Durante
la larga etapa del franquismo, se utilizaron, con relativa frecuencia,
distintos lemas como elementos meramente propagandísticos que condensaban y
simplificaban la doctrina oficial del régimen. Se trataba de unos simples
gritos patrióticos que, al igual que los símbolos nacionales, trataban de
movilizar y enfervorizar a las masas populares. Se recurría también muchas
veces a estos lemas con el claro
propósito de modelar y conformar interesadamente la mentalidad del pueblo, de
acuerdo con unos patrones marcados desde el poder.
Allá
por los años sesenta del pasado siglo, España rompe definitivamente con la
economía autárquica y maltusiana e inicia una política financiera y monetaria completamente ortodoxa
y coincidente con la practicada en el mundo occidental. El resultado no se hizo
esperar. Además de copiar el estilo de vida europeo, liberalizamos nuestro
comercio interior y comienzan a menudear nuestros intercambios comerciales con
el exterior, lo que nos reporta un crecimiento económico envidiable,
desconocido hasta ese momento. Para afianzar ese desarrollo económico, se
buscan nuevas fuentes de riqueza promocionando el turismo exterior.