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domingo, 5 de octubre de 2014

PREGONEROS DE LA IGUALDAD

Los socialistas españoles, fuertemente lastrados por casi veinte años de zapaterismo, no han sido capaces de modernizarse, siguiendo el ejemplo del socialismo europeo. Están empeñados en mantener férreamente los postulados de los años 30 del pasado siglo XX. Mantienen intacto el sectarismo de entonces y son prácticamente tan intolerantes y tan fanáticos como su fundador Pablo Iglesias y demás compañeros mártires.

A los ciudadanos de hoy día  les importa muy poco el color de los políticos, si son de izquierdas o son de derechas, si se autodenominan progresistas o conservadores. Les preocupa, eso sí, que, quienes manejen los asuntos públicos, sean ante todo buenos gestores y, por supuesto, que sean personas íntegras y honradas. Y es indudable que los socialistas no son en absoluto buenos gestores. Ahí está, para demostrarlo, la nefasta marcha de las finanzas españolas cuando el PSOE ha tenido responsabilidades de Gobierno.

Los socialistas españoles consideran que, al ser un partido de izquierda, representan al mundo del  trabajo y, según dicen, a los más desfavorecidos y a los menesterosos. Esto les lleva a pensar que el PSOE es el partido político más indicado para dirigir los destinos de todos los españoles. Pero, eso sí, jamás  reconocerán que su gestión ha sido siempre extremadamente catastrófica. Y es normal que sea así ya que, por sistema, son muy proclives a gastar dinero público sin control alguno porque para ellos,  como dijo en su día la antigua ministra de Cultura, Carmen Calvo, “el dinero público no es de nadie”.

Con la disculpa de mantener e incluso mejorar el Estado del Bienestar, cada vez que se presenta la oportunidad, el derroche de la izquierda tradicional no tiene límites, gastando alegremente el dinero que aportan los españoles. Lo utilizan, sin reparo alguno, para cosas que no tienen nada que ver con dicho Estado del Bienestar y, cómo no,  hasta para cubrir gastos inconfesables. Es lo que ha ocurrido cada vez que, con el beneplácito de los españoles, han  llegado al Gobierno. En todas esas ocasiones, han dejado invariablemente las arcas públicas hasta sin telarañas.

Además de ser intrínsecamente incapaces de reducir el gasto público, la actuación política de los responsables jerárquicos del PSOE está seriamente condicionada por su concepción filosófica de la sociedad y por una serie de prejuicios muy arraigados, asumidos desde los primeros años de su fundación. Son tremendamente reacios a liberalizar sectores, a  reformar a fondo los mercados para hacerlos más flexibles, más operativos y, por supuesto, mucho más libres. No quieren bajo ningún concepto que la sociedad civil se emancipe y escape a su control férreo y absoluto. En su código particular no queda sitio alguno para la iniciativa privada

martes, 20 de mayo de 2014

LA DOBLE VARA DE MEDIR DEL PSOE

Es sumamente difícil ser objetivo, cuando se entrecruzan en nuestro camino intereses y deseos particulares, dificultad que se acrecienta  de manera considerable cuando esos intereses son de carácter político. Nuestros juicios y nuestras ideas están siempre sujetos, en mayor o menor medida, a la subjetividad personal de cada uno de nosotros,  ya que lo que nos rodea lo decodificamos siempre a través de nuestro propio mundo interno y personal. Nuestra percepción de la realidad, por lo tanto, puede ser radicalmente falsa y arbitraria y, en consecuencia, rechazada por otras personas.

Por si fuera esto poco, nos gusta construir nuestra atalaya particular para observar e interpretar lo que sucede a nuestro alrededor. El poeta y político asturiano Ramón de Campoamor, sintetizo magistralmente lo condicionados que estamos por nuestra  perspectiva individual y privada. Es extremadamente claro cuando escribe, primero en el poema Las dos linternas, y después, con ligeras variantes, en una de sus Humoradas la siguiente cuarteta:                                              

En este mundo traidor,
nada es verdad ni mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira.

En realidad, es lo que hace el PSOE al enjuiciar de manera tan radicalmente distinta los recortes que impone ahora el Gobierno francés y los que ha venido aplicando Mariano Rajoy. El nuevo Gobierno socialista francés, según los prohombres del PSOE, no abruma a sus ciudadanos con ajustes tan duros y tan nefastos, como hace el Ejecutivo español. El Gobierno de François Hollande limita todas sus reformas económicas a la puesta en marcha de una perspicaz política de ahorro, y así contar con más recursos que se van a destinar íntegramente a mejorar los planes de empleo juvenil, a educación  y, faltaría más,  a gastos sociales.

Para el secretario de Organización del PSOE, Oscar López, los recortes duros e inflexibles que se aplican  en España, se convierten en Francia en una fuente prolífica de ahorro responsable e inteligente. Mientras que en Francia tratan de mejorar su situación económica, eliminando gastos superfluos,  en España, la reforma laboral impuesta por Rajoy no ha valido nada  más que para aumentar considerablemente los despidos, para precarizar una buena parte de los puestos de trabajo y para empobrecer de manera inexorable a toda la clase media. Según Oscar López, cuando acabe esta legislatura, Francia disfrutará de una cobertura social mucho más amplia y tendrá, por ejemplo, 60.000 profesores más que ahora. Y esto  no tiene “nada que ver con los recortes en Sanidad y Educación que está aplicando Rajoy".