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jueves, 28 de octubre de 2010

ESPECTÁCULOS CIRCENSES DE ZAPATERO

A excepción de en la indumentaria, José Luis Rodríguez Zapatero se asemeja en todo al profesor Bacterio, famosísimo biólogo que traía por la calle de la amargura a Mortadelo y Filemón, ya que sus inventos y ensayos fracasaban siempre de manera estrepitosa. Ha abusado tanto de sus supuestos poderes mágicos, que ni con los trucos de Magia Borrás es ya capaz de reconducir la situación económica de España. Convencido de la inutilidad de su lucha, utiliza todos sus esfuerzos en aparentar, ante propios y extraños, que ya hemos iniciado definitivamente el camino de la recuperación y que, como mucho en un plazo siempre de unos tres o cuatro meses, comenzará a crearse empleo. Lo malo es que ya no le cree nadie, ni los españoles ni los extranjeros.
El pecado capital de Zapatero es patente: cree estar en posesión de la verdad absoluta y a la vez siente un enorme desprecio por quienes no admiten su infalibilidad. Vive permanentemente en un mundo irreal y tremendamente utópico. Piensa que no hay nadie capacitado para darle consejos, por lo que no escucha a nadie, salvo a los aduladores de turno que exageran sin medida sus supuestas y pretendidas virtudes. En una palabra, Rodríguez Zapatero padece la enfermedad que los antiguos griegos denominaron Hybris. Esto es, estamos ante un personaje orgulloso, sumamente desmesurado y prepotente. Como ha ido mucho más allá de lo razonable, las previsiones electorales le han devuelto de golpe a la cruda realidad, dejando al descubierto todas sus enormes miserias. Se trata de una oportuna y obligada cura de humildad o, como dirían en la Grecia clásica, se ha encontrado ya con su correspondiente Némesis. Por lo que vemos, en Zapatero se cumple aquel proverbio antiguo, atribuido a Eurípides, que rezaba así: “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”.
Consciente de lo que se avecina, Rodríguez Zapatero se revela contra los augurios y para evadirse de ellos y acallar contestaciones dentro de su propio partido, realiza una amplia remodelación del Gobierno al que da intencionadamente un perfil más político, pensando que así recortará la distancia que, según las encuestas, le separan hoy día del Partido Popular. Sin embargo mantiene íntegro el equipo económico, a pesar de ser la economía el escollo más grave en que ha tropezado una y otra vez. La primera pista de lo que va a ocurrir en el futuro nos la dará el resultado de las próximas elecciones catalanas. Si, a pesar de los espectáculos circenses a que nos tiene acostumbrados Zapatero, se cumplen las previsiones que auguran un enorme descalabro socialista en Cataluña, es muy posible que el revés se extienda también, incluso agravándose, a las municipales y autonómicas del mes de mayo de 2011.
Y esto es lo que trata de evitar Rodríguez Zapatero con esa remodelación del Gobierno. Algunos de los cambios realizados tienen muy poca significación y responden a eventos puramente circunstanciales, como es el caso de la ministra de Exteriores, el de Trabajo y la de Sanidad. Quiso recompensar a Trinidad Jiménez del revolcón sufrido en las Primarias de Madrid, aunque para ello tuviera que sacrificar a Miguel Ángel Moratinos. El ministerio de Trabajo quedaba vacante, ya que Celestino Corbacho iba en las listas socialistas de las próximas elecciones catalanas. Al quedar libre el ministerio de Sanidad por el ascenso de Trinidad Jiménez, aprovecha la circunstancia para apartar a Leire Pajín de la secretaría de Organización del PSOE, nombrándola para ocupar el puesto vacante. En la secretaría de Organización no daba la talla y, además, molestaba a José Blanco. Vistas así las cosas, el nombramiento de Rosa Aguilar para el ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, tampoco tiene mayor trascendencia. Si acaso, arañar algún voto entre las gentes que viven muy de cerca los problemas que afectan al medio ambiente.
El ascenso a vicepresidente primero y portavoz del Gobierno de Alfredo Pérez Rubalcaba, sin dejar de ser ministro de Interior y el nombramiento de José Ramón Jáuregui como ministro de la Presidencia, si pueden tener consecuencias nada baladíes. El tándem Rubalcaba-Jáuregui, a instancias de Zapatero, tratarán de jugar un papel muy importante ante un eventual acuerdo con la banda terrorista de ETA. El abandono de la violencia de ETA es la única esperanza que le queda al presidente del Gobierno. En el acuerdo con Iñigo Urkullu, que tan caro ha resultado a los españoles, dejaba entrever su intención cobarde y miserable de negociar con los etarras.
Un acuerdo con el mundo aberzale sería algo extremadamente vergonzoso. Pero aún así lo buscará con ahínco, para presentar un escenario político sin amenazas terroristas cuando lleguen las elecciones generales de 2012. Entonces usaría esta circunstancia de manera rastrera para tapar su fracaso en la crisis económica. Y para conseguirlo, nadie mejor que Alfredo Pérez Rubalcaba, antiguo Portavoz de los GAL, de Filesa, Malesa y Time-Export, el enredador del 11M, patrocinando los asaltos a las sedes del Partido Popular y el encubridor del caso Faisán. Rubalcaba es todo un maestro consumado en el contubernio y en la conspiración y que sabe moverse como nadie en el interior de las cloacas del Estado. Todo un personaje siniestro y manipulador, genéticamente incapaz de decir una sola verdad y que, si hay algún beneficio de por medio, no tiene problemas para saltarse la legalidad vigente. Por eso es el clavo ardiendo al que se agarra desesperadamente Zapatero para ver si así puede salir del atolladero en que está metido.
Ramón Jáuregui es el complemento perfecto para conseguir esos acuerdos con la izquierda aberzale, ya que tiene unas excelentes relaciones con el PNV y ha manifestado en público estar a favor de valorar positivamente los pasos dados por las huestes de Otegui. Quieren que Jáuregui se convierta en una especie de “delegado político” de Zapatero para gestionar desde Madrid el soñado proceso de paz. De momento Patxi López, con quien no mantiene muy buenas relaciones Ramón Jáuregui, ya ha sido relegado por Zapatero a un segundo plano. Quizás la falta de entendimiento entre Patxi López y Jáuregui, nos evite el bochorno de que se firme ese simulacro de paz, ya que, a las primeras de cambio, la banda criminal de ETA volvería a lo que ha hecho siempre, la extorsión y el atentado. La firma de una paz simulada significaría, además, un enorme desprecio para las víctimas del terrorismo.

Gijón, 25 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 25 de octubre de 2010

LOS GASTOS SOCIALES DE ZAPATERO

Está visto que José Luis Rodríguez Zapatero hace oídos sordos ante el clamor, prácticamente unánime, de la sociedad española que pide con insistencia su dimisión o el adelanto de las Elecciones Generales. No soportan ya más los descalabros económicos que tienen que afrontar como consecuencia de la cabezonería y la irresponsabilidad del presidente del Gobierno. Quieren que deje paso a otra persona mejor preparada, o que sea el pueblo quien la elija, para que se enfrente lo antes posible a los retos que ofrece nuestra complicada situación económica.
Pero Zapatero no quiere darse por enterado y está dispuesto a seguir en la poltrona presidencial al precio que sea. Aunque para lograrlo, tenga que romper la caja única de la Seguridad Social o desmembrar aún más a España, alentando Estatutos como el de Cataluña o transfiriendo dinero y competencias sin orden ni concierto. Prefiere escenificar el consabido mito de Sísifo y verse condenado por los dioses a empujar una y otra vez a España hasta lo más alto de la cima del bien estar social y ver como, antes de llegar arriba, vuelve a caer estrepitosamente en lo más hondo de la depresión económica. Él sabe que es incapaz y que todos sus esfuerzos por solucionar el problema van a resultar inútiles, pero le reconforta el saber que se le amplia el plazo de su mandato.
Ahí está el PNV y Coalición Canaria (CC), dispuestas ambas formaciones políticas a echarle una mano, posibilitando así su continuidad en el Gobierno hasta el año 2012. El PSOE cerró ese acuerdo con el PNV para la aprobación de los Presupuestos para 2011 con nocturnidad y alevosía, ocultando al pueblo soberano el verdadero alcance de esa operación. Por el apoyo del PNV se pagó un precio demasiado alto que, en la práctica, agrava aún más nuestros problemas económicos y da pie a un deterioro mayor de la convivencia mutua y de la solidaridad interregional. Es el propio portavoz de los socialistas, José Antonio Alonso, el que nos indica que el acuerdo comporta “veinte traspasos a la comunidad autónoma vasca”, entre los que destaca “las políticas activas de empleo”, la Inspección de Trabajo, las políticas de formación del Instituto Social de la Marina, el tráfico marítimo y las agencias de viaje. Y también un mejor trato a ETA, según confesó el nacionalista Joseba Egibar.
Con este pacto, dice José Antonio Alonso, tendremos la “estabilidad institucional indispensable para seguir luchando y salir de la crisis económica”. Seguro que con este acuerdo, en el que se barajan grandes cantidades de dinero, lejos de ayudarnos a salir de la crisis, nos va a hundir aún más en la miseria. El importe total de la operación rondará aproximadamente los 1000 millones de euros, que se dice pronto. Solamente el traspaso de las políticas activas de empleo superará, casi seguro, la cifra de 500 millones. A esta importante cantidad de dinero habría que sumar unos 120 millones de euros que se van a comer las inversiones directas en diversas infraestructuras. Y las 19 transferencias restantes acordadas supondrán aproximadamente otros 300 millones de euros.
Otro tanto ha hecho Rodríguez Zapatero con Coalición Canaria. Para apoyar los presupuestos, el presidente canario, Paulino Rivero, le demandaba generosidad y Zapatero fue extremadamente generoso con ellos, aceptando sin discusión todas las exigencias planteadas. Coalición Canaria verá colmado su deseo de desbloquear la reforma del Estatuto de Autonomía. Recibirán de inmediato todas las competencias pendientes, se reconoce que el mar de Canarias forma parte integrante de la Comunidad Autónoma y suya será la competencia en el perímetro de las doce millas marinas. Se rebajan notablemente las tasa aeroportuarias en Canarias y todos los aeropuertos de las islas mantendrán intactas las bonificaciones que se aplican actualmente. Recibirán, además, 70 millones de euros para desarrollar su propio plan de empleo y se les ha garantizado mantener durante 2011 los planes de infraestructuras educativas y turísticas y, cómo no, las políticas activas de empleo.
Está visto que José Luis Rodríguez Zapatero, o es un inconsciente, o es un irresponsable redomado. Y que por asegurarse un año más en La Moncloa, se deja chantajear miserablemente por peneuvistas y canarios, aunque sabe de sobra que semejantes acuerdos complican aún más nuestra situación económica. Como ahora ya no puede hacer referencia al “decretazo” de Aznar, ya que él fue obligado directamente por Estados Unidos y por Bruselas a ir bastante más lejos en las restricciones, toma un nuevo rumbo y quiere hacernos creer que nadie ha aumentado el gasto social tanto como él. Ahí está su afirmación de hace unos días: estos “son los Presupuestos con mayor gasto social de la historia”
Zapatero es así y no se corta ni un pelo cuando manipula el lenguaje de manera tan desvergonzada como en esta ocasión. Solamente un irresponsable, dotado de mucha cara dura, puede atreverse a pregonar, que ese mayor gasto que ocasiona el aumento desorbitado del paro es un gasto social positivo. Alguna de las medidas adoptadas por el Gobierno para paliar los efectos de la crisis económica, fueron contraproducentes y contribuyeron a generar más paro. Otras, que podían haber sido beneficiosas, se tardó en tomarlas por la impopularidad que pudieran reportar y por culpa de la oposición de los sindicatos mayoritarios. Este hecho, que no es más que una mala gestión de la crisis, disparó la pérdida de puestos de trabajo, llegando a contabilizarse casi 5 millones de parados oficiales. Si a estos agregamos los camuflados, bien porque no habían trabajado antes o porque, al realizar cursos de formación, están trabajando para el país, entonces los que no tienen un puesto de trabajo, pasan bastante de los 5 millones.
El aumento del gasto que se produce por el mayor número de parados con derecho al cobro de las indemnizaciones correspondientes no es nunca un gasto social positivo, ya que se produce como consecuencia lógica de la destrucción desmesurada del empleo y de la riqueza de España. Es evidente que con este gasto no se mejora en absoluto el estado de bienestar. En todo caso, se trataría de un gasto socialista ya que, desde el Gobierno, no han sabido frenar los desajustes económicos y mucho menos han propiciado un marco oportuno que diera confianza y seguridad a las empresas para crear empleo. Pero Zapatero es así, y aunque tenga que violentar el diccionario, el siempre quiere ofrecer algo mejor que lo logrado por Aznar durante su Gobierno. Pero una vez analizada la frase, esa supuesta mejoría con respecto a la etapa del ex presidente del PP y del Gobierno de España, se convierte en un auténtico baldón para la ejecutoria de Rodríguez Zapatero.

Gijón, 17 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández