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viernes, 12 de noviembre de 2010

ILUSIONES FALLIDAS DEL GOBIERNO

Con la última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al tercer trimestre del año actual, nuestro Gobierno ha salido a la palestra lleno de optimismo, y trata de ofrecernos una visión demasiado triunfalista del panorama laboral español y, cómo no, de la marcha de nuestra economía. Deseosos de ofrecer algún dato positivo, prescindieron del análisis que exige toda encuesta y se lanzaron a proclamar, sin más, una disminución importante del paro durante este tercer trimestre. Obvian, eso sí, la influencia estacional en las contrataciones, y aceptan sin más los datos reflejados por la EPA.
Según esos datos, el incremento de la ocupación durante el tercer trimestre de 2010 sería de 92.900 personas. La tasa de paro, según estos datos, descendería tres décimas, situándose en el 19,79%. Los responsables del ministerio de Trabajo silencian interesadamente el balance entre los nuevos puestos de trabajo con contrato temporal y el cese de los que disponían de un contrato indefinido. Los nuevos asalariados con contrato temporal suman 127.800 y la inmensa mayoría de los mismos pertenecen al sector servicios. En cambio los que causaron baja, a pesar de que su contrato era indefinido, hacen un total de 34.900 trabajadores. No creo que estos datos sean tan halagüeños, como quieren hacernos ver, ya que la mayoría de los que encontraron trabajo en el sector servicios van a la calle al finalizar el verano.
Hay algo más, sumamente negativo. El Gobierno silencia de manera intencionada que, de los 92.900 nuevos puestos de trabajo creados, 90.300 corresponden a contratos públicos. Y todos conocemos la inflación de empleados que sufre nuestra administración y el enorme coste que esto supone. Si eliminamos el factor estacional, al finalizar el tercer trimestre tendríamos un 20,8% de paro. Por lo tanto las expectativas, a corto y a medio plazo, no son tan halagüeñas como se nos indica. Son más bien extremadamente preocupantes. De todos modos, ahí están ya los datos oficiales del mes de octubre que no dejan lugar para la esperanza, porque 68.213 parados más, son demasiados parados.
Los Presupuestos Generales desarrollados por el Gobierno y que se van a aprobar en el Parlamento con la ayuda interesada del PNV y CC, complicarán aún más la creación de nuevos puestos de trabajo. Estos Presupuestos, lejos de ser “austeros, restrictivos y realistas” como dijo la ministra de Hacienda, Elena Salgado, parten de un cuadro económico completamente irreal. Dan por supuesto que vamos a crecer a un ritmo del 1,3% del PIB al año, cuando, según todos los expertos no pasaremos del 0,4%, o, como mucho, el 0,7% según previsiones del Fondo Monetario Internacional.
Hay otro dato que va a invalidar las previsiones del Ejecutivo sobre lo que piensa recaudar por el concepto de IVA y del IRPF que piensan aplicar a los más ricos. La subida del IVA va a reducir considerablemente el consumo de la mayoría de los ciudadanos españoles, lo que se traducirá en una recaudación bastante inferior a la prevista por Hacienda. Los cambios previstos que van aplicar a las SICAV, además de esa subida del IRPF a los ricos, que son un poco el cuento de la lechera, en vez de ingresar más dinero provocarán una huida general de capitales hacia otros lugares menos gravosos, con lo que esto puede suponer para las inversiones aquí en España.
Si nuestra economía no crece al 1,3%, y los ingresos por IVA e IRPF, como consecuencia de un menor consumo, quedan bastante por debajo de las previsiones del Gobierno, que no sueñen con ese aumento del empleo del 0,3% durante el año 2011. Todo lo contrario. Los analistas económicos auguran como mínimo, de manera prácticamente unánime, un 0,8% más de caída de empleo. La menor ocupación acarreará, de manera inevitable, nuevas prestaciones por desempleo, con lo que el déficit se desbordará mucho más allá de lo que espera el equipo económico del Gobierno y en vez de ese 6% prometido, se situará con toda seguridad, por encima del 9,1%.
Para financiar este excesivo déficit, el Ejecutivo recurrirá una vez más a la deuda pública, dando lugar a un gasto notablemente mayor, ya que esto supone nuevos intereses a los que deberá hacer frente el Estado. Con esta evolución tan negativa de nuestra economía, no es posible crear esos puestos de trabajo soñados por el Gobierno. Y más teniendo en cuenta que, en España, solamente se ha creado empleo cuando nuestro PIB ha crecido por encima del 2 ó el 2,5% anual, cosa que no va a ocurrir, ni en sueños, durante mucho tiempo.
Si José Luis Rodríguez Zapatero, llevado por su idealismo innato, quiere reducir el número oficial de parados, tendrá que pedirle a Jesús Caldera que ayude al nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, a encontrar otra nueva manera de camuflar desempleados. Con la sola fórmula ideada por Caldera en 2008, ya no hay manera de poder ofrecer una cifra de parados oficiales más discreta, aunque todo el mundo sepa que es falsa. Pero a Zapatero, cómo no, le van las falacias y ya esta anunciando creación de puestos de trabajo. España, dijo, iniciará una “senda de creación de empleo moderada” a partir de finales de este año o principios de 2011. Por baladronada más o menos, que no quede.

Gijón, 2 de noviembre de 2010

José Luis Valladares Fernández

viernes, 15 de octubre de 2010

TODO FUE UNA FARSA

Que la supuesta huelga del pasado día 29 de septiembre fue una farsa, lo demuestran los comportamientos posteriores a la misma de los líderes sindicales y del propio José Luis Rodríguez Zapatero. Más que huelga general, fue una auténtica mascarada, organizada de común acuerdo entre Gobierno y sindicatos. Fue en la inauguración del 40 Congreso Confederal de UGT, cuando Zapatero termina su discurso diciendo “necesito vuestro apoyo y vuestro cariño”. Y ese apoyo y cariño se mantiene aún después de la huelga, a pesar de que el presidente no haya respetado nada de lo que prometió en ese discurso.
En aquella ocasión, Rodríguez Zapatero culpó de la crisis al propio sistema financiero y no dudó en afirmar que “no vamos a tolerar que los trabajadores paguen sus excesos y abusos”. Y aún fue más lejos y recalcó que “no vamos a permitir que esta crisis sirva para recortar derechos” de los trabajadores. Los hechos están ahí. Han sido los trabajadores y los pensionistas los que en realidad han pagado el pato de la crisis. A los jubilados se les congela la pensión y a los trabajadores públicos, además de congelarles los salarios, se los ha rebajado considerablemente. Pero aún así, el apoyo y el cariño sindical se mantienen ahora, lo mismo que antes de la pretendida huelga. Apoyo y cariño que no era gratis, ni mucho menos, ni antes ni ahora. Desde la llegada de Zapatero a La Moncloa, la moneda de cambio siempre han sido las subvenciones, que se han ido actualizando al alza año tras año. Desde el año 2005, hasta la fecha, las ayudas directas del Gobierno a los sindicatos de UGT y CC.OO., se han incrementado en más de un 50%.
En el año 2009, metidos ya de lleno en la crisis económica, el Gobierno les hizo el suculento regalo de 193 millones de euros, que se repartieron de manera prácticamente equitativa entre UGT y CC.OO. La central liderada por Cándido Méndez se llevó 96.117.905 euros y las huestes de Fernández Toxo un poquito más, 96.183.980 millones. Este dinero, considerado como el precio de la paz social, es prácticamente el doble de lo que recibieron estas dos centrales sindicales durante 2008. A esta cantidad, de por sí extremadamente enjundiosa, hay que agregar las subvenciones otorgadas por las diferentes Comunidades Autónomas y las demás ayudas que se llevan las fundaciones de estos sindicatos.
No se habían apagado aún los ecos de la huelga, cuando el Gobierno lleva al Parlamento los Presupuestos Generales del Estado para 2011. En los mismos, las partidas de los ministerios se recortan en una media de un 15%, y desaparece nada menos que un 40% del dinero destinado a infraestructuras, pero no se tocan las ayudas previstas para los sindicatos. Así que se repartirán, por el mismo concepto, más de 20,5 millones de euros provenientes de las cuentas públicas. Exactamente lo mismo que en 2010. Se trata de una partida denominada “a familias e instituciones sin ánimo de lucro”. Y esto no es más que el aperitivo.
Tanto en 2010 como en 2011, además de estos más de 20,5 millones, los sindicatos cuentan con otras jugosas gabelas que, bajo diferentes títulos, van recibiendo oportunamente. Destacan entre ellas las partidas destinadas a Formación Profesional para el Empleo, las que reciben para la Modernización del Mercado Laboral, para Planes Intersectoriales de Formación y para Planes Sectoriales. Ya en Mayo recibieron el regalo de casi 16 millones de euros, destinados a “la realización de actividades de carácter sindical. Según balance realizado por el Gobierno, entre el 1 de abril de este año y el 30 de junio, la UGT del Servicio Público de Empleo Estatal, se ha embolsado además 1,5 millones de euros adicionales.
Tan disgustado estaba el Ejecutivo con las cúpulas de los sindicatos mayoritarios por la huelga, que al día siguiente de la misma, les regala 850.000 euros. En el Boletín Oficial del Estado del día 30 de septiembre se publica una resolución en la que Medio Ambiente concede a la Federación Agroalimentaria de CC.OO. 90.000 euros para que actualice su página web. También se embolsa otros 90.000 euros la misma federación de UGT para realizar una aplicación informática que facilite el seguimiento de la igualdad en las empresas.
Otros 200.000 euros fueron a parar a la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, dependiente de la UGT, para una "Red de unidades de dinamización e información en el medio rural". Las dádivas gubernamentales continúan engrosando las cuentas de los dos principales sindicatos. Es todo un suma y sigue, un goteo constante, dirigido a conservar intacto ese apoyo y ese cariño que estos sindicatos dedican a Rodríguez Zapatero. Por eso, ya en el mes de octubre y para la "adquisición de competencias en comunicación lingüística", CC.OO se lleva casi 6.000 euros y las huestes de Cándido Méndez otros 3.085 euros.
Hasta el Ministerio de Educación, en cinco partidas diferentes, entrega a UGT de Ceuta 250.000 euros y a CC.OO, a través de la Fundación Formación y Empleo Miguel Escalera, otros 210.000 euros. Dinero que deben destinar ambas centrales sindicales a desarrollar programas de cualificación profesional durante el curso 2010-2011. Hay otras partidas muy enjundiosas que se embolsan las organizaciones que encabezan Fernández Toxo y Cándido Méndez, destinadas a la manida Memoria Histórica, estudios sobre modas y hasta videojuegos. Cualquier circunstancia es buena para provisionar a las arcas sindicales. Ayer mismo, día de la Fiesta Nacional, el Boletín Oficial del Estado se despachó con otro aporte de más de 220.000 euros para que ambas centrales costeen proyectos de “responsabilidad social”.
No es de extrañar que estos sindicatos, con esta lluvia de millones que les proporciona el pesebre de Zapatero, se olviden de los trabajadores, cuyos intereses debieran defender y se ocupen exclusivamente de aumentar estas ayudas y se dediquen con todo descaro a la especulación para rentabilizar sus inversiones. No dudan en utilizar los mismos instrumentos financieros de los ricos que tanto critican, a los que además responsabilizan de la actual crisis económica. Se han convertido en auténticas empresas y sus cúpulas, más que a la defensa del mundo laboral, actúan como auténticos empresarios y, sin el menor escrúpulo, se dedican a invertir en capital de riesgo y en el sector inmobiliario.
Los sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO., han participado en los últimos años en varias sociedades de inversión de capital variable (SICAV), sujetas a una tributación del 1% en el Impuesto de Sociedades. Gestionan, además, las pensiones de todos los trabajadores de Iberia y de otras compañías (Montepío Loreto), y se reparten amigablemente los puestos directivos de las sociedades controladas por esta mutua, como Inversiones Ítaca y Aranjuez Bolsa. Participan con el 90% en una sociedad de inversión y con el 10% en un fondo de capital de riesgo.
Lo más sangrante de la actividad de estos sindicatos es que imiten a los empresarios más desaprensivos, realizando como ellos auténticos contratos basura. Desde 2008 han huido por sistema de los contratos indefinidos con sus propios empleados. El 64% de los mismos han sido contratados de manera precaria o temporal. El 43% de estos empleos precarios, son contratados a tiempo parcial, lo que quiere decir que tienen una jornada inferior a las 40 horas semanales. Y los salarios con que retribuyen a sus empleados tampoco son muy sobrados. Sus percepciones netas no van más allá de los 900 euros mensuales. Todo un ejemplo para los demás empresarios.

Gijón, 13 de octubre de 2010

José Luis Valladares Fernández

lunes, 22 de marzo de 2010

LAS JUBILACIONES A EXAMEN

Es un hecho, y apenas se tiene en cuenta, que los jubilados pierden poder adquisitivo desde la primera revalorización de su pensión. Y mucho más, como es evidente, en épocas de recesión económica como la que padecemos actualmente. Este colectivo, por edad, y a veces por carencia de medios, consume únicamente artículos de primera necesidad. Y son estos artículos los que forman el primer grupo de la cesta de la compra y los que, en realidad, experimentan una mayor elevación de precio.
El Gobierno hace una previsión, más o menos lógica, del comportamiento de los precios a lo largo del nuevo año. Y sin más, con el dato estimado de inflación futura, revaloriza las pensiones. Si a final de año la inflación acumulada supera la previsión realizada, se actualizan de nuevo, teniendo en cuenta el diferencial experimentado por el coste de la vida. Lo malo es que la inflación acumulada refleja siempre las variaciones de precios de un amplio abanico de artículos. Pero no todos estos artículos experimentan las mismas subidas o bajadas de precio, aunque todos se tienen en cuenta para fijar el incremento de las pensiones.
En circunstancias normales, como ya hemos apuntado, los que viven de una pensión consumen casi exclusivamente artículos de primera necesidad, como es la alimentación, la luz o el gas. Y de todos los productos de su particular cesta de la compra, la alimentación es la que tiene un peso real mucho mayor. La mayoría de los pensionistas por su precaria situación económica, no adquieren electrodomésticos, ni aparatos electrónicos, ni coches, que son los artículos que más contribuyen a frenar y a moderar la inflación acumulada. Esto ya determina, por sí solo, una pérdida evidente del poder adquisitivo de estas personas. Y no dependen de un Convenio Colectivo, como los que aún viven de su trabajo, para lograr algún incremento extra que mantenga actualizado su poder adquisitivo.
En épocas de graves crisis económicas, como la que padece ahora España, el deterioro del poder adquisitivo es tremendamente escandaloso para los pensionistas. Pues la inflación resultante, la real, será muy superior a la señalada por los organismos oficiales. La contracción del consumo será la primera consecuencia lógica de toda situación de crisis. Los artículos más o menos de lujo, como coches, muebles y demás enseres que hacen más fácil la vida, dejan de tener salida en los mercados. En circunstancias normales, todos estos productos apenas si varían su precio, contribuyendo así a moderar el índice de precios al consumo. En tiempos de recesión, para darles salida, son objeto de ofertas especiales o rebajas muy notables, lo que no ocurrirá jamás con los artículos de primera necesidad.
El encarecimiento de los productos alimenticios, la luz y otros artículos básicos, es neutralizado con esas rebajas especiales de aquellos otros productos, a los que no tiene acceso la inmensa mayoría de los jubilados. De este modo, el porcentaje que se les va a subir queda muy por debajo del encarecimiento real que han tenido que soportar.
Diga lo que diga Celestino Corbacho, todas estas personas sufrirán indefectiblemente un deterioro brutal en su poder adquisitivo. Y muchos de los que hasta ahora disfrutaban de un nivel de vida simplemente aceptable, en el futuro, tienen y tendrán que hacer verdaderos milagros contables para llegar a fin de mes. Y lo malo es que, muchos de ellos, engrosarán lamentablemente la condición estadística de “pobres”, ya muy considerable en España, que alcanza ahora a un 20% de la población.
Por otra parte, queda muy claro que el Gobierno hace un uso abusivo y antisocial de la crisis y no tiene intención de solucionar adecuadamente este problema. Ahí están, para demostrarlo, los Presupuestos Generales del Estado para el año 2010. Según dichos presupuestos, se mantiene el gasto público, se elevan los impuestos y no se deflacta la tarifa del IRPF, actualizándola con la inflación.
Es muy alto el número de pensionistas que constatan decepcionados que en 2010 ya en el primer pago del año, del mes de enero, cobran menos que en el año 2009. Tiene la culpa el Real Decreto aprobado por el Gobierno el 23 de diciembre pasado, por el que se modificó el Impuesto sobre la Renta. Y el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho Chaves, no se corta ni un pelo y en el escrito, en realidad un impreso que envía a cada jubilado, afirma con descaro que con la subida del 1% y la consolidación del 2% del año pasado, “el mantenimiento de su poder adquisitivo queda plenamente garantizado y mejorado”. ¡Ver para creer! Me gustaría saber qué tipo de alquimia ha utilizado Corbacho para lograr que, cobrando menos, tengan garantizado su poder adquisitivo e incluso mejorado.


(Publicado en El Comercio el día 22 de febrero de 2010)

José Luis Valladares Fernández

miércoles, 7 de octubre de 2009

LA ‘BIEN PAGÁ’ Y SUS CONSIGNAS

El pasado día 26 de septiembre, el Consejo de Ministros, tal como estaba previsto, aprobó el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2010, tan irreales como los de 2009. En este proyecto se suprime la deducción de los famosos 400 euros que ayudaron a Zapatero a ganar las últimas elecciones. También se anuncia la subida en un punto del IVA reducido y en dos puntos del tipo general. Se eleva igualmente la tributación por el ahorro al 19 y al 21 %. De este modo el ejecutivo, de manera irresponsable, pone en marcha la mayor subida de impuestos conocida en España, con la intención absurda de cubrir así el enorme agujero de la caja pública. Hemos estado de fiesta durante mucho tiempo y los gastos de las fiestas, al final, hay que pagarlos.
Ante tal desmán, son muchos los estamentos sociales que se sienten defraudados por esta injusta subida de impuestos que nos espera a la vuelta de la esquina. Hasta dentro del propio PSOE hay grupos descontentos con este abultado aumento de la presión fiscal, entre los que se encuentran, incluso, miembros muy destacados del partido socialista. De nada vale que la vicepresidenta primera del Gobierno salga a la palestra e indique que estos impuestos se enmarcan en un contexto de crisis y que son austeros y que tienen un marcado carácter solidario.
El hecho de que se anunciara de un modo falaz y demagógico que ésta subida afectaría principalmente a los más ricos, ha encendido aún más los ánimos, ya que se ha comprobado fehacientemente que los impuestos, como siempre, van a cargo de las clases medias y de los más pobres. Las grandes fortunas, los ricos de que hablaban con fruición Zapatero y José Blanco, no tendrá vela en este entierro y continuarán, como hasta ahora, tributando el 1% exclusivamente.
Por las caras de circunstancias que han puesto, se adivina una clara contestación en las filas del PSOE y en muchos simpatizantes socialistas. Esta circunstancia, ha obligado a la ‘Bien Pagá’, Leire Pajín, a pedir a su gente que no se acobarde ante estos tiempos difíciles. Les dice que hay que “salir a la calle” a explicar a todos los ciudadanos las claves de esta política económica que incluye esta subida de impuestos. Metida ya en harina, y aprovechando el discurso de apertura de la Conferencia de Organizaciones Sectoriales del PSOE, ha pedido a los socialistas que “miren a los ojos” de los trabajadores y de los que han perdido su empleo, a quienes “no vamos a dejar en la cuneta”.
Y, me imagino que refiriéndose al Partido Popular, agrega con toda la cara del mundo: “Hay quien puede levantar mucho la voz o incluso faltar al respeto, pero lo que no podrá es mirar a los ojos de los desempleados y decirles que las medidas que ha adoptado el Gobierno no sirven para nada”. ¡Vaya que si sirven! Sirven, entre otras cosas, para que continúen, sine die, en el paro, viviendo -si es que eso es vida- de una pequeña limosna y sin aspirar a más que a ser un pobre tutelado.
Y poniendo cara de haber llegado a la política para ayudar a los desarrapados, no tiene empacho en continuar: hay que “estar atentos a la gente que está ahí afuera” y que el PSOE “es capaz de responderles” y de propiciar medidas que les proporcionen un empleo. ¡Vaya cara! El trabajo creado por estos benefactores de la humanidad es muy singular. Se trata de permanecer a la intemperie por tiempo indefinido, a la espera de que caiga esa insuficiente limosna que no te quita el hambre, por supuesto, pero que te permite seguir malviviendo.
Y la Bien Pagá continúa con ese tono de matón que la caracteriza: “No tengáis duda de que saldremos de esta situación y que podremos mirar a los ciudadanos a los ojos. No como otros, que sólo tienen un objetivo que es desgastar al Gobierno para llegar a la Moncloa” Son precisamente los socialistas quienes deberían apartar la vista de los ojos de los trabajadores y de los parados. De los ojos de los trabajadores porque, de seguir así, muy pronto pasarán a integrar las listas de los parados. De los ojos de los parados porque, de seguir con el despilfarro actual, no encontraran nunca trabajo.
Los socialistas, creo yo, si tuvieran algo de dignidad, no se atreverían a mirar a los ojos de los trabajadores ni de los parados, ya que son ellos, y nadie más que ellos los responsables de la situación en que se encuentran estos. Es evidente que el recetario socialista, cuando se reviste de ese izquierdismo trasnochado, no genera más que pobreza. Se convierte en una fábrica absurda de cuya cadena de producción no salen más que pobres y menesterosos.
Pero Leire Pajín, por mucho que llueva, es inmune al desaliento. Y termina su perorata, cómo no, emplazando a los suyos a “seguir trabajando” y a “arrimar el hombro”. ¡Qué fácil es lanzar consignas cuando le respalda a uno una cuenta bancaria envidiable!

Gijón, 30 de septiembre de 2009

José Luis Valladares Fernández