografía. Entre los agraciados, tenemos a la Fundación Triángulo para la organización del "XVI Lesgaicinemad. Festival Internacional Lésbico, Gay y Transexual de Madrid", que se lleva 10.000 euros. Otros 10.000 euros han ido a parar a los organizadores del "Festival Internacional de Cinema Gay i Lesbic de Barcelona", para los gastos de su undécima edición. Hasta la Caja Mediterráneo, recientemente nacionalizada por el Banco de España, fue oportunamente agraciada con 5.000 euros por patrocinar el "XXXIV Festival Internacional de Cine Independiente de Elche". Los organizadores de los festivales de Sitges y de Valladolid se han llevado cantidades bastante más sustanciosas, al embolsarse respectivamente 100.000 y 320.000 euros.
La tómbola de la  imprevisible ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, reparte premios sin parar. Para empezar, este Ministerio otorga 432.000 euros a diversos colectivos de homosexuales, entre los que nos encontramos otra vez con  la Fundación Triangulo, vinculada al partido socialista y la organización Gais Positius, afín a los socialistas catalanes (PSC). Y esto no fue más que el principio. Durante el pasado mes de mayo, Pajín aportó 3 millones de euros para fomentar la dichosa paridad en las pymes y para que las ONGs velen para que sea real la participación de las mujeres.
Continuó con otras dos importantes subvenciones, ambas cofinanciadas  por el Fondo Social Europeo, dadas a través del Instituto de la Mujer. La primera de ellas está dotada con 650.000 euros, ampliables adicionalmente con una cuantía máxima de otros 500.000 euros, para aquellas universidades “que incorporen una perspectiva de género en su tarea investigadora” sobre el crecimiento económico, empleo y desarrollo sostenible, y la salud y calidad de vida de las mujeres. La segunda subvención asciende a 300.000 euros, y puede ser ampliada en una cuantía adicional máxima de otros 200.000 euros para “hacer efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en todo lo concerniente a la creación y producción artística e intelectual, a la difusión de la misma, así como a promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública”.
Que Leire Pajín es una ministra sin escrúpulos es evidente, y no se amilana por nada. Le importa un bledo nuestra situación económica, sumamente crítica, que nos ha llevado al borde de la intervención europea. Su única obsesión es dar servicios de asesoramiento ciudadano para facilitar la elaboración de planes de igualdad. No habrá dinero para pagar a los proveedores farmacéuticos, pero destina 519.200 euros para "servicios de asesoramiento, sensibilización, formación e información ciudadana para la elaboración de planes de igualdad en las empresas y otras medidas de promoción de la igualdad. Y más sangrantes aún son los 99.500.000 euros donados a la ONU para colocar a Bibiana Aido como asesora de Verónica Michelle Bachelet, que es la responsable de la agencia de las Naciones Unidas para la igualdad de género.
Con ejemplares como estas ministras y algún que otro Torquemada en el Gobierno, y con un presidente como José Luis Rodríguez Zapatero, no es de extrañar que termináramos prácticamente en la bancarrota más absoluta. Otra cosa no saben hacer, pero gastar dinero público a lo loco se les da muy bien. Y es lógico que sea así, ya que debe estar muy extendida, entre los miembros del Gobierno, la firme convicción de que el dinero público no es de nadie. Recordemos la frase aquella de la otrora ministra de Cultura, la inefable Carmen Calvo Poyato: "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie."  
Gijón, 11 de octubre de 2011 
José Luis Valladares Fernández    

lunes, 13 de junio de 2011

REPARTIENDO DINERO OTRA VEZ


La crisis económica que afecta a España, es tan intensa, que no somos capaces de abandonar definitivamente la estela dejada por Grecia, Irlanda y Portugal y aún corremos un grave riesgo de seguir sus calamitosos pasos. Las empresas españolas dedicadas a la producción encuentran serias dificultades, ya que no tienen fácil acceso a los necesarios canales de financiación para mantener decentemente su actividad y con unos márgenes de rentabilidad decorosa. Son muchas las entidades empresariales que, por este motivo, se han visto obligadas al cierre y otras muchas que lo harán en breve.
No obstante esto, hay otras entidades que, aunque parezca mentira, carecen de problemas económicos. Son las Asociaciones o las Fundaciones, “sin ánimo de lucro” que, a través del Boletín Oficial de Estado y por obra y gracia del correspondiente Ministerio, tienen acceso a importantes cantidades de dinero, procedentes de nuestros impuestos. Ahora, por lo que leo en el BOE del pasado 31 mayo, es la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, la que echa mano de la caja común de todos los españoles para fomentar la “igualdad” de las mujeres. Trata de repartir casi tres millones de euros entre aquellas ONGs, verdaderas franquicias socialistas, que defienden la tan cacareada igualdad de mujeres y hombres. Y lo hace, como es su inveterada costumbre, con cargo a los sufridos contribuyentes.
El dinero destinado durante el año 2011 para estas ONGs feministas, evidentemente afines al Partido Socialista, asciende a la importante cantidad de 2.200.000 euros. Esta cifra podría ser ampliada adicionalmente en otros 500.000 euros. A la hora de adjudicar estas subvenciones y  determinar  la cuantía individualizada  de cada una de ellas, se tendrán en cuenta ciertos criterios de valoración determinados en la propia convocatoria, así como las características de las entidades solicitantes y los programas que se presenten. Se tendrá en cuenta, entre otras cosas, su implantación territorial, la antigüedad de la ONG, el número de personas asociadas, su especialización y su capacidad de gestión. Y aunque no se dice nada en la correspondiente convocatoria, se tendrá también en cuenta, cómo no, su afinidad al Partido Socialista.
Para que el lobby feminista promueva eficientemente “la incorporación de la igualdad de oportunidades a las relaciones afectivas”,  se colaborará en el mantenimiento y también en el funcionamiento de estas asociaciones de mujeres que luchan por la Igualdad de Oportunidades. Se cubrirán los gastos corrientes de todas estas organizaciones, tanto los derivados de personal, como los derivados  de las reuniones propias de los órganos de gobierno y la asistencia a las reuniones nacionales e internacionales. También se tendrá en cuenta los folletos divulgativos y las publicaciones dirigidas a orientar  y asesorar a las asociadas y a las personas objeto de su atención.
Se trata de una convocatoria pública de subvenciones, destinadas a ONGs feministas que se comprometan, tal como se indica en la propia convocatoria, a elaborar “programas dirigidos a promover el desarrollo de un modelo de convivencia familiar y social más igualitario”. Se pretende, como se indica en otro punto de la convocatoria, de “potenciar el desarrollo del tejido asociativo de las mujeres y su participación en todos los ámbitos de la sociedad”.  A parte de impulsar la incorporación y la promoción de las mujeres en el mercado de trabajo, se quiere modificar  los estereotipos de género que condicionan las conocidas desigualdades de las mujeres en el mundo laboral.
Según vemos en el BOE del pasado 31 de mayo, Leire Pajín espera lograr  muchos objetivos, entre los que destaca “la inserción social de las mujeres que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad”; facilitar el acceso  a los recursos económicos, educativos y sociales a los diversos colectivos de mujeres, que se encuentren en situación o riesgo de exclusión social; prevenir y erradicar cualquier tipo de violencia que afecte a las mujeres, tanto si es violencia de género, como si es violencia doméstica, violencia en el trabajo o cualquier otro tipo de violencia. Todo muy bonito e interesante, si no fuera que se reparte un dinero que no se tiene y que, para recibirlo, además de ser mujer y feminista, tiene que moverse en la orbita del Partido Socialista Obrero Español.

Barrillos de Las Arrimadas, 10 de junio de 2011

José Luis Valladares Fernández

miércoles, 20 de abril de 2011

DERROCHE DE DINERO PÚBLICO

Cuando los socialistas españoles llegan al Gobierno,  si la provisión de las  arcas públicas es aceptable, suelen desenvolverse muy bien y sin mayores problemas. Y de mano, hasta se multiplican los amigos que los jalean y los adulan. Como no reparan en gastos, la caja se vacía y es entonces cuando comienzan a surgir las primeras complicaciones. Ya lo decía, con mucha sorna,  Margaret Thatcher: "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero.... de los demás". Es lo que ocurrió con Felipe González. Llegó al Gobierno en  las elecciones de 1982, y la euforia de su triunfo  apoteósico fue decayendo gradualmente al agotarse el dinero público.

En 2004, y como consecuencia de un grave e intencionado atentado en los trenes de cercanías de Madrid, se hace con el Gobierno inesperadamente José Luis Rodríguez Zapatero. Su triunfo no fue tan delirante como el de Felipe González, pero comió el coco a muchos con su talante y con su sonrisa bobalicona. Como había dinero en caja, Zapatero abrió rápidamente su tómbola y comenzó a repartir premios y subvenciones a todo trapo. Le urgía rodearse de amigos que alabaran su generosidad y cantaran sus supuestas gracias, aunque para ello tuviera que vaciar las arcas del Estado. 

Cundo se gasta así el dinero, tan a lo loco, no hacen falta crisis económicas que vengan de fuera. Se basta Zapatero y su Gobierno para provocarla. Y es que el derroche de quienes actualmente rigen los destinos de España, se ha convertido en un mal endémico, si es que no forma parte de su ADN. De su magnanimidad se han aprovechado de manera reiterada, además de muchas ONGs afines, los hermanos  Castro, que llevan años tiranizando a los cubanos, el repelente Hugo Chávez,  que quiere perpetuarse en Venezuela y el cocalero Evo Morales que ordena y manda en Bolivia. No podemos olvidarnos de Daniel Ortega, líder máximo del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que rige, con mano dura, los destinos de Nicaragua. Otro que encontramos frecuentemente entre los premiados con nuestro dinero, es el insaciable sátrapa de Marrueco. 

Las organizaciones sindicales “más representativas” de la UGT y CC OO están siempre al quite a la hora de recibir dinero público. Cualquier disculpa es buena para poner la mano y alzarse con una buena suma. No hace mucho que, por ejemplo, en comandita con la patronal CEOE, y por decisión del ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez,  se embolsarán nada menos que 293 millones de euros. Una cantidad respetable que, en teoría, obligaría a sindicatos y a patronal a organizar cursos de formación, pero todos sabemos que, en este tipo de cuestiones,  el fraude es muy frecuente. 

Hay otra manera habitual de despilfarro que Zapatero ha dejado en manos de Leire Pajín, ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, y de Bibiana Aído, actual secretaria de Estado de igualdad. Son muchas las subvenciones que ese Ministerio ha destinado prioritariamente a la “promoción y prevención sobre los derechos sexuales y reproductivos” de las mujeres de distintos países. Últimamente se han habilitado 1.339.000 euros para subvencionar varios proyectos ultra feministas en Iberoamérica, cuya coordinación correrá a cargo de varias asociaciones españolas, afines al PSOE. Merecen señalarse los casi 30  millones de euros que recibirá, para el periodo 2010-2013, la ONG Solidaridad Internacional, vinculada al PSOE y que presidió antaño la propia Leire Pajín.

En el historial del reparto de estas dádivas, nos encontramos con alguna tan llamativa como la concedida por Cristina Garmendia Mendizábal, titular del Ministerio de Ciencia e Innovación,  a la entidad Basque Culinary Center Fundazioa. Se trata de una fundación puesta en marcha, en colaboración con la cooperativa Mondragón Unibertsitatea, por los cocineros vascos de renombre internacional Pedro Subijana, Andoni Luis Aduriz, Juan María Arzak, Martín Berasategui, Eneko Atxa, Hilario Arbelaiz y Karlos Arguiñano. A este equipo de cocineros famosos se le concede un pellizco de nada menos que 7.000.000 de euros para, entre otras cosas, cubrir gastos de obra, equipamiento, personal y los demás gastos derivados de la puesta en marcha  del proyecto de dicha fundación.

Se busca con este proyecto, según se indica en el decreto de concesión, generar conocimientos de alto nivel en las diferentes áreas de las ciencias gastronómicas y trasmitir esos conocimientos para formar profesionales cualificados, generando procesos de investigación sobre el tema, colaborando estrechamente con universidades, centros tecnológicos, empresas y organismos públicos. El Gobierno, con esta generosa e insólita subvención, concedida  por mediación  del Ministerio de Ciencia e Innovación,  pretende “financiar actuaciones de inmediata ejecución, en el ámbito de determinados sectores productivos estratégicos, para el desarrollo de proyectos con alto impacto en el mantenimiento y creación de empleo”.

Con esta lluvia de subvenciones y la gestión catastrófica del Ejecutivo, hemos llegado a un grado de deterioro económico inasumible. La pobreza y la miseria ocupan zonas poblacionales cada vez más amplias. El mismo Gobierno, acosado por una exagerada deuda que no para de aumentar y por un endiablado déficit público, se ha quedado ya sin margen de maniobra. No le quedan más que las salidas de las ocurrencias, a veces extremadamente disparatadas. Quizás con esa cocina de excelencia, que subvenciona tan generosamente, quiera imitar a los emperadores decadentes de la vieja Roma, como Nerón,  que no hacía más que organizar grandes comilonas mientras el imperio agonizaba inexorablemente. Y eso es lo que está ocurriendo con nuestra sociedad actual. Cuando Winston Churchill decía que “el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes, la prédica de la envidia, su misión es distribuir la miseria de forma igualitaria para el pueblo”, parece estar describiendo nuestra realidad contemporánea.

Gijón 16 de abril de 2011

José Luis Valladares Fernández