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domingo, 17 de enero de 2016

ESTE SÍ ES EL AUTÉNTICO PABLO IGLESIAS

Roma, se dirigió Cuenta la leyenda que Rómulo, nada más concluir con las labores de la fundación de confiadamente a los pueblos vecinos, con la intención de reclutar gente que accediera a instalarse en la ciudad que acababa de nacer. Pero esta iniciativa de Rómulo no tuvo mucho éxito. Aunque garantizaba a unos y otros que la nueva ciudad era el mejor sitio para vivir en libertad, tan solo respondieron a la llamada muchos prófugos y refugiados y toda clase de personas proscritas y desarraigadas, que arrostraban auténticos problemas de convivencia en las ciudades de donde provenían.
En principio, con la llegada de todo ese gentío, aunque en su inmensa mayoría no era muy recomendable, el fundador y primer rey de Roma se sintió extraordinariamente satisfecho  y, sin pérdida de tiempo, comenzó a poner en marcha las instituciones que se necesitaban para mantener la seguridad y el orden dentro de la nueva urbe. Entre esas instituciones, estaba el ejército y también los primeros Patricios o Senadores de la historia romana, que recibirán más tarde el honroso título de “Padres de la Patria”.
Pero la recién creada ciudad de Roma continuaba teniendo un problema extremadamente grave. La colonia romana estaba formada casi exclusivamente por varones y, si no encontraban mujeres rápidamente, el futuro de la ciudad estaba abocado al fracaso más absoluto. Para eludir semejante peligro y garantizar la viabilidad de la ciudad de Roma, Rómulo, y sus colaboradores más directos, decidieron utilizar el engaño, y hasta la fuerza, para conseguir mujeres. Con tal fin, organizaron una gran fiesta  con carreras de carros y banquetes en honor al dios Neptuno e invitaron a todas las poblaciones vecinas.
En la fecha programada para los festejos, los sabinos, que vivían en la cercana colina del Quirinal, comenzaron a llegar en masa, dispuestos a participar en los festejos programados. Tal como habían previsto los romanos, traían consigo a sus mujeres y a todos sus hijos. Y cuando muchos de los sabinos habían bebido ya más de la cuenta y otros estaban entretenidos compitiendo en los juegos, los hombres de Rómulo raptaron a todas sus hijas y, después, expulsaron de la ciudad a sus padres. Y esto es,  ni más ni menos, lo que pretende hacer Pablo Iglesias con los confiados españoles, dejando incluso muy pequeño al mismo Rómulo. El fundador de Roma cameló a los sabinos, para que disfrutaran  de aquellas  fastuosas fiestas, con toda su familia. Sus falsas promesas de amistad y buena vecindad ocultaban deliberadamente su verdadera intención de raptar a sus hijas.
No olvidemos que Pablo Iglesias comenzó su andadura política, escenificando ante el congreso fundacional de Podemos lo que escribió Marx a su amigo Kugelmann, cuando la Comuna tomó fugazmente el poder en Paris,  entre el 18 de marzo y el 28 de mayo de 1871. En dicho escrito, Karl Marx aseveraba que los parisienses estaban “prestos a asaltar el cielo” y  Pablo Iglesias completó la frase diciendo que: “El cielo no se toma por consenso, sino por asalto”.

miércoles, 15 de julio de 2015

LA IMPOSTURA DEL POPULISMO

Quizás haya sido Karl Marx el primero que utilizó en sus escritos la expresión de tonto útil. Llamaba tontos útiles a aquellas personas u organizaciones políticas que, creyendo que luchaban por sus propios ideales, estaban apoyando involuntariamente los  intereses de sus adversarios políticos. Y unos años más tarde, hasta el mismo Lenin tenía por tontos útiles, a los mencheviques que, movidos por su oportunismo político, actuaban siempre de acuerdo con los dictados de la burguesía rusa. Y esto, a veces,  entorpecía el desarrollo de la revolución que había empezado en febrero de 1917.

Para solucionar el problema que estaba creando esa fracción política, un grupo de intelectuales, ex miembros todos ellos de los bolcheviques o de los mencheviques, creó el Comité Inter-Distrital, para acelerar la ansiada reunificación del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia (POSDR). Entre esos intelectuales estaba, faltaría más, León Trotsky, antiguo miembro destacado de los mencheviques. Trotsky llegó a Petrogrado en mayo de 1917 y, aunque no sabía aún cuál era su papel en la revolución, trató de convencer  a sus antiguos compañeros para que abandonaran su actitud egoísta y dejaran de ser un obstáculo perenne  para los intereses revolucionarios. Así es como, siguiendo las instrucciones  de Trotsky, los mencheviques se convirtieron en auténticos tontos útiles.

Y en España, a lo largo y ancho de nuestra historia, siempre ha habido demasiados tontos útiles, que han servido, cómo no, para alterar gravemente  la voluntad mayoritaria de los españoles y, a veces, para llevarnos a enfrentamientos completamente dramáticos y absurdos. Y ahora  asume el papel del tonto útil Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE. Y adopta esta postura, no sé si por bisoñez e incompetencia, o por pura revancha, o simplemente porque piensa que así gana en los despachos parte de lo que perdió en las urnas.

 El caso es que, tras las elecciones del pasado 24 de mayo,  el líder socialista se convirtió, y de qué manera, en un dócil peón  de Pablo Iglesias. Y para hacer la pascua a todos los españoles, obligó a su partido a colaborar estrechamente con el  populismo actual, coaligándose con Podemos y con otras  formaciones políticas, bendecidas todas ellas, cómo no, por Pablo Iglesias y por sus huestes. Pedro Sánchez se ha metido en un jardín, que no tiene nada que ver con la socialdemocracia, y convierte al PSOE en  una auténtica sucursal de Podemos. Y para impedir  que gobierne el Partido Popular, comete la tremenda indignidad de realizar un trueque de cromos con esa  cuadrilla de gañanes que están poniendo a España patas arriba.

domingo, 12 de abril de 2015

PRECEDENTES HISTÓRICOS DE PODEMOS

La historia es muy terca y, si los ciudadanos no despiertan, se repetirá una y otra vez, ocasionando siempre las mismas o parecidas desventuras y los mismos infortunios. Dicho de otro modo:  “los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”, como reza esta frase lapidaria, atribuida a Cicerón y que se ha citado en infinidad de ocasiones. Si no reconocemos nuestros fallos pasados, volveremos a cometer evidentemente los mismos errores y las mismas equivocaciones de otras veces.

Hace ya casi ochenta años que los españoles tuvieron que soportar la desastrosa actuación de un Frente Popular, extremadamente sectario y radical, que hizo mucho daño a todos los españoles. Fue en realidad una coalición electoral, creada por la izquierda marxista para afrontar las elecciones generales de febrero de 1936. No olvidemos que, de aquella, las organizaciones políticas, llamadas también “fuerzas obreras”, que formaban parte de esa coalición, obedecían ciegamente las consignas que llegaban de Moscú, aunque estuvieran en contra de los intereses generales de España.

Ahora es Podemos el partido que quiere crear otro Frente Popular, muy similar al de 1936, que les sirva en bandeja la ocupación y el control del poder, de todo el poder. Quieren acabar de una vez con lo que ellos denominan el “régimen del 78”, que ha servido de rodillo a socialdemócratas, populares y liberales para preservar en España el viejo proyecto capitalista. Estamos evidentemente ante un partido de la izquierda radical que si no está a sueldo del régimen bolivariano, acata obedientemente todos sus dictados. Y trata, cómo no, de montar en España un “contrapoder”, que aglutine  en un frente común a las distintas mareas ciudadanas con otros partidos y colectivos alternativos que estén dispuestos a dejar fuera de juego a la, hasta ahora,  poderosa casta política.

Muchos españoles no ven en Podemos nada más que un partido político que aspira, como cualquier otro partido, a convertirse en una alternativa política en las próximas elecciones generales. Pero Podemos no se adapta a la trayectoria de los demás partidos que respetan escrupulosamente la Constitución. Podemos la utilizaría, eso sí, para llegar a La Moncloa y, una vez instalados en el poder, la romperían y todos los españoles tendríamos que doblegar necesariamente la cerviz y amoldar nuestros actos al monstruoso esquema mental de los que formaron parte de la siniestra banda de Somosaguas.

lunes, 16 de marzo de 2015

EL POPULISMO EN LA HISTORIA


La palabra populismo se ha utilizado siempre, por unos y por otros, para estigmatizar a los adversarios políticos. Se trata de una alocución usada habitualmente por socialistas y comunistas para denigrar e insultar a liberales y conservadores y a cualquier otra fuerza política que contemporice, de alguna manera, con el sistema capitalista. También han abusado de ella la derecha y el centro para denostar a los partidos de izquierda, que se empeñan en enfrentar a ricos y a pobres y por su oposición frontal a la actividad privada cuando se trata de cuestiones económicas.
Los primeros brotes de populismo aparecieron durante la última república romana, entre los ciudadanos adscritos a la factio popularium o partido de los del pueblo. Estos líderes populares acudían siempre a las asambleas del pueblo para sacar adelante sus propias  iniciativas y solucionar así los problemas que afectaban a la República. Y este sistema incomodaba gravemente a los miembros de la aristocracia tradicional, a los optimates, que se creían muy superiores a las gentes normales del pueblo.
Entre los líderes populares más importantes están los hermanos Sempronio Graco, Tiberio y Cayo, ambos tribunos de la plebe. También pertenecían  a la facción de los populares Publio Sulpicio Rufo, Lucio Sergio Catilina y hasta el mismo Julio Cesar. El propósito de este grupo de políticos era muy claro: comenzó a distribuir tierras a los plebeyos y a los soldados licenciados, concedió la ciudadanía romana a todos los aliados itálicos y alivió, de la mejor manera posible, las deudas de los más pobres. Y cuando se encontraban con una oposición frontal a sus proyectos, allanaban el camino buscando, cómo no, el apoyo militar.
El populismo vuelve a aparecer en Europa, a finales del siglo XVIII, de la mano de los nuevos nacionalismos. En Alemania,  Johann Gottfried von Herder pone en marcha el conocido pangermanismo de aquella época. Este filósofo y escritor germano elaboró una teoría, según la cual, el espíritu del pueblo se va formando poco a poco, principalmente, con la propia lengua del país y, en menor medida, con la poesía, la historia y hasta el derecho
Más tarde, ya en pleno siglo XIX, el Imperio Ruso imitó el proceso alemán y puso en marcha el llamado paneslavismo. En un principio, el cariz de este movimiento era eminentemente cultural, ya que se limitaba a estrechar lazos entre los distintos pueblos eslavos que compartían afinidades religiosas y culturales.  Pero Rusia no tardó demasiado tiempo en transformarlo en un proyecto expansionista, lo que molestó profundamente al Imperio Austrohúngaro.
La figura relevante de Simón Bolívar, predecesor del actual populismo,  ha dejado su impronta indeleble en los distintos países bolivarianos, especialmente en Bolivia, en Ecuador y, sobre todo, en Venezuela. No tenía formación militar alguna, es verdad, pero terminó siendo el gran caudillo en la guerra de liberación que libraron las colonias hispanoamericanas. Por su enorme arrojo y por su valor, recibió el título de Libertador.

lunes, 23 de febrero de 2015

AMENAZA DE TRAGEDIA CARIBEÑA


En una leyenda mitológica de la antigua Grecia se narra la vida de Paris (Πάρις), el más famoso de los pastores frigios, que participó en los juegos públicos de Troya y venció a todos sus rivales. Sus extraordinarias hazañas fueron ampliamente conocidas entre los dioses olímpicos. Y estos, teniendo en cuenta su celebridad y aplomo, deciden nombrarle árbitro para poner fin al continuo debate que se estaba librando en el Olimpo.

Es entonces cuando se celebran las bodas de Tetis y Peleo y fueron invitados todos los dioses y las diosas.  Pero fue excluida de la fiesta, la diosa Eris porque, dado su carácter problemático, había miedo fundado a que sembrara el desorden y la desavenencia entre el resto de comensales. Esta exclusión del festín nupcial sentó muy mal a la diosa Eris y decide vengarse cumplidamente de esa afrenta imperdonable. Así que, al final de la comida, aparece en la fiesta envuelta en una nube y arroja sobra la mesa una manzana dorada con esta lacónica inscripción: a la más hermosa. Y Afrodita, Hera y Atenea comienzan a reñir entre sí, porque las tres creían tener derecho a esa manzana.

Entonces  Hermes, por encargo de Zeus, llama a Paris, el príncipe de Troya, para que actúe de juez y diga cuál de las tres diosas es la más bella. Y como las tres querían alzarse con el triunfo, cada una de ellas elaboró meticulosamente sus tretas y ofertas particulares para contar con el favor de Paris en la elección. Hera, la esposa de Zeus, le tentó, ofreciéndole poder político y riquezas, Atenea trato de sobornarle prometiéndole la gloria de las armas y Afrodita se comprometió a entregarle a la mujer más hermosa de la tierra, que era Helena, la esposa de Menelao, el legendario rey de la Esparta micénica. Como era de esperar, Paris acepta la oferta de Afrodita  Es por tanto esta diosa la que se lleva la manzana dorada y la que cumple posteriormente su palabra, ayudando a Paris a raptar a Helena, provocando así la famosa Guerra de Troya.

Algo parecido puede ocurrir en España con Podemos, si IU y los responsables de los dos partidos políticos mayoritarios no cambian radicalmente su discurso y su estilo y, cómo no, la manera de afrontar los problemas que afectan a la sociedad española. Hablan con demasiada frecuencia, es cierto,  de honestidad y limpieza y,  por supuesto, de regeneración democrática, pero sin convencer a nadie. Los ciudadanos ya no les hacen caso, porque no son precisamente un ejemplo claro de transparencia, y porque han sido, de manera real o aparente, demasiado tolerantes con los chorizos, con los que trincan y con los que abusan descaradamente de sus responsabilidades políticas.

Hay demasiados políticos profesionales que, por su comportamiento claramente desleal y sospechoso, han perdido toda su credibilidad y están totalmente deslegitimizados para gestionar los asuntos públicos. Son tan desaprensivos, que anteponen siempre sus intereses particulares al bien común de los españoles. Y claro está, para los que no tienen nada que ver con la política y viven honradamente de su trabajo o de su pensión, todos los políticos son iguales, no hacen distinciones entre los que son honestos, que los hay, y los vividores y gorrones que, en realidad, son los que más ruido hacen y los que más se ven.

jueves, 1 de enero de 2015

JAQUE MATE A LALIBERTAD

     
          Decía el poeta bengalí,  Rabindranath Tagore, que “no hay cosa más difícil de soportar que la fe ciega del estúpido”. No sé si Pablo Iglesias, el líder de Podemos, cree ciegamente en su proyecto político, o se está dejando llevar por una maldad extrema para imponer un sistema siniestro para colmar su desmedida ambición de poder. Y esto, por supuesto, sería mucho más intolerable que la simple fe ciega. De todos modos, como suele ocurrir frecuentemente, cuanto más perversos son los deseos de los políticos, más ágil es su lenguaje y más grandilocuente y pomposa su labia.

        Para empezar, hoy día en política hay poco que inventar. Prácticamente está ya todo inventado. En consecuencia, los ciudadanos de a pie no tenemos nada más que abrir los ojos y recapacitar un poco para descubrir a tiempo el tipo de mercancía que se nos quiere vender. Cuando aparezca un personaje iluminado, como el mediático líder de Podemos, si te dejas llevar, terminarán imponiéndote sus objetivos. No olvidemos que estas personas son muy falsarias y aparentan saberlo todo y, por supuesto, no admiten más maneras de pensar que la suya. Son tan frívolas que, si no pueden camelarte por las buenas, te acosarán con toda crudeza para imponerte su exclusiva forma de pensar.

     La historia europea es muy elocuente a este respecto. Los iluminados, que idolatran el pensamiento único, si se les da cancha, además de acabar con la libertad de los pueblos, terminan inevitablemente provocando una auténtica tragedia a toda la humanidad. Es el caso, por ejemplo, de personajes tan totalitarios y tan autócratas como Adolf Hitler y Iósif Stalin, con millones de muertos sobre la conciencia de ambos.

         Es muy llamativo para nosotros el caso de Hitler, líder del Partido Obrero Alemán desde 1921. Si exceptuamos su fallido golpe de estado de 1923 y su consiguiente encarcelamiento en Landsberg, la escalada política del futuro Führer alemán tuvo un desarrollo muy similar a la que está teniendo ahora Pablo Iglesias, el mandamás actual de Podemos. Una vez liberado, Hitler aprovechó a fondo sus dotes oratorias y, con su discurso plenamente populista y demagógico, encandiló a las muchedumbres de entonces, que terminaron apoyándole masivamente.

        Hitler cautivó y movilizó a todo el pueblo alemán, al enfocar sus problemas más acuciantes, recalcando mucho más los aspectos emocionales que los meramente racionales. Supo aprovecharse de la humillante derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial para granjearse el apoyo del ejército. Pasó lo mismo con los industriales, con las clases medias y con los trabajadores que estaban siendo golpeados cruelmente por una terrible crisis económica sin precedentes, agravada aún más por la actuación desconsiderada y egoísta de unos sindicatos desvergonzados.

sábado, 8 de noviembre de 2014

ALLANANDO EL COMINO A PODEMOS

Es indudable que Alfonso Guerra tiene una facilidad pasmosa para crear frases  lapidarias, profundamente mordaces y sarcásticas y, cómo no, tremendamente ofensivas. De todos modos, no siempre sus ácidas invectivas responden a denuncias concretas de hechos que, si no son políticamente delictivos, son al menos poco éticos y amorales. Muchas veces hierra el golpe, y otras, o se trata de un simple desahogo verbal, o busca intencionadamente desviar el foco de algo que le resulta incómodo.

El pasado día 16 de octubre, los prebostes del PSOE, capitaneados por Pedro Sánchez, conmemoraron el 40 aniversario de aquel Congreso clandestino que se celebró en Suresnes (Francia) en 1974. Y Alfonso Guerra aprovechó el evento para lanzar una diatriba, no sé si contra Podemos, o contra las televisiones que dan cancha a su indiscutible líder. El caso es que culpa de los éxitos de Pablo Iglesias a los medios televisivos que le llevan a  sus tertulias. Y lo hace con una frase tan directa como esta: "Hay televisiones que incuban el huevo de la serpiente".

Es muy posible que Pablo Iglesias, o Podemos en su conjunto, sea una auténtica serpiente y, sin lugar a dudas, de las más venenosas. Quizás sea verdad que las televisiones popularizaron excesivamente  la imagen de este impenitente admirador del bolivariano Hugo Chávez y de Fidel Castro, pero nada más. Son más bien los responsables de los partidos políticos tradicionales los que, en realidad, están alfombrando el camino con abundantes rosas a este nuevo caudillo nazi, al contemporizar con tanto trincón y manilargo

La corrupción política, en efecto, ha sido una constante a lo largo de toda nuestra historia y, de manera mucho más intensa, a partir de 1978, fecha en la que se aprobó la Constitución Española. Comenzó la serie, en tiempos de UCD, con la comercialización fraudulenta del aceite de colza y termina, de momento, con las famosas tarjetas opacas de Caja Madrid, pasando,  entre otros, por los GAL, Filesa, los fondos reservados, Luis Roldán y el caso Guerra, sin olvidarnos, claro está, de la Gürtel y del escándalo de los ERE en Andalucía, por citar exclusivamente los casos más importantes.

Los casos de corrupción, cuando son extremadamente graves, hasta pueden terminar pervirtiendo nuestro sistema democrático. Producen, eso sí, enormes estragos en la convivencia ciudadana y, por supuesto, terminan dejando sin credibilidad alguna a los representantes públicos,  que utilizan sus cargos para aumentar ilegalmente su fortuna personal.  Cuando la economía es boyante y los ciudadanos en general no pasan estrechez alguna, pueden llegar incluso a zaherir y denostar públicamente a los políticos desleales y deshonestos, pero nada más.

miércoles, 20 de abril de 2011

DERROCHE DE DINERO PÚBLICO

Cuando los socialistas españoles llegan al Gobierno,  si la provisión de las  arcas públicas es aceptable, suelen desenvolverse muy bien y sin mayores problemas. Y de mano, hasta se multiplican los amigos que los jalean y los adulan. Como no reparan en gastos, la caja se vacía y es entonces cuando comienzan a surgir las primeras complicaciones. Ya lo decía, con mucha sorna,  Margaret Thatcher: "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero.... de los demás". Es lo que ocurrió con Felipe González. Llegó al Gobierno en  las elecciones de 1982, y la euforia de su triunfo  apoteósico fue decayendo gradualmente al agotarse el dinero público.

En 2004, y como consecuencia de un grave e intencionado atentado en los trenes de cercanías de Madrid, se hace con el Gobierno inesperadamente José Luis Rodríguez Zapatero. Su triunfo no fue tan delirante como el de Felipe González, pero comió el coco a muchos con su talante y con su sonrisa bobalicona. Como había dinero en caja, Zapatero abrió rápidamente su tómbola y comenzó a repartir premios y subvenciones a todo trapo. Le urgía rodearse de amigos que alabaran su generosidad y cantaran sus supuestas gracias, aunque para ello tuviera que vaciar las arcas del Estado. 

Cundo se gasta así el dinero, tan a lo loco, no hacen falta crisis económicas que vengan de fuera. Se basta Zapatero y su Gobierno para provocarla. Y es que el derroche de quienes actualmente rigen los destinos de España, se ha convertido en un mal endémico, si es que no forma parte de su ADN. De su magnanimidad se han aprovechado de manera reiterada, además de muchas ONGs afines, los hermanos  Castro, que llevan años tiranizando a los cubanos, el repelente Hugo Chávez,  que quiere perpetuarse en Venezuela y el cocalero Evo Morales que ordena y manda en Bolivia. No podemos olvidarnos de Daniel Ortega, líder máximo del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que rige, con mano dura, los destinos de Nicaragua. Otro que encontramos frecuentemente entre los premiados con nuestro dinero, es el insaciable sátrapa de Marrueco. 

Las organizaciones sindicales “más representativas” de la UGT y CC OO están siempre al quite a la hora de recibir dinero público. Cualquier disculpa es buena para poner la mano y alzarse con una buena suma. No hace mucho que, por ejemplo, en comandita con la patronal CEOE, y por decisión del ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez,  se embolsarán nada menos que 293 millones de euros. Una cantidad respetable que, en teoría, obligaría a sindicatos y a patronal a organizar cursos de formación, pero todos sabemos que, en este tipo de cuestiones,  el fraude es muy frecuente. 

Hay otra manera habitual de despilfarro que Zapatero ha dejado en manos de Leire Pajín, ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, y de Bibiana Aído, actual secretaria de Estado de igualdad. Son muchas las subvenciones que ese Ministerio ha destinado prioritariamente a la “promoción y prevención sobre los derechos sexuales y reproductivos” de las mujeres de distintos países. Últimamente se han habilitado 1.339.000 euros para subvencionar varios proyectos ultra feministas en Iberoamérica, cuya coordinación correrá a cargo de varias asociaciones españolas, afines al PSOE. Merecen señalarse los casi 30  millones de euros que recibirá, para el periodo 2010-2013, la ONG Solidaridad Internacional, vinculada al PSOE y que presidió antaño la propia Leire Pajín.

En el historial del reparto de estas dádivas, nos encontramos con alguna tan llamativa como la concedida por Cristina Garmendia Mendizábal, titular del Ministerio de Ciencia e Innovación,  a la entidad Basque Culinary Center Fundazioa. Se trata de una fundación puesta en marcha, en colaboración con la cooperativa Mondragón Unibertsitatea, por los cocineros vascos de renombre internacional Pedro Subijana, Andoni Luis Aduriz, Juan María Arzak, Martín Berasategui, Eneko Atxa, Hilario Arbelaiz y Karlos Arguiñano. A este equipo de cocineros famosos se le concede un pellizco de nada menos que 7.000.000 de euros para, entre otras cosas, cubrir gastos de obra, equipamiento, personal y los demás gastos derivados de la puesta en marcha  del proyecto de dicha fundación.

Se busca con este proyecto, según se indica en el decreto de concesión, generar conocimientos de alto nivel en las diferentes áreas de las ciencias gastronómicas y trasmitir esos conocimientos para formar profesionales cualificados, generando procesos de investigación sobre el tema, colaborando estrechamente con universidades, centros tecnológicos, empresas y organismos públicos. El Gobierno, con esta generosa e insólita subvención, concedida  por mediación  del Ministerio de Ciencia e Innovación,  pretende “financiar actuaciones de inmediata ejecución, en el ámbito de determinados sectores productivos estratégicos, para el desarrollo de proyectos con alto impacto en el mantenimiento y creación de empleo”.

Con esta lluvia de subvenciones y la gestión catastrófica del Ejecutivo, hemos llegado a un grado de deterioro económico inasumible. La pobreza y la miseria ocupan zonas poblacionales cada vez más amplias. El mismo Gobierno, acosado por una exagerada deuda que no para de aumentar y por un endiablado déficit público, se ha quedado ya sin margen de maniobra. No le quedan más que las salidas de las ocurrencias, a veces extremadamente disparatadas. Quizás con esa cocina de excelencia, que subvenciona tan generosamente, quiera imitar a los emperadores decadentes de la vieja Roma, como Nerón,  que no hacía más que organizar grandes comilonas mientras el imperio agonizaba inexorablemente. Y eso es lo que está ocurriendo con nuestra sociedad actual. Cuando Winston Churchill decía que “el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes, la prédica de la envidia, su misión es distribuir la miseria de forma igualitaria para el pueblo”, parece estar describiendo nuestra realidad contemporánea.

Gijón 16 de abril de 2011

José Luis Valladares Fernández 

jueves, 18 de noviembre de 2010

SIN CONEJOS, NI CHISTERA

No se si era su sonrisa, a veces inexpresiva y bobalicona, o fue algún hada madrina que le tocó con su varita mágica, el caso es que a José Luis Rodríguez Zapatero todo le salía a pedir de boca. Siendo un perfecto desconocido, sin más méritos que mantenerse mudo en el hemiciclo del Parlamento, fue aupado a la Secretaría General del PSOE, en el congreso que este partido celebró en el año 2000. Su postura radical de izquierda, cuajada de afectación y de cursilería, sirvió para que se fijaran en él unos cuantos compromisarios para habilitar una nueva candidatura. Nadie de entre los congresistas, ni los que avalaron su candidatura, esperaban que se alzara con el triunfo. Todos esperaban su derrota y su vuelta irremediable a la irrelevancia y al anonimato dentro del aparato del partido.
El miedo al desembarco de José Bono en la Secretaría General del partido se apoderó de unos y otros y se obró el milagro más inesperado. Zapatero, contra todo pronóstico, fue el elegido para regir los destinos del PSOE. Aquí comienza su buena estrella. Los sucesos del 11M habilitaron la terrible escalera de muertos que hizo posible su llegada inesperada a la presidencia del Gobierno. Con el tiempo ha demostrado que ese cargo le venía muy grande. No tenía muchas ideas y la mayor parte de las que aportaba eran tremendamente descabelladas. Pero con el cuento de su sonrisa y su pretendido talante, había logrado ilusionar a mucha gente, logrando de este modo poner siempre en marcha sus proyectos. Y ese incomprensible optimismo facilitó su reelección para presidir de nuevo al Ejecutivo.
Pero las circunstancias externas concomitantes y los repetidos errores en la gestión del Gobierno se han aliado para abrir los ojos a una gran parte de los ciudadanos y a eclipsar la estrella de Rodríguez Zapatero. La realidad ha terminado por despojarle cruelmente de su magia y ahora todo le sale mal. No le funciona ya ni la propaganda. Le abuchean y le abroncan las masas y hasta es contestado dentro de su propio partido. En 1996, a base de muchos sacrificios, iniciamos una etapa esperanzadora de desarrollo y normalización que creíamos imparable y definitiva. Poco a poco nos acercábamos ilusionadamente a los estándares de los países del concierto europeo. Se nos tenía ya en cuenta en los demás países de nuestro entorno y se nos respetaba más allá de nuestras fronteras. Comenzábamos a ser un país claramente influyente.
Lo sucedido posteriormente ha devuelto a los españoles otra vez al punto de partida. La política caprichosa y sectaria de Zapatero cortó en seco nuestro despegue económico. Con sus despilfarros planetarios está dejando a España convertida en un solar infausto y formando parte de nuevo del pelotón de los torpes. Ya solamente competimos con países como Letonia y Estonia y otros por el estilo. El prestigio mundial logrado durante años se vino abajo, casi sin darnos cuenta, de la noche a la mañana. Ahora se ríen de nosotros y nos torean hasta personajes como Hugo Chávez y el sultán de Marruecos. Hemos perdido prácticamente toda nuestra dignidad.
Como Rodríguez Zapatero es tan celoso de su imagen le molesta enormemente que se rían de él y los abucheos le sacan de sus casillas. Para evitar esos insultos, nada mejor que escurrir el bulto detrás de un escudo protector. Así, además, si salen mal las cosas, tiene a quien echar las propias culpas. De ahí que, en la última remodelación del Gobierno, hiciera de Alfredo Pérez Rubalcaba un superministro nombrándole vicepresidente primero, con amplios poderes sobre los demás ministros. Evidentemente nadie como Rubalcaba para desempeñar ese puesto, ya que cuenta con una amplia experiencia en todo tipo de guerra sucia desde los nefastos tiempos del felipismo.
Sin pérdida de tiempo, Rubalcaba ya ha puesto a todo el Gobierno en estado de combate para atacar, todos a una, al Partido Popular. Se trata de intimidar a unos y amenazar a otros para que se sientan vulnerables y no se atrevan a levantar la voz y no denuncien la irresponsabilidad culpable del Ejecutivo en nuestro desastre económico. El ministro del “pásalo” quiere que se le tema y que se le crea capaz de destruir a quien se le antoje. Desde que alcanzó la vicepresidencia del Gobierno, Rubalcaba se comporta de tal manera que uno no sabe si tenemos delante al mismísimo Rasputín o al propio Joseph Fouché que empezó su actividad política como monárquico y terminó votando la ejecución del rey Luis XVI. En todo caso, José Luis Rodríguez Zapatero mismo puede ser víctima de semejante personaje.

Gijón, 12 de noviembre de 2010

José Luis Valladares Fernández

jueves, 21 de octubre de 2010

EL RESPETO SE GANA, NO SE IMPONE

Hace ya tiempo que José Luis Rodríguez Zapatero perdió el norte por completo y se comporta irresponsablemente, como si fuera un adolescente de aquellos que se echaron a la calle en Francia en la primavera de 1968. Aquellos jóvenes estudiantes, para quienes los postulados de izquierdas eran auténticos dogmas de fe, pretendían cambiar con algaradas la realidad política y social que condicionaba la vida de los pueblos. Rodríguez Zapatero también pretende alterar los usos y costumbres tradicionales del ciudadano español, aunque sin utilizar los alborotos de aquellos jóvenes imberbes del mayo francés. Zapatero quiere lograrlo con prohibiciones absurdas y mediante insospechados y desatinados decretos.
El relativismo moral de Zapatero le empuja a destruir la unidad de España y a descafeinar a nuestro ejército, despojándole de sus características más esenciales, como es el honor y el amor a la patria, para convertirlo en una simple ONG. Nuestra tradicional y milenaria cultura es para él una autentica pesadilla. Por eso busca desesperadamente la manera de borrar de ella cualquier referencia a la cruz y a la religión cristiana, aunque sea ésta la mayoritaria entre los españoles. Como niega la posibilidad de que existan hechos o principios universales que podamos compartir todos, propugna una nueva cultura, e incluso una religión siempre que se adapte a las exigencias del un estricto relativismo más estricto. La moral y la ética carecen de principios y de valores absolutos. Por eso desprecia todo lo que signifique autoridad cultural o moral y le molesta que disfrutemos de la libertad que nos permite ser nosotros mismos.
La famosa Alianza de Civilizaciones, que propugna zapatero, plagiando descaradamente hasta la frase en sí, busca la forma de subvertir los valores del cristianismo. Para conseguirlo, tratan de pasar página y romper con la tradición cultural que hemos heredado de nuestros mayores. Quieren deshacerse, al precio que sea, de los “mores maiorum” de los antiguos romanos, para quienes las costumbres de sus ancestros eran de importancia capital en la vida jurídica. Más aún, llegaron a ser una de las principales fuentes del Derecho, cuya vigencia además llegó hasta nosotros a través de la denominada Ley de las XII Tablas.
Como Rodríguez Zapatero no tiene más norte que su ideología, estropea todo cuanto toca. El sectarismo que le carcome le ha llevado, entre otras muchas cosas, a poner en peligro la unidad de España, a empobrecer a las clases medias y a hacer que se tambalee el Estado de Bienestar que cree que ha inventado él. Gestiona muy mal la crisis económica, lo que da lugar a un aumento alarmante del número de parados. Para poder seguir despilfarrando dinero, congela las pensiones y recorta el sueldo de los trabajadores públicos. A la vez, eleva irresponsablemente el IVA y los demás impuestos, provocando así un estancamiento del consumo, lo que viene a agravar nuestra situación económica.
No hemos corrido mejor suerte con nuestras relaciones con los demás países. Hemos perdido la mayor parte de nuestro peso político en el contesto internacional, que había sido logrado en legislaturas anteriores a base de esfuerzo, sacrificio y buen hacer. Con Zapatero y con su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, perdimos toda capacidad de marcar nuestra propia política y, para no quedar totalmente aislados, nos vemos obligados a compadrear con regímenes tan poco recomendables como el de Chávez, Evo Morales y los hermanos Castro. En los foros internacionales ya no significamos nada, donde, para mayor inri, hacemos el papel de correveidile de los tiranos de Cuba y Venezuela. Para que no nos falte nada, a los continuos desplantes de Hugo Chávez, se unen ahora los despropósitos del ministro principal de Gibraltar, Peter Richard Caruana.
Todo esto provoca un descontento generalizado con la gestión del Gobierno y una desconfianza creciente en la persona de quien lo dirige. No es de extrañar que las gentes llanas del pueblo, las que de verdad sufren los desaguisados del Gobierno, aprovechen cualquier ocasión para silbarles y abuchearles a rabiar, y se desgañiten pidiendo frenéticamente su dimisión del principal responsable, como sucedió el pasado día 12 en el desfile de la Fiesta Nacional. Abucheos y silbidos que fueron aumentando a medida que se desarrollaba el acto y que ni Zapatero, ni sus esbirros, supieron encajar adecuadamente.
La ministra de Defensa, Carme Chacón, preparó muy mal la parada militar, ya que, por tratar de blindar a Rodríguez Zapatero, excitó más los ánimos de los asistentes al acto. Eliminó las tribunas destinadas al público, y lo alejó incomprensiblemente del recorrido del desfile. Por si fuera esto poco, prescindió de las oportunas pantallas de televisión que facilitarían a los asistentes el seguimiento del desarrollo de los diversos actos. Y remataron el despropósito los responsables de la megafonía, que me imagino recibieron órdenes, elevando a tope el volumen de la música militar, para que la monumental bronca no pudiera llegar a las televisiones. Esa especie de cordón sanitario, además de inútil, resultó ridículo y en realidad no sirvió nada más que para cabrear más al respetable y que arreciara su bronca.
Para que el dislate fuera completo, tuvieron que salir a escena Carme Chacón Piqueras y José Blanco, lamentando en público el abominable comportamiento del respetable. Según la ministra de Defensa, fue obra de “reventadores” profesionales que se citaron a través de las distintas redes sociales y mediante los consabidos SMS para torpedear el desfile de la Fiesta Nacional. Es Carme Chacón la que tilda de indeseables y “reventadores” de actos oficiales a los que, arrastrados por su hartazgo del Gobierno, tuvieron la osadía de gritar con todas sus fuerzas aquello de “fuera, fuera” y “Zapatero, dimisión”. Ni la conversión de Saulo cuando iba camino de Damasco fue tan rápida y tan contundente como la de la ministra de Defensa. De manera sorprendente, Chacón deja de ser la Rubianes que anunciaba una de sus camisetas y se transforma de inmediato en el portaestandarte de las esencia patrias. Esto la lleva a defender a ultranza al ejército, a todos sus símbolos y a la bandera española. De ahí que esté dispuesta a prohibir por decreto este tipo de algaradas. ¡Vaya cambio más drástico!
José Blanco no se quedó atrás y dice que “la derecha y la derecha extrema” no “respetan nada” y les “vale todo”. "La derecha y la derecha extrema –dice Blanco- utilizan cualquier oportunidad para lanzar gritos contra el presidente, pero ya estamos acostumbrados a que no respeten nada, ni siquiera el homenaje a las víctimas y a los fallecidos". Por lo que parece, todo el que no está conforme con la gestión de Rodríguez Zapatero y le abuchea, es de esa infumable extrema derecha. Son de extrema derecha por lo tanto los más de cinco millones de personas que no tienen trabajo. Son de extrema derecha los millones de trabajadores públicos y funcionarios que han visto reducido su sueldo, y también todos los pensionistas a quienes han congelado incomprensiblemente su pensión. La sinvergüencería de algunos es tal que no se dan cuenta que el respeto y los aplausos hay que ganarlos, no imponerlos por la brava

Gijón, 16 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández

domingo, 14 de marzo de 2010

HUGO CHÁVEZ CONTRATACA

Una vez más, nuestro Gobierno se ha plegado ante las diatribas de Hugo Chávez. Los indicios, muy fundados, de presunta colaboración gubernamental de Caracas con los terroristas de ETA y las FARC, puestos de manifiesto en el auto del juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, llevan camino de convertirse en papel mojado. La verborrea faltosa y grosera del Gorila Rojo, unida a una supuesta connivencia ideológica, ha bastado para que nuestro Gobierno se humillara de la manera más torpe y ridícula.
Como consecuencia de unas oportunas investigaciones policiales, ya se sospechaba fundadamente que los etarras que huían a Suramérica encontraban cobijo, además de en Cuba, en la Venezuela de Hugo Chávez. Lo que solamente era una sospecha razonable pasó a ser una realidad manifiesta con la aparición de la computadora del dirigente de las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, muerto en Ecuador en un ataque del ejército colombiano. El contenido del disco duro de este procesador es una prueba evidente del apoyo prestado a ETA por el Gobierno de Caracas. De nada vale que Chávez y su ministro de Exteriores califiquen de “farsa” la fuente de estos datos, ya que afirman de modo gratuito que esta computadora fue previamente manipulada.
Los expertos de la lucha antiterrorista, a través de oportunos pinchazos telefónicos y de otros documentos intervenidos a varios comandos etarras, corroboran la veracidad de todos estos datos que han servido al juez Velasco para redactar el auto de la discordia. La detención del terrorista José Lorenzo Ayestarán hace unas fechas en Normandía abunda en el hecho de que los terroristas etarras disfrutan de plena libertad de movimientos entre Caracas y La Habana. Estos etarras realizan misiones de logística y dan refugio a los terroristas que se ven obligados a cambiar de continente. Se permiten, además, el lujo de financiar a la banda mediante las actividades económicas que desarrollan en suelo iberoamericano.
El auto del juez Velasco, que no hace más que recoger los datos aportados por las investigaciones policiales, destapa, entre otras cosas, las relaciones de ETA con las FARC colombianas. Desvela que, con el visto bueno de Caracas, terroristas etarras habían entrenado a miembros de las FARC en el manejo de explosivos, utilizando para ello la selva venezolana. Procesa a seis presuntos miembros de ETA y a siete supuestos terroristas de las FARC, a los que acusa de querer atentar en España contra altos cargos de Colombia. Este auto, y el hecho de que Zapatero, de primera intención, pidiera explicaciones al Gobierno bolivariano, encendieron los ánimos de Chávez y de su ministro de Exteriores.
El propio Hugo Chávez contestó airadamente, diciendo que no daría explicaciones “ni a Zapatero ni a nadie”. La peor parte, en cambio, se la ha llevado el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, el cual fue vejado gravemente con insultos de grueso calibre por parte del Gorila Rojo y de su impresentable Canciller. Dice Chávez, refiriéndose al auto del juez Velasco, que "Se trata de un documento que carece de validez y que destaca el verdadero propósito del juez: una denuncia mediática sin sustento alguno". Dice que este juez está "vinculado a la mafia de Aznar" y de "trabajar para el PP”. Además, el dictador bolivariano acusa al juez de ser "militante del PP, partido heredero del franquismo, los mismos agentes que encubren, hasta el día de hoy, los crímenes perpetrados por la dictadura de Francisco Franco, quienes no dudan en bendecir o apoyar golpes de Estado o invasiones militares a naciones soberanas".
“La derecha española y fascista europea -dice Chávez- recibe órdenes del imperio y tiene periódicos, jueces, televisiones, cortes internacionales, con los cuales arremeten. Hay una ofensiva contra Venezuela". El ministro de Exteriores venezolano, Nicolás Maduro, para no ser menos que su despótico jefe, remacha resueltamente: "El PP es el partido de la derecha que tiene sectores ultraderechistas, que tiene sectores ultra reaccionarios, vinculados al pasado franquista; son los hijos directos del franquismo".
Esta reacción tan brusca de Hugo Chávez y de su ministro de Exteriores, alarmó a Zapatero y a todo su Gobierno. Y comienzan las disculpas humillantes de nuestro Ejecutivo. Ante todo hay que conservar la amistad y la colaboración habitual con estos regímenes totalitarios. Y ahí aparece Miguel Ángel Moratinos tratando de tranquilizar y de calmar los ánimos de estos bolivarianos exaltados. Comenzó Moratinos señalando que la intención de Zapatero no era pedir “explicaciones”, si no, simplemente, pedir “información”. Según explica el ministro de Exteriores español, "El Gobierno no tiene nada que ver" en este asunto y califica la situación de "absurdo enfrentamiento". "Somos un gobierno sereno y nos oponemos a las escaladas verbales", añadió.
El ridículo hecho por nuestro Gobierno es monumental. Hasta el mismo Zapatero se rebajó a las pretensiones de Chávez. Y para quitar hierro a aquel “pedir explicaciones” nos sale ahora con que lo que se dice en el auto de marras sobre Venezuela y su colaboración con ETA no es más que una simple hipótesis. E insiste en la necesidad de conocer la versión chavista sobre la "hipótesis de colaboración" de ETA con "personas al servicio de las fuerzas de un país como Venezuela".
Fue el propio Hugo Chávez el que aclaró el sentido de la intervención de Moratinos y la manera bochornosa con que este se dirigió al Gorila Rojo: “Mi Gobierno no tiene nada que ver en esto, es un juez por allá, del poder judicial, que es autónomo”. El mandatario venezolano aceptó las excusas ofrecidas por el Gobierno español. "La respuesta del Gobierno español –dijo Chávez- ha sido aceptable. Han dicho que pidieron información y no explicaciones”. Y agregó: “Digamos que las cosas vuelven a su cauce gracias a la madurez del presidente Zapatero y de su Canciller".
Ha sido tal la humillación de Zapatero y la de Moratinos ante el Gobierno chavista que, de hecho, confesaron públicamente que las acusaciones del auto eran simples “hipótesis” de un juez. Faltó muy poco para pedir perdón a Chávez y, acto seguido, exigir explicaciones al juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco. Para rizar el rizo de la insensatez, no solamente han bailado el agua al Gorila Rojo, le han ofrecido también un equipo jurídico para que le asesore y le ayude a dejar sin contenido las acusaciones del juez Velasco. Zapatero quiere ocultar de manera cobarde la triste realidad de la colaboración del régimen de Chávez con grupos de ETA y la FARC, cuya pretensión manifiesta no es otra que la desestabilización de las democracias occidentales.
Para el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, es suficiente que Chávez haya firmado un comunicado conjunto con España donde se condena el terrorismo y donde se rechazan "sin paliativos todas las actividades de ETA". Esta expresión de Zapatero es muy clara: "Venezuela ha desmentido la investigación que se desprende del auto y España y Venezuela vamos a colaborar con la acción de la Justicia y seguir en la tarea de reducir cualquier espacio de actividad de un miembro de ETA en cualquier lugar del mundo". Y Zapatero está empeñado en hacernos creer que esta firma es todo un acto de perfecta atrición por parte del mandatario venezolano.
En su fuero interno, es muy posible que Zapatero este convencido de la doblez interesada de las afirmaciones de Chávez. Tanto uno como el otro son dos almas gemelas que ni creen en el honor, ni en la lealtad y mucho menos en la honestidad. Les mueve únicamente el ansia de poder. De ahí que su única manera de hacer política se base en el rencor hacia todos aquellos que puedan ser sus competidores. La ruindad espiritual de semejantes sujetos les inhabilita para el ejercicio normal de responsabilidades políticas.

Gijón, 13 de marzo de 2010

José Luis Valladares Fernández