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jueves, 10 de noviembre de 2011

LAS BONDADES DEL ECOFEMINISMO


Las ministras de cuota del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero han desenterrado el hacha del feminismo y han  puesto en marcha varios proyectos que, más que favorecer a la mujer, la perjudican seriamente. Lo primero que hicieron fue alumbrar la famosa ley para la igualdad efectiva, en la que se exige una presencia equilibrada de mujeres y hombres en las listas electorales y en los nombramientos realizados por los poderes públicos. Aunque esta ley tiene otros puntos más positivos, parece que las mujeres socialistas dan más valor a la paridad en las listas electorales  que a las pautas que establecen la  igualdad en educación y en sanidad, en el acceso a los puestos de trabajo y a los distintos bienes y servicios que ofrezca la sociedad,

Esta ley obliga evidentemente a los partidos políticos a confeccionar las candidaturas electorales, reservando para las mujeres, como mínimo, el 40%  de los puestos. Y quieren que este mismo sistema de paridad se aplique también, a la hora de ocupar puestos de responsabilidad, en las empresas públicas y privadas. Con semejantes exigencias, estas feministas de salón prestan un flaco favor a las mujeres, ya que estarán ahí en virtud de una exigencia política y no por su valía. Las mujeres no deben competir con los hombres, ni exigir contar con la misma representación que ellos, por el mero hecho de ser mujeres, si no por su valía. Deben exigir, eso sí, igualdad de oportunidades, igualdad de trato y también igualdad de resultados. Para cada puesto se ha de elegir siempre al mejor, prescindiendo absolutamente del hecho de si se es hombre o mujer.

Pero quizás no sea fácil para ministras de cuota, como Bibiana Aido o Leire Pajín, articular una integración absoluta de las mujeres en la Administración y en las empresas, basándose exclusivamente en la razón y, si acaso, en la realidad social y no en la naturaleza, la costumbre o la simple aspiración subjetiva. Bibiana Aido, por ejemplo, ve hasta en el lenguaje una situación de poder masculino inaceptable. Dijo e hizo alguna que otra tontería, alguna muy solemne, como aquello de que “un feto de 13 semanas es un ser vivo, pero no un ser humano”. A finales de 2009 puso en marcha “un teléfono para hombres” con una dotación presupuestaria de 420.000 euros y que estuvo funcionando  hasta diciembre de 2010. Este teléfono fue pensado inicialmente para ayudar a los hombres “a canalizar su agresividad”, aunque andando el tiempo matizara y dijera que se trataba de un teléfono al que podrían llamar los hombres para recibir consejos y asesoramiento en cuestiones de igualdad entre sexos.

Y qué decir de Leire Pajín, actual ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, que sin saber muy bien qué es el ecofeminismo, nos dice que este  es sumamente necesario e imprescindible para el desarrollo de la humanidad. Fueron las feministas de los años setenta las que, en sus utopías literarias establecieron los primeros vínculos entre feminismo y ecología. Nos describen estas feministas una sociedad muy especial, totalmente ecológica, descentralizada y sin jerarquizar, donde las mujeres viven sin opresión. En dicha sociedad, dotada de democracia interna, siempre han prevalecido aquellas tecnologías que son plenamente respetuosas con el medio ambiente.

La reacción que se produce como rechazo frontal al intento masculino de apropiarse de la agricultura y de la reproducción da lugar a un movimiento claro para prevenir la sobreexplotación de la tierra y la mercantilización de la sexualidad femenina que denominamos ecofeminismo. Sin la reacción firme  del feminismo con conciencia ecológica, la conexión ideológica entre la explotación de la naturaleza y de las mujeres terminaría de manera indefectible en un desarrollismo occidental de tipo puramente patriarcal y desarrollista. Dada la manifiesta importancia que últimamente tienen esas relaciones de género entre hombres y mujeres por un lado, y de los seres humanos con la propia naturaleza por otro, es normal que se aborde su estudio desde dentro del feminismo.

Sin conocer exactamente cual es el alcance de este movimiento, Leire Pajín organiza el I Congreso Internacional de Ecofeminismo: Cuerpo y territorios por un mundo justo y sostenible, que se celebra en Madrid los días 17 y 18 del pasado mes de octubre. En palabras de la directora del Instituto de la Mujer, Teresa Blat Gimeno, que fue la encargada de inaugurar este Congreso, asistieron activistas de todos los ámbitos del conocimiento,  “desde el mundo académico hasta el activismo más comprometido con la defensa de los derechos de las comunidades indígenas, de distintos sectores como la salud y el medio ambiente”.

Tenemos distintos enfoques históricos del ecofeminismo, dependiendo, claro está, de en qué identidades de género se pone el acento. Si esa identidad es de corte puramente biológico, tendremos un ecofeminismo esencialista. Si por el contrario esa identidad de género se refiere exclusivamente a la cultura o a la sociedad, se tratará  de un ecofeminismo constructivista. Cuando este movimiento se vincula a tendencias místicas que evitan la demonización del hombre, nos encontramos con un ecofeminismo espiritualista. Pero estas disquisiciones tuvieron muy poco eco en el desarrollo de este congreso. Es evidente que las congresistas utilizan consciente o inconscientemente una óptica mucho más prosaica y que enfoca los problemas desde un punto de vista prácticamente utilitarista.

Subrayan, eso sí, el carácter transversal coincidente entre el feminismo y la ecología en cuanto a medio ambiente e igualdad, movimientos a los que dan mucha importancia porque implican  una lucha constante “por un mundo mejor, más sostenible, más equitativo y justo” y que, según se desprende de las conclusiones finales, tanto la ecología como el feminismo son imprescindibles para el progreso de la humanidad. Protestan porque la mujer ha estado históricamente relegada a papeles de segundo orden. De ahí que aparezca el feminismo y reivindique la igualdad y su derecho a intervenir en un plano de igualdad real en todos los problemas culturales.
Este congreso incluye ponencias que solo tangencialmente con el ecofeminismo, como es el caso de la referida a las “Mujeres mapuches ante la expropiación neocolonial”. También dedican buena parte del mismo a promocionar interesadamente alguna que otra publicación. Por ejemplo, Isabel Morant consagró buena parte de su ponencia  marco a ensalzar la colección “Feminismos” que coedita la editorial Cátedra y el Instituto de la Mujer. Y ya de puesta, hizo grandes elogios del último título de esta serie: “Ecofeminismo para otro mundo posible”, escrito por Alicia H. Puleo, ponente igualmente en este evento congresual. Por otra parte, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad reparte entre las personas que asisten a este congreso los diferentes recursos bibliográficos del mismo bajo el título “Cuerpos y territorios por un mundo justo y sostenible”. En la entrega se incluían también publicaciones de la editorial Akal, famosa por su anticlericalismo, y del periódico izquierdista Diagonal.

Durante la celebración de este congreso, las feministas radicales lamentan la derrota del PSOE y muestran su honda preocupación por la posible victoria del Partido popular, ya que, según recuerdan, esta formación política tiene recurrida ante el Tribunal Constitucional la Ley de Igualdad y ha prometido abiertamente que derogará la nueva ley del aborto. Es de suponer que, si se confirman las encuestas, se produzca un retroceso muy importante tanto en la consolidación de derechos adquiridos como en políticas de igualdad, ya que el Partido Popular ha demostrado sobradamente, según dicen, que no cree en las  medidas de discriminación positiva a favor de las mujeres, y tampoco en las políticas activas para luchar por la igualdad.

Gijón,  31 de octubre de 2011

José Luis Valladares Fernández   

domingo, 30 de enero de 2011

NUEVO SAQUEO A LAS ARCAS PÚBLICAS

Perdemos el tiempo de manera miserable si esperamos que este Gobierno reaccione de una vez y deje de dilapidar el poco dinero público que aún se recauda a pesar de la crisis económica. Es esta una de las causas que lamentablemente, aunque nos duela, debemos dar por perdidas de manera irremediable y definitiva. Cuando lograron hacerse con el Gobierno y comenzaron a gastar alocadamente, todos pensamos que se trataba de un catarro pasajero. Pasó el tiempo y al no ser tratado oportunamente, ese catarro derivó en algo más grave, en una neumonía preocupante. Si no es desde un Ministerio, es desde otro, se da giro al dinero de todos los españoles, subvencionando las cosas más peregrinas que uno pueda imaginarse. Esta vez es la inefable ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, la encargada de fundir alegremente 2,6 millones de euros, que repartió entre más de un centenar de colectivos afines, en su abrumadora mayoría de signo inequívocamente feminista.

En el Boletín Oficial del Estado del pasado 24 de enero se publica la resolución de 16 de diciembre de 2010, en la que se detallan las subvenciones que concede el Ministerio encabezado por Leire Pajín y que se llevan prioritariamente esos grupos progres y feministas afectos al PSOE. Dada la gravedad de la crisis económica, escasea el dinero y no hay manera de cubrir tantas necesidades como tienen que soportar los ciudadanos españoles. No habrá dinero para quitar el hambre a los que carecen de todo tipo de recursos; no habrá manera de financiar debidamente a los pequeños y medianos empresarios para que no cierren sus instalaciones y así, puedan mantener todos sus puestos de trabajo; pero sería imperdonable que no hubiera dinero para todo ese variado elenco de todo tipo de mujeres, entre los que está el Lobby Europeo, buen número de grupos de lesbianas, bisexuales, cantantes, escritoras y artistas que luchan contra la Violencia de Género y para los sindicatos.

La generosidad de Leire Pajín, claro está, no podía dejar fuera de ese reparto del dinero de los contribuyentes españoles a las dos centrales sindicales mayoritarias, CC OO y UGT. La confederación sindical de CC OO recibió la bonita cifra de 50.943, desglosados de la siguiente manera: 17.340 euros para la realización de una revista Trabajadora, 21.465 euros para la realización de materiales en materia de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y 12.138 euros para realizar jornadas para avanzar en esa igualdad. La UGT fue agraciada con 12.640 euros por una iniciativa denominada ‘Crisálida’, y 21.150 euros por el observatorio de medidas y planes de igualdad en la negociación colectiva. En total 33.790 euros.

Alguna de estas ayudas o subvenciones firmadas por Pajín son tremendamente escandalosas, como es el caso de los 71.619 euros que se lleva la Federación de Planificación Familiar para prevenir embarazos y en poner al día a las mujeres inmigrantes en salud sexual y reproductiva. No menos obscena resulta la ayuda que se lleva la Federación de Mujeres Progresistas, que dispondrán de 120.125 euros para prevenir principalmente la violencia de género en los centros educativos y para promocionar la Ley de Igualdad en las empresas. Y tratándose de un Gobierno tan poco serio como el de Rodríguez Zapatero, ¡qué menos de 30.790 euros para solazar a la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales!

La Asociación de Mujeres Juristas Themis es premiada con 61.962 euros, entre otras cosas, para realizar Seminarios de práctica jurídica desde la perspectiva de género y preparar cursos monográficos relativos a la defensa de los derechos de la mujer. Como Leire Pajín es sumamente rumbosa, gratificó con 83.790 euros a la Confederación de Federaciones y Asociaciones de Viudas, para eliminar la exclusión y avanzar en la igualdad para el cambio. Otro tanto pasó con la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales a quienes entregó 22.790 euros que deberán emplear en programas innovadores dirigidos a la formación y promoción de mujeres en cualquier ámbito de actuación. La Asociación Española de Mujeres Separadas y Divorciadas “Carmen García Castellón” logró hacerse con 34.054 euros como apoyo al movimiento asociativo.

La Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación, se han encontrado con 28.790 euros para mantener, además de su red de mujeres, la publicación ‘Género y Comunicación’. Mientras que la Federación Andaluza de Mujeres Gitanas “Facali” recibe 26.398 euros para sus programas de mantenimiento, la Asociación Clara Campoamor se lleva 25.290 euros para orientar a las mujeres víctimas de violencia de género y en riesgo de exclusión social. Hay otra Asociación de Mujeres Gitanas “Alborea” que es premiada con 17.790 euros para el mantenimiento de sus actividades habituales, y con 15.396 euros la Asociación de Mujeres Saharauis en España para su integración y empoderamiento.

Son 15.790 euros la cantidad destinada, faltaría más, a la Asociación de Mujeres “Concejalas 79” para que potencien su papel dentro de los Ayuntamientos. A todo este elenco de Federaciones y Asociaciones de Mujeres que ya hemos visto, hay que agregar la Asociación Nacional de Mujeres Ucranianas en España, la Asociación de Mujeres Progresistas Victoria Kent, la Asociación de Mujeres Emprendedoras y Progresistas de Melilla y otras muchas hasta completar la curiosa cifra de los 2.600.000 euros. A excepción de la Federación Católica Española de Servicios a la Juventud Femenina, que se vio favorecida con la cantidad de 3.000 euros, los demás grupos o Asociaciones están integrados, eso sí, por mujeres de izquierdas que presumen de progres y que profesan el más acendrado feminismo. Y alguna de ellas con el llamativo nombre de Colectivo de Jóvenas (¡sic!) Feministas, para que no haya duda. Esta es la manera que tiene nuestro Gobierno de apretarse el cinturón.

Gijón, 27 de enero de 2011

José Luis Valladares Fernández

jueves, 14 de enero de 2010

ASÍ SON LAS MINISTRAS DE CUOTA

Las actuaciones de la ministra de Igualdad, Bibiana Aido, ya no llaman la atención de nadie. Dan lugar, eso sí, a que los ingeniosos construyan, a costa de ella, abundantes frases chocarreras y burlescas. De personas así, todo el mundo espera cualquier astracanada y nos extrañaríamos si se le ocurriera algo razonable. Son tan llamativas las salidas de pata de banco de esta “feministra”, que es normal que acumule premios, tan oportunos y acertados, como el de “El Tonto Contemporáneo” que le concede, por unanimidad, la redacción de La Gaceta. Y el Blog de Jesús Salamanca acaba de otorgarle el de “Borrica 2009”. Este último en dura competencia con sus colegas ministeriales Leire Pajín y Trinidad Jiménez.
Su curriculum, tan exiguo hasta ser nombrada Ministra de Igualdad, ha aumentado notablemente con su nueva actividad de enriquecer el Diccionario de la Real Academia Española, al que aporta nuevos y llamativos vocablos. No queriendo ser menos que otra ilustre antecesora suya en el PSOE, que agregó al Diccionario la palabra “jóvenas”, ella lo mejora aún más incluyendo algunas tan significativas como “miembra”, “fistro”, “feminario” y alguna más, que ahora no recuerdo.
No es menos importante su contribución a la Biología, con el descubrimiento de que un feto de 13 semanas es “un ser vivo”, aunque no un “ser humano. Fue el 19 de mayo de 2009 cuando llegó a este descubrimiento tan decisivo y nos lo dio a conocer a través de la Cadena Ser, al contestar a un oyente con estas palabras: El feto de 13 semanas es “un ser vivo, claro; lo que no podemos hablar es de ser humano, porque eso no tiene ninguna base científica”.
Las nuevas palabras y el descubrimiento biológico nos dan la auténtica medida intelectual de Bibiana Aido Almagro. La Divina Providencia no quiso malgastar en ella grandes dosis de inteligencia ya que consideró que, para ser una simple ministra de cuota, con saber hacer una ‘o’ con un canuto y poco más, ya iba bien servida. Para malgastar dinero del erario público, tampoco hace falta derrochar inteligencia. Basta con dejarse llevar del ambiente dilapidador, puesto en marcha con bastante más éxito que decencia por José Luis Rodríguez Zapatero. Con emular los ejemplos aportados por otras carteras del Ejecutivo de Zapatero, es muy fácil alumbrar alguna que otra excentricidad en cuestión de subvenciones absurdas a organizaciones más o menos ligadas al PSOE. Un ejemplo bien claro lo tiene en su colega ministerial Ángeles González-Sinde.
En este sentido, el Ministerio de Igualdad con su ministra Aido al frente, se descorchó concediendo varias e insospechadas subvenciones, a través del Instituto de la Mujer, a la entidad Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres. El importe global de estas subvenciones, según el Boletín Oficial del Estado del 5 de enero, asciende a los 35.500 euros.
El desglose de estas ayudas es muy llamativo. El lobby feminista, innegablemente muy próximo al Gobierno, se lleva 10.000 euros para los gastos del denominado “feminario”. Otros 10.200 euros para atender al mantenimiento de la asociación. Los 15.300 euros restantes son asignados a las revistas de la plataforma y a su jornada ‘Por la Igualdad Salarial’.
El “feminario”, celebrado en Córdoba, fue inaugurado por Bibiana Aido el pasado día 13 de noviembre. Las jornadas se prolongaron a lo largo del día 14 de noviembre. Y el lema de dicho evento feminista no podía ser más expresivo: “Los derechos de las mujeres son derechos humanos”. Al revés que el feto, la mujer, por lo visto, si es un ser humano.
En el discurso inaugural del “feminario”, la ministra Bibiana Aido hizo un panegírico encendido de la nueva Ley del Aborto. Para sus cortas luces, la polémica normativa que permite abortar era necesaria para “acercar España a la realidad de Europa”. El “feminario” utilizó estas jornadas para elaborar y firmar una declaración muy crítica con la Iglesia. En semejante alegato se pide a la ONU que retire “al Vaticano el estatus actual del que goza este organismo, y que hasta ahora le ha permitido intervenir y votar en las reuniones donde se diseñan las estrategias para las mujeres en todo el mundo, y que permanentemente bloquean o imponen su doctrina”.
Este lobby feminista cree que es necesario “caminar hacia un feminismo global”. Por eso deciden “hacer un llamado urgente a nivel nacional e internacional para que se realice una Conferencia Mundial de las Mujeres”, ya que, según dicen, “se encuentra en crisis el estado de los Derechos de las Mujeres en todo el mundo”. Puesto que no cumplían con menos, incorporaron el famoso “miembras” de la ministra Aido al texto de las conclusiones.
Además de las subvenciones anteriores, que se llevó la Plataforma Andaluza organizadora del “feminario”, en el mismo Boletín Oficial del Estado del 5 de enero, se conceden otros 10.000 euros a la Confederación Española de Lesbianas, Gays, Bisexuales y transexuales. Este dinero va destinado a cubrir los gastos originados por el desarrollo de un programa de “formación, sensibilización y prevención de la violencia entre parejas de lesbianas”.
Como Bibiana es mucho Bibiana y no hay quien la pare en barras, concede otros 35.000 euros a la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales para financiar todo un “programa de promoción de la visibilidad de las mujeres lesbianas a través de la formación y el uso de las nuevas tecnologías”. Esta Federación es la misma que, el pasado 27 de diciembre, abogó por la “eliminación de los pactos de Estado con el Vaticano por su freno al avance de los Derechos Humanos”.
Está claro que Bibiana Aido, en eso de despilfarrar dinero a pesar de la crisis, ha resultado ser una discípula muy aventajada del resto del Gobierno de Zapatero.

Gijón, 13 de enero de 2010

José Luis Valladares Fernández

sábado, 2 de enero de 2010

EL ABORTO CONVERTIDO EN DERECHO

La testarudez y el capricho malvado de un Gobierno y un partido, carentes de ideas de mayor alcance, sacan a flote el proyecto de Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que pasa ahora al Senado. Proyecto defendido con todo ardor por unas mujeres que nunca fueron madres y que desconocen lo que significa y representa la maternidad.
El pasar de una simple despenalización del aborto en algunos supuestos, a convertirlo ahora en un derecho exclusivo de la mujer, supone un paso demasiado macabro. Nos dice Carmen Montón que esta ley respeta "el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad" y da cumplimiento a "una histórica reivindicación” de las feministas. Y esta ponente del PSOE quiere hacernos ver que se trata de todo un avance social, de los difíciles de lograr por concernir a los derechos de las mujeres. Y, como de perdidos al rio, agrega entusiasmada: “hoy me siento orgullosa de vivir en este tiempo y en este país, con un Gobierno comprometido con la igualdad"
Más que de un avance social, se trata de una regresión a un pasado muy lejano, donde tales hechos podían ser disculpables. Hoy día es plenamente censurable ese falso progresismo que nos lleva a dejar de ser humanos y a revolcarnos en todo un lodazal que huele a muerte y a descomposición. Hacemos buenos a los espartanos que se deshacían de los bebés que venían a este mundo con alguna tara física. De acuerdo con las leyes implantadas por Licurgo, cuando en Esparta nacía un niño, un consejo de ancianos lo examinaba detenidamente. Si lo encontraban con algún defecto o débil de complexión que lo incapacitara para ser un buen soldado, lo llevaban a lo más alto del monte Taigeto y, desde la cumbre, de unos 2400 metros de altura, los despeñaban sin piedad.
Estas leyes por las que se regían los espartanos eran claramente muy severas y arbitrarias, pero no tanto como la que tratan de imponernos ahora desde el Gobierno socialista. Los espartanos, al menos, esperaban a que nacieran los niños y solamente eliminaban a los que venían al mundo con algún defecto que les impidiera formar parte de la milicia. La que nos impone ahora el Gobierno va mucho más lejos y faculta a las mujeres para que pongan fin a la vida de los bebés en gestación de manera indiscriminada, estén sanos o no. Un asesinato en toda regla de niños inocentes dentro del seno de su madre. Todo un vergonzoso holocausto, que se lleva a cabo con la anuencia obscena del Gobierno y con el incondicional apoyo de los socialistas.
La ministra Bibiana Aido, felicitada efusivamente por las demás ministras de cuota, ha dejado su huella personal en tan macabro proyecto de ley. La ministra de Igualdad, tan menguada de luces, concibe el aborto como un simple anticonceptivo más y, por lo tanto, lo convierte frívolamente en una mera solución rutinaria sin importancia alguna. Llegó a compararlo con una simple operación de estética, algo así como variar el volumen de los pechos.
Según nos recuerda el Deuteronomio, Javhe dice al pueblo judío, una y otra vez, “recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto”, para que entre ellos no hubiera esclavos. Parafraseando esta recomendación de Javhe, habrá que recordar a Bibiana Aido y a todas y a todos los partidarios de la nueva ley del aborto, que también ellos fueron fetos durante una etapa de su vida y que nadie cortó su iniciada trayectoria vital. Pero este argumento antropológico, tan positivo entre los judíos llegados a la Tierra Prometida, quizás no surta efecto alguno entre estos nuevos Herodes, que se creen con derecho a disponer de la vida de tanto inocente. Están tan embebidos en la cultura de la muerte, tienen tan embotada su inteligencia y son tan inhumanos que piensan que el aborto, es por sí mismo, la respuesta adecuada y definitiva a las aspiraciones de tanta feminista desaprensiva.
Criticamos hoy con dureza extrema los crímenes del nazismo, las purgas feroces del comunismo y hasta las represiones tan habituales en cualquier país, después de una guerra. Lo mismo harán con nuestra sociedad las generaciones futuras, ya que el aborto es una atrocidad monstruosa, cometida además contra los seres humanos más inocentes y más indefensos. Se trata, por lo tanto, de un crimen, de un asesinato en toda regla, que repugna a la inteligencia y al más elemental sentir humano. El aborto voluntario, diga lo que diga la nueva ley, es un auténtico genocidio que, algún día, tendremos que lamentar.
Es una patraña insidiosa la afirmación de Gaspar Llamazares de que “los que están en contra de la reforma quieren volver a los tiempos del silencio y de la represión donde había más interrupciones y represión de las libertades”. Entonces, para ser plenamente libres, habría que legalizar el asesinato para que cada uno pudiera dar muerte a todo aquel que le estorbe o le incomode.
Los promotores de semejante ley saben que la mayoría de los profesionales de la medicina rechazan el aborto voluntario. Lo rechazan, en primer lugar, porque va contra el derecho más elemental de las personas, el derecho a nacer y a vivir. Y lo rechazan, también, por el hecho evidente de que su profesión está al servicio de la salud y de la vida, no de la muerte. El famoso juramento hipocrático, además de exigir rectitud, es muy claro al respecto: “No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos”. Para prevenir cualquier eventualidad derivada de la objeción de conciencia, la ley no les reconoce el derecho a objetar, ni ampara la confidencialidad de los que adopten tan valiente decisión, ni garantiza el resto de sus derechos profesionales.
Como dijo recientemente Benedicto XVI, “Es compromiso de todos acoger la vida humana como don que se debe respetar, tutelar y promover, mucho más cuando es frágil y necesita atención y cuidados, sea antes del nacimiento, sea en su fase terminal". Frase que no puede ser más acertada, ya que ese respeto y tutela que debemos a todas las personas se fundamenta, no en una religión determinada, sino en la propia humanidad. Por lo tanto el aborto no es un problema exclusivo de los cristianos en general, ni de los católicos en particular. Son muchos los que no comparten la fe católica, ni se consideran cristianos y están, abierta y decididamente, contra el aborto.
Si somos católicos, debemos ser aún más exquisitos en la defensa de la vida y de cualquier derecho humano. Es de cobardes confesarse católicos y avalar con su voto tan aberrante ley. Los que hacen esto, como es el caso de José Bono y de José Blanco, demuestran ser católicos de alpargata o de pacotilla, que tanto más da. Les importa bastante más el comedero público que la religión y que la vida de otras personas.
Es alucinante que los diputados del PNV, que presumen de pertenecer a un partido católico y vaticanista, se hayan adherido a tan cínico proyecto de ley y, encima, lo consideren un acto de valentía. Quizás se hayan vuelto amnésicos y no recuerdan ya sus orígenes. "El PNV, en un acto de valentía, decidió implicarse en este aspecto y no cerrar los ojos ante el problema del aborto. Nuestra participación no traiciona nuestro sentido humanista de la política", dijo Joseba Aguirretxea. Y defendió el apoyo de su grupo al aberrante dictamen sobre el aborto, para que dicha ley sea "más humana, más cercana y responsable" que la anterior.
El derecho a la vida, defendido claramente en el artículo 15 de nuestra Constitución, presupone el derecho a nacer. Esta es la redacción de ese artículo: "Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a torturas ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte". En realidad, la Constitución Española copia prácticamente al pie de la letra, lo que dice al respecto la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y es obligación del Estado proteger y garantizar todos esos derechos fundamentales, que ahora quieren conculcar.
La Declaración Universal de los Derechos del Niño no deja lugar a dudas. Hay afirmaciones rotundas a este respecto en el preámbulo: “Considerando que el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”. Y se insiste: “el niño necesita protección jurídica adecuada, tanto antes como después de nacer”. Es el titular de una serie de derechos inalienables e irrenunciables, que debemos respetar. Hasta en la Antigua Roma, donde se acuñó el concepto de nasciturus, el no nacido era considerado ya un bien jurídico. Tal es así que, si una mujer embarazada era condenada a muerte, se posponía la ejecución hasta el nacimiento del hijo.
Es de lamentar que las personas que, por sus creencias, debieran oponerse a este suicidio demográfico generalizado entre nosotros, hayan contribuido con su voto positivo a convertir en derecho lo que es un claro delito, esté penalizado o no. Tratan de justificar su actuación y de acallar su conciencia con la falsa suposición de que, con esta nueva ley, va a disminuir la práctica del aborto. Saben de sobra que va a aumentar considerablemente, pero les falta el coraje y el valor necesario para reconocerlo. Ya que no fueron valientes para oponerse a esa reforma criminal, al menos que se callen y que no busquen disculpas absurdas.

José Luis Valladares Fernández

martes, 14 de abril de 2009

CIUDADANOS DE SEGUNDA Y BIBIANITOS AL POR MAYOR

Con la nueva reorganización del Gobierno, Zapatero casi ha completado La Quinta de la Cuota. ¡Menuda ‘troupe’ de aprendices que lleva mi carro! Solamente falta Leire Pajín para completar el cuadro. La vida y milagros de Bibiana Aido y de Carme Chacón es sobradamente conocida. El juego que puedan dar las otras pipiolas lo desconocemos. Quizás, el cometido de González-Sinde no sea otro que mantener en alto la moral del sindicato de la ceja, con vistas al próximo proceso electoral. Y como la lógica, como ciencia formal que estudia las formas válidas de inferencia, siempre se le ha atragantado a Zapatero, metió en el lote a José Blanco, alias Pepe Blanco.
José Blanco es todo un valor en alza, del que ha dicho Zapatero, que es la persona mejor preparada para desempeñar la cartera de Fomento. Haremos un acto de fe y estaremos atentos a los resultados de su gestión. Pepe Blanco, además de ejercer como Ministro, continuará arrogándose la facultad de decir quien es demócrata y progresista y quien no. Aspirará también, ahí es nada, a promulgar las distintas normas cristianas que deben guiar la vida y obras de los católicos.
Nadie como Pepe Blanco, con la inestimable ayuda de Bibiana Aido, para resolver el eterno dilema del poder temporal y celestial. Él confiesa que es creyente, y como tal es un cristiano modélico, en perfecta sintonía con los actuales católicos de base. Y como estos grupos de católicos de base, él también tiene una visión abierta y plural de la realidad y la Historia de España, lo que implica cierta dosis de autocrítica que ejerce con todo derecho. Pepe Blanco no es, por consiguiente, anticatólico, aunque sí anticlerical ya que no comulga en absoluto con el clero y menos con la jerarquía eclesial.
Apoyado en esa especie de dualismo, cristianismo por un lado y anticlericalismo por otro, Pepe Blanco acusa a la Conferencia Episcopal de hipócrita y de poseer una “doble moral”. Y para que los Obispos tomen conciencia de su problema, les recomienda que escuchen la COPE y que, después, pidan perdón.
Tanto José Blanco como Bibiana Aido niegan a los Obispos el derecho a manifestar públicamente su opción por la vida. Olvidan, tanto Aido como Blanco, que los Obispos, antes que Obispos son ciudadanos y, como tales, deben tener toda la libertad del mundo para expresar sus propias opiniones, como el resto de los mortales. Y no solamente los Obispos y todo el clero, también los católicos son auténticos ciudadanos y, por consiguiente, tienen pleno derecho y hasta el deber de intervenir en la vida pública. Claro que el Gobierno, por el hecho de ser clérigos o católicos, a lo mejor quiere despojarlos de sus derechos y reducirlos a ciudadanos de segunda clase.
El sistema democrático implica necesariamente, que la ciudadanía sirva de contrapeso ante los posibles excesos del Gobierno de turno. Y esto, nuestros gobernantes actuales no lo conciben ni lo entienden en absoluto. Piensan que las decisiones sobre las leyes, sean estas las que fueren y tengan el alcance que tengan, competen únicamente al Parlamento, que es donde reside la soberanía popular. Como si los miembros del Gobierno, con el apoyo de sus diputados, tuvieran bula para legislar a capricho.
Es tal la ignorancia de algunos miembros del ejecutivo y la maldad del resto, que se creen con el derecho de acallar a la Iglesia y a indicarla sus campos de actuación, que quedan reducidos al culto y a unas cuantas ceremonias religiosas. Y si la Iglesia alza la voz, como en esta ocasión, y protesta contra la nueva ley del aborto, se la recrimina por adoptar una posición que dicen que no le corresponde, y la acusa de confundir y mezclan religión y política.
Es la misma acusación que hicieron, los días previos a la Semana de Pasión, a las distintas hermandades y cofradías de Semana Santa, cuando anunciaron que llevarían unos lazos blancos como distintivo antiaborto. Como sociedades religiosas que son, hubiera sido lo más normal que protestaran contra el aborto de esta o de otra manera cualquiera. La actitud de la Ministra de Igualdad, acusando acremente a los cofrades de confundir religión con política, es tremendamente cínica e impresentable, toda vez que reconoce que la Semana Santa es una semana para el encuentro y la concordia.
Quizás transcienda a la comprensión y a las luces de que disponen Pepe Blanco y Bibiana Aido, evidentemente limitadas, y desconozcan que las leyes deben tener por objeto, ante todo, el bien común y la garantía y salvaguarda de los derechos humanos. Y es precisamente el derecho a la vida lo que más importa a todo ser humano, incluso al aún no nacido.
El hombre, desde el punto de vista cristiano, no es dueño de su propia vida y menos aún de la vida ajena. Esto es algo básico, aunque les suene a chino a los miembros del Gobierno actual que, llevados por su positivismo jurídico, catalogan al hombre como un ser plenamente autónomo. Y la Iglesia Católica, por convicción y por imposición religiosa, tiene la imperiosa obligación de levantar la voz contra el aborto que conculca el derecho inalienable a nacer de todo ser humano concebido.
Dice Bibiana Aido que la actual regulación del aborto, promulgada en 1985, se ha quedado vieja, permite arbitrariedades y es manifiestamente mejorable. De ahí que trate de arbitrar una nueva norma de interrupción voluntaria del embarazo; norma que, según ella, solucionaría los problemas de la legislación actual. Comienza por cambiar el nombre de aborto, que le suena mal, por el de interrupción voluntaria del embarazo que le parece más aséptico. Se llame de una u otra manera, en la legislación actual y en la que se proyecta, le guste o no le guste a la Ministra, se trata de un infanticidio prenatal.
Para la nueva regulación de esta ley, Bibiana Aido se rodeó de un comité de expertos, elegidos de una manera un tanto sospechosa y sin la más mínima asepsia. Entre esos expertos, nos encontramos con Santiago Barambio, que es el responsable máximo de la patronal que se lucra con el aborto. Él es el Presidente de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que, por cierto, ha sido condenado por la Audiencia de Barcelona por no atender correctamente a una mujer a la que sometió a un aborto. Este es uno de los principales avalistas ‘científicos’ de esa nueva ley del aborto.
Con esta nueva ley, que busca combinar plazos y supuestos, se pretende legalizar la impunidad de las distintas clínicas abortistas, molestas hasta ahora por los distintos filtros que exige la normativa actual. Se trata de un negocio en toda regla y, para ello, nada mejor que prescindir de cualquier clase de escrúpulos e instaurar un aborto, claramente incondicional, y regulado al margen del Código Penal.
Para no levantar sospechas y adormilar conciencias, los socialistas procuran disfrazar esta ley de plazos llamando “derecho a la salud reproductiva” a la eliminación física de ese ser humano, que aún no ha nacido. Y buscan toda una motivación muy especial en la ya famosa ideología de género. Por eso la preparación de esta ley se confía, en vez de al Ministro de Justicia, a la Ministra de Igualdad, Bibiana Aido que se encargará inmediatamente de enarbolar el dichoso feminismo como justificación.
La prescindible Ministra de Igualdad se empeña en afirmar que el Gobierno defiende la vida tanto o más que las diversas asociaciones antiabortistas, y que, como consecuencia de esto, la nueva ley, cuando se promulgue, establecerá varios límites que no hay en la actual. Y agrega que el ejecutivo no debe someterse nunca a criterios religiosos de corte extremo. Pero nunca tendrá en cuenta la llamada Declaración de Madrid que han firmado más de 2000 médicos, científicos y académicos, que están contra el aborto. Los firmantes de esta Declaración, según Bibiana, se embarcan en un retroceso, mientras que el Gobierno quiere avanzar y busca una ley que garantice jurídicamente, tanto a las mujeres que abortan como a los profesionales que realizan esos abortos.
Aunque Aido no quiera oírlo, la oposición al aborto transciende a la misma religión y no tiene nada que ver con la política. Tiene ante todo, además de las connotaciones religiosas evidentes, importantes implicaciones éticas e incluso cívicas, ya que está de por medio la propia dignidad del hombre y de la mujer. Y son precisamente estos motivos éticos y cívicos en los que basa todos sus argumentos, a favor de la vida, el propio Manifiesto de Madrid. El ser humano, es humano desde el momento de su concepción, o es cualquier cosa menos un ser humano, y conservará esa condición hasta su muerte. Es absurda la idea de que en los no nacidos se da una etapa prehumana.
El aborto es ya en sí algo moralmente censurable por simple tradición cultural, previa incluso a la aparición del cristianismo. La pretensión de Bibiana y de sus corifeos no deja de ser una clara involución cultural, enmascarada detrás de una seudo-revolución social. Sus argumentos parecen sacados de un feminismo de la edad de las cavernas.
Manuel Chaves, el mosquetero de Felipe González, es otro de los nuevos Ministros, y además con categoría de Vicepresidente. Manuel Chaves ya sabemos lo que puede dar de sí. No ha hecho nada positivo en su vida, salvo impulsar y organizar ‘el clan de la tortilla’. Todos conocemos los parados que dejó en su época de Ministro de Trabajo y la mala gestión al frente de la Comunidad de Andalucía.
Se ha lucido Zapatero. Consiguió, por fin, eliminar los Ministros y sustituirlos por obedientes funcionarios. El Jefe decide lo que hay que hacer y los funcionarios se esforzarán al máximo por complacerle. ¡Así nos luce el pelo!

José Luis Valladares Fernández

viernes, 6 de marzo de 2009

LA IGUALDAD Y OTRAS ZARANDAJAS

La pretensión de Zapatero de igualar a hombres y mujeres, tendrá que esperar tiempos mejores. La Ministra que recibió el encargo de gestionar esa igualdad, o no está por la labor o es que no era la persona más indicada para realizar tal misión. Es una consecuencia lógica de elegir personas por simple cuota, sin tener en cuenta la aptitud y valía personal de cada una de ellas.
Inauguró su cargo, prácticamente, abroncando a los miembros de la Real Academia Española porque, entren los mismos, no había nada más que dos mujeres, siendo el resto de las sillas para los de siempre, los varones. Detrás de la bronca, vino el intento de instruirles en lexicografía. Sin ningún tipo de reparo les sugirió que deberían incluir en el diccionario algunos vocablos y modificar otros. La palabra estrella de esa inclusión la tendríamos en miembra. Y, como no, a miembra habría que agregar, entre otros, los siguientes vocablos: feminicidio y sororidad, ya que homicidio y fraternidad resultarían muy machistas.
También deberían admitir nuevos giros y nuevas expresiones, como culturas inferiorizadas. Son culturas inferiorizadas, según Bibiana Aido, las que discriminan a las mujeres. Es todo una lucha darviniana de la Ministra de Igualdad por dar un carácter sexuado a las palabras.
Mal servicio le hace la Señora Ministra a la pretendida igualdad de género, si es que se empeña en diferenciar las palabras, más allá de lo que establecen actualmente las reglas gramaticales. Si nos inventamos palabras nuevas, a nuestro aire, para señalar diferencias, subrayaremos y exageraremos hasta las más nimias diferencias que podamos encontrar entre hombres y mujeres. Volatizaremos así esa deseada igualdad, convirtiéndola en una verdadera entelequia.
Que Bibiana Aido es más Ministra de desigualdad que de Igualdad, queda demostrado con su empeño por crear bibliotecas exclusivas para mujeres. De seguir así, terminará por revindicar hasta un carácter específico de la propia cultura para hombres y para mujeres. En una palabra: bibliotecas sexuadas igualmente, lo que no deja de ser inaudito. De aquí, a pedir que se restauren de nuevo los antiguos colegios, por separado, de niños y niñas, hay solamente un paso. Y todo esto, más que igualdad, es desigualdad y discriminación de género. Bibliotecas sí, cuantas más mejor, pero con toda clase de fondos editoriales para que, de verdad, sean culturalmente útiles a todas las personas.
Quizás no se de cuenta que, al subrayar exageradamente aspectos innegablemente femeninos de las mujeres, no hace otra cosa que ahondar en las diferencias de todo orden. No es suficiente indicar, al explicar las diferencias entre hombre y mujer, que no se trata de peleas entre géneros, ni de subvertir los órdenes que establece la propia naturaleza.
Al enfatizar las diferencias lógicas entre hombres y mujeres y, a la vez, tratar de feminizar ciertos términos gramaticales, no se hace otra cosa que perder el tiempo miserablemente.
La Señora Ministra debe procurar, con ahínco, que todas las mujeres reciban una preparación cultural, lo más elitista posible, para competir con los hombres con toda clase de garantías. Y exigir, eso sí, el mismo trato, a la hora de promocionarse. Que la elección de personas, a cualquier puesto, se haga en un verdadero plano de igualdad, ateniéndose exclusivamente a la valía de las personas, con independencia de que sea hombre o mujer. Cuando se logre esto, habremos conseguido la perfecta igualdad.

José Luís Valladares Fernández