La política de tierra
quemada, practicada insensatamente por José Luis Rodríguez Zapatero y su
Gobierno, sumió a España en la miseria más estricta. Y Alfredo Pérez Rubalcaba,
el actual secretario general del partido socialista, es uno de los máximos
responsables de que hayamos llegado a esta situación tan desesperada. Con
despotricar incesantemente contra todo lo que dice y hace Mariano Rajoy, no se
resuelve el problema que contribuyó a crear desde su posición de todopoderoso vicepresidente
de aquel Gobierno de ineptos.
Aunque ahora se haga el
sueco, Rubalcaba es responsable directo del descabellado derroche de dinero
público y de la mala gestión de la crisis, lo que fue determinante para el
hundimiento económico de España, dejándola prácticamente al borde mismo de la
quiebra más absoluta. La situación económica dejada por el Gobierno de Zapatero
fue tan extremadamente caótica que, sin medidas extraordinarias, no habría modo
de solventarla. El déficit de 90.000 millones de euros y la deuda pública
rondando nada menos que el billón de euros, es un lastre poco menos que
insalvable para una economía tan poco competitiva como la nuestra.
El panorama que nos dejó el
PSOE cuando abandonó el Gobierno, fue de lo más catastrófico y desolador que se
pueda imaginar. En vista de esto, si los responsables de ese partido tuvieran
un mínimo de decoro y de decencia política, se callarían como muertos y se
abstendrían de criticar tan ácidamente las actuaciones acertadas o erróneas del
nuevo Gobierno. Y el menos indicado para levantar la voz es precisamente
Alfredo Pérez Rubalcaba. Porque es evidente que es sumamente fácil hundir a un
país en la ruina más absoluta. Lo verdaderamente difícil y complicado es
sacarnos de esa situación tan angustiosa.
El incombustible ex
vicepresidente está totalmente inhabilitado para levantar la voz, primero, por
su responsabilidad directa en las decisiones adoptadas por el Gobierno de
Zapatero y que fueron determinantes para meternos de lleno en la debacle
económica que padecemos. También debe callarse, cómo no, por haber formado
parte de los Gobiernos de Felipe González que, entre otras cosas, contribuyeron
delictivamente a la proliferación de
empresas tapadera para autofinanciar ilegalmente al partido, como Filesa,
Malesa y Time Sport. Los responsables de aquellos Gobiernos
cesaristas, se las daban de proletarios que sintonizaban perfectamente
con los descamisados, pero se transmutaron rápidamente en la flor y nata de la beautiful
people de entonces. Y además de endeudarnos hasta las cejas, abusaron desmedidamente
de los fondos reservados y, lo que es aún peor, practicaron profusamente el terrorismo
de Estado con los GAL, cuya existencia negó una y otra vez Rubalcaba. Se le ha visto demasiado el plumero.
Aunque no sea nada más que
por vergüenza torera, Alfredo Pérez Rubalcaba, después de haber entonado un
sincero mea culpa, debiera haberse ido a su casa a expiar en silencio
sus muchos pecados políticos. Y ya que no lo hizo a su debido tiempo, que se
calle ahora la boca, y que se entere de una vez que las más chapuzas más gigantescas
son las suyas. Es cierto que Mariano Rajoy no ha estado, quizás, a la altura de
las circunstancias y ha defraudado ampliamente a muchísimos de sus votantes,
entre los que hay un buen número de afiliados al Partido Popular. Pero hay que
reconocer, sin embargo, que estamos en una situación económica tan sumamente complicada
que, a la vista está, es poco menos que insuperable, especialmente si nos
empeñamos en mantener intacto el Estado megalómano y faraónico de las
autonomías que nos hemos dado.
El problema que nos acucia
es extremadamente grave y muy difícil de alambrar y, además, no admite ni esperas
ni dilaciones. Así que Rajoy no va a
tener más remedio que mojarse y actuar a la mayor brevedad posible. Aunque sea
éste su método preferido, no podrá guardar este problema en un cajón y esperar
a que se solucione solo. Y es que en España tenemos ya el mayor índice de
pobreza de toda la Unión Europea. Hay ya más de 11 millones de españoles
viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Somos incluso más pobres que
Grecia y Portugal. También somos el país de la Europa comunitaria que
soportamos la mayor tasa de desempleo, superando ampliamente a Grecia y, sobre
todo, a Portugal. En cuanto a déficit público, solamente nos ganan Grecia e
Irlanda. A los demás países les ganamos por goleada. Por el contrario, con la
única excepción de Bélgica, Dinamarca y Suecia, somos los que más impuestos
pagamos.
Pero al revés que en
Bélgica, en Dinamarca y en Suecia, los impuestos de los españoles apenas si
llegan para proteger y consolidar el
estado de bienestar y para reducir nuestro abultado déficit. Se gastan casi
todos para mantener intacta la sobredimensionada estructura autonómica para
disponer del mayor número posible de
comederos abiertos para la casta política. El mantenimiento de una Administración de
semejantes características exige ingentes cantidades de dinero, bastante más
del que podamos recaudar. Así que necesitamos urgentemente, y de manera
continuada, de la financiación extranjera. Pero los inversores de fuera no se
fían de nosotros. Nos creen insolventes y, por consiguiente, son tremendamente
reacios a prestarnos su dinero.
Los inversores foráneos y
nuestros socios europeos comenzaron a dudar de nuestra seriedad y solvencia con
las necedades y los despropósitos de José Luis Rodríguez Zapatero y continúan
haciéndolo porque ven que Mariano Rajoy contemporiza demasiado y es
tremendamente reacio a simplificar y racionalizar nuestro sistema autonómico. Contribuyen
también a ahondar considerablemente esa desconfianza, los caprichos y las
salidas de tono –por no decir algo más
fuerte- de alguno de los virreyes circunstanciales, que aspiran a
disgregar, aún más, las regiones españolas. Y es que la dimensión de la
Administración española es excesiva y está tan repleta de cargos públicos que contribuyen
desgraciadamente a que ésta sea mucho más complicada y, en consecuencia,
bastante menos operativa.
El Gobierno de Mariano Rajoy
piensa que se resuelve nuestro problema económico, mejorando simplemente la
gestión de las autonomías y suprimiendo alguna de las duplicidades más
llamativas. Y así no se soluciona nada, ya que el problema de la Administración
es estructural. La existencia de 17 legislaciones diferentes rompe, por
supuesto, la unidad de mercado y entorpece manifiestamente la recuperación
económica y la creación de puestos de trabajo. Pero esto no es todo. El dinero que nos
cuestan las autonomías sobrepasa los 86.000 millones de euros al año, que salen
de nuestros esquilmados bolsillos en forma de impuestos.
Aunque el tamaño del Estado
español es relativamente pequeño, se procedió absurdamente a su disgregación,
creando otras estructuras administrativas más pequeñas, que se encargan de gobernar cada una en su región. Buscando su
operatividad, se traspasa a estas nuevas entidades autonómicas competencias
que, hasta ahora, gestionaba exclusivamente el Estado, y con las competencias,
el personal correspondiente, 821.357 empleados. Pero a partir de entonces, los
operarios de las autonomías comenzaron a crecer exponencialmente, y muy pronto
contaban ya con 1.740.000 empleados, nada menos que 920.000 trabajadores más
para hacer lo mismo que hacían los 821.357 empleados transferidos inicialmente.
Esto indica que, de esos
920.000 asalariados, una inmensa mayoría al menos son lisa y llanamente
personal enchufado en fundaciones, agencias y empresas públicas, creadas ex
profeso por las autonomías y
ayuntamientos precisamente para eso, para colocar a dedo a los familiares, a
los amigos más cercanos y, cómo no, para facilitar la comisión de los tradicionales enjuagues y
chanchullos. En vista de esto, Mariano Rajoy y los responsables políticos de
los demás partidos no quieren ni oír hablar de la supresión de las autonomías,
porque sería tanto como dejar a la casta política sin su juguete más preciado y a muchos de sus amigos
en el paro.
Para mantener el tipo ante
nuestros socios europeos, u obligado por ellos, Zapatero comenzó a exprimir a los paganos de siempre, a los
más débiles, hasta dejarlos totalmente
exhaustos. Siguió, eso sí, con sus desorbitados gastos, pero congeló las
pensiones, redujo el salario a los
trabajadores públicos y, para colmo de males, nos subió el IVA. Y todo esto, sin
tomar una sola medida que pudiera reactivar la economía y favorecer la creación
de empleo.
Con la llegada de Mariano
Rajoy cambian muy pocas cosas ya que practica una política claramente continuista.
Recorta algunos gastos superfluos, eso sí, pero mantiene intactos los gastos de
administración. Como los ingresos normales no dan para tanto, imita a Zapatero,
recurriendo tranquilamente al expolio de los que más lo necesitan, aumentando
considerablemente la fiscalidad. No
sabemos si fue una decisión personal de Rajoy o una imposición de Bruselas; el caso es que nos subió el IRPF,
subió también el IVA y hasta se atrevió a dejar a los funcionarios sin la paga
extraordinaria de Navidad. Y para colmo de males, como ya es tradicional en la
derecha, falla aquí la comunicación, lo que da lugar a que los ciudadanos sigan
con la sensación de que el Gobierno se limita a parchear torpemente la
situación para cubrir el obligado expediente.
No cabe duda Mariano Rajoy se
equivocó de estrategia en la campaña electoral del pasado 20 de noviembre. Al
parecer, la totalidad de ciudadanos, que seguían con preocupación los vaivenes de nuestra
tambaleante economía, sabían perfectamente
que las afirmaciones del equipo económico del Gobierno de Zapatero no
eran más que solemnes bravatas. Estaban todos plenamente convencidos de que,
cuando salieran del Gobierno, España quedaría sumida prácticamente en la quiebra
y sometida a los caprichos de Bruselas.
Pero Mariano Rajoy, según parece,
se fio, se dejó engañar lamentablemente por las fanfarronadas de Elena Salgado,
al frente entonces del Ministerio de Economía. De otro modo, no hubiera hecho
las promesas que hizo en la campaña electoral, porque sería tanto como prometer
algo que sabe no va a poder cumplir. Y esto sería algo imperdonable en alguien
que aspira a dirigir los destinos de todos los españoles. De todos modos, Rajoy
cometió un fallo inexcusable al hacer esas promesas, a pesar de los indicios claros
del hundimiento total de nuestra economía. Prometió alegremente reducir algunos
impuestos, o al menos no subirlos, a lo que no habría nada que objetar en unas
circunstancias normales. Pero esas mismas promesas son realmente infumables cuando,
como es el caso, se hacen en una situación manifiesta de quiebra. Toda una
inconcebible y disparatada metedura de pata.
Excusarse con la herencia recibida, a estas
alturas, resulta totalmente absurdo. Mariano
Rajoy tenía que saber, o al menos sospechar, la situación real de nuestra
economía. Debió prometer sangre sudor y
lágrimas de todos los colectivos, incluidos los de la casta política. El
desprestigio del zapaterismo era de tal envergadura, que hubiera ganado
igualmente las elecciones y, ahora, no se encontraría con esa contestación tan
generalizada.
Barrillos de Las Arrimadas,
29 de agosto de 2012
José Luis Valladares
Fernández
Callarse estos jeje, lo llevamos claro, siguen con la consigna golpista en cuanto no gobiernan ellos...lo de Rodiezmo y el pollo en la Universidad un aperitivillo de lo que nos espera, se les hace el culamen Pepsi-Cola esperando que nos rescaten y en eso van a empeñarse, ya que otra cosa con las encuestas que tienen, pues eso.
ResponderEliminarEso de Mariano es verdad, la tostada se olía de bien lejos y ha metido la pata en lo del IRPF visto en perspectiva, a mi eso me cabreó mucho, pero cuando las cosas son normales y se dispone de tiempo es fácil actuar y que las cosas se encarrilen solas, cuando tiempo es justo lo que no se tiene porque la deuda te aplasta, a veces se toman medidas a la desesperada que pueden funcionar o no, y no han funcionado porque ya no había...sin embargo, otras por las que es muy criticado igualmente, eran impepinables como la reformilla laboral y otras muy antipáticas exigidas por los que nos han de prestar (y con las cosas que había sobre la mesa, yo no me quejaría tan alto) esperemos que no tengan que llegar, porque entonces sí que nos vamos a divertir todos.
Lo peor es lo que todavía no ha hecho-pero vamos, que no lleva ni un año y ya lo están echando- y lo de Bolinaga tan infumable como gratuito.
Los socialistas, cuando gobiernan, hacen y deshacen sin atenerse a razones, porque dicen que tienen la fuerza de los votos. ¡Ah! pero si es la derecha, entonces no puede actuar según crea oportuno. Tiene que escuchar a la calle, a los sindicatos y a toda esa gandallada de progres y quieren que hasta haga un referéndum. Eso si no dicen de frente, como ya lo hizo el Guerra del cafelito hace tiempo, que se ha equivocado el pueblo. Lo malo es que pagamos siempre los mismos.
EliminarUn abrazo
Mariano Rajoy ha asegurado en una entrevista concedida a cuatro periódicos europeos y publicada este domingo por ‘ABC’ que ha sido “la realidad” la que le ha “impedido cumplir” con su “programa electoral”. La “realidad” a la que alude es la cacareada “herencia socialista”, el desvío del déficit que, según el PP, sus antecesores no le revelaron antes de abandonar el ‘barco’. Sin embargo, uno de los más cercanos colaboradores de Rajoy, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, desmiente al presidente del Gobierno en unas declaraciones a ‘El País, fechadas en mayo de este año, cuando afirmó que antes de ganar las elecciones “éramos plenamente conscientes de la situación que íbamos a heredar”.
ResponderEliminarEs cierto que se hace el despistado. Y no hay nadie, que se preocupe de la tambaleante marcha de nuestra economía que no supiera que estábamos prácticamente quebrados, y Mariano Rajoy sabia esto mejor que nadie. Pero bueno, allá lo encontrará. Y mientras tanto, los de siempre a poner el huevo.
EliminarSaludos cordiales
Hyan sido los socialistas los que nos han llevado a esta situación, con la "inestimable" colaboración de una izquierda mamporrera y unos sindicatos cómplices en el pesebre y pastueños ante el derrumbe de nuestra economía,del país y de los 5 millones de parados.
ResponderEliminarOirlos ahora abrirs sus boquitas de piñón mueve a la ira.
Mejor callados,sí.
Mudos a ser posible...
A los sindicatos teníamos que meterles una alpargata en la boca para que no puedan hablar. Mientras Zapatero nos estaba hundiendo en la sima de la pobreza y la miseria, no decían ni mu. Se limitaban a poner la mano y a cobrar subvenciones. Y ahora, después de dejar que nos hundieran, colaborando incluso con el desgobierno de ZP, ¿nos van a sacar ellos de la miseria? Cortos, es muy posible que seamos cortos, pero tontos no.
EliminarUn abrazo
Partimos del hecho de que en España no hay políticos sino politicastros. Éstos llegan al Poder no para trabajar por el pueblo sino para quedarse y esquilmar el caladero cómo de hecho han hecho. Después, cómo no saben hacer otra cosa, de hecho ya se va acuñando la frase "eres tan inútil que sólo sirves para político",siguen dando la brasa esquilmando un poco más mientras sueltan a la jauría de simpatizantes adobados de subvenciones, Per y subsidios contra todo aquel que, con dos dedos de frente desee poner coto a los desmanes del Estado Autonómico. No señores, no tenemos sino politicastros y no señores, no saldremos de ésta mientras no empecemos a dar de tortas a toda una casta que vive tan sumamente bien en el gobierno o en la oposición que el Pueblo le importa un cojón de pato. Mientras ellos no carezcan, a los demás que nos den.
ResponderEliminarUn saludazo.
Los políticos llegan al poder, no para trabajar por el pueblo. Llegan y se arrellanan en él sin hacer oposiciones, para vivir a nuestra costa.
EliminarYo creo que a los políticos, que aspiran a gestionar nuestros dineros, teníamos que examinarles con mucha más razón que a un jardinero, o barrendero. Los políticos son las únicas personas que solucionan extraordinariamente bien sus vidas sin hacer oposiciones.
Un abrazo
Si algo une a nuestros políticos es su negativa a reconocer sus errores. No paran de hablar, pero para echar fango sobre los otros, con la pretensión de que así nos olvidemos de las cosas que ellos mismos hacen mal.
ResponderEliminarAlgunos tenemos buena memoria, a su pesar.
Los políticos obran normalmente a la ligera, porque saben que nadie les pide responsabilidades. Hagan lo que hagan, hasta se les condecora.
EliminarSaludos cordiales
Mariano Rajoy ha declarado que "las medidas que ha tomado se las ha impuesto la realidad, o algo así". Mal vamos en un país en el que los políticos se lanzan a la palestra sin conocer la realidad, bajados de las nubes como Zapatero, y se dedican a hacer promesas electorales que después "La Realidad" no les permite llevar a cabo porque la realidad, como la física, tiene sus leyes inviolables e inmutables y nuestros políticos son todo menos Einstein. Me pregunto si esa "Realidad" a la que alude Rajoy incluye la "Hoja de Ruta de ETA" trazada por Zapatero y sus secuaces, y también el empobrecimiento sistemático de los españoles de siempre con la pérdida de credibilidad ante el mundo mundial.
ResponderEliminarNo sé si saldremos de ésta en la que nos han metido los "Visionarios españoles y europeos de la realidad"; lo que sí sé es que ya va siendo hora de que los "paganinis de oficio" les plantemos cara a los gurús chupones, que gozan de una vida regalada (éllos y su camada) a costa nuestra, y los pongamos a contemplar nubes sin empleo ni sueldo. Quizás así aprendan a tantear la "Realidad", que por ahora se les escapa de las manos.
Un saludo a todos.
Qué razón tienes. Sin demostrar nada, llegan, aterrizan, se cobran buen dinero, lo hunden todo. Los que sufrimos las consecuencias sin tener culpa de nada corremos en exclusiva con los gastos y con su mala gestión. Los recortes no les afectan, ya que son ellos los que los imponen. A ellos no se les quita un céntimo, porque tienen que cobrar un sueldo digno. A los demás...¡que les parta un rayo!. ¡A que no les quitan la extra de Navidad!
EliminarUn abrazo
Que no tengan tanta prisa. Puede que no me guste lo que hace Rajoy pero en su partido hay otros más capaces que él. Aunque si desde dentro del PP nadie mueve ficha les auguro un futuro muy siniestro y a nosotros..pues más o menos nos va a dar lo mismo porque quien manda ahora aquí es Angela, o la que mandará...
ResponderEliminarSi, creo que hay otros más capaces, por lo menos con mucha más decisión.
EliminarSi ya lo dijo un peso pesado del partido, Gabriel Elorriaga, cuando se perdieron las elecciones de 2008: "lo que ahora se necesita es un liderazgo renovado e integrador, y eso es algo que, aunque me pese, Mariano Rajoy no está en condiciones de ofrecer".
Un abrazo
No se puede entender que las declaraciones del Partido Socialista no las contesten desde el Partido Popular con contundencia, con la abundancia de argumentos sólidos que tienen para hacerlo.
ResponderEliminarDe todos modos somos muchos los que apostamos por el cambio y estamos defraudados, pero como se suele decir entre dos males mejor quedarse con el menos malo.
Un abrazo.
En el Partido Popular, se abusa demasiado de los paños calientes. No se cuando van a despertar.
EliminarUn abrazo
¿Lo veíamos los españoles y no lo vio el principal partido de la oposición? Pues si no lo vió es que no vale para dirigir una nación, porque quien se postula para presidente de un gobierno tiene que estar al tanto de todo. No digo que no le hayan engañado en la cifra final, que de los socialistas lo creo todo, pero que veía que España se estaba yendo a pique, sí que lo vio. Y por eso pienso es que no tenía ningún programa de gobierno, salvo promesas vacías que ya ves donde nos llevan. Durante los últimos cuatro años años tuvo tiempo de sobra a pensar que se podría hacer, lo que ocurre es que por donde hay que cortar... no le interesa a él porque muchos de su propio partido saldrían perjudicados. Al final no les mueve gobernar una nación, les mueve solo el interés.
ResponderEliminarHombre, Mariano Rajoy no es precisamente tonto, así que, como los demás mortales, sabía lo que se cocinaba y el muerto que se iba a echar encima.
EliminarAhora, nunca sabremos por qué prometió lo que sabía que no podría cumplir.
Saludos cordiales
José Luís, estoy de acuerdo contigo en tus documentadas exposiciones.
ResponderEliminarLa caída en la intención de voto de ambas formaciones políticas es estrepitosa (PSOE-PP), y se notará en las próximas elecciones.
Dejemos pues que hablen y se echen las culpas mutuamente ya que ambos son culpables (uno como causante PSOE, y otro por inmovilismo PP).
El problema, es que no existen otras opciones políticas coherentes.
Mario Conde y su nuevo Partido, es un enigma a descubrir.
Solo el tiempo que es un Juez Inapelable, nos dirá si Mario Conde es el Partido del futuro, o solo es una mentira más del sistema.
Tiene por lo menos el derecho de la duda y la esperanza.
Su Currículum lo avala como culto e inteligente (carencia muy extendida entre el resto de los políticos).
Recibe un cordial abrazo de mi parte.
O esto da un giro de 90 grados, o en las próximas elecciones ganará por goleada la abstención. La gente terminará por no fiarse de nadie, ni de Mario Conde que va a ser nuevo en la palestra.
EliminarUn abrazo
A veces creo que Rajoy es un Submarino infiltrado en el PP,Pues su polica es casi calcada al inepto de Zapatero.Esperemos que alguien le mueva la silla,un saludo.
ResponderEliminarTienes razón. Este Rajoy no es el que conocíamos antes del 2008. A raíz del famoso viaje a México en esa fecha, nos lo han cambiado.
EliminarUn abrazo
Rajoy debió abandonar la primera linea del PP tras las elecciones de 2008.
ResponderEliminarA partir de ese momento, su figura quedó relegada a la de mero perdedor. Tras el 11M y una primera legislatura incisiva, llegó el descalabro de 2008, año en el que la crisis económica era una realidad. Tras perder, poco más podía hacer que no fuera lo que ha hecho: heredar el Poder. Ganarlo no a fuerza de sus ideas y convicciones, sino gracias a la hecatombe socialista y al desanimo de la ciudadanía.
Rajoy no vendía un proyecto nuevo, sino las mismas soluciones "políticamente correctas" pero a través de un enfoque diferente.
El electorado no dudó de la palabra del Presidente y este los ha recompensado con la lenta eutanasia del PP.
Poco futuro le veo yo al asunto, José Luís.
No se. Yo creo que le falta punch y le sobra indecisión. No quiere molestar a nadie, y así molesta a todo el mundo y no soluciona nada. El cambio que tuvo a partir de 2008 fue para peor, prescindió de gente de valía que tenia a su lado y se rodeó de de personas, algunas sin salero.
EliminarY no lo se, pero me parece que ya es tarde para reaccionar.
Saludos
Muy cómica la foto, un saludo!
ResponderEliminarYo creo que refleja muy lo que suele darse con frecuencia en política.
EliminarSaludos
Yo me quedo con la frase: "Si tuvieran un poco de decencia se callarían" . Es más la ampliaría.."Si tuvieran un poco de decencia se callarían y dimitirian"..Pero todos ehh, todos...Y todas!!..PSOE versus PP..TOD@S!!
ResponderEliminarSaludos J.Luis.
Sería lo lógico, pero los políticos en España no saben conjugar el verbo 'dimitir'.Se agarran al puesto como lapas.
EliminarSaludos Alicia
Ciertamente, D. José Luis, las cosas están requetemal, los que están parados están jodidos y difícil les será encontrar un trabajo nuevo, pero los que trabajamos(lo malo es que no sé por cuanto tiempo) hoy por hoy somos los reyes del mambo. Mi barrio parecía desierto durante este mes de agosto pasado y ahora en septiembre aparecen personas por todas partes luciendo un hermoso moreno. Si esto es la guerra, que no venga las paz.
ResponderEliminarNo te extrañe que la gente siga viviendo por encima de sus posibilidades.La mayoría de los ciudadanos no son conscientes del enorme problema económico y siguen gastando como siempre. Después vendrán las lamentaciones.
EliminarSaludos cordiales
Inmejorable y genial su escrito Amigo José Luis, Pero desgraciadamente, así son los políticos; todos lo sabían pero todos callaban y así nos luce,,
ResponderEliminarGracias por pensar como pienso yo, y poner su pluma en mi pensamiento, un abrazo, Maestro....
Gracias Antonio por tus alabanzas. En realidad yo no hago más que describir, con mayor o menor acierto lo que está ocurriendo con quienes tienen el encargo de gestionarla cosa pública.
EliminarUn abrazo
Aun sigue el socialista corrupto asesino de Rubalcaba dando por el saco exigiendo al presidente del gobierno lo que ellos no hicieron, bueno si hicieron arruinar al país, traer corrupción y asesinatos de niños antes de nacer y nacidos, luego hablan de la iglesia si las monjas robaban niños, si esto si lo otros, pero de los niños que matan antes de nancer de eso no dicen nada, si los robaban por algo seria, si esos niños que han asesinado los mismos asesinos de los padres estarían vivos. Con que dejasen de tantos royos baratos y culpando a quien no tiene culpa. Toda la culpa es de esos judíos nazis anarquista socialistas comunistas que solo saben hacer daño. Un Franco tendría que aparecer para acabar con esos judíos socialistas anarquistas asesinos y corruptos, jueces y abogados corruptos, si eres rico puedes conducir asesinar a otros conductores ir borrachos luego le pagan a un juez y abogados corruptos y no pisan ni la cárcel, si es un pobre ese a la cárcel y pagar hasta el último centavo. no quiero poner el nombre aquí pero ya lo saben a quién me refiero. Es decir que ese hospital hace pruebas de sangre agrediéndole alcohol, pues que devuelvan el dinero a los conductores de todas las pruebas que se han hecho en España. Y los machistas siguen matando a las mujeres al paredón con ellos. Y hoy 24 de abril 2013 están exigiendo a Rajoy seguir asesinando a niños antes de nacer los socialistas nazis anarquistas judíos. A esos son los que tenían que haber hecho con ellos antes de nacer. A la cárcel con todos esos cómplices encubridores y autores. Y el asesine nacidos a la cárcel hasta que se pudran hijos de satanás
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