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martes, 28 de mayo de 2013

3.-De la euforia a la desilusión más absoluta


La euforia desatada por la extraordinaria mayoría absoluta conseguida en la jornada electoral del 20 de noviembre de 2011 por el Partido Popular, duró poco más de un mes. Se desvaneció prácticamente el 30 de diciembre, con la celebración del segundo  Consejo de Ministros. El primero tuvo lugar siete días antes, el  23 del mismo mes, unas horas después de jurar sus cargos ante el rey Juan Carlos I. Pero aquí no pasó nada porque no fue más que un Consejo de Ministros puramente protocolario, destinado más bien  al nombramiento de cargos oficiales.

Fue mayúscula la decepción que se llevaros los electores cuando conocieron los distintos acuerdos adoptados en el Consejo de ministros del 30 de diciembre de 2011. Estaban enormemente ilusionados con el programa electoral del Partido popular y esperaban que Mariano Rajoy pidiera cuentas ese mismo día a José Luis Rodríguez Zapatero y a su equipo ministerial por su manera de afrontar la crisis económica. Pero no fue así. En vez  de exigir al menos responsabilidades políticas por el desastre económico que provocaron, se dedicó inesperadamente a premiar su labor, como si hubieran prestado a la comunidad nacional algún servicio admirable y meritorio.

En dicho Consejo de Ministros, el nuevo Ejecutivo de Rajoy decide condecorar a todos los miembros del Gobierno saliente. Al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero se le concede el Collar de la Orden de Isabel la Católica, como si hubiera hecho algo positivo y relevante en beneficio de España y sus gentes. Al ex vicepresidente de Política Territorial, Manuel Chaves, le otorga  la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Los demás miembros del Gobierno fueron agraciados con la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III.

En este Consejo de Ministros, además de condecorar inmerecidamente a los miembros del Gobierno anterior, Mariano Rajoy se olvida de una de sus promesas más solemnes de toda la campaña electoral pasada: la de no subir impuestos si ganaba las elecciones. Pero incumple su palabra y, cuando nadie lo esperaba,  nos sorprende con una subida del IRPF entre el 0,75% para las rentas más bajas y el 7% para las más altas. Entre ambos porcentajes, hay varios valores intermedios, de acuerdo siempre con el total de los ingresos. Y por si fuera esto poco, penaliza también el ahorro con un 2%, un 4% o un 6%, dependiendo, claro está, del volumen del ahorro. Tampoco se libra de la quema la contribución urbana que se incrementa en un 4%, un 6% o un 10%, de acuerdo con la fecha de su revisión catastral.

 Será verdad que se trata de un incremento fiscal extraordinario y con fecha de caducidad, como dicen ya que se aplicará exclusivamente durante los ejercicios 2012 y 2013. Hoy sabemos que se ha ampliado su vigencia también para el año 2014. Pero esta incomprensible decisión del nuevo Gobierno, además de enfadar a una inmensa mayoría de ciudadanos, limitó considerablemente el poder adquisitivo de las familias españolas y desestabilizó gravemente sus presupuestos. El mismo Mariano Rajoy reconoció, unos días más tarde, que fue una medida extremadamente “dura y dolorosa”, pero que no había tenido otra opción. Dice que estas subidas, no perjudican, en absoluto, ni pone en peligro el estado de bienestar. Se trata más bien de protegerlo, ya que según sus palabras, “para mantenerlo, se necesitan dinero, crecimiento económico y empleo”.

sábado, 18 de junio de 2011

LLAMADME ALFREDO

DURMIENDO EN UN PARTERRE DE LA PUERTA DE SOL

        Si ahondamos en los detalles de la vida de Alfredo Pérez Rubalcaba, veremos que estamos ante  un hombre extremadamente ambicioso, que maneja como nadie  las intrigas de salón  y los enredos políticos. Llegó al PSOE allá por el año 1974, casi nada más ser refundado este partido por el llamado “grupo de los sevillanos”, que encabezaban Felipe González, Alfonso Guerra y el sobreviviente Manuel Chaves. Fue Javier Solana el maestro político de Rubalcaba, el que le aficionó a disfrutar sin límites del verdadero poder y, en realidad, el que le abrió las puertas de los despachos de los poderosos y el que le enseñó a manejar convenientemente el delicado mundo de los secretos comprometedores.

En un principio, dada su condición de profesor de Química Orgánica, Rubalcaba encaminó sus pasos  hacia las comisiones de Enseñanza del PSOE e incluso, andando el tiempo,  participó activamente en la elaboración de dos importantes leyes, la Ley de Reforma Universitaria (LRU) y la LOGSE, que resultaron ser dos leyes manifiestamente regresivas y empobrecedoras para la enseñanza española. Con las primeras responsabilidades dentro del Gobierno de Felipe González, se dio cuenta que le atraían los bajos fondos del Estado, el mundo  de la intriga y la maquinación, bastante más que el trabajo rutinario de un Ministerio,  realizado obligatoriamente a la luz de los focos públicos de la ciudadanía.

Por este motivo, y sin dudarlo mucho, Pérez Rubalcaba puso en práctica lo aprendido en su etapa de colaboración  con Solana y comienza a moverse con extremada soltura por las complicadas cloacas del Estado. Utiliza y rentabiliza a su favor, mejor que  nadie, las ocasionales torpezas cometidas inocentemente por sus propios compañeros y por los distintos miembros de la oposición. De ahí que, desde el primer día, se dedicara a buscarse amigos, sobre todo  dentro de la propia dirección del CNI. Necesitaba amigos que le pasaran continuamente información privilegiada y sensible sobre los de casa y sobre los de fuera.

Esos abultados dosieres,  que ha ido elaborando pacientemente durante todos estos años, le han valido al todopoderoso  Rubalcaba para conspirar desde dentro contra otros aspirantes y que el “dedazo” de Zapatero le señale como candidato único a la sucesión. Sus maniobras  maquiavélicas se llevaron por delante a Carme Chacón, que se vio obligada a renunciar a las primarias. Y eso que Chacón, según todos los indicios, era la preferida de Rodríguez Zapatero. No solamente apartó a Carme Chacón de la lucha por la Secretaría General del PSOE y, por consiguiente, de la presidencia. Ha cerrado prácticamente el camino a cualquier afiliado que lo intente, pues no les va a ser nada fácil reunir los 22.000 avales exigidos. Rubalcaba, en cambio, está exento de semejante requisito.

El ungido por Zapatero, que siente, según dice, la simpatía y “el calor de los socialistas”, quiere también los ‘dedazos’ de los distintos barones y de cuantas personas ejerzan cualquier tipo de autoridad entre la militancia del partido. De ahí que, disfrazado de profeta judío del Antiguo Testamento, haya iniciado un continuo peregrinaje por las distintas federaciones, no sé si para agradecer su prevista nominación o para dar a conocer la buena nueva. Y Rubalcaba, que debiera haber dimitido de todos  sus cargos desde el momento mismo de su designación, aprovecha su condición de miembro destacado del Gobierno, para utilizar incluso hasta el “Falcón” de las Fuerzas aéreas en alguno de sus desplazamientos, simplemente para ganarse la confianza de unas bases que están entregadas de antemano.

Fue llamativa su presentación en Sevilla. Ante un millar de militantes socialistas y ante los altos cargos del PSOE  de Andalucía, quiso imitar a Eva Perón cuando dijo a sus “descamisados” que querían elevarla a la vicepresidencia de la República Argentina aquella frase que hizo historia: “llamadme Evita”. Simulando un aire extremadamente beatífico, Rubalcaba comenzó su alocución diciendo: “Para los militantes soy Rubalcaba y quiero pasar a ser Alfredo”. Y continuó: “Quiero que me llaméis Alfredo, llamadme Alfredo”. Y es normal que ahora quiera ser simplemente Alfredo, ya que el otro personaje, el que conocemos como Rubalcaba, sale muy sucio de su prolongada actividad en las cloacas del Estado.
Es evidente que los españoles, incluidos los ciudadanos de a pie, no necesitan que nadie  les explique la vida, la obra y los milagros de Rubalcaba. Hasta el propio Rubalcaba es plenamente consciente de que este nombre evoca de inmediato a los GAL, a la cal viva y a la corrupción generalizada de la época felipista. Fue el principal protagonista de aquella vergonzosa jornada de reflexión, previa a las elecciones de 2004, en la que alumbró su única frase sensata: “España no se merece un Gobierno que mienta”. El ‘Faisán’ o el chivatazo a ETA es otro de sus baldones innegables. Él es el verdadero responsable del asalto a las sedes del Partido Popular y algo tendría que ver con la creación y manejo de las pruebas falsas.  Rubalcaba es prácticamente sinónimo de enredo, de mentira integral, pues se trata de un personaje sumamente tortuoso y laberíntico.

Con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente, es Rubalcaba el encargado de manejar a su aire todos los trapos sucios que interesan al Gobierno. Él ha estado detrás de la infumable negociación con ETA, del trato favorable que se ha dado a los presos de la banda terrorista y el que ha velado celosamente por el cumplimiento de la tregua-trampa con los etarras y el que finalmente posibilitó su acceso a las instituciones. Como vicepresidente primero del Gobierno, es manifiestamente corresponsable de los incomprensibles despilfarros, los errores tremendos y la desidia de un Ejecutivo que únicamente puede presumir de haber creado cinco millones de parados. Y este es precisamente el hombre que se apresta a suceder a Rodríguez Zapatero. Quizás quiera presentarse, con ese intento de llamarse Alfredo a secas, como si fuera un  perfecto desconocido, que aspira a ser todo un ejemplo de renovación generacional y democrática. Lo que sí ha conseguido, por ahora, es que le llaman Aldedo Pérez Rubalcaba.

Barrillos de Las arrimadas, 13 de junio de 2011

José Luis Valladares Fernández

martes, 20 de abril de 2010

EL SANTÓN DE PARACUELLOS DE JARAMA

El pasado día 6 de abril apareció publicado en El País el interesante chat que sostuvo Santiago Carrillo con lectores del citado periódico. En dicho chat, Carrillo trata de dulcificar su controvertida personalidad y hacernos creer que lo que de él se cuenta, en buena medida, no es más que propaganda interesada y falaz. Pero a través de sus respuestas aparece la verdadera dimensión del antiguo consejero de Orden Público de la Junta de Defensa madrileña. Es evidente que el marxismo, a lo largo de su torva historia, ha generado verdaderos monstruos y Carrillo es uno de ellos.
El ex dirigente comunista es la imagen viva del camaleón, ya que es pintoresco como dicho saurio, y cambia de color de acuerdo con las circunstancias. Parecía haberse moderado, pero desde que el PSOE comenzó a homenajearle, volvió por sus fueros y apareciendo en él, con toda crudeza, el totalitarismo de siempre. No se ha enterado que está siendo utilizado sibilinamente por Zapatero en beneficio propio. Por decirlo de una manera gráfica, se ha convertido en el “tonto útil” del PSOE.
Respondiendo a una pregunta de uno de los internautas, dice que su mejor recuerdo es el de la fundación de las Juventudes Socialistas Unificadas, acto que tuvo lugar en marzo de 1936. Aquel fue, dice Carrillo, “un acontecimiento importante, porque era el primer paso de unidad de socialistas y comunistas en una situación en que esa unidad era muy importante para la defensa de la República”. También señala que el peor recuerdo que le viene a la memoria es el del día en que perdieron la guerra. Cuando otro internauta se interesa sobre si IU debiera haber condenado la muerte de Orlando Zapata y los atropellos del castrismo contra los disidentes, prefirió no mojarse y contestó escuetamente: “En cuanto a lo de Cuba, hoy no toca hablar de eso”.
A preguntas sobre la situación actual de España y sobre el sumario del caso Gürtel, Santiago Carrillo se despachó a gusto. Con la verborrea vacua y malintencionada a que nos tiene acostumbrados, apostillo que se trata de “una situación muy confusa, muy compleja, por la crisis económica, y por los procesos de corrupción de miembros del Partido Popular” y que trae como consecuencia el desprestigio de la clase política. La corrupción, dice, es un cáncer en la democracia y es debida, ante todo, al sistema político-social que impone el capitalismo. “Lo grave de esta lacra es que hace perder la confianza en la política y en todos los políticos y crea siempre un terreno favorable a la aparición de un salvador que dictatorialmente nos saque de esa situación. Y ahí nos encontramos sin libertades y con más corrupción. Yo creo que en este país hay un partido, el Partido Popular, que o realiza seria renovación, o debería dejar de ser una alternativa de gobierno, porque un partido que ha llegado al extremo al que ha llegado éste, puede convertirse en un peligro para la democracia”.
La corrupción, según Carrillo, es consustancial al Partido Popular. El PSOE actual, en cambio, está libre de esa lacra. Ante todo hay que ser agradecidos al trato que le están dispensando las huestes de Zapatero. Por eso dice que, en el pasado, hubo casos de corrupción en el PSOE, pero fueron debidamente juzgados. Incluso, agrega, “el Gobierno del PSOE, en un momento dado, fue capaz de capturar, nada menos que en Laos, a uno de los miembros corruptos de ese partido”. Seguro que, con la ayuda de Santiago Carrillo, la cúpula de Interior de entonces localizó por fin al famoso capitán Khan que, supuestamente, entregó a Luis Roldan.
El comportamiento del Partido Popular, según el antiguo dirigente del Partido Comunista, es muy distinto al del PSOE. Es cierto, dice, que Rajoy ha condenado a Matas. Pero hay indicios claros de que personalidades del PP, comprometidas con la trama Gürtel, están en cierto modo protegidas por el partido. A esto hay que agregar, faltaría más, que Carrillo “duda de la independencia real de los jueces”. El PSOE, en cambio, sería un partido inmaculado en cuanto a corrupción se refiere. Dejando a un lado la financiación del partido socialista con Filesa, Malesa y Time Sport, habría que borrar de un plumazo lo de Merca-Sevilla, el caso Pretoria, Caja Castilla La Mancha, la empresa MATSA donde trabaja la hija de Chaves y otros muchos casos por el estilo. El mismo José Bono aún no ha explicado fehacientemente el origen de su patrimonio. Y ¿qué pasa con las deudas millonarias de los socialistas, perdonadas por los Bancos, deudas que ascendían a unos 40 millones aproximadamente? ¿Acaso son actos de beneficencia por parte de las entidades bancarias?
Ante la intervención de otro internauta, que se interesaba por su actitud ante el revisionismo de Garzón sobre los crímenes de la Guerra Civil y el Franquismo, dice que los crímenes del campo republicano fueron “mucho menores de los que hubo en el franquista”. Además, agrega, los cometidos por los republicanos “fueron juzgados muy severamente al terminar la guerra por el régimen franquista. Miles de personas fueron ejecutadas como consecuencia de aquello. A las ejecuciones se unió el denigramiento de esas personas. Creo que si hubiera que juzgar hoy algún crimen, sería el de los franquistas que naturalmente no sólo no se juzgaron a sí mismos, sino que glorificaron y premiaron a los autores de sus crímenes”.
Es evidente que Carrillo, en la actualidad, no tiene que dar cuenta de sus actuaciones durante la Guerra Civil. Fue amnistiado de todos sus delitos, exactamente lo mismo que los del otro bando contendiente. Precisamente por este motivo, el ex dirigente comunista debería guardar, cuando menos, un prudente silencio. Evitaría que parte de la sociedad entre a saco en su vida y le recuerde sus terribles crímenes, tan numerosos al menos como los de los franquistas, pero mucho más odiosos por el inexplicable sadismo con que se llevaron a cabo. Las declaraciones de Ramón Torrecilla Guijarro, colaborador directo de Carrillo en las macabras sacas de las checas madrileñas, dejan al descubierto la brutalidad macabra con que eran tratadas las víctimas.
Entre los crímenes de Santiago Carrillo, nos encontramos con el asesinato de jovencitos, prácticamente niños, por el delito terrible de asistir a misa los domingos. Entre los asesinados hay también cantidad de seminaristas imberbes y muchas monjitas que, al parecer, entrañaban un gran peligro para la República. A Carrillo, por hablar más de la cuenta, le está pasando lo que a Zapatero con su abuelo. Nadie se acordaba ya de que había existido un tal capitán Lozano, duro represor de los mineros en el año 1934, pero desleal posteriormente con sus compañeros por sus relaciones ocultas con los republicanos. Y en cualquiera de los dos bandos, es normal que personajes así fueran tratados como traidores.
Los incontables crímenes de Carrillo continuaron aún después de terminada la Guerra Civil. Más de un compañero de partido o camarada, como se decía entonces, fue asesinado por orden suya, cuando compartía responsabilidades de mando en el PCE con Dolores Ibárruri, La Pasionaria. Y su osadía era tal, que procuraba que los familiares de la víctima creyeran que había sido la Guardia Civil la culpable de su muerte. Es, por ejemplo, el caso de Víctor García García, alias el brasileño. Pero, eso sí, según confesó en El País, allá por el año 2005, nunca tuvo problemas de conciencia. Faltaría más.
Este es el auténtico Carrillo y no el que él esconde torpemente detrás de sus recomendaciones éticas y morales, que prodiga a través de los micrófonos de la cadena SER. Quien no sepa de qué va, creerá que se trata de un santo muy preocupado por la democracia y por hacer el bien a todos los ciudadanos. Un demócrata consumado. Pero todo el mundo sabe que Carrillo es el símbolo viviente del totalitarismo más abyecto e ignominioso que te puedas encontrar. Su verdadera medida ya la dio siendo aún muy joven, cuando dirigía el periódico Renovación, órgano oficial de la Federación de Juventudes Socialistas de España.
Fue en este periódico donde Santiago Carrillo hizo sus pinitos de estimulador de la violencia, escribiendo el “Decálogo del joven socialista”, allá por 1934. Su manera de luchar por la libertad y la democracia queda muy bien reflejada en el punto sétimo y octavo de su decálogo. El punto sétimo reza así: “Ha de acostumbrarse (el joven socialista) a pensar que en los momentos revolucionarios la democracia interna en la organización en un estorbo. El jefe superior debe ser ciegamente obedecido, como asimismo el jefe de cada grupo”. Y remacha en el octavo: “La única idea que hoy debe tener grabada el joven socialista en su cerebro es que el socialismo sólo puede imponerse por la violencia, y que aquel compañero que propugne lo contrario, que tenga todavía sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente”. Todo esto, claro está, lo puso en práctica Santiago Carrillo una vez fue nombrado consejero de Orden Público en la Junta de Defensa de Madrid, sembrando de muertos el arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama y el soto de Aldovea, en Torrejón de Ardoz. Este es el verdadero Santiago Carrillo Solares.

Gijón, 19 de abril de 2010

José Luis Valladares Fernández

martes, 10 de noviembre de 2009

LEIRE PAJÍN Y SU SUELDO PLANETARIO

Se da la circunstancia de que Leire Pajín, la secretaria de Organización del PSOE, se queja amargamente de que le atribuyan un sueldo de 15.000 euros mensuales. Son, dice, “informaciones absolutamente falsas”, de las que ha tenido que enterarse por la prensa.
Me parece muy bien que proteste si es objeto de críticas que crea injustas y si las noticias sobre los emolumentos no se ajustan del todo a la verdad. Pero ya no está tan bien que nos tome por tontos, al querer hacernos ver que esas críticas y las noticias sobre su sueldo son debidas a que es “mujer, joven y socialista”. En la entrevista concedida a Onda Cero, insiste una y otra vez en la falsedad de las informaciones y que esto ocurre "por ser mujer, ser joven, ser socialista, o por las tres cosas" a la vez. Dice que "Es muy curioso que jamás se hayan cuestionado cuánto cobra el secretario de Organización del PSOE y que se cuestione lo que cobro yo, que cobro exactamente lo mismo que mis antecesores".
No es de recibo que achaque esas críticas, y por este orden, al hecho de que ella sea mujer, sea joven y, por añadidura, sea socialista. Desde que el jefe del Ejecutivo español se ha declarado, además de rojo, feminista empedernido, las féminas que viven y vegetan a su alrededor, achacan todos sus males al hecho de ser mujer. Utilizan ese feminismo rancio y trasnochado para disimular sus carencias intelectuales y justificar así hasta sus meteduras de pata. Lo hizo también el otro día la ministra de Economía, Elena Salgado, cuando afirmó que, por ser mujer, debía trabajar el doble. Las mujeres que de verdad valen no se las ocurre utilizar estas zarandajas y protegerse con la concha del feminismo para darse a valer y ocultar sus deficiencias intelectuales.
Además, la versión que nos da Leire Pajín, al defenderse de lo que ella califica informaciones falsas, no se ajusta del todo a la verdad. Se trata más bien de una verdad a medias, que ella misma se encarga de disfrazar, para que parezca que su sueldo no es nada del otro mundo. Nadie ha hablado, que yo sepa, de que Leire Pajín, tenga unos honorarios, en números redondos, de 20.000 euros. Se limitan a informar que puede llegar a cobrarlos si sale con la suya y se convierte en senadora por Valencia. Y es muy posible que así sea, ya que defiende esa posibilidad con uñas y dientes, aunque por el momento, y gracias al “chantaje político" a que la somete, según ella, el Partido Popular de Valencia
Las informaciones mediáticas que circulan por los mentideros periodísticos, aunque siempre en números redondos, nos hablan de los 5.000 euros que cobra como secretaria de Organización del PSOE. A esto hay que añadir los 90.000 euros anuales que recibe como indemnización por su condición de ex secretaria de Estado de Cooperación. Indemnización que seguirá cobrando, a razón de 7500 euros mensuales hasta el mes de julio de 2010.
Estas cifras las ha reconocido la propia Leire Pajín, aunque de modo velado. Y en sus explicaciones a Onda Cero dijo que los 90.000 euros no formaban parte de su sueldo; que, en todo caso, se trata de una indemnización, que ella no buscó y que la cobran por ley todos los ex altos cargos del Gobierno. Y ha evitado explicar, eso sí, que cuando ocupe el cargo de senadora, sus percepciones salariales alcanzarán esa cifra que han avanzado varios medios. Es hora ya de que Leire Pajín hable claro y deje de utilizar medias verdades.
En cuanto a su patrimonio, ocurre tres cuartos de lo mismo. Según Leire Pajín, se han dicho "muchas cosas que nada tenían que ver con la realidad". "Cuando descubrieron que mi único patrimonio es una casa de 58 metros cuadrados con una hipoteca a 20 años, entendieron que quizá se habían pasado un poco". De todos modos no hay por qué extrañarse. En el PSOE es normal cobrar un buen sueldo durante muchos años, sin que el patrimonio se vea afectado por ello. Ahí está, por ejemplo, el caso del Vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, que, después de muchos años viviendo del erario público y cobrando cifras importantes, no ha sido capaz de labrarse un capital adecuado y ha tenido que estar viviendo prácticamente al día.
En cualquier caso, las remuneraciones que ha venido cobrando Leire Pajín, están en consonancia con su categoría. Como no podía ser menos, se trata de un sueldo planetario, al que solamente tienen acceso las mujeres planetarias. Como adalid de la juventud bohemia actual, se merece sobradamente un sueldo como este. Debemos redoblar las campanas por el hecho de que haya, al menos, una mujer joven que ha sabido librarse de esa lista maldita de los más de cuatro millones de desempleados y que tampoco figure entre los mileuristas que solamente logran contratos temporales y trabajos basura.
Pero que conste, en aras de la verdad, que esta ganga remuneratoria, desorbitada si nos atenemos al panorama actual, no se la debe agradecer al hecho casual de que sea mujer. Son muchas las mujeres, y aún más jóvenes que Leire Pajín, que, como mucho, solamente logran sueldos mileuristas. Que de las gracias a ese carné que tantos milagros realiza, y al hecho incuestionable de que ha sabido camelar muy bien al que, en la actualidad, dirige las huestes del PSOE.

Gijón, 1 de noviembre de 2009

José Luis Valladares Fernández

jueves, 29 de octubre de 2009

¿ALGUIEN ESPERABA OTRA COSA DE LOS SOCIALISTAS?

Seguro que hay muchas personas que esperaban algo muy distinto del paso del PSOE por el Gobierno de España. De lo contrario, no le hubieran dado su voto en la cita electoral correspondiente. A estos les sugiero que recuerden la frase que, según nos dice Dante al principio de Canto III de la Divina Comedia, está escrita a la entrada al infierno: "Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate (Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza)”.
Es cierto que la esperanza, como dice un dicho popular, es lo último que se pierde. Quizás por que somos demasiado ingenuos y aún creemos en los Reyes Magos. Es hora de que, los que aún siguen esperando algo del socialismo, abran los ojos y se enfrenten a la cruda realidad del infierno económico a donde nos ha llevado, sin barca de Caronte de por medio, José Luis Rodríguez Zapatero y su inoperante Gobierno. Quienes sigan esperando algo positivo del equipo actual que nos gobierna, terminaran dando la razón a Nietzsche cuando decía que “la esperanza es el peor de los males de los humanos, pues prolonga el tormento del hombre”.
Las razones que incapacitan al socialismo real para gestionar adecuadamente la marcha económica de un país, son evidentes. Y mucho más en el socialismo español que, bajo la batuta de Zapatero, se ha esforzado por recuperar ese sectarismo rancio y trasnochado que, en otro tiempo, utilizaban K. Marx y F. Engels, para adoctrinar a sus seguidores.
El socialismo militante es doctrinario por naturaleza, lo que le lleva al despropósito de querer controlar cualquier clase de iniciativa, planificando absurdamente cualquier tipo de actuación individual o colectiva de los ciudadanos. De esta manera lastran, hasta límites insospechados, la productividad que podía esperarse de las empresas y la voluntariedad de los individuos para luchar por la rentabilidad de las mismas. Lo suyo es husmear en lo que es privativo de los ciudadanos y de las sociedades, para organizar todos sus actos, condicionando así hasta el más mínimo de sus actos. Y todo, en nombre de un igualitarismo ficticio e inadmisible.
A este afán obsesivo por regular todo tipo de actividad económica o industrial, debemos unir su desmedida afición a establecer elevados impuestos, que llaman progresivos, pero que tienen un tufo recaudatorio indisimulable. La elevación excesiva de los impuestos influye negativamente en el consumo y en la actividad económica. Y al disminuir el consumo y la actividad económica, disminuyen los ingresos que, vía impuestos, recauda el Estado. Como el Gobierno, por su descontrol en los gastos, necesita cada vez más dinero, tiene que acudir a una carga impositiva, metiéndose de lleno en un círculo vicioso que irá ampliando las bolsas de pobreza en España.
El socialismo español no ve, o no quiere ver, que los gobiernos de los países que comienzan a abandonar el lóbrego túnel de la crisis, optaron inteligentemente por reducir la presión fiscal. Exactamente lo contrario de lo que ha hecho nuestro Gobierno. Su tozudez les lleva a ampliar la presión recaudatoria para, según dicen ellos, mantener el gasto social. El resultado es inmediato: la subida de impuestos se traduce inevitablemente en una disminución del consumo y, por lo tanto, en una menor productividad de las empresas. Lo que crece de esta manera, de un modo progresivo, es el paro, y con el paro aumenta el número de los que necesitan de esas insuficientes limosnas oficiales. Y es evidente que los impuestos en España son demasiado elevados. Concretamente el gravamen sobre las rentas del capital está entre los más altos de la Unión Europea.
Nuestros gobernantes socialistas sabrán por qué desoyen el proverbio chino y prefieren dar algún que otro pez a los que tienen hambre y renuncian a enseñarles a pescar. No se trata de un acto altruista con los que necesitan de la ayuda pública para subsistir. Quizás busquen con estas limosnas, como ocurre en Andalucía, mantener y acrecentar el número de votos cautivos de todas estas personas que se ven obligadas a echar mano de la beneficencia pública para subsistir.
A la vocación intervencionista de los socialistas y su querencia por los impuestos abusivos, hay que añadir su gusto innato por los despilfarros del dinero público. Tan pronto llegan al poder, los gastos se desmandan de manera obscena y acuden sin pudor a la generación de deuda pública para gastar lo que no se tiene y empobrecer, aún más, a la sociedad española. Con este comportamiento, llama la atención que los socialistas se vanaglorien de que su sistema político, según dicen ellos, sea la vía más segura para mejorar la situación de los pueblos.
Han popularizado el término de ‘sostenibilidad’, aunque lo refieren a conceptos erróneos: ‘sostenibilidad de la economía’, ‘sostenibilidad de la creación de puestos de trabajo’. Lo único que aquí es ‘sostenible’, dada su aberrante manera de actuar, es la miseria y la pobreza de un número, cada vez más elevado, de ciudadanos españoles.
Y es precisamente Manuel Chaves el que, de manera desvergonzada, nos quiere hacer creer que son ellos los que tienen la receta definitiva para poner fin a la crisis y al paro. Él, que en su anterior etapa como ministro de trabajo con Felipe González, veía crecer las listas del paro a una velocidad de vértigo. Y que, en sus largos años al frente del Gobierno andaluz, multiplicó sin medida la indigencia y la pobreza de esa Comunidad.
El sábado pasado, en la clausura de la primera convención socialista de la Comunidad de Madrid, afirmó sin complejos que solamente abandonaremos la crisis aplicando la estrategia económica que tiene el PSOE. “Nosotros -dice Chaves- somos los que vamos a acabar con la crisis”. Y recalca que esto no lo puede hacer el PP, ya que tiene “una política mezquina, sectaria, de cortos vuelos, sin credibilidad. Ya no se acuerda de que, en 1996, fue preciso que llegara Aznar para sacarnos del enorme socavón en que nos había metido el Gobierno, al que él mismo pertenecía.
Mientras este Gobierno no tome otras medidas más serias, lejos de sacarnos de la crisis, nos hundirán cada vez más en ella. Las medidas estructurales, que aumenten nuestra productividad y nos hagan más competitivos, brillan por su ausencia. A esto hay que añadir el desmesurado gasto público que complica aún más las cosas. Hasta el pasado mes de septiembre, en términos de Contabilidad Nacional, el déficit del Estado alcanzó la alucinante cifra de 62.780 millones de euros, frente al déficit de 13.507 millones de euros, en el mismo período del año anterior. El déficit, prácticamente, se ha multiplicado por cinco en un solo año.
La economía española es una de las más endeudadas del mundo. Y todo el dinero que se recaude es poco para hacer frente a los intereses generados por ésta deuda. Así las cosas, es normal que el Estado se vea obligado a pagar con nueva deuda, los intereses de la deuda anterior. También son muchas las familias – cada vez más- que carecen de capacidad económica para hacer frente a cualquier gasto imprevisto. A estas alturas de la legislatura, hay ya 1,1 millones de hogares con todos sus miembros en el paro. La única perspectiva que les queda a todas estas personas es la indigencia y la más absoluta de las miserias.
No es de recibo que, en situación económica tan dramática, nos venga Zapatero con la cantinela de que debemos ser solidarios con quienes más sufren los efectos de la crisis. Se ha llegado a esta situación límite por la inepcia de un presidente del Gobierno que, además de estar lleno de complejos, no sabe por donde anda. Incluso ha llegado a la aberración de obligar a los trabajadores y a las clases medias a sufragar, con sus ahorros, cosas tan absurdas como el fondo que se creó pata ayudar a los bancos.
Si ésta es nuestra situación actual, ¡Dios nos coja confesados, cuando comiencen a tener vigencia los nuevos Presupuestos! Zapatero se ha puesto la utopía por montera y nos quiere en los años difíciles de la II República, pero más pobres que entonces.

Gijón, 27 de octubre de 2009

José Luis Valladares Fernández

jueves, 11 de junio de 2009

NUEVA DIMENSIÓN DE LA FAMILIA

La familia tradicional siempre ha sido nuclear y constituye la piedra angular de la sociedad. Este tipo de familia, querámoslo o no, forma el primer núcleo social, o el epicentro donde se forma la sociedad. Es en la familia, así entendida, donde el ser humano interactúa y mantiene su propia relevancia en la vida.
La familia, al menos en nuestra cultura occidental, siempre ha constituido una unidad básica de la organización social, y comporta una serie de obligaciones morales e inalienables de los padres para con sus hijos, tanto si son biológicos como adoptados. Obligaciones morales asumidas voluntariamente por los padres.
Pero este tipo de familia tradicional, basada hasta ahora en el matrimonio heterosexual, ha dejado de ser ya un modelo ideal. Según este nuevo concepto de familia, basado más en los accidentes que en la sustancia del matrimonio, los que ya somos mayores habríamos estado viviendo en la más absoluta de las ignorancias, hasta que la moderna ideología de género ha venido en nuestro auxilio y nos ha abierto los ojos.
Hasta la misma legislación que afecta a la familia, se ha dejado llevar por la nueva moda y ha perdido todos sus antiguos puntos de referencia, sin haber encontrado antes otros con cierta estabilidad. De ahí que, en la legislación actual, se atienda más a los “remedios” del matrimonio que al propio “modelo” en sí. Lo que más cuenta, a la hora de legislar, son las vicisitudes de la pareja, abriendo así la posibilidad de esas uniones “a la carta”, en la que se deja en manos de las partes el alcance de sus efectos, duración y fin.
El desprestigio de la familia clásica, la devaluación de la misma, está ahora en el punto más alto, donde ya casi es imposible un retorno a lo que se entendía, hasta ahora, por vida familiar. Y el matrimonio entre homosexuales ha venido a romper todos los esquemas que habían servido de modelo razonable.
Pero no nos equivoquemos. Las familias desestabilizadas y sin vigencia son las otras, las de aquellos ciudadanos que están fuera de los circuitos de la izquierda que presume de progresista. Para toda esta tropa de progres, vaya que si siguen estructuradas sus propias familias. Diversas circunstancias coyunturales, que se nos escapan a los demás, les han abierto los ojos y han descubierto en los suyos otra nueva dimensión muy aprovechable, otros nuevos valores que, además, han resultado plenamente rentables. Se trata del hermanísimo y otros muchos calificativos terminados en ísimos e ísimas.
Y son todos estos, con nombres que terminan en ísimos o en ísimas, a los que hay que añadir las distintas clases de amiguetes y paniaguados, los que, por la sola virtud del lazo familiar, se convierten de la noche a la mañana en flamantes funcionarios. Y serán estos los que, para disimular, inventen y multipliquen nuevas trabas burocráticas, lo que lleva aparejado una proliferación, a veces absurda, de los trámites administrativos que el ciudadano corriente debe soportar.
Un ejemplo bien reciente, lo tenemos en el caso de los hermanísimos de Manuel Chaves, que ocupan, dentro de la Junta de Andalucía, cargos administrativos muy importantes. Pero Chaves, antiguo mosquetero del felipismo e impulsor del famoso clan de la tortilla, no se limitó a sus hermanos. Su familia era muy amplia, era todo un familión donde había hasta ahijadas, como es el caso de Bibiana Aido, y había que preparar puestos dignos para todos. Los presupuestos, bien exprimidos, dan para mucho.
Pero, quizás, el caso más llamativo sea el de su hija Paula. Más llamativo, pero también mucho más comprensible, ya que, como dijo el consejero de Innovación, Martín Soler, ¡quien no quiere lo mejor para sus hijos! Y si Manuel Chaves, expresidente de la taifa andaluza, se comportó como un buen padrino con el resto de su amplia familia mientras fue presidente en activo, no debe extrañarnos que se superara con su propia hija. Y en aras a ese amor filial, no tiene nada de extraño que hasta cambiara las normas para facilitar la entrega de tan suculento incentivo a la empresa MATSA. Incentivo que, según revela la prensa, gestionó o firmó la misma Paula Chaves. Quizás sea un acto claro de nepotismo o privanza, sirviéndose para ello de ese dinero público que no es de nadie, tal como nos aclaró una exministra de Zapatero.
Padrinazgos al estilo del de Manuel Chaves, son muy famosos entre socialistas. Uno muy significativo es el de Alfonso Guerra con sus hermanos. Juan Guerra, con sus cafelitos, no tardó en hacerse famoso y conseguir, en muy poco tiempo, el rentable título de el conseguidor. El hermano Adolfo, el de los langostinos del Sena, dirigía Mercasevilla y hacía uso de la visa oro con extrema liberalidad. Su otro hermano, llamado Antonio y apodado el patillas, recorría toda España abriendo gasolineras y comprando solares, con la tarjeta de presentación de hermano de Alfonso.
Hay que reconocer que no todas las familias son iguales. Unas son más familias que otras y esto, en algo tiene que traducirse.

José Luis Valladares Fernández